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Archivos Mensuales: mayo 2012

La leyenda de «Las Hervencias» (Ávila)

Cuenta la leyenda que estando casados Alfonso I de Aragón con Doña Urraca de Castilla, el mal trato que recibieron ella y su hijo -futuro rey de Castilla-, hizo que ésta abandonara a su marido y se refugiara en Castilla. El monarca aragonés, deseoso del título de rey Castellano, deseaba que el niño «desapareciera». Los perseguía y acosaba para quedarse con el príncipe.

Llegado hasta Ávila el rumor de que se escondían cerca de la ciudad, los Alcaldes de Ávila (y he dicho bien, ya que durante mucho tiempo esta ciudad contó con dos), mandaron emisarios en busca de Doña Urraca y su hijo para que los escoltasen hasta la ciudad amurallada y así protegerlos del Rey de Aragón, lo cual se consiguió. Al tiempo, llegó hasta ella el Rey con un fuerte ejército, demandando que se le entregara el niño. Tras las negativas de los defensores, los aragoneses difundieron el bulo de que los que tenían al heredero lo querían matar para que reinara otro en su lugar. La mentira no llegó a creerse y el asedio continuó.

Pasaba el tiempo y Alfonso I no conseguía nada. Su ejército, acampado a las afueras en el lado este de la ciudad se, impacientaba. El Rey acordó con los de la muralla que le enseñaran al niño desde lo alto de una de las torres para saber si seguía vivo, (algunos historiadores aseguran que se trataba del «cimorro» de la catedral uno de los más claros exponentes de la arquitectura militar y eclesiástica de la época). Para asegurar que cuando se aproximase a la muralla no fuese atacado, los de Ávila tendrían que dejar a sesenta de sus caballeros, todos hijos de los nobles, en calidad de rehenes, en su campamento. Los nobles accedieron. Por una pequeña puerta en el lado sur, que después llevaría el nombre de «puerta de la mala ventura», marcharon los nobles rehenes al campamento real. El Rey, vio al niño y pidió que se lo dieran. Al negárselo, mandó a sus hombres que hirviesen vivos a los sesenta nobles rehenes. Desde entonces el lugar donde ocurrió la matanza se llama «las hervencias».

Después de la traición, levantaron el asedio y marcharon. Varios de los grandes de Ávila les siguieron, entre ellos Blasco Jimeno, hasta las proximidades de un pueblo llamado Fontiveros. Allí retaron al Rey por la cobardía cometida.

Pero el monarca lejos de defender su honor los mandó matar también, por eso se levanto una cruz en memoria de la gesta de estos cuya cruz se denomina «del reto» que se encuentra entre los pueblos de Fontiveros y Cantiveros. Hoy en día el escudo de la ciudad representa el cimorro de la catedral con un niño Rey en lo alto y el título de Ávila del Rey.

 

Arqueólogos descubren ciudad egipcia de más de 3500 años

Fotografía aérea de la zona donde se han localizado los restos de una antigua ciudad egipcia / Agencia EFE

EFE/El Cairo.- Una misión de arqueólogos austríacos ha localizado una cuidad enterrada, de hace más de 3 mil 500 años, en la provincia egipcia de Sharquiya, en el Delta del Nilo, anunció hoy el Consejo Supremo de Antigüedades.

Según un comunicado del CSA, la ciudad, descubierta gracias a unas prospecciones geofísicas llevadas a cabo mediante el uso de radares, estaba integrada en la ciudad de Afaris, que fue capital egipcia entre los años 1664 y 1569 a.C.

En las imágenes captadas por los equipos de investigación se pueden apreciar calles, casas, templos y tumbas, así como la planificación urbanística de esta antigua localidad.

El secretario general del CSA, Zahi Hawas, señaló que los exámenes geofísicos son el mejor método para delimitar Afaris, cuyos restos se encuentran enterrados, así como para tener una idea de las dimensiones de esta ciudad antes de empezar las excavaciones.

Los arqueólogos han podido localizar, además, un puerto, varios pozos de distintas formas, dos islas y una de las ramas del río Nilo que pasaba por esta ciudad.

 

Una tablilla de arcilla vestigio de una antigua lengua desconocida

Su patria fue invadida por una potencia extranjera. Se vio obligada a trasladarse a una ciudad de la frontera, lejos de su hogar, y a trabajar en el palacio del gobernador. Su nombre, tal vez el único vínculo con su lengua materna, quedó registrado en las crónicas de la escritura local.

Esta podría ser la historia de algunas mujeres que fueron endosadas al palacio Ziyaret Tepe, en la antigua ciudad asiria de Tushan, hace más de 2.500 años. Sus nombres fueron inscritos en caracteres cuneiformes en la tablilla de arcilla que se muestra en la imagen de arriba, que fue cocida en un incendio accidental en el palacio del gobernador, alrededor del año 700 antes de nuestra era.

Al descifrar la tablilla, John MacGinnis, de la Universidad de Cambridge, descubrió que muchos de los nombres de la lista no pertenecían a ninguno de los idiomas antiguos actualmente conocidos. «Uno o dos son ciertamente asirios, y algunos más, pueden pertenecer a otras lenguas conocidas de la época, como el luvita o el hurrita», dice; «pero la gran mayoría pertenecen a un lenguaje completamente desconocido.»

MacGinnis piensa que, los nombres pertenecen a un lenguaje que se originó en lo que hoy es el oeste de Irán, y fue transportado a Tushan, ahora en el sureste de Turquía, con aquellas personas que fueron deportadas allí para trabajar en la agricultura o la construcción.

La deportación ha sido históricamente una herramienta muy común de control de los pueblos invadidos, y se sabe que igualmente fue practicado por el imperio asirio.

NewScientist.com, 10 mayo 2012, por Caroline Morley

 

La leyenda del peregrinaje de San Isidro Labrador a Tierra Santa (Madrid)

Cuenta la leyenda que el mayor deseo de S. Isidro, el humilde y piadoso labrador de la villa de Madrid, era poder visitar un día aquella santa y bienaventurada tierra, al otro lado del mar, en que nuestro Señor había vivido y muerto por nosotros. Con fervorosa devoción anhelaba ver los campos en que los pastores oyeron los cánticos de los ángeles en Nochebuena, y contemplar con sus propios ojos cada uno de los lugares nombrados en los evangelios; pisar aquellos campos en que, cuando un labrador como él arrojaba la semilla, parte caía sobre el camino, parte sobre tierra pedregosa, parte sobre espinos y parte sobre tierra buena que producía una hermosa cosecha.

