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Archivos diarios: febrero 18, 2012

Próximamente: «TITANIC: la noche del iceberg».

Novedad editorial - TITANIC

Proximamente Guadalturia / Abadir Ediciones presentarán: “TITANIC: la noche del iceberg”

 
 

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El primer Iron Man de la historia fue un romano.

Ya sea por los cómics, los dibujos animados, los videojuegos o las películas, casi todos conocemos al superhéroe Iron Man (el hombre de hierro). Pues el primer Iron Man de la historia, mejor dicho el Iron Hand (la mano de hierro), fue el romano Marcus Sergius.

Marcus Sergius, bisabuelo de Lucius Sergius Catilina (Catilina), fue un general de Roma que luchó en la Segunda Guerra Púnica contra Aníbal. Luchaba codo con codo con los legionarios y fue herido en 23 ocasiones hasta que le amputaron la mano derecha. Lo normal habría sido retirarse de la primera línea, pero la idea de Marcus era continuar luchando. Se puso en manos de los mejores herreros e hizo fabricar una «prótesis» para poder sujetar el escudo. Así lo hicieron y volvió a la batalla hasta que cayó prisionero de los cartagineses. Tras 20 meses de cautiverio consiguió escapar y regresó a Roma.

Ya retirado del ejército, trató de ser sacerdote pero no pudo no tenía las dos manos. La prótesis sólo servía para sujetar el escudo.

Fuentes: History of Nature Plinio el Viejo, Prótesis, órtesis y ayudas técnicas R. Zambudio, Disability History / Javier Sanz.

 
 

Una carta anónima advierte que el Papa morirá en 12 meses por un complot.

Agencias / ROMA.

«Complot contra el Papa, dentro de 12 meses morirá». Tal es el título que lleva en su portada el diario italiano Il Fatto Quotidiano, que publicó este viernes pasado en exclusiva una carta anónima -al parecer, auténtica-, que le fue entregada hace un mes a Benedicto XVI, escrita en alemán, que advierte sobre un presunto «mordkomplott» («complot de muerte») contra el Santo Padre y parece aludir a un supuesto atentado que podría darse «en los próximos 12 meses».

Papa Benedicto XVI.

«Se trata, evidentemente, de delirios tan increíbles que no hay que tomar para nada en serio», dijo padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, que agregó que ni hacía falta comentar la noticia.

El documento en cuestión, fechado 30-12-2011, habría sido entregado al Papa y al secretario de Estado, Tarcisio Bertone, por el anciano cardenal colombiano, Darío Castrillón Hoyos, un prelado ultra-conservador, en los primeros días de enero de este año. Escrito en alemán, con la leyenda de «estrictamente confidencial para el Santo Padre», el texto indica que durante un viaje a China que hizo el año pasado, el cardenal italiano Paolo Romeo, arzobispo de Palermo (Sicilia) «muy seguro de sí mismo, ha profetizado la muerte de Papa Benedicto XVI en los próximos 12 meses». «Las declaraciones del cardenal fueron expuestas por una persona probablemente informada de un serio complot delictuoso, con tal seguridad y firmeza, que sus interlocutores en China han pensado, con horror, que se esté programando un atentado contra el Santo Padre», agrega.

La carta anónima no sólo especula con un homicidio del Pontífice, que en abril cumplirá 85 años, sino que también denuncia internas palaciegas y venenos en el seno del Vaticano. «La relación entre el Santo Padre y su secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, sería muy conflictual. En una atmósfera de confidencialidad el cardenal Romeo dijo que Papa Benedicto XVI odiaría literlamente a Tarcisio Bertone y que lo reemplazaría con ganas con otro cardenal», puede leerse en la carta anónima.

Además, la misteriosa misiva asegura que el Papa ya está preaparando su sucesión, en la que aparece como candidato número uno para reemplazarlo el cardenal Angelo Scola, de 70 años, actual arzobispo de Milán y ex patriarca de Venecia. «En secreto el Santo Padre se estaría ocupando de su sucesión y habría ya elegido al cardenal Scola como idóneo candidato, porque más cercano a su personalidad», indica el texto.

El cardenal Romeo, con una larga carrera diplomática sobre sus espaldas, en un comunicado que difundió este mediodía la agencia ANSA consideró «sin fundamento» lo que se le atribuye en el documento publicada por Il Fatto Quotidiano. «Aparece tan fuera de la realidad que no debe ser tomado en consideración», indicó el prelado, que por otra parte confirmó que el año pasado hizo un viaje privado de cinco días a China. «De este breve visita, que se limitó solamente a la ciudad de Pekín, fueron oportunamente informadas, como es de rigor, las oficinas competentes de la Santa Sede», precisó.

