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Los peligros del Blue Hole de Dahab en Egipto.

19 Jun

El Blue Hole de Dahab es uno de esos lugares míticos entre los buceadores, tanto por su espectacularidad, dificultad técnica de la inmersión  como por su facilidad de acceso al localizarse a pocos metros de la costa. Es además, tristemente famoso por el elevado número de accidentes de buceo fatales que se han producido tratando de alcanzar su fondo o cruzando el famoso “Arch“, un arco submarino de unos 30 m de longitud que conecta el Blue Hole con el mar abierto a una profundidad de unos 52 m tal y como se narra en este video:

Varios son los problemas que presenta el Arch para el buceador, y que son causa de tantos accidentes de buceo: su profundidad que hace que la inmersión requiera una gran catidad de gas y a menudo botellas suplementarias; su extraña orientación que hace que a veces sea rebasado por el buceador entrando en una caida sin retorno más alla de los 80 m; su engañosa longitud, pues como la luz llega desde mar abierto el buceador tiene la sensación de el Arch no tiene más de una decena de metros de longitud, cuando en realidad esta proximo a la treintena. Todo ello se muestra en este video:

Las autoridades egipcias reconocen una cuarentena de buceadores muertos en el Blue Hole, aunque se estima que el número total de muertes podría rondar el centenar.

En la primera filmación que ofrecemos a continuación se muestra un descenso hasta el fondo del Blue Hole de Dahab, a una profundidad entre 90 y 100 m. En los primeros minutos de la grabación se puede ver el cadáver de un buceador no identificado que no ha sido recuperado del fondo.  Quizá el que no haya sido rescatado una vez descubierto sea debido a que transcurridos varios años, la corrosión que haya podido sufrir la botella de buceo podría causar su explosión al ascender a la superficie (si todavía contuviese aire en su interior). En la actualidad los restos del buceador se limitarán a los huesos y la adipocira -sustancia gris blanquecina, blanda y untuosa al tacto, que procede de la saponificación de la materia animal en los cadáveres que han permanecido largo tiempo en el agua o enterrados en sitios húmedos- que queden en el interior del traje de buceo. En la segunda filmación puede apreciar con mayor detalle el efecto del agua marina y los organismos bentónicos sobre el cuerpo y el equipo del buceador accidentado. Advertimos que las filmaciones pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

En esta tercera filmación se observa una inmersión de recuperación de material de buceo y restos de buceadores del fondo del Blue Hole realizado con un sumergible de control remoto (ROV) a unos 240 m de profundidad. Advertimos que la filmación puede herir la sensibilidad de algunas personas.

Entre la lista de buceadores que han perdido la vida en el Blue Hole destaca Iouri Lipski (1977-2000). El accidente de  Lipski, un buceador israelí de origen ruso , es sin duda el mejor documentado, puesto que él iba filmando la inmersión en la que perdió la vida, y el video ha sido recuperado y difundido.  Ello ha motivado que los últimos minutos de vida de Lipski hayan sido motivo de numerosos análisis y especulaciones por parte de buceadores e instructores de buceo. Entre las causas de la muerte que han barajado están la narcósis por nitrógeno, intoxicación aguda de oxígeno (denominada  también  hiperoxia de altas presiones – HAP- ), falta de aire, desorientación, fallo del equipo de buceo por no ser el adecuado para alcanzar esa profundidad, o una combinación de varias de ellas.

El la siguiente filmación se narra la operación para rescatar el cuerpo del Iouri Lipski organizada a petición de sus padres por unos buceadores colegas de Lipski.

Otra víctima del Blue Hole tristemente famosa es la buceadora argentina Barbara Dillinger (1974-1998). Dillinger sufrió un ataque de pánico durante la inmersión y salió a la superficie demasiado rápido con el consiguiente accidente de descompresión y posiblemente sobrepresión pulmonar. Nada pudo ir peor en su traslado a la cámara hiperbárica de Sharm el Sheij: la botella de oxígeno del centro de buceo estaba a media carga y se acabó durante el trayecto en ambulancia, las botellas de oxígeno que llevaba la ambulancia estaban todas vacías, y finalmente la ambulancia se quedó sin combustible. Los instructores de buceo que acompañaban a la accidentada, regresaron en coche a Dahab y regresaron una hora más tarde con combustible… Cuando finalmente llegaron a la cámara hiperbárica Dillinger hacía rato que había muerto. El accidente se narra en este vídeo -un fragmento del documental de Elena KonstantinouThe Sacred Truth: The Blue Hole of Dahab“:

Como bonus, presentamos esta otra filmación del apneista neozelandes William Trubridge realizando una espectacular inmersión a través del Arch equipado únicamente con una máscara de buceo y un sencillo traje de baño.

Aquí mostramos un mapa y una sección del Blue Hole y el Arch:

Las reflexiones que podemos hacer después de este duro recorrido por el lado más trágico del buceo son las que aprendimos cuando nos iniciamos en este deporte:

  • Conocer nuestros propios límites
  • Usar el equipo adecuado
  • Conocer las técnicas adecuadas para cada inmersión
  • Familiarizarnos poco a poco con los lugares de inmersión
  • Entrenar, entrenar, entrenar…
  • Saber renunciar a una inmersión.

Seguro que a alguno de vosotros se os ocurre alguna más.

 

 

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