Y con este pensamiento en lo más hondo de su alma, todo lo que podía ahorrar de su menguado jornal lo guardaba cuidadosamente con el fin de que algún día, antes de hacerse viejo, pudiera marchar en peregrinación a Tierra Santa. Necesitó muchos años para llenar la bolsa de cuero en que guardaba su tesoro; y cada moneda ahorrada representaba un capricho, un gusto o una necesidad de que se había privado.

Cuando, por fin, la bolsa fue adquiriendo peso, y comenzó a parecer menos imposible la realización de su devoto sueño, llamó a la puerta de su casa un anciano peregrino, con bordón y concha, que pedía pan para su hambre y albergue para su cansancio. S. Isidro lo acogió bondadosamente y le ofreció lo poco que había en su pobre hogar y su no menos pobre despensa: pan y manzanas, queso y vino. Pero fue bastante para que el peregrino saciase su hambre y repusiese sus fuerzas.

Terminada la cena, S. Isidro y el peregrino estuvieron hablando largo rato sobre los Santos Lugares y sobre el gozo de pisar y besar la tierra bendita en que habían dejado sus huellas los pies de Jesucristo. Luego, el peregrino habló del largo y penoso viaje que le esperaba todavía, mendigando de aldea en aldea -pues su bolsa estaba vacía-, hasta que lograse encontrar un patrón bondadoso y caritativo que le hiciese sitio en su barco y lo llevase a la verde isla de donde había partido, en los confines de Poniente. Recordando a los que había dejado en casa, que podían haber muerto durante su ausencia, el peregrino rompió a llorar. Sus lágrimas conmovieron de tal modo el corazón de S. Isidro, que sacó la bolsa de sus ahorros y dijo:

-Esto he reunido con la esperanza de contemplar un día con mis ojos lo que tú has contemplado, sentarme a la orilla del mar de Galilea como si por sus aguas siguiera navegando la barca de S. Pedro, el pescador, con Jesús a bordo, y arrodillarme sobre el monte Calvario, donde se alzó la cruz de nuestro Redentor. Pero tu necesidad es muy grande. Toma este dinero y apresúrate a volver con los tuyos, pues si tú deseas verlos de nuevo, ellos te estarán esperando también con ansia y zozobra. Y si los encuentras con vida, y quiera Dios que así sea, diles que recen por mí. Después de rezar juntos, S. Isidro y el peregrino se retiraron a descansar.

En las primeras horas del sueño, cuando la noche es reconfortante tras un día de trabajo, S. Isidro advirtió que iba caminando por campos extraños, subiendo la ladera de una colina; y en lo alto de otra colina, a cierta distancia, se divisaban las paredes blancas y los tejados planos de las casas de una pequeña ciudad. Y alguien le hablaba y le decía:

-Estos son los campos en que los pastores velaban con sus rebaños, y este camino pedregoso, que sigue la ladera, lleva a Belén.

Al oír aquella voz, S. Isidro se volvió y vio que detrás de él estaba el peregrino; pero conoció que no era verdaderamente el peregrino, sino un ángel oculto tras el humilde y destrozado hábito del peregrino. Quiso postrarse a sus pies, pero el ángel se lo impidió y le dijo: -No temas. He sido enviado para enseñarte todos los santos lugares que tu corazón deseaba ver.

Sobre valles y colinas, campos y torrentes brilló entonces una luz tan clara y maravillosa, que incluso desde una gran distancia podían distinguirse perfectamente las flores que crecían al borde del camino. Sin esfuerzo ni cansancio, S. Isidro se desplazaba de un lugar a otro como en un sueño. Y es imposible enumerar la mitad de lo que vio.

Porque el ángel lo llevó a la aldea en que Jesús vivió de niño y que se llama Nazaret, es decir, la “aldeaflor”; y le mostró el río Jordán, que se abre camino entre un bosque de matorrales verdes; y el Hermón, alto y centelleante por la blancura de la nieve en su cumbre (y la nieve de este monte es muy vieja); y las azules aguas del lago Genesaret, con su flotilla de barcas de pescadores; y la ajetreada ciudad de Cafarnaúm, en el importante camino de Damasco; y Naím, donde Jesús contempló a los niños que, en la plaza, jugaban a entierros y bodas; y el desierto, austero y atractivo a la vez, donde ayunó cuarenta días y cuarenta noches; y Betania, donde resucitó a su amigo Lázaro, el hermano de Marta y María (al pasar por los campos de Betania, S. Isidro cogió un manojo de flores silvestres); y Jerusalén, cerrada en su muralla, la ciudad santa, a cuya vista Jesús, desde el monte de los Olivos, lloró; y Getsemaní, con sus viejísimos olivos; y la colina del Calvario, desde donde, en las tinieblas del Viernes Santo, subió al cielo un poderoso grito: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y el sepulcro nuevo, excavado en la blanca roca, entre mirtos y rosales en el jardín.

Así S. Isidro fue visitando todos los lugares que deseaba, los que conocía muy bien de nombre por el Evangelio que escuchaba cada domingo en la misa. Y en todos estos lugares vio a los hijos de los hijos de los hijos de los que habían contemplado el bendito rostro del Salvador, hombres que iban a su trabajo en los campos, mujeres que venían de la fuente con sus cántaros en la cabeza, niños que jugaban por las calles y plazas. Y todos vestidos de forma extraña, como los que se habían sentado un día en la verde hierba para comer de los cinco panes y dos peces. Ante este pensamiento, S. Isidro rompió a llorar. El ángel le preguntó: -¿Por qué lloras?

-Lloro por no haber vivido entonces, cuando el Señor recorría estos campos, para haber podido contemplar su rostro. De repente, como en un sueño, los dos se encontraron a la orilla del mar. Amanecía. En el centelleo de las aguas, S. Isidro vio una barca de pescador que se mecía a pequeña distancia de la orilla, pero no había nadie en ella; otra barca estaba sobre la arena en la playa. Y mitad en la arena, mitad en el agua que chapoteaba suavemente, aprisionados en las redes, más de un centenar de grandes peces se agitaban y brillaban al sol. Y cerca de las redes, en tierra, había una lumbre, en cuyas brasas se estaban asando unos peces. Y a un lado del fuego había siete hombres, uno de ellos acurrucado y tiritando bajo su empapada túnica de pescador; y al otro lado del fuego, una figura que irradiaba bondad y majestad, a la que los siete hombres miraban con gozo y temor reverencial. Y S. Isidro, dándose cuenta de que aquél era el Señor, lo contempló gozoso y estremecido a la luz suave de aquel amanecer.

