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¿Amenaza volcánica en el Valle de la Muerte?

03 Mar

El californiano Valle de la Muerte ya es un lugar potencialmente mortal por sus severas condiciones desérticas, pero ahora, además, si son correctos los resultados de un estudio reciente, resultará que tiene también una faceta volcánica que aún dará más sentido a su lúgubre nombre.

Un equipo de geólogos ha determinado que la erupción volcánica prehistórica que creó el cráter Ubehebe, de más de 800 metros (media milla) de ancho, es mucho más reciente de lo que se pensaba, y que todavía podrían existir las condiciones necesarias para que se reanudase allí una actividad volcánica catastrófica.

Hasta ahora, los geólogos no tenían una idea clara de la edad del cráter de más de 180 metros (unos 600 pies) de profundidad, que se formó cuando un penacho ascendente de magma se encontró con una bolsa de agua subterránea, desencadenando una explosión. La estimación más común era de unos 6.000 años, y se basaba parcialmente en artefactos indígenas americanos encontrados bajo los escombros. Recientemente, el equipo de Nicholas Christie-Blick, Joerg Schaefer y Peri Sasnett, del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, adscrito a la Universidad Columbia, en la ciudad de Nueva York, y Brent Goehring (ahora en la Universidad Purdue), se valió de isótopos en rocas expulsadas del cráter para mostrar que éste se formó hace apenas 800 años, alrededor del año 1300. Esa juventud geológica significa que probablemente aún haya actividad volcánica en el subsuelo. Además, los científicos creen que todavía hay suficiente agua subterránea y magma cercanos para que se produzca otra posible reacción explosiva entre ambos.

El Ubehebe es el mayor de una docena de cráteres de la misma clase, agrupados en un área de cerca de 3 kilómetros cuadrados del Parque Nacional del Valle de la Muerte. La mezcla violenta de magma y agua, que provocó una tremenda explosión, hizo un agujero en la capa superior de roca sedimentaria, expulsando vapor supercalentado, ceniza volcánica y gases letales como el dióxido de azufre.

Este devastador fenómeno debió generar una nube en forma de hongo, como la creada por una bomba atómica, que se derrumbó sobre sí misma en forma de rosquilla, y que luego se expandió avanzando a ras de suelo a unos 320 kilómetros (200 millas) por hora, mientras caían rocas. Si ocurrió así, cualquier criatura a 3 kilómetros a la redonda, o incluso más lejos, salió despedida, fue asfixiada, quemada y acribillada por fragmentos pétreos, aunque no necesariamente en ese orden, perdiendo la vida.

Fuente: NCYT | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com).

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