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Archivos Mensuales: julio 2012

La leyenda de la Charca de las Brujas

A mediados del siglo XV, el joven heredero del señorío de la villa da muestras de una maldad satánica. Rodeado de hombres degradados y mujeres libertinas, dilapida su fortuna en aplacar sus pasiones.

En el lugar que hoy conocemos como Charco de las Brujas se encontraba el castillo de los Señores de la villa. Era un buen refugio, puesto que estaba rodeado de fosos y contaba con torres muy fuertes. El joven señor, una vez dilapidada su fortuna, recurre a la trampa y al engaño, mostrándose ante la crédula población como un poderoso nigromante. Para ello, disfraza a su séquito de duendes y brujas que ejecutan extrañas danzas y fabulosos fuegos. El temor que inspira a los incautos pueblerinos le permite realizar raptos de las doncellas o casadas que le apetecen, llevándolas al temible castillo.

Un día rapta a una joven, novia de un estudiante. El padre de la doncella se encamina hacia el castillo con sus criados y amigos. Allí es derrotado por el Conde y su séquito infernal, que logran asustar y hacer huir a la pequeña hueste. Enterado de todo, el joven estudiante regresa a la villa y, disfrazado de trovador, se acerca al castillo y logra introducirse en él. El conde, a quien sus composiciones han agradado, le invita a quedarse. Su dulce novia casi no puede disimular la alegría. Un día, el héroe descubre un pasadizo que conduce al paraje cercano de Las Pocillas y, gracias a él, pide ayuda a su padre y al padre de su novia. Estos se presentan por sorpresa en el castillo a través del pasaje escondido. El estudiante y el conde luchan. Este último muere y el pueblo incendia el castillo y lleva a la cárcel de la villa al séquito del conde.

¿Leyenda? Quizá… pero si paseas por esos lugares, aún puedes contemplar restos del pasadizo y comprobar que el terreno no ha logrado recuperarse del pavoroso incendió que asoló todo. Además, en la entrada a la villa por ese sector se contemplaba La cruz de las viñas, recordando continuamente que lo verdadero es la religión y que hay que olvidarse de magias y supercherías que sólo llevan a engaño.

 
 

Un fenómeno cósmico afectó a la Tierra en el año 774 de nuestra era

La crónica, en un texto antiguo, del avistamiento en el año 774 de una figura luminosa descrita como un crucifijo rojo en el cielo de Gran Bretaña, podría ser la clave para explicar los niveles anómalos de isótopos hallados en los anillos de crecimiento anual de viejos árboles japoneses.

El enigma científico comenzó a surgir cuando un grupo de investigadores en Japón encontró un pico en los niveles de carbono-14 de los anillos de crecimiento anual de cedros nipones, correspondiente al año 774 de nuestra era. Estos investigadores aventuraron que el carbono-14 extra probablemente derivó de un estallido de radiación de alta energía en la capa superior de la atmósfera terrestre.

Las crónicas de siglos pasados pueden ser a veces un depósito bastante útil de información científica, aunque describan los fenómenos de una manera pintoresca o incluso los presenten como hechos sobrenaturales. La digitalización de textos antiguos para ponerlos al alcance de cualquiera en internet es también una idea magnífica, ya que de este modo mucha gente puede dedicarles tiempo de análisis aunque se halle en el salón de estar de su casa a miles de kilómetros de donde está custodiado el original. Y alguno de los múltiples investigadores, ya sean profesionales o aficionados, que examinen esas crónicas digitalizadas, puede descubrir algo interesante en ellas.

 
 

Cementerio Stull: Las Puertas del Infierno

Ubicado en Kansas City, EE.UU., su apodo es “Las Puertas del Infierno”. Se dice que un muchacho que se creía podía convertirse en hombre-lobo esta enterrado ahí, o que ese niño es hijo de Satán y una bruja residente. Satánicos y Wiccanos dirigen sus rituales desde este cementerio en la primavera y los equinoccios.