El santo labrador no podría decir cuánto duró aquella visión gozosa. De repente también todo cambió. S. Isidro y el ángel quedaron solos. -Ya has visto como deseabas -dijo el ángel-. Dame la mano para que no olvides.

S. Isidro extendió la mano. El ángel la abrió y, poniendo la palma hacia arriba, la golpeó con la suya. S. Isidro dejó escapar un grito por el dolor del golpe, y cayó al suelo sin sentido.

Cuando se despertó por la mañana, el sol estaba ya alto en el cielo de Madrid, y el peregrino había reemprendido su viaje de regreso. Pero la humilde casa del labrador estaba llena de una celestial fragancia. S. Isidro buscó y sobre su cama vio las flores silvestres que había cogido en los campos de Betania, flores rojas, amarillas, azules, más hermosas y con más delicado aroma que las que crecían en los campos de Madrid.

-Entonces -exclamó S. Isidro- no ha sido un simple sueño.

Se miró la mano y vio que en la palma tenía unos trazos azules, parecidos a los que suelen verse en los brazos de caminantes y hombres de mar. Más tarde, S. Isidro supo que aquellos trazos eran letras hebreas, las que formaban el nombre de Jerusalén.

Mientras vivió, estas letras traían a su memoria todas las maravillas que había podido ver aquella noche memorable. Pero hicieron más que esto, pues cada vez que fijaba en ellas la mirada recordaba gozoso las palabras del Señor: -¿Acaso puede una madre olvidar a su niño de pecho? Sí, ella puede olvidar, pero yo no te olvidaré, pues te he grabado en las palmas de mis manos.

 

La Luna se creó exclusivamente de la Tierra

Un nuevo análisis químico de material lunar recogido por los astronautas del programa Apolo en los años 70, contradice la teoría muy aceptada de que una gigantesca colisión entre la Tierra y un objeto del tamaño de Marte produjo la Luna hace 4.500 millones de años.

En el escenario de esa colisión descomunal, las simulaciones por ordenador sugieren que la Luna tiene dos progenitores: la Tierra y un hipotético cuerpo planetario al que los científicos llaman «Theia». Sin embargo, un análisis comparativo de isótopos de titanio de la Luna, la Tierra y meteoritos, hecho por el equipo de Junjun Zhang de la Universidad de Chicago, indica el que material de la Luna vino únicamente de la Tierra.

Si la Luna fuera hija de dos objetos, tal como sucede en los seres humanos, la Luna habría heredado parte del material de la Tierra y parte del material del otro astro, aproximadamente mitad y mitad, según razona Nicolas Dauphas, profesor de Ciencias Geofísicas en la Universidad de Chicago y coautor del estudio. «Lo que hemos descubierto es que «la niña» no parece diferente en comparación con la Tierra. Podríamos decir que es como una niña con un único progenitor».

Los resultados de este estudio van a suscitar una fuerte polémica, ya que, si la Luna se formó exclusivamente de la Tierra, hay que explicar cómo sucedió tal cosa, y las hipótesis existentes al respecto presentan todas ellas algún punto débil.

Por ejemplo, una vieja idea, por mucho tiempo abandonada, es que la Luna surgió desgajándose de una Tierra fundida, que giraba muy rápidamente debido a un gigantesco impacto. Esta idea explica la similitud entre la Tierra y la Luna, pero cómo una masa grande y concentrada podría girar lo bastante rápido como para dividirse en dos, sigue careciendo de una explicación convincente.

Nicolas Dauphas. (Foto: Lloyd DeGrane)
Según otra hipótesis, la Tierra colisionó con un cuerpo helado carente por completo de titanio. Sin embargo, no existen cuerpos formados únicamente por hielo en el sistema solar. Siempre tendrían una fracción importante de material mineral, por lo que deberían tener alguna cantidad de titanio.

Cabe también la posibilidad de que Theia hubiera tenido la misma composición que la Tierra, pero es poco probable a juzgar por la opinión ampliamente aceptada de que la Tierra acumuló material muy variado durante decenas de millones de años gracias a las colisiones con cuerpos más pequeños provenientes de diferentes regiones del sistema solar en desarrollo.

El origen de la Luna sigue, por tanto, envuelto en el misterio. Y, tal como señala Dauphas, 40 años después de los viajes tripulados a la Luna, todavía no ha terminado la labor de investigación de las muestras de rocas lunares traídas a la Tierra por los astronautas del programa Apolo.

Lejos de ser mera historia, el programa Apolo sigue pues aportando vías para hacer nuevos hallazgos científicos.

 

Joyas malditas

Algunas joyas esconden extrañas y misteriosas historias que han afectado a sus propietarios, lo que ha provocado que hayan pasado de ser codiciadas piezas a convertirse en poderosas «armas» cuyo supuesto poder de destrucción es capaz de acabar con generaciones enteras.

Fuente inagotable de anécdotas, envidias y admiración, las joyas siguen fascinándonos por su belleza, pero también por su historia, ya que son testigos mudos del paso del tiempo y seguirán existiendo mucho después de que los cuerpos que un dí­a adornaron no sean más que un recuerdo.

Las piedras preciosas han fascinado al ser humano desde tiempos inmemoriales. El hechizo que cautivó al hombre primitivo desde que las vio brillar a la luz de las hogueras en alguna de las cuevas donde buscó cobijo siguió estando presente a través de los siglos. Y los reyes, los príncipes y los poderosos de la Tierra las exhibieron engarzadas en sus coronas o sortijas como símbolos de poder y riqueza. Pero no solo eran apreciadas por su rareza y su belleza o por ser prácticamente indestructibles, sino por los efectos mágicos que tradicionalmente se afirmaba que surtían sobre quienes las portaban. Es más, se ha sostenido que esta clase de piedras se usaron como amuletos mucho antes que con fines de ornamentación al ser consideradas receptáculos de poderosas fuerzas sobrenaturales, como recogieron en sus lapidarios (del latín lapis, piedra) hombres tan ilustres como Teofrasto, san Alberto Magno. Paracelso. Roger Bacon, Alfonso X el Sabio, san Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio. Marbodio de Rennes y Gaspar de Morales, entre otros.