 
 

El menú de los homínidos de Atapuerca, hace más de 300.000 años, ya incluía gran variedad de presas

Saber cuándo los homínidos empezaron a tener una dieta diversificada y qué factores intervinieron para que esto se produjese es uno de los principales temas zooarqueológicos de discusión actual en Europa. Una tesis doctoral presentada recientemente en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona demuestra que, hace más de 300.000 años, el menú de los homínidos que habitaban Atapuerca y especialmente Bolomor (Valencia) ya incluía una gran variedad de animales.

Así, se ha visto que su menú era muy amplio, puesto que procesaban tanto especies de gran tamaño, por ejemplo elefantes o rinocerontes, como otras más pequeñas, caso de los conejos, aves y tortugas. La adaptación al medio, el patrón ocupacional y la diversidad comportamental favorecieron esta capacidad.

La autora del estudio, Ruth Blasco, investigadora del IPHES (Instituto Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social) y de la URV (Universitat Rovira i Virgili de Tarragona), propone la existencia de una amplitud temprana de la dieta humana a partir del análisis zooarqueológico de diferentes conjuntos arqueológicos del Pleistoceno medio peninsular (concretamente desde los 400.000 a los 120.000 años antes del presente).

La Zooarqueología como disciplina pretende establecer las relaciones que existen entre los grupos humanos y los animales en el pasado, a partir de los elementos esqueléticos que aparecen en los yacimientos, pues los homínidos, al igual que otros predadores, acumulan restos de sus presas en refugios temporales o en campamentos. «El estudio de estas acumulaciones faunísticas, de sus pautas de formación, naturaleza y composición, constituye una base fundamental para conocer el comportamiento humano del pasado», apunta Ruth Blasco.

Los materiales estudiados en dicha tesis, un total de 45.000 restos faunísticos, proceden del subnivel TD10-1 de Gran Dolina en Atapuerca, con una antigüedad aproximada de 300.000 años, y de los niveles XVII, XI y IV de la Cova del Bolomor, con una cronología que abarca desde los 350.000 años a los 120.000 antes del presente. La muestra incluye tanto restos de pequeños animales (aves, tortugas, conejos) como grandes, medios y pequeños ungulados (elefantes, rinocerontes, caballos, ciervos, etc.); al igual que carnívoros (leones, zorros o linces).

«Los datos obtenidos han permitido observar una diversidad comportamental relevante entre los grupos humanos tanto de TD10-1 como de la Cova del Bolomor. Tales variaciones quedan reflejadas no sólo en el espectro de presas que los homínidos son capaces de explotar, sino también en la variedad de estrategias de obtención que son capaces de desempeñar», observa Ruth Blasco. «Estas estrategias van desde el carroñeo hasta la caza compleja, pasando por la obtención individual de ungulados y la posible captación en masa en el caso de los lagomorfos de algunos niveles de Bolomor», añade.

Excavaciones al nivel TD10 de Gran Dolina, en Atapuerca. «Tanto las ocupaciones cortas como las relativamente prolongadas en el tiempo, parecen contener una diversidad mayor de especies como resultado de los múltiples eventos que reflejan la espontaneidad de los altos en el camino o, por el contrario, como resultado de la amplitud de recursos que conlleva la permanencia de un grupo en un mismo enclave», apunta Ruth Blasco.

La misma investigadora considera que, en este sentido, es posible que existan numerosas transformaciones en la dieta de los grupos humanos que podrían arrancar desde momentos muy tempranos. A partir de los datos obtenidos en esta tesis, los cambios en la alimentación no parecen ser lineales en el tiempo y en el espacio, sino que parecen estar condicionados por la diversidad comportamental, el patrón ocupacional y las características propias del medio donde se desenvuelven los diferentes grupos humanos del territorio europeo.

«Hasta ahora, los elementos utilizados para explicar el cambio en la dieta humana a partir del Paleolítico superior en Europa y Próximo Oriente se habían relacionado con el Comportamiento Humano Moderno y por tanto con Homo sapiens», asegura Ruth Blasco. Sin embargo, varios de estos elementos parecen observarse en algunos conjuntos europeos del Pleistoceno medio e inicios del superior (pre-neandertales y neandertales). En este sentido, los elementos faunísticos que definen la «modernidad» en el comportamiento humano podrían estar presentes desde momentos tempranos en Europa, según la información del IPHES recogida por DiCYT.

(Fuente: CGP/DICYT)

 
 
 
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