El Cementerio de Stull y la iglesia abandonada que descansa a su lado, se localizan en un diminuto pueblito de igual nombre, de no más allá de veinte residentes. El lugar es conocido como una de las “siete entradas al infierno”.

En 1974, en noviembre, un artículo de la Universidad de Kansas describía distintas leyendas en torno a Stull, como que era uno de los dos lugares en la tierra dónde el diablo se aparece personalmente cada año. Visitantes del cementerio alegaban haber sido agarrados por brazos invisibles, mientras otros hablaron de pérdidas de memoria inexplicables al visitar el lugar. Como muchas otras situaciones de este tipo, los cuentos de culto al diablo y brujería figuraron también en el artículo de la Universidad de Kansas:

Dos hombres visitaban el cementerio una noche y se asustaron cuando un viento fuerte empezó a soplar como si fuese solo sobre ellos. Corrieron atrás a su automóvil, sólo para encontrar que el vehículo se había movido al otro lado de la carretera y ahora estaba en la dirección opuesta. Otro hombre sintió este mismo viento anómalo, pero en la iglesia -sólo los cimientos de esta, en realidad- que está dentro del cementerio; el viento lo mantuvo pegado al suelo y no le permitió moverse.

Las leyendas también dicen que el Diablo ha estado apareciendo aquí desde 1850, y algunos sostienen que el nombre original del pueblo era Skull y que luego degenero en Stull.

En 1980, en un artículo aparecido en el Kansas City Times se leía que el Diablo escoge dos lugares para aparecer en la Tierra cada Víspera de Todos los Santos. Uno de ellos es el cementerio de Stull, Kansas, y el otro en la India. De estos sitios, según el artículo, el Diablo recoge a todas las personas que murieron de forma violenta durante el último año haciendo una cabriola alrededor de la Tierra a las 12 de la noche.

 
 

La posesión de Julia, un desafío a la Ciencia

La posesión de Julia representó la primera vez en la historia en que una autoridad científica (Dr. Richard Gallagher) decidió, ante la impotencia de la explicación científica, documentar el caso como posesión. Razones sobraban: objetos flotando, presencia de poderes psíquicos en la posesa y levitación de la misma por 30 minutos, inexplicables juegoLa posesión de Julia, un caso documentado de posesión demoníaca.

Sabido es que en general el científico guarda una actitud escéptica que lo convierte en un reacio a aceptar la posibilidad de lo sobrenatural cuando los fenómenos que estudia se muestran rebeldes a la explicación natural. Por ello, en un ámbito como el de la posesión demoníaca es prácticamente imposible hallar científico capaz de admitir la posible presencia de El Maligno o sus huestes, sobre todo en una época en que los avances del conocimiento y la técnica han transformado al propio clero en un sector que se muestra habitualmente suspicaz cada que surge un supuesto caso de posesión. Aunque, en el marco anteriormente descrito, surgen singularidades que, como el caso de “Julia”[1], prevalecen ante todo intento de racionalización científica. En concreto, este caso convenció a un científico con el nivel[2] de Dr. Richard Gallagher para elaborar un artículo que constituye la primera vez en que un académico de prestigio aboga por la posibilidad real de la posesión demoníaca.s de voces saliendo de la boca de Julia, etcEl susodicho artículo de Gallagher fue publicado en marzo del 2008 dentro del New Oxford Review y se titula como Entre tantas falsificaciones un caso de posesión demoníaca. Allí muestra las características del caso, descarta las explicaciones médicas que parecerían poder aplicarse y concluye a favor de la posesión demoníaca.Lo que a continuación se expondrá es básicamente el resumen de las ideas más importantes que el Dr. Gallagher expuso en su artículo, pero antes es oportuno citar lo principal que el propio Gallagher dice en sus palabras introductorias: En medio de una difundida confusión y escepticismo en torno a este tema, el propósito principal de este artículo es el documentar un caso actual y bien claro, de posesión demoníaca. Incluso aquellos que dudan de que tal fenómeno exista, pueden encontrar bastante convincente al siguiente ejemplo. Para los clérigos, o incluso para cada uno de los involucrados en la cura espiritual o psicológica de otros, es igualmente fundamental reconocer las numerosas y más comunes “falsificaciones” (p.e. falsas asignaciones) tanto de influencias como de ataques demoníacos.