El Diamante Hope

Una joya de belleza incalculable pero maldita según la tradición. Parece ser que adornó la frente de un í­dolo hindú pero fue robado por un sacerdote que más tarde serí­a torturado y condenado por este sacrilegio. Llegó a Europa en 1642 de manos del contrabandista francés Jean Baptiste Tefernier , quien consiguió grandes beneficios con su venta, pero sufrió también de la mí­tica maldición, mientras estaba de viaje por la India fue atacado por una manada de perros rabiosos que acabaron con su vida.

La gema pasó a pertenecer al rey francés Luis XIV, quien redujo su tamaño de 112,5 a 67,5 quilates, pero esto no sirvió para acabar con la mala fama de la pieza, Nicholas Fouquet, que lo tomó prestado para un baile fue acusado de malversación de fondos y condenado a cadena perpetua, la princesa Lambrelle que lo lucí­a a menudo, fue apaleada por el pueblo, mientras que el propio rey murió arruinado y despreciado.En 1980 el famoso diamante fue comprado por el banquero Henry Thomas Hope por 150.000 dólares, pero no fue una buena inversión ya que tiempo después la familia terminarí­a arruinada, sus siguientes dueño no corrieron mejor suerte, todos los que poseí­an el diamante parecí­an sufrir muertes trágicas o infortunios inesperados. El magnate americano Ned McLean lo compró a precio de ganga, uno de sus hijos murió al poco tiempo en un accidente de automóvil mientras que su otra hija lo hizo por una sobredosis y el propio McLean terminó en un manicomio. La joya quedó como parte de la herencia para sus nietos, su última dueña Evalyn McLean apareció muerta en su apartamento sin causa aparente, sólo tení­a 25 años. Harry Winston fue su último comprador y quizá para curarse en salud optó por donarlo a una institución, a la que todaví­a hoy pertenece.

Ópalo maldito en el seno de la monarquía española

La mala fama del ópalo se acrecentó al ser relacionado con una serie de misteriosas muertes acaecidas en el seno de la monarquía española. La leyenda dice que el rey Alfonso XII se enamoró perdidamente de la bellísima aristócrata italiana Virginia Doini, condesa de Castiglione, y que su amor fue correspondido, aunque en el último momento decidió casarse con su prima, María Mercedes de Orleans. La despechada condesa envió a la pareja un regalo de bodas consistente en un magnífico ópalo engarzado en un enorme anillo del oro más puro. La novia se mostró fascinada con la joya y logró convencer al incauto soberano para que se la pusiera en su dedo. Murió a causa de un misterioso mal el 26 de junio de 1878, tan solo cinco meses después de la boda. Tras el funeral, Alfonso le regaló el anillo a su abuela, la reina María Cristina de Borbón-Nápoles, que murió poco después, el 22 de agosto. A continuación el anillo pasó a la hermana de Alfonso, la infanta María del Pilar, que falleció el 5 de agosto del año siguiente, aparentemente víctima de la misteriosa enfermedad que se había cobrado la vida de las otras dos mujeres. Lo mismo le ocurrió a la cuñada del rey, María Cristina, que se encaprichó del ópalo maldito y que, al parecer, no era nada supersticiosa. Sintiéndose culpable y, tal vez, buscando en su sacrificio la manera de redimirse, el rey decidió lucir él mismo el anillo. Murió a la temprana edad de 28 años, después de lo cual su viuda, la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, hizo bendecirlo, engarzarlo en una cadena de oro y que se adornara con él el cuello de la imagen de la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena, lo que puso fin a la secuencia de muertes.

La maldición del tesoro de Tutankhamón

¿El tesoro encontrado en la tumba de Tutankhamón trajo una fuerte maldición a sus descubridores?nSegún la versión de ellos, el noble inglés George Edward Stanhope Molyneux Herbert, quinto conde de Carnravon, su hija Evelyn Herbert, el egiptólogo Howard Carter y el arqueólogo Arthur Callender, el día que lograron finalmente entrar a la antecámara de la tumba, Carter perforó un agujero en la pared sellada y con gran ansiedad echó un vistazo al interior. Su rostro palideció y murmuró algo ininteligible. Carnravon, impaciente por conocer qué veía su compañero, le inquirió: «¡Carter! ¿Ve usted algo?» Fue entonces cuando el arqueólogo, cegado por los destellos de oro que se abrían paso ante su mirada, solamente pudo decir la célebre frase «Sí. Cosas maravillosas. ¡Cosas maravillosas!» Luego, todos se fueron a descansar hasta el día siguiente en que acompañados por los inspectores del Servicio de Antigüedades, accedieron al interior de la primera cámara de la tumba.Más, cincuenta años después, el egiptólogo Thomas Hoving del «Metropolitan de Nueva York», estudiando las cartas que componían la correspondencia entre Carter y Carnarvon y los miembros de la excavación que pertenecían al museo americano, descubrió lo que él describe como «uno de los secretos mejor guardados en la historia de la egiptología». Que ellos mintieron en su versión y que en verdad volvieron a hurtadillas a la tumba. Entraron en ella y alcanzaron incluso la cámara funeraria en donde descansaban los restos de Tutankhamón.Hoving siguió las pistas que le ofrecían las cartas y llegó a una conclusión sorprendente. En su libro Tutankhamun. The Untold Story , (New York 1978) el egiptólogo americano habla de un claro «reparto secreto» de algunas de las piezas procedentes de la tumba, muchas de las cuales, seguramente, procedían de la entrada en aquella noche de noviembre.Esta situación quedó con el tiempo absolutamente clarificada, al encontrarse numerosas piezas del tesoro de Tutankamón en diferentes museos europeos y americanos donde fueron vendidos tanto por Carnarvon y Carter.

La mayor parte de las piezas se encuentra en el propio Metropolitan Museum de Nueva York. Son en total 27 objetos de procedencia variada, principalmente de las colecciones privadas de Carter y Carnarvon vendidas tras la muerte de éstos.Otros museos de Estados Unidos también poseen piezas procedentes de la KV 62. El Museo de Arte de Cleveland, al noreste de Ohio, compró a mediados de los años 70 una pieza interesante. Se trataba de un amuleto de un gato hecho en hematita oscura procedente de la KV 62. La William Rockhill Nelson Art Gallery, en Kansas City, conserva varios fragmentos de oro de un collar procedente de la tumba de Tutankhamón.
Finalmente el Cincinnati Art Museum acoge una de las piezas más insólitas. Se trata de un pantera de bronce con ojos de cristal en actitud acechante, con la cola levantada y la cabeza vuelta hacia un lado. Al igual que otros objetos, provenía de la colección de Carter y muy posiblemente se hallara en la cámara funeraria de la tumba.

