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Artemisa y el Mausoleo de Halicarnaso

02 Sep

Artemisia vivió en el siglo IV a. C. Era hija del rey Hecatomnos de Caria, lugar situado en el suroeste de Anatolia. Su padre inició la dinastía Hecatómnida poco después de que el rey persa Artajerjes II le nombrara sátrapa de Caria. Aprovechando que Artajerjes se veía enfrentado a una rebelión de Egipto y Chipre, Hecatomnos comenzó a acuñar su propia moneda, lo que era un símbolo de independencia.


Artemisia fue hermana y esposa del rey Mausolo, sucesor de Hecatomnos. Mujer culta, poseía amplios conocimientos sobre botánica y medicina. A la muerte de su esposo, fue ella quien le sucedió como gobernante en solitario.

Durante su reinado, de aproximadamente tres años, Rodas, creyendo que el gobierno de una mujer les ofrecía excelentes oportunidades para librarse de su dominio, atacó la capital, Halicarnaso. Enterada de los preparativos de ataque, Artemisia ordenó a los ciudadanos que fingieran rendirse. Desde su palacio real pudo ver cómo el enemigo incurría en un grave error táctico al desembarcar por el puerto del este, desde el cual no se veía lo que ocurría en el del oeste. Cuando llegaron los rodios y comenzaron a saquear la plaza del mercado, la flota caria apareció por un canal artificial conectado con el puerto oculto a la vista y se apoderaron de los navíos rodios vacíos. Al mismo tiempo, soldados ocultos en las murallas abatían a los saqueadores.

Artemisia coronó entonces con laurel los barcos capturados, significando la victoria, y con sus propias fuerzas a bordo dirigió los barcos rodios de regreso a la isla de Rodas. Antes de que la estratagema pudiera ser descubierta, las naves habían entrado en el puerto. Los líderes enemigos fueron ejecutados, y Artemisia erigió un monumento en Rodas para conmemorar la conquista.

La leyenda dice que la reina había amado tanto a su esposo que al morir éste redujo su cuerpo a cenizas y cada día bebía parte de ellas diluidas en un licor. Llamaba a los más famosos oradores griegos para que pronunciaran alabanzas en honor de Mausolo, y mandó construir en su capital un monumento funerario que sería conocido como el Mausoleo de Halicarnaso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Situado en lo que hoy es Bodrum, Turquía, tenía por objetivo lograr que Mausolo fuera recordado como el rey más amado de la Historia. Fue tan magnífico que en adelante todas las tumbas que consistieron en espléndidos edificios se llamaron así. Estaba construido en mármol blanco y tenía 117 columnas jónicas sosteniendo un techo en forma de pirámide con 24 escalones sobre el que se levantaba una escultura de una cuádriga con las efigies del rey y la reina. Su altura era de más de 50 metros.

El monumento soportó las invasiones y la destrucción de la ciudad por parte de Alejandro Magno, pero finalmente fue destruido por un terremoto en 1404. Durante ese siglo los Caballeros de la Orden de San Juan utilizaron las piedras desprendidas para construir una fortaleza amurallada con la que defenderse de los ataques turcos. La estatua superior y algún friso que se salvó están hoy en el Museo Británico.

Artemisia nunca llegó a recuperarse de la pena que le produjo la pérdida de Mausolo, y cuentan que la invencible tristeza que siempre la embargaba fue a su vez la causa de su propia muerte.

Fue sucedida por sus hermanos Hidrieo y Ada, que también eran marido y mujer.

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Publicado por en septiembre 2, 2011 en Divulgación

 

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