Expuesto el propósito de Gallagher, presentamos ahora lo más importante del caso dentro de lo poco[3] que hay sobre el mismo en la web:La sorprendente naturaleza del caso de Julia
Si hay algo que hace especial y poderosamente convincente a este caso, es el hecho de que Julia no solamente mostraba los signos clásicos de posesión sino que, además, exhibía ciertas habilidades psíquicas desconcertantes, las cuales no podían de modo alguno ser un fraude según indicaban las indagaciones confirmatorias del equipo.La posesa, llamada con el pseudónimo de “Julia” para proteger su identidad, era una mujer de raza caucásica, de mediana edad, autosuficiente, nacida y residente en USA. Ella, pese a haber sido criada en un entorno católico, al crecer no solo que dejó de practicar la fe católica sino que además empezó a participar en grupos satánicos, permaneciendo en aquellas diabólicas prácticas incluso hasta poco antes de que se iniciara el proceso de su exorcismo. Así, a pesar de haber participado de los cultos de El Maligno, ella comenzó a sentirse “atacada” por lo que pensaba que era Satanás o uno o más demonios, ante lo cual no dudó en mostrarse ambivalente y pedir ayuda al clero local, recibiendo como respuesta a su solicitud el que se la derivara a un sacerdote exorcista, el cual habría de encargarse de buscar ayuda para, tras ello, decidir si era o no pertinente el exorcismo o si, como en la mayoría de casos, el problema de la víctima era medicamente explicable. De ese modo, en el marco de su proceso evaluativo entró en escena el Dr. Richard Gallagher, teniendo como encargo el presentar un dictamen médico-psiquiátrico. Él, al encontrarse con un abanico de fenómenos paranormales y patrones poco comunes, vio desde el inicio del caso que el problema de Julia tenía un origen sobrenatural, un origen diabólico.

Describe así que a Julia no se la podía considerar psicótica de modo alguno: su modo de ver las cosas era siempre lógico, su participación en los exorcismos era elevada y no mostraba anomalía alguna fuera de sus estados de trance.