La Tabla Esmeralda (un gran misterio)

La tabla esmeralda un gran misterio. Se dice que el poder de la piedra como de sus inscripciones es tremendamente poderoso y puede llevar a una persona, depende como la utilice, a lo mejor y a lo peor…a los polos energéticos del bien y del mal. Esto fue encontrado grabado en una esmeralda encontrada en la tumba de Hermes Trimegisto que vivió en el antiguo Egipto se dice:

Verdadero, sin falsedad, cierto y muy verdadero,
lo que está de abajo es como lo que está arriba,
y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Cosa Unica.
Y así como todas las cosas provinieron del Uno, por mediación del Uno,
así todas las cosas nacieron de esta Unica Cosa, por adaptación.
Su padre es el Sol, su madre la Luna,
el Viento lo llevó en su vientre,
la Tierra fue su nodriza.
El Padre de toda la Perfección de todo el Mundo está aquí.
Su fuerza permanecerá íntegra aunque fuera vertida en la tierra.
Separarás la Tierra del Fuego,
lo sutil de lo grosero,
suavemente,
con mucho ingenio.
Asciende de la Tierra al Cielo,
y de nuevo desciende a la Tierra,
y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores.
Así lograrás la gloria del Mundo entero.
Entonces toda oscuridad huirá de ti.
Aquí está la fuerza fuerte de toda fortaleza,
porque vencerá a todo lo sutil
y en todo lo sólido penetrará.
Así fue creado el Mundo.
Habrán aquí admirables adaptaciones,
cuyo modo es el que se ha dicho.
Por esto fui llamado Hermes Tres veces Grandísimo,poseedor de las tres partes de la filosofía de todo el Mundo.Se completa así lo que tenía que decir de la obra del Sol.

El collar de Maria Antonieta

La reina francesa se ganó una merecida fama de frí­vola entre la corte de su paí­s, pero en el episodio del collar, usado en su contra para precipitar su caí­da, fue una ví­ctima inocente, que nada tuvo que ver con el asunto.El joyero de la corte creó un fabuloso collar de 648 diamantes, que Luis XV habí­a encargado para su favorita. Pero éste murió antes de que la joya estuviera acabada por lo que su amante nunca lo recibió. El obispo de Rohan lo adquiere, pero no lo paga, indicando al joyero (el famoso Boehmer), que se lo cobre a Marí­a Antonieta. El obispo se lo entrega a la falsa condesa de Valois, amante del obispo, que lo traslada a Londres, donde es desarmado y vendido por piezas. Cuando el joyero se lo va a cobrar a la Reina, ésta no sabe de qué le habla. Cuando se descubre el engaño la falsa condesa es enviada a la hoguera, sin embargo el pueblo se solidariza con ella y el asunto del collar queda como un ejemplo más de la frivolidad de la reina, capaz de dilapidar una fortuna en algo tan superficial como un collar, en tiempos de crisis.

Los anillos en el Antiguo Egipto

En las tumbas del Antiguo Egipto se han encontrado numerosas joyas, entre ellas, especialmente anillos. Algunos de los más hermosos ejemplares datan del periodo comprendido entre las dinastías XVIII y XX (mas de 12 siglos antes del inicio de la era cristiana).
Eran anillos de oro puro, de formas simples, pero macizas. Considerados por este pueblo como signo de dominio, o como amuletos a talismanes, se destinaban a proteger a quien los llevara contra fuerzas hostiles y misteriosas. Esto explica los símbolos recurrentes: víboras, escorpiones y otros animales detestables que alejan a los malos espíritus. Escarabajos, conchillas de moluscos y halcones se usaban como protección contra diversos males y adversarios. Otro tema lo representan los símbolos geométricos que tienen cada uno su función como talismán: el ojo de Wedjet (contra el mal de ojo), los símbolos de Djed, Sa Ankl y Tyer (salud, prosperidad, larga vida y otros beneficios personales).

Los anillos talismánicos se fabricaban también para los muertos; según sus tradiciones, ofreciéndoles protección para la «vida» después de la muerte. En los tiempos prehistóricos es posible que tuviesen además, un significado sentimental. Los motivos utilizados se encontraban en estrecha relación con las creencias religiosas de aquella época. Incluso sus colores y materiales tenían significados religiosos. Por ejemplo, el verde, el color de la vegetación o el negro, del suelo fértil; frente al rojo del desierto (ambos símbolos de regeneración). Según los antiguos textos religiosos y literarios, los dioses, que podían tener aspecto humano estaban encarnados entres sustancias: sus huesos en plata (metal más raro y valioso que el oro, para ellos), su carne en oro y sus cabellos y barbas en lapislázuli.

Las tumbas suministraban sortijas de plata, bronce, hierro, arcilla esmaltada o cuarzo. Habían sido llevadas igualmente por hombres como mujeres, ya sea en forma de adorno, como signo de autoridad o como sello.Las que pertenecían a los pobres eran simples anillos de cobre, bronce, cristal o alfarería, mientras que las de los ricos eran verdaderas joyas en oro y plata, cinceladas, con adornos en relieve.Llevaban a menudo grabado en jeroglíficos el nombre y los títulos de sus propietarios. Se han encontrado hechos en otros materiales como marfil, ámbar y piedras duras, tales como cornalina.Era común en la antigüedad que los anillos sirvieran como sellos. Sabemos que los egipcios (tal vez precursores) adoptaron los cilindros empleados en estas tareas por los mesopotámicos y poco después le dieron formato de anillos: Firmaban sus documentos oprimiendo levemente el sello de arcilla, yeso o tierra sigilar para que su impronta hiciera fe en los casos judiciales. El chatón más frecuente en estos casos, es la imagen del escarabajo (símbolo de la deidad solar) esculpida en piedra (cornalina, diorita u otras), arcilla o esmalte, en cuya base se lee una inscripción y jeroglífico grabado en hueco. Otras veces consisten en una placa de oro, piedra o arcilla, e igual que las anteriores, están montadas en pivotes que le permiten girar. Las leyendas que estos anillos, denominados «signatarios» portaban en sus sellos eran de carácter religioso, o en cambio, se trataba de una salutación, lema o nombre propio.Los anillos se usaban además como emblema: el esposo egipcio lo colocaba en el dedo de su mujer en señal de que le confiaba la custodia del hogar y de sus posesiones. De allí nació la costumbre de las «sortijas matrimoniales».

