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Archivos diarios: junio 24, 2012

Existen razones para la «Higgsteria».

Ciencia

La posible detección, por fin, del bosón de Higgs ha provocado un gran revuelo en el mundo científico. Acorralada ya la partícula, quizás esta vez el anuncio se haga pronto realidad

Fuente: Diario ABC
Judith de Jorge @judithdj / madrid

Existen razones para la «Higgsteria»
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El bosón de Higgs es uno de los mayores objetivos de la Física moderna

El deseo y la ansiedad por encontrar el bosón de Higgs son tales que cada vez que hay algún indicio, por pequeño que sea, de que el esperado anuncio puede producirse, una ola de agitación recorre el mundo científico. El bosón de Higgs, la partícula responsable de la masa de todas las demás en el Universo, es también uno de los mayores objetivos de la Física moderna. La confirmación de su existencia (o no) después de 40 años de búsqueda dará lugar a algunas respuestas, pero sobre todo a muchas más dudas y preguntas y, quizás, a una auténtica revolución del conocimiento. Los últimos rumores sobre el asunto apuntan a que la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN) puede realizar el esperado anuncio a principios de julio, durante la Conferencia Internacional de Física de Altas Energías (Ichep) que se celebra en Melbourne, Australia. Físicos consultados aceptan que sí, que algún anuncio al respecto se producirá en tan importante reunión, aunque el contenido del mismo todavía está por ver y, por supuesto, aún no puede adelantarse nada. «Estamos trabajando», es, en resumen, su mensaje. La excitación desatada ha sido tal que puede hablarse de «Higgsteria», un juego de palabras con el que la ha definido con gran acierto la revista New Scientist.

La «Higgsteria» está alimentada por los indicios, los rumores, la anticipación y, sobre todo, por el deseo de que el misterio del bosón escurridizo tenga, por fin, un desenlace. El Higgs, cuya existencia fue predicha en 1964 por el físico británico Peter Higgs, es la última partícula subatómica que falta por descubrir para completar el modelo estándar. Todas las previsiones apuntan a que, de suceder, ese hallazgo divino se demostrará este año.

En marzo de 2011, una nota interna de unos investigadores del detector Atlas (uno de los cuatro que forman parte del LHC, el gran acelerador europeo de partículas), que hablaba de la observación de una resonancia en los 115 GeV, lo que podría ser una señal, desató todo tipo de especulaciones, especialmente en internet. Un análisis concienzudo de los datos demostró que estas luces en la oscuridad eran tan solo un espejismo. Nada de nada.

Había que seguir buscando y lo hicieron. En diciembre de 2011, el Atlas y otro detector de la «máquina de Dios», el CMS, encontraron la «firma» de lo que podía ser el Higgs, aunque solo era un indicio, un reflejo. Los físicos, siempre prudentes, advirtieron de que hacían falta más y más análisis para llegar a una conclusión final. Pero el bosón ya no tiene donde esconderse, restringido en una franja de energía muy concreta, alrededor del 125 GeV. Si está ahí, tiene que aparecer.

Desde hace unos días, los rumores de que el anuncio de su hallazgo podría producirse pronto, coincidiendo con la reunión internacional de físicos en Melbourne a principios del próximo mes, han circulado a tanta velocidad que harían enrojecer a los ya avergonzados neutrinos. Sobre todo los blogs especializados han servido de vehículo para propagar todo tipo de comentarios, pero también otros medios prestigiosos, como «The New York Times», tocaban el asunto. El diario estadounidense aseguraba que un grupo de científicos del CERN lleva varios días reunido para analizar en secreto un nuevo paquete de datos.

Mario Martínez Pérez, profesor ICREA e investigador principal del experimento Atlas del LHC en el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE) en la Universidad Autónoma de Barcelona es uno de los científicos que busca el bosón. «Sin duda el CERN tendrá planes para hacer algún anuncio en la conferencia, es la más importante del año y todo el mundo lo espera. Puede ser exactamente el 4, o puede ser un día antes o un día después, y no se sabe qué es lo que van a decir, pero los dos experimentos están ahora mismo trabajando muy intensamente para obtener resultados que comunicar usando todos los datos», asegura.