Según cuenta Gallager, en la mayoría de comentarios que emitía durante sus trances, la chica evidenciaba un gran desprecio por lo religioso y sagrado, y profería abundantes amenazas e insultos, además de frases de corte escatológico: “Déjala en paz, idiota”, “Ella es nuestra”, “Deja, imbécil sacerdote”, entre otras. La voz con que profería todo eso era muy diferente a su voz habitual: sonaba a veces masculina y gutural, o bien podía adoptar un tono bien alto. Ahora: cada vez que acababan los trances, Julia no recordaba absolutamente nada de lo que hizo o de lo que ocurrió mientras el trance duró. En relación a eso, Gallagher acota que un psiquiatra experimentado podría diagnosticar trastorno de identidad disociativo, aunque en su opinión ese diagnóstico no era aplicable al cuadro de Julia, cuadro este que, por ser tan complejo y desafiante para la Ciencia, había requerido la formación de un amplio grupo conformado por varios médicos, psicólogos y psiquiatras, cuatro (a veces más) sacerdotes católicos, dos monjas-enfermeras, varios voluntarios laicos y un diácono y su esposa.Por otra parte, en muchas de las veces en que hacían llamadas telefónicas a Julia para concertar los horarios de reunión para las sesiones, ocurría lo siguiente: Julia no contestaba y, súbitamente en medio de las conversaciones telefónicas, se inmiscuía la voz demoníaca que hablaba en los trances de Julia, repetía las mismas frases que usaba en los exorcismos y, escalofriantemente, en no pocos casos pudieron constatar que efectivamente Julia no estaba en casa cuando las llamadas fueron efectuadas, siendo que además ella decía no recordar ninguna de esas conversacionesDice Gallaguer que las sesiones se dividieron (en parte por las dudas de Julia) en dos series separadas por un período relativamente largo de tiempo y que al inicio sucedió algo realmente extraño. Y es que era un día caluroso de junio pero, en la sala en que efectuaban el exorcismo, el calor desapareció y el frío empezó a elevarse de forma inexplicable[4]. Tras eso, sucedió justo lo contrario desde que la entidad de Julia comenzó a hacer ruidos extraños y a expulsar una especie de emanación caliente que hizo elevarse la temperatura del lugar y causó cierto grado de asfixia y una sudoración abundante en los miembros del equipo. Posteriormente, tras las oraciones e invocaciones del Ritual Romano, una gama de voces y sonidos emergió de Julia: era sorprendente, variados ruidos y gruñidos de animales sonaban con independencia acústica en una simultaneidad imposible de imitar para ser humano alguno. Después vinieron voces que hablaban en lenguas extranjeras, incluido un español claro y fluido que, como luego se confirmó con averiguaciones, Julia no conocía pues solo hablaba inglésY las voces proferían blasfemias e insultaban, como era de esperarse: “Quietas, putas” (a las monjas), “Te arrepentirás”, “Déjala”, etcAdemás, Julia mostraba una fuerza inexplicable (necesitaban cinco personas para sujetarla) y levitaba a medio pie sobre el suelo, llegando en la primera sesión a permanecer 30 inauditos minutos sin tocar el piso. A eso había que sumarle el hecho de que en esa y otras muchas sesiones los objetos (incluso estantes) volaban. Y, por si fuera poco, era capaz de distinguir entre el agua bendita y la normal; ya que, intencionadamente, los investigadores habían usado agua normal como si fuese bendita, cosa de ésta de la que Julia no podía tener conocimiento alguno aunque, estando la entidad, gritaba de dolor cada vez que le lanzaban agua bendita verdadera, quedándose sin inmutar las veces en que aparentaban lanzarle agua bendita y le lanzaban agua normal
Pero lo más sorprendente de todo eran las habilidades psíquicas de la posesa, quien era capaz de mostrar, más allá de los medios naturales, conocimiento sobre lugares, personas y sucesos. Podía hablar sobre los familiares de los miembros del equipo con asombroso detalle, como también sobre muertes, enfermedades y padecimientos de los miembros del equipo y de los familiares de los miembros, sin haber tenido en ningún caso forma de averiguar aquello que revelaba. Así, una vez habló con enorme precisión sobre la personalidad y el tipo de cáncer de un pariente del equipo; en otra ocasión reveló con lujo de detalles cómo era la habitación y el escepticismo de un sacerdote que ella nunca había visto pues su participación en el equipo era indirecta (no presencial); e incluso, en cierta sesión, se refirió a cómo dos gatos se habían peleado a las 2am en la casa de un miembro del equipo. Aunque lo más inquietante era su capacidad de ver en el pasado, habiendo revelado en varias ocasiones información sobre remotos parientes fallecidos de distintos miembros del equipo; o, quizá tan inquietante como eso, era el hecho de que siempre que quería podía ver dónde estaba, qué hacía, qué llevaba puesto y cómo estaba con su enfermedad aquel sacerdote referido anteriormente (el de la habitación): y nunca, jamás se equivocó según mostraron las averiguaciones que luego el equipo hacíaCompendio de lo visto: un inequívoco conjunto de síntomas de posesión demoníaca En el marco de los trances de posesión, Julia mostraba un conjunto contundente de signos de posesión demoníaca: (1) podía vocalizar con voces distintas a la suya, (2) hablaba lenguas que desconocía, (3) mostraba conocimiento de lugares, acciones, sucesos y personas fuera del posible dominio perceptivo de su conciencia, (4) tenía una fuerza sobrenatural, (5) levitaba, (6) detectaba y aborrecía el agua bendita, (7) los objetos se movían solos y flotaban, (8) en el lugar del exorcismo se daban inusuales variaciones de temperatura. Complementariamente, Gallagher aclara que, si bien algunos síntomas psiquiátricos podían aplicarse a ciertos aspectos del caso, la combinación final de patrones era algo completamente “sui generis”.