Los primeros anillos con piedras engarzadas, se estima que aparecieron en Babilonia, y de allí pasaron a Egipto. En cuanto a su confección, la lista de materiales resulta larga y variada. Nubia aportaba la riqueza de sus yacimientos auríferos; las sierras del desierto proporcionaban minerales como pizarras, obsidiana y una serpentina de maravilloso color verde. El lapislázuli, en su tono cálido azul turquesa, era típico de las joyas más modestas.

Los joyeros egipcios disponían además de distintas especies de piedras preciosas y semipreciosas, como diamantes, amatistas, turquesas, rubíes, jaspes, cornalinas, etc. Se mostraban muy hábiles en el arte del lapidador, o sea, en la talla de estas piedras finas, empleando el esmeril para atacar las más duras.

Diamante Kohinoor

Diamante Kohinoor: pesa 108,93 quilates y es un diamante de talla oval. Anteriormente pertenecía a príncipes indios, poseía forma redondeada y pesaba en bruto 186 quilates. Fue adquirido en 1739 por el Sha de Persia, que lo llamó «Montaña de la Luz» (Koh-i-noor). Tras su adquisición por la East Indian Company, fue regalado a la Reina Victoria en 1850. Tras su tallado, pasa a formar parte de la corona de la Reina Maria (esposa de Jorge IV), para terminar en la corona de la Reina Isabel.Una curiosa leyenda acerca del Kohinoor afirma que pertenecía al dios del sol, que a su vez lo cedió a su discípulo Satrajit; fue robado más tarde por un pariente de Satrajit, y después un león mató al ladrón y entregó la piedra al dios Krishna, que devolvió a Satrajit… solo para que este se la devolviera a su vez a Krishna cuando este se casó con su hija como parte de su dote. Krishna, finalmente, la entregó de nuevo al dios del sol.El sarcófago de diorita (un tesoro misterioso).El astrónomo escocés Duncan Lunan comenta en su libro Interstellar Contact (Bantam,1974), que cuando los obreros del califa egipcio Al-Mamún consiguieron irrumpir en la Gran Pirámide de Keops en el año 800 de nuestra era, se sorprendieron al descubrir que el gran sarcófago en la Cámara del Rey no tenía tapa, aunque había sido diseñada para portar una. Los profanadores de tumbas se quedaron atónitos al descubrir «un pozo» no muy lejos del punto en que lograron forzar la entrada al pasadizo ascendente que conduce a la Cámara del Rey.”La parte superior del pozo», escribe Lunan, «había sido sellada originalmente, pero en algún momento, se le abrió desde abajo con suficiente fuerza como para dañar el muro adyacente, como si se hubiera hecho uso de explosivos». El autor sugiere la posibilidad de que si la pirámide de Keops efectivamente fue profanada por desconocidos que hicieron uso de dicha ruta, resulta factible que se hayan llevado la tapa del sarcófago de diorita, que portaba «un archivo computarizado que conservaba la pirámide». Lunan agrega que estos desconocidos sabían exactamente a dónde dirigirse, y que sellaron la pirámide después de salir, «como si jamás hubiera sido profanada».Algunos podrán creer que el destacado astrónomo pudo haberse dejado llevar por sus propias especulaciones en este caso, pero tanto estudiosos como arqueólogos y esotéricos se han preguntado sobre el propósito del enigmático sarcófago de diorita que ocupa el centro de la Cámara del Rey. Todas las partes -tanto conservadores como librepensadores- concuerdan en que jamás se le utilizó como la sepultura de un faraón olvidado, ya fuese Keops o algún otro. ¿Qué objeto pudo haberse colocado, con devoción y reverencia, dentro del sarcófago de diorita? ¿Qué objeto sin nombre merecía ser consagrado de tal modo en los albores de la civilización humana?En su obra maestra, La octava torre, John Keel sugiere la posibilidad de que la Gran Pirámide y la enigmática cámara con el sarcófago de diorita pudieron haber sido utilizadas para albergar un artefacto de origen sobrenatural, tal vez el Arca de la Alianza o hasta el misterioso fragmento de piedra meteorítica conservado en la Kaaba en La Meca. De ser así, bien pudiera ser que estuviésemos de cara al más importante de los artefactos misteriosos: un dispositivo multimilenario colocado por una civilización extrahumana o parahumana para vigilar el progreso de la recién nacida humanidad, o influenciar el desarrollo de nuestra especie en formas insospechadas.La perspectiva de Keel sobre el asunto no es tan benigna. La «octava torre» que sirve de título a su obra es «una especie de cápsula de tiempo electrónica, que sigue funcionando sin sentido ni propósito después de millones de años», plagándonos con fenómenos parafísicos como los OVNI y seres extraños, y tal vez rigiendo las oleadas de locura que afectan a la humanidad siglo tras siglo.¿Resulta posible combinar las teorías de Lunan con las de Keel? Si alguien profanó la Gran Pirámide en algún momento de la antigüedad, con pleno conocimiento de lo que se albergaba adentro, y lo extrajo, ¿dónde está ahora? Si el mayor de todos los «objetos fuera de sitio» resulta ser el superordenador paranormal plasmado en los escritos de Keel, ¿cuál sería su paradero actual?El sendero de la especulación nos invita a proseguir: existe la posibilidad de que la misteriosa piedra negra conocida como la Kaaba, venerada en Arabia Saudita hasta el día de hoy por mil millones de musulmanes, sea el objeto en cuestión. También podría ser el enigmático cubo de Gurlt, que desapareció de manera oportuna durante la confusión de un bombardeo aéreo. El objeto puede estar oculto en cualquier parte del mundo, custodiado por una «hermandad» dedicada a protegerla contra los profanos. El mismo Duncan Lunan ofrece la posibilidad de que los seres extraños descritos por el profeta Ezequiel alrededor del 600 a.C. formaban parte de una misión de rescate espacial encargada de recuperar el objeto. La verdad del asunto casi seguramente será más extraña que la ficción.

