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Archivos diarios: febrero 24, 2012

Egipto cayó en manos de los persas por los gatos

En el 526 a.C., tras la muerte de su padre el faraón Amosis II, sube al trono de Egipto Psamético III . Hereda un reino próspero pero con una amenaza latente el Imperio persa. Cambises II, rey de Persia de la dinastía aqueménida, continuó la expansión del imperio iniciada por su padre, Ciro II el Grande, y puso sus ojos en Egipto.

Cambises había preparado la marcha de su ejército a través del desierto del Sinaí con la ayuda de tribus árabes que le prepararon depósitos de agua, esenciales para cruzar el desierto. La esperanza del faraón para conjurar la amenaza persa se basaba en una teórica alianza con los griegos. Sin embargo, su esperanza fue vana cuando comprobó que no existía tal alianza y, además, Fanes de Halicarnaso, comandante de las tropas griegas mercenarias asentadas en Egipto, se había pasado al bando persa. La batalla decisiva se iba a librar frente a las puertas de la ciudad de Pelusio en 525 a.C.

Cambises captura a Psamético

Además de la superioridad del ejército persa y de la bisoñez del faraón, en la batalla también tuvo que ver el hecho de que los egipcios consideraban a los gatos como manifestaciones de la diosa Bastet y, por tanto, eran sagrados. Los persas añadieron, a su habitual equipo de campaña, todos los gatos que pudieron capturar. Los egipcios tuvieron que luchar evitando dañar a los gatos tras una desigual lucha los egipcios se refugiaron en Pelusio. Una vez sitiada la ciudad, Cambises siguió con la mofa y/o estrategia y arrojaron los gatos a la fortaleza lo que obligaba a los arqueros egipcios a disparar con demasiado cuidado.

Tras Pelusio caería Menfis y Psamético III, el que sería último faraón de la dinastía XXVI de Egipto. Cambises sería coronado faraón y daría comienzo a la dinastía persa.

Fuentes e imágenes: Amazon, Crystalinks, Military History / Javier Sanz.

 
 

El día que los libios y los pueblos del mar perdieron más miembros

Los pueblos del mar eran una confederación de marineros del Mediterráneo que durante el segundo milenio antes de Cristo asaltaban y atacaban las poblaciones de Egipto y el Cercano Oriente. Las incursiones de esta confederación, que no era permanente ni fijos sus componentes, eran frecuentes en el delta del Nilo y en las poblaciones costeras, también se aliaban con los enemigos de Egipto para rapiñar todo lo que pudiesen.

Merneptah fue el cuarto faraón de la XIX dinastía del Antiguo Egipto que llegó al poder a los sesenta años de edad. En 1208 a.C. emprendió una batalla contra los libios (de la tribu libu y del que deriva el nombre de Libia) a los que, lógicamente, se habían unido los pueblos del mar. La victoria de Merneptah fue total, como se puede comprobar en el templo de Karnak donde se representa la campaña del faraón:

Además, también se hace referencia y se detallan todos los trofeos obtenidos en la batalla que los escribas, como ya comentamos en las excusas para no ir a trabajar a los pirámides, contaban y anotaban. La práctica egipcia, respecto a los trofeos de guerra, era cortar el pene de los enemigos muertos y su mano derecha si el enemigo estaba circuncidado. El recuento de todos los penes y manos arrojó el siguiente desglose de bajas enemigas:

6.359 Libios (entre los que había 6 generales)
2.201 de Ekwesh (identificado como Acaya, región del oeste de Grecia)
222 de Shekelesh (identificado como Sicilia)
742 de Tursha (identificado como Tirrenia o Etruria)
200 de Shardana (identificado como Sardinia-Cerdeña)

Fuentes: The end of the Bronze Age: changes in warfare and the catastrophe Robert Drews, A mind of its own: a cultural history of the penis David M. Friedman / Javier Sanz

 
 
 
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