Optimismo contenido

Los cierto es que los físicos tanto del Atlas como del CMS se afanan en filtrar y analizar miles y miles de colisiones de partículas para obtener conclusiones que no puedan ser discutidas. En tres meses, han obtenido tantos datos como en todo el año 2011. «Los datos que tenemos (en el experimento Atlas) son interesantes, pero hemos de concluir el análisis de los datos en los próximos días», añade Martínez Pérez. «Con toda la cautela del mundo, soy optimista, pero tenemos que comparar nuestros resultados con los del CMS». Puede que el anuncio definitivo no ocurra en julio, pero de lo que sí está completamente convencido el físico es de que la resolución, sea la que sea, llegará antes de final de año. Lo mismo cree Javier Cuevas, investigador de la Universidad de Oviedo en el experimento CMS del LHC. «Dar una respuesta definitiva sería un paso muy importante en la comprensión de la estructura de la materia y en la comprensión del Universo, y cerraría un problema de casi 50 años que ha supuesto mucho trabajo», indica. «Las expectativas son tremendas».

La dificultad en la búsqueda del bosón se debe a dos factores. «Por una parte tiene una masa muy elevada, así que para crearla se requiere una gran energía en los aceleradores, y por otra parte su aparición durante colisiones entre otras partículas puede fácilmente confundirse», explica Bartolome Alles Salom, físico teórico e investigador en el Instituto Nacional de Física Nuclear en Pisa (Italia).

Una nueva física

Si el bosón de Higgs aparece se completará el modelo estándar de la Física, pero quizás tenga propiedades que no estaban previstas en los modelos teóricos actuales. «La teoría que subyace al mecanismo de Higgs no ha sido totalmente entendida en todos sus aspectos matemáticos. Podría ser posible que lo que se halle sea una partícula que se comporte como un bosón de Higgs (generando las masas de las otras partículas) pero que no se trate de la partícula que el físico inglés imaginó, sino otra», explica Alles Salom.

Y si no aparece será aún más grave, ya que pondrá cabeza abajo lo que creemos saber sobre las interacciones entre las partículas elementales, lo que se conoce como modelo estándar. «Esto sería aún más interesante, porque significaría que nos hemos equivocado, que hay algo que no entendemos y supondría una revolución, pero quizás estemos más cerca de encontrarlo que de no encontrarlo», dice Martínez Pérez. ¿Puede ser el momento de una nueva física? Saberlo es solo cuestión de tiempo.

 
 

Marte pudo albergar tanta agua en el subsuelo como la Tierra

Llegó a superficie por los volcanes

Marte

Foto: NASA

Fuente: EUROPA PRESS

Hasta ahora, la Tierra era el único planeta conocido que tiene vastas reservas de agua en su interior. Los científicos analizaron el contenido de agua de dos meteoritos marcianos, procedentes del Planeta Rojo. Se ha determinado que la cantidad de agua en los lugares del manto marciano es mucho mayor que las estimaciones anteriores y es similar a la de la Tierra.

Los resultados no sólo afectan a lo que sabemos sobre la historia geológica de Marte, sino que también tienen implicaciones para cómo el agua llegó a la superficie marciana. Los datos plantean la posibilidad de que Marte podría tener vida sostenible.

La investigación fue dirigida por el ex científico postdoctoral de Carnegie Francis McCubbin, ahora en la Universidad de Nuevo México. El análisis fue realizado por el investigador de la Institución Carnegie Erik Hauri y su equipo y se publica en la revista Geology.

Los científicos analizaron lo que se llaman meteoritos Shergottita. Estos son meteoritos muy pequeños que se originaron por la fusión parcial del manto de Marte -la capa debajo de la corteza- y cristalizaron en el subsuelo poco profundo y en la superficie. Vinieron a la Tierra cuando fueron expulsados de Marte por grandes impactos hace alrededor de 2.500 millones de años. La geoquímica del meteorito indica a los científicos mucho sobre los procesos geológicos a los que fue sometido el planeta.