El platino un antiguo tesoro perdido

La historia del platino, el llamado «metal nuevo» es mucho más antigua de lo que se cree. Los meteoritos contienen platino y el primer meteorito que se conoce se estrelló contra la tierra hace 2 billones de años. Puesto que tan raro y seductor tesoro ha aparecido de modo esporádico a lo largo de la historia, también ha desaparecido de improviso y misteriosamente durante siglos, embrujando y encantando a quienes se cruzaron con él. Los antiguos egipcios, las civilizaciones Preincaicas y los Conquistadores españoles dieron, todos ellos, con el platino. Volvió a aparecer en el s. XVIII para fascinar tanto a reyes como a alquimistas. El platino ganó popularidad en los s. XIX y XX y hoy es el metal precioso que eligen las estrellas del cine y las celebridades del mundo literario y artístico.

 

El calendario maya iba más allá de 2012


Una gran ciudad, construida por los antiguos mayas, y descubierta hace casi un siglo, está comenzando a revelar sus secretos. En una excavación en el extenso complejo de Xultún, en la región de Petén, en Guatemala, los arqueólogos han descubierto una estructura que contiene lo que parece haber sido el espacio de trabajo del escribano de la ciudad, con paredes adornadas con pinturas únicas, muchas de las cuales son los cálculos relacionados con el calendario maya. El descubrimiento ha sido publicado en la revista ‘National Geographic’, y en la revista ‘Science’.

Una de las paredes de la estructura está cubierta con diminutos glifos rojos y negros; algunos de ellos, parecen representar los diferentes ciclos calendáricos trazados por los mayas: el calendario ceremonial de 260 días, el calendario solar de 365 días, el ciclo de 584 días del planeta Venus, y el ciclo de 780 días de Marte, según informa el arqueólogo William Saturno, de la Universidad de Boston, quien dirigió la exploración y la excavación.

“Por primera vez, podemos observar los registros reales de un escribano, cuyo trabajo consistía en ser el guardián del registro oficial de una comunidad maya”, explica Saturno. Según los científicos del proyecto, a pesar de la creencia popular, no hay ninguna señal de que el calendario maya – o el mundo – acaben en el año 2012; el calendario marca, más bien, el transcurso de diferentes ciclos.

El mural representa el primer arte maya que se encuentra en las paredes de una casa. “Hay glifos pequeños por toda la pared, barras y puntos que representan columnas de números. Nunca hemos visto nada así”, afirma David Stuart, profesor de Arte Mesoamericano y Escritura en la Universidad de Texas, en Austin, quien descifró los glifos.

La estructura fue descubierta, por primera vez, en 2010, por el estudiante de Saturno, Max Chamberlain. Luego, con el apoyo de una serie de becas de la National Geographic Society, Saturno y su equipo pusieron en marcha una exploración organizada, y una excavación. Xultún, un terreno de 12 kilómetros cuadrados, donde decenas de miles de personas vivieron en el pasado, fue descubierto, por primera vez, hace unos 100 años, por un trabajador guatemalteco.

El equipo de excavaciones reveló que la construcción monumental de Xultún comenzó en los primeros siglos antes de Cristo. El sitio prosperó hasta el final del período Clásico Maya: el último monumento esculpido de Xultún data de, alrededor del 890 después de Cristo. “Es extraño que los escritos y obras de arte en las paredes de Xultún se conserven, especialmente en una casa enterrada a solo un metro por debajo de la superficie”, concluye Saturno. Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 

La leyenda de los duendes de la isla de Ibiza

Cuenta la leyenda que durante la medianoche de San Juan, justo a las 12 de la noche en punto, brota una hierba bajo el puente del río que construyó el diablo en Santa Eulalia des Rui, pero tan solo dura instantes, si se atrapa a tiempo y se encierra en un bote de cristal oscuro, se caza a un “fameliar» una especia de gnomo enano con una boca terrible.

Este es capaz de hacer tareas que los humanos no pueden, como por ejemplo construir una casa en una sola noche.

Se dice que las murallas del Castillo de Ibiza fueron construidas por estos duendes. Si comienzan a trabajar no paran hasta terminar.

Le gusta mucho comer y además es muy inquieto, le encanta el pan y el queso y lo pide insistentemente. Si sale del bote para poder volverlo a encerrar se debe coger una ramita de olivo y rezar una oración, que con los años se perdió y no hay constancia de ella.

En los registros de la Inquisición hablan sobre gente que fue quemada en la hoguera por tener a estos gnomos en sus casas.

Una vez regresan a su botella pueden estar ahí invisibles por cientos de años.

Cuenta la leyenda que una familia que tenía una hija casadera le presentó dos pretendientes, la joven debía escoger alguno de ellos. La chica no sabía por cual decidirse a los dos les tenía aprecio, así que se le ocurrió una especie de prueba. Decidió que el que antes terminara una casa para ella sola sería el elegido.

Manos a la obra, uno de los candidatos era de una familia rica, así que no vio mucho problema en contratar hombres para construir la casa y pronto la tuvieron casi lista. El otro pretendiente era de una familia pobre con contaba con muchos medios económicos, pero le sobraba astucia. Pensó y pensó la casualidad quiso que aquel día fuera el 23 de junio y el joven se fue bajo un puente a esperar si crecían aquellas famosas plantitas. Cogió una y la puso en la botella.

El joven pobre fue a ver a la chica y le preguntó ¿cómo quieres la casa? la chica le dijo lo que le gustaría, y el joven le dijo, “pasa mañana y la tendrás”. La doncella estaba admirada, ¿como iba a construir esa casa en un día?

El joven destapó la botella y cuando aparición el duende le dio instrucciones para que construyera la casa.