El caso de Julia no encajaba en la lista de los tres grandes equívocos

Gallagher explica que existen tres grandes tipos de trastornos psiquiátricos que suelen confundir a los observadores y a la víctima y a hacer que erradamente se piense que existe posesión demoníaca. Esos tres grandes tipos, a ninguno de los cuales pertenece el caso de Julia, son los siguientes: (1) Alucinaciones. Estas pueden ser visuales, auditivas y hasta táctiles, y suelen tener su origen en trastornos metabólicos, en alteraciones neurológicas y en abuso de sustancias (drogas, fármacos, etc), entre otras causas. (2) Proyecciones inducidas por “líneas divisorias” en los trastornos de carácter. Estas se dan cuando, en los trastornos de carácter, se presenta una lucha interior contra cosas como sentimientos de ira, de baja autoestima, de necesidad de atención, de victimización. Así, en ese tipo de trastornos se da a veces, en quien lo padece, un fuerte sentimiento de que la maldad y la oscuridad psíquica tienen su origen en una especie de entidad que habita en su interior, siendo que esa “entidad” no es más que una construcción imaginaria sobre la cual, para proteger el yo, el enfermo vierte la responsabilidad total o parcial de aquellos aspectos de sí mismo que rechaza y le ocasionan culpa. 3) Trastorno de Identidad Disociativo. Anteriormente conocido como “Trastorno de Personalidad Múltiple”, en él acontece que el enfermo, que conjuga una vivísima imaginación con una muy pobre autoconciencia, crea dos o más personalidades en las que distribuye los diversos complejos de aspectos que conforman su yo. De ese modo, se han dado casos en que el “yo malvado” asume la personalidad de un demonio y luego, cuando está ejerciendo cualquiera de los otros yo, el sujeto no recuerda lo que hizo mientras operaba el yo-demonio, lo cual sucede en general en este trastorno (el sujeto, con el yo-B, no recuerda lo hecho con el yo-A o el yo-C), siendo así que, cuando el sujeto es informado de las acciones de su yo-demonio, el percibe esto como una posesión a consecuencia de ciertos mecanismos de su psiquis.

FUENTES:
[1] Pseudónimo elegido por el Dr. Richard Gallagher para salvaguardar la privacidad de la verdadera protagonista del caso.
[2] Cito al New Oxford Review: El Dr. Richard E. Gallagher es un médico certificado especializado en Psiquiatría, que ejerce en forma privada en Hawthorne, Nueva York, y es profesor asociado de Clínica Psiquiátrica en New York Medical College. También tiene actuación en el Instituto Psicoanalítico de la Universidad de Columbia y en un seminario de la Iglesia Católica. Es graduado Phi Beta Kappa de la Universidad de Princeton, Magna cum laude en Estudios Clásicos y formado en Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale. Es el último psiquiatra norteamericano que ha sido un delegado regular a la Asociación Internacional de Exorcistas y ha dirigido en sus sesiones plenarias
[3] Hasta donde sabemos, solo el artículo de Gallagher, lo demás son derivados que no revelan nada nuevo sobre el caso.
[4] Sabido es, dentro del Ocultismo y la Parapsicología, que cuando hay una entidad maligna (sea espectro o demonio) la temperatura se muestra inexplicablemente baja en los puntos del lugar en que la entidad tiene mayor influencia. Ejemplo de eso es el caso de Amityville, donde en cierta habitación de un piso superior (el aire caliente sube, el aire frío baja), al lado de una puerta roja, hacía mucho más frío que en toda la casa sin que haya explicación natural algunaademás de que habían moscas y en el lugar no existía materia en descomposición o algo que les pudiese atraer a las moscas.

 
 

El Edificio Maldito De Tres Forques en Valencia

El Edificio Maldito De Tres Forque en Valencia

Un halo de misterios y fatalidades rodean al peculiar edificio de ocho alturas en Valencia. Desde el año 1968, la finca parece tener una atracción fatal por las caídas mortales, los delitos de sangre y los delincuentes. El número 1 de la calle Tres Forques, en tiempos pasados el 78 de la calle Cuenca, ha sido escenario de siete truculentos sucesos. Siete muertes en extrañas circunstancias.