«Analizamos dos meteoritos que tenían antecedentes de procesamiento muy diferentes», explicó Hauri. «Uno de ellos había sufrido una considerable mezcla con otros elementos durante su formación, mientras que el otro no. Se analizó el contenido de agua en el mineral apatita y encontraron que había poca diferencia entre los dos a pesar de que la evplución de la química de los elementos fue muy diferente. Los resultados sugieren que el agua fue incorporada durante la formación de Marte y que el planeta era capaz de almacenar agua en su interior durante la diferenciación del planeta».

Con base en el contenido de agua de este mineral, los científicos estimaron que la fuente del manto marciano desde la que estas rocas fueron derivadas contenía entre 70 y 300 partes por millón (ppm) de agua. Por comparación, el manto superior en la Tierra contiene aproximadamente 50-300 ppm de agua. Hauri y su equipo fueron capaces de determinar estos valores con las nuevas técnicas y nuevas normas que han desarrollado, con las que se puede cuantificar el agua en la apatita usando una tecnología llamada espectrometría de masas de iones secundarios (SIMS).

«Ha habido evidencia sustancial de la presencia de agua líquida en la superficie marciana desde hace algún tiempo», dijo Hauri. «Así que ha sido desconcertante por qué las estimaciones anteriores para el interior del planeta han sido tan secas. Esta nueva investigación tiene sentido y sugiere que los volcanes pueden haber sido el principal vehículo para llevar el agua a la superficie.»

McCubbin concluyó, «este estudio no solo explica cómo Marte consiguió su agua, que proporciona un mecanismo para el almacenamiento de hidrógeno en todos los planetas terrestres en el momento de su formación».

 
 

Turing, el hombre que venció a los nazis con la ciencia

CENTENARIO | Centenario del nacimiento de Alan Turing

Alan Turing (1912-1954) se suicidó cuando tenía 42 años. | EL MUNDO

Alan Turing (1912-1954) se suicidó cuando tenía 42 años. | EL MUNDO

Fuente: El Mundo/Teresa Guerrero | Madrid

La comunidad científica rinde hoy homenaje a Alan Turing (1912-1954), uno de sus miembros más brillantes. Hoy se cumplen cien años de su nacimiento en Londres, un acontecimiento que será aprovechado para repasar a través de exposiciones y conferencias su extraordinaria contribución a la ciencia y a la humanidad. Porque además de ser considerado el padre de la informática y de la inteligencia artificial, ha pasado a la historia como el hombre que ayudó a salvar miles de vidas durante la II Guerra Mundial.

Lo logró gracias a su gran intuición matemática. El científico británico fue el arquitecto del dispositivo ‘Bombe’, con el que desde la instalación militar de Bletchley Park, a unos 80 kilómetros de Londres, los británicos fueron capaces de descifrar los mensajes encriptados de la máquina alemana ‘Enigma’ que usaban los nazis. Su sistema ayudó a los Aliados a vencer a los germanos y, según calculan muchos analistas, permitió acortar la duración de la guerra en un par años, evitando la muerte de miles de personas.

*Se le considera el padre de la informática y de la inteligencia artificial.

Una de estas máquinas ‘Enigma’ se exhibe en la exposición que el Museo de Ciencia de Londres acaba de inaugurar para conmemorar el centenario de su nacimiento y que podrá visitarse hasta el 31 de julio.

Turing también realizó importantes investigaciones en biología del desarrollo. «Hay pocos científicos que hayan hecho contribuciones tan determinantes a la ciencia», apunta Ramón López de Mántaras, director del Instituto de Investigación de Inteligencia Artificial (IA) del CSIC.

Un legado sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que tuvo una vida corta. Murió a los 42 años. Se suicidó en 1954, dos años después de que fuera condenado por ser homosexual, pues en aquella época se consideraba un delito. Y es que aunque el científico fue reconocido por su valiosa aportación de la ciencia, fue víctima de la intransigencia de la sociedad inglesa de mediados del siglo XX.