Dicho y hecho, por la mañana la joven fue y encontró la casa de sus sueños. La pareja se casó y todo el mundo pensaba que algo mágico habría ya que la casa apareció de la nada. Se cuenta que la casa traía mala suerte y debido a las desgracias ocurridas a la pareja la abandonaron. Dicen que cuando la pareja murió la casa desapareció

 

La Pantaruja de Vegas de Coria (Extremadura)

Como habitantes de un mundo de pesadilla, perdidas entre lo demoníaco, lo ufológico y lo paranormal, una serie de figuras etéreas, bautizadas por los habitantes de esos humildes pueblos como pantasmas, pantallas o pantarujas, eran seres de torso estrecho, largas extremidades y embozadas en ropajes tan oscuros como la propia muerte, que se dejaron ver en algunos puntos de Las Hurdes, sobretodo en Vegas de Coria, hace tan solo unos años…

Los testigos, asustados, aterrorizados, se acabaron contando por decenas. De toda condición y cultura. Sin errores en las descripciones. Todos habían visto lo mismo. Una imagen propia del Medievo en las carreteras asfaltadas del siglo XX. Ocurrió desde finales de 1982 hasta el día de San Blas del año siguiente. ¿Qué estaba pasando?¿Qué clase de seres nos visitan?, se preguntaron aquellos días en los que apenas nadie quedaba por las calles y tan solo el miedo acampaba a sus anchas. Noches de cancelas cerradas, pestillos y contraventanas concienzudamente cerrados, rifles de caza cargados junto a la cama por la noche y batidas organizadas para perseguir aquellas «sombras» que de un día para otro paralizaron un pueblo entero durante meses y que también de un día para otro desaparecieron y nadie supo jamás que fueron. Ahora su misterio ya es parte de la historia. De una historia que jamás se cuenta al forastero.

Si os soy sincero, La Pantasma o Pantaruja de Vegas de Coria es uno de mis enigmas preferidos, a medio camino entre lo ufológico, lo fantasmal y lo extraño, sin duda un tema paranormal que no deja a nadie indiferente, Vegas de Coria es un pequeño pueblo Hurdano cercado, como casi todos los pueblos de la zona, por interminables bosques y abismales barrancos, se puede llegar al pueblo por una vieja y destartalada nacional, justo al pasar la famosa curva de Arrolobos encontrarás este pueblo que hace ya casi 30 años fue tocado por el misterio.

Decenas de testigos en el plazo de una semana contaron en el bar del pueblo como llegando a la curva de Arrolobos vieron a un ser muy alto y delgado embozado en negras galas, que a pesar de su lento caminar parecía flotar a un palmo del suelo, los que intentaron enfrentarse a él sucumbieron al pánico y terminaron por huir, otros simplemente agazapados veían como, ese ser, fuera lo que fuese bajaba por los escarpados barrancos sin tocar el suelo y derecho como una vela, rápidamente el pueblo y la Guardia Civil se organizo para perseguirlo, numerosos testigos o batidas se encontraron con la Pantasma pero nunca fueron capaces de acercarse lo suficiente o ver rasgo alguno, aun hoy, casi 30 años después el pueblo apenas quiere hablar de ello, porque aun tienen miedo a aquel extraño forastero que fue el origen de sus más profundos miedos durante varios meses a principios de los años 80. Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 
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Publicado por en mayo 12, 2012 en Artículos

 

Descubren en Turquía evidencias de un idioma desconocido de hace 2.800 años

La tablilla se conserva hoy en el museo de Diyarbakir, capital de la provincia turca a la que pertenece Ziyaret Tepe. (EFE)

Ilya U. Topper. / Agencia EFE

Estambul.- Lishpisibe, Bisinume, Sasime. Son algunos de los exóticos nombres de mujer hallados en una tablilla de arcilla grabada durante el Imperio Asirio, hace 2,800 años, y que han permitido descubrir una lengua desconocida hasta la fecha.

«Sabemos que son nombres de mujeres porque a cada uno le antecede el símbolo asirio cuneiforme de nombre femenino», explicó hoy a Efe John MacGinnis, miembro del equipo de arqueólogos responsable del hallazgo y que ha publicado el resultado de sus investigaciones en el último número del Journal of Near Eastern Studies.

MacGinnis, profesor de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), relató en conversación telefónica que la tablilla, excavada en el yacimiento de Ziyaret Tepe, en el sureste de Turquía, fue descubierta en 2009 y presenta una inscripción en el cuneiforme asirio habitual en el imperio.

Pero su contenido es una sorpresa: la lista abarca 60 nombres relacionados con el registro del palacio de Tushan, residencia de un gobernador del Imperio Asirio en el siglo VIII a.C., y 45 de ellas tienen un origen distinto a cualquier lengua registrada por los arqueólogos.

Por la morfología de los nombres es obvio, añadió, que no corresponden al asirio ni al arameo ni a ningún otro lenguaje hablado en el Imperio Asirio del que se tenga constancia.

MacGinnis indicó que la lista se refiere a un grupo de mujeres oriundas de una región alejada y trasladadas al imperio, posiblemente a la fuerza, como era frecuente en aquella época.

«Podrían proceder de los Montes Zagros en Irán», aventuró el profesor, ya que en otros documentos asirios hay una mención a un idioma llamado «mejranio», que se habría hablado en aquella zona, entonces bajo dominio asirio, pero del que no se sabe nada más.

«Los nombres se leen como Lishpisibe, Bisinume, Sasime, Anamkuri, Alaqitapi, Rigahe…», explicó MacGinnis, quien reconoce que no tiene claves sobre el tronco ling ístico al que podrían pertenecer.

«He consultado a un experto y estamos seguros de que no es una lengua irania (rama a la que pertenece el kurdo, hablado hoy en la zona)», aclaró.

Sería posible, especuló, que esté relacionada con alguna de las diversas lenguas que se hablan hoy en el Cáucaso y forman parte de tres troncos ling ísticos completamente aislados de cualquier otro idioma.

«Ahora empieza el trabajo para los ling istas modernos que conocen los idiomas caucásicos y que tal vez puedan hallar alguna relación», retó el experto.

Si bien hay tablillas en asirio procedentes de la antigua ciudad excavada en el yacimiento, la descubierta en 2009 es la única encontrada hasta ahora en el palacio, aunque MacGinnis cree que el edificio puedo albergar otras piezas.

Lo que no sabe es si podrá hallarlas: parte del yacimiento quedará sumergido cuando se complete la presa de Ilisu en el río Tigris, un proyecto hidráulico que lleva años en construcción y que inundará una vasta parte del valle fluvial.

«Estamos trabajando a contrarreloj porque sólo nos quedan dos temporadas: el Gobierno turco nos ha confirmado que podemos seguir trabajando este año y el que viene, pero después ya no renovarán el permiso», lamentó el profesor.

La construcción de la presa, que inundará también el famoso pueblo histórico de Hasankeyf y otros yacimientos, se ha retrasado en parte debido a las protestas internacionales, pero MacGinnis cree que el Gobierno turco está decidido a completarla pronto, por lo que quiere poner fin a los trabajos arqueológicos en la zona.

La tablilla se conserva hoy en el museo de Diyarbakir, capital de la provincia turca a la que pertenece Ziyaret Tepe.

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