En el siglo XVII, concretamente en 1647 la peste asola Valencia y es entonces cuando se habilitan hospitales de campaña y lazaretos fuera de las murallas de la ciudad, precisamente en la zona de lo que hoy día es la calle Tres Forques. Los fallecidos eran tan numerosos que eran enterrados alrededor del hospital. Cuando de nuevo una epidemia ahora de cólera vuelve azotar a Valencia, las autoridades deciden que se habiliten las grandes casas de la zona como sanatorios y hospitales precisamente en esa parte de la ciudad en que está ubicada la calle Tres Forques. Como curiosidad apuntar que Tres Forques en castellano significa “Tres Horcas”.

El edificio fue construido en 1957, el año que fallecieron 81 personas por la riada. El primer mal agüero. Una placa del Ministerio de Vivienda anuncia que el inmueble está acogido a los beneficio de la Ley de 15 de julio de 1954, un elemento franquista que todavía perdura en el tiempo.

En aquellos años, la vedette Gracia Imperio, bautizada con el sobrenombre de la artista de los ojos musulmanes, ya había debutado en el teatro de La Zarzuela de Madrid. Era una de las estrellas de la revista y las lentenjuelas, una mujer explosiva que se codeó con Antonio Machín y triunfó en Madrid, Barcelona y Valencia. Nada hacía presagiar su trágica muerte en uno de los pisos del maldito edificio.

Gracia Imperio.

El 1 de noviembre de 1968, un modisto descubrió los cadáveres de la conocida vedette y su exnovio Vicente Alberto Artal en la vivienda que la artista había alquilado en el número 78 de la calle Cuenca. La dueña del Mogambo Club de Valencia y de casi todas las casas del edificio, Mercedes Viana, ofreció a Emilia Argüelles, el nombre real de Gracia Imperio, la posibilidad de instalarse en uno de sus pisos. La vedette iba a residir una temporada en Valencia porque dos salas de fiestas la habían contratado.

Pero la muerte y el misterio se dieron la mano aquel fatídico día de noviembre. La Policía halló las espitas del gas abiertas en la vivienda. Minutos antes, el modisto había llamado de forma insistente a la puerta. Nadie contestó. Llevaba una llave del domicilio porque tenía que preparar el vestuario de la artista. Sin embargo, no quiso entrar y llamó al portero del edificio para que le acompañara. Temía que hubiera ocurrido algo grave. Y no se equivocó.

Nada más abrir la puerta, notaron un fuerte olor a gas y segundos después encontraron los cadáveres de Emilia Argüelles y Vicente Alberto Artal en la cama. ¿Suicidio, accidente o asesinato? LAS PROVINCIAS informó al día siguiente de la trágica noticia con un titular a tres columnas y letras mayúsculas: «GRACIA IMPERIO, MUERTA POR INTOXICACIÓN DE GAS». El caso policial se cerró sin culpables, pero se reabrió cinematográficamente el año pasado con el rodaje de un documental sobre las extrañas muertes y los espectáculos de varietés de la época.

“El día que murió Gracia Imperio” es un largometraje que investiga los misterios que envolvieron el caso, a la vez que analiza la revista en el contexto de la sociedad española de la época. Emilia Argüelles llevó de cabeza a la censura franquista porque acostumbraba a cantar mostrando sus pechos y siempre le persiguió un mal llamado halo de misterio, vinculado a su éxito con los hombres y su paso por la prisión por un aborto.

Pero fue en en el edificio maldito, en un piso alquilado, donde encontró la muerte junto a Vicente Alberto Artal Such, un exnovio que residía en Valencia.

Tiempo después, otro vecino del edificio, el cuñado de Mercedes Viana (la dueña del Mogambo Club y 11 pisos de la finca), falleció al caer o arrojarse por el hueco de la escalera. «Tenía problemas mentales», recuerda Lidia Domínguez.