Condenado por ser homosexual

Sus problemas comenzaron en 1952, cuando su amante, Arnold Murray, entró a robar en su casa. Durante la investigación policial, Turing admitió con naturalidad ser homosexual sin prever las consecuencias: se abrió un proceso contra él y fue acusado de perversión. Para evitar ir a prisión, aceptó someterse a un tratamiento con estrógenos, que le causó impotencia y obesidad.

La máquina 'Enigma', usada por los nazis.

La máquina ‘Enigma’, usada por los nazis.

Dos años después de la castración química, fue encontrado muerto junto a una manzana mordisqueada en la que se había inyectado cianuro. La versión oficial sostiene que fue un suicidio, una conclusión rechazada por su madre, que siempre sostuvo que su hijo ingirió el veneno de forma accidental. Su muerte dio pie, además, al desarrollo de teorías que sugerían que fue asesinado. Aunque se especuló con que la manzana mordisqueada del logo de Apple fue un homenaje de Steve Jobs a Turing, el fundador del gigante de la informática siempre lo desmintió.

En 2009, el primer ministro británico en aquella época, Gordon Brown, se disculpó públicamente en nombre del gobierno por la forma en que el científico fue tratado. Sin embargo, hace unos meses Cámara de los Lores rechazó pedir un perdón póstumo y simbólico a Turing por haber sido acusado de «indecencia grave» en 1952. El argumento para rechazar la petición fue que en aquella época se trataba de un delito y la ley se aplicó cómo debía hacerse.

Padre de la informática

La primera gran contribución de Turing, repasa López de Mántaras, fue la Máquina Universal de Turing y el concepto de ordenador programable. Es decir, que puede desarrollar distintas tareas: «Definió los límites de lo que un ordenador puede hacer».

Él fue el primero que definió de forma rigurosa el concepto de algoritmo, que marca las instrucciones que siguen los programas. Además, contribuyó a la construcción del ordenador ACE, aunque su prematura muerte no le permitió verlo acabado.

Su segunda gran aportación fueron sus trabajos sobre máquinas inteligentes: «Fue el precursor de las redes neuronales en inteligencia artificial», una rama que nació oficialmente en 1956. «La posibilidad de que las máquinas pensaran es una idea muy antigua, que ya se planteaba en la Edad Media», afirma.

*Se suicidó en 1954, dos años después de ser sometido a una castración química por ser homosexual.

En un artículo publicado en 1959 proponía una prueba, que se conoce como el Test de Turing, para medir las habilidades de una máquina. Un humano, que actúa como interrogador, debe conversar con una máquina diseñada para comportarse como una persona y con otro humano (a los que no puede ver) e intentar descubrir cuál es la persona y cuál es la máquina.

López de Mántaras sostiene que esta prueba, que sigue utilizándose en algunos ámbitos, ya no se considera relevante para medir el progreso de la inteligencia artificial: «Este test se centra en los conocimientos y habilidades que se pueden expresar. Y la inteligencia humana es mucho más que poder llevar a cabo un diálogo. Hay procesos cognitivos fundamentales que no son expresables y este test no puede valorarlos», explica.

El investigador del CSIC también destaca las investigaciones de Turing en biología del desarrollo: «Se preguntó por qué había tanta variedad en la piel de los animales de la naturaleza si las células embrionarias eran homogéneas. Para explicar por qué algunos tenían rayas y otros manchas formuló una teoría que este mismo año ha sido demostrada por un equipo de investigadores del King´s College: «Turing creía que los diferentes patrones de los animales (manchas, rayas, etc.) se debían a un desequilibrio en las concentraciones de dos morfogenes, uno que es inhibidor y otro activador. Si estas concentraciones estuvieran en equilibrio, no habría diferencia en los patrones», explica López de Mántaras.

Como recuerda David Leavitt en ‘El hombre que sabía demasiado’ (Editorial Antoni Bosch), sólo tras la desclasificación de los documentos sobre su trabajo en Bletchley Park y la posterior publicación de la magistral biografía de Andrew Hodges en 1983, empezó a hacérsele justicia a este gran pensador cuyo extraordinario legado e intuición siguen provocando admiración 60 años después de su muerte.

 
 
 
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