La cuarta víctima fue un joven de 18 años. Murió en su domicilio en el octavo piso tras consumir presuntamente drogas cuando celebraba su cumpleaños con sus amigos. Sus padres no estaban en casa.

El siguiente suceso se cobró la vida de una niña de dos años. La menor cayó al vacío cuando jugaba a saltar sobre una cama junto a una ventana. Su hermano también se precipitó cuando intentaba agarrarla, pero sobrevivió a la caída e ingresó en estado grave en un hospital.

Otra de las personas fallecidas residía en la puerta 15. «Era un hombre muy trabajador y educado», recuerda Pedro Rubio, un mecánico que tiene dos pisos en el inmueble. «Su madre llevaba varios días sin poder contactar con él por teléfono, y cuando vinieron para ver qué pasaba descubrieron el cadáver», añade el vecino.

Un estafador del caso de la Nueva Esperanza, una inmobiliaria que cobró más de 100 millones de las antiguas pesetas por viviendas que nunca entregó, también tuvo su domicilio en el número 1 de la calle Tres Forques.

Otro delincuente «saltó del tercer piso cuando huía de la Policía y se rompió la piernas», afirma Rubio. «Tanto suceso da un poco de mal rollo, pero no hay que obsesionarse», dice Pedro Tárraga, un taxista que vive con su pareja en un piso alquilado.

Y en la madrugada del pasado jueves, Javier O., uno de los vecinos de la puerta 10, mató presuntamente a una prostituta y escondió el cadáver en el trastero del edificio. El homicida, de 40 años y con antecedentes policiales, fue detenido unos 10 minutos después por la Policía Nacional en el centro de la ciudad. El sospechoso llevaba la ropa manchada de sangre y un cuchillo cuando fue apresado en la calle Balmes.

Los gritos de la víctima despertaron a varios vecinos, que llamaron a la Policía o se asomaron por la mirilla de su puerta, como hizo Benito Grande, un inquilino del tercer piso. Eran las cinco de la madrugada. Al lugar de los hechos acudieron con urgencia varias patrullas de la Policía Nacional. Los agentes descubrieron el cadáver de la mujer en el portal de la finca.

Algunos vecinos aseguran que hartos de oír voces y ver sombras dentro de sus casas, decidieron venderla y poner tierra de por medio, alejándose de tan enigmático edificio. Tal es el caso de Carolina López, propietaria de un par de pisos de este inmueble que tuvo que marcharse ante las bajadas drásticas de temperatura, los sonidos de pasos en el parquet y la sensación de sentirse observada continuamente. Tal era el miedo que durante años tuvo que dormir con la luz del baño encendida para poder conciliar el sueño.

¿Existen casas marcadas con cierta negatividad que influye en aquellos que las habitan?

 
 

El día en el que Charles Chaplin y Albert Einstein coincidieron.

Con motivo del día del amigo, que se celebra todos los años el 30 de julio, te traemos algunas amistades pueden chocar en un primer momento.

La primera de ellas es la del actor Chaplin y el científico Einstein. La leyenda cuenta que cuando Charles Chaplin y Albert Einstein se conocieron mantuvieron este diálogo:

Einstein: Lo que siempre he admirado de ti es que tu arte es universal; todo el mundo te admira y te comprende.

Respuesta de Chaplin: Lo tuyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo te admira y prácticamente nadie te comprende. Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 
 

La leyenda de la mora encantada en Toledo

Cuenta la leyenda que vivía en Torrijos una joven llamada Zaida, hija de un poderoso musulmán. Un cristiano torrijeño llamado Fortún se enamoró de la mora, pero no podía declararla su amor por ser de diferente religión y por la enorme diferencia de riquezas. Cierto día, Zaida salió a pasear en un hermoso corcel y acertó a detenerse a descansar en el cerro. Se sentó bajo la sombra de un árbol, cuando de repente escuchó el llanto de una persona. Se adelantó para ver quien era el que manifestaba tan gran dolor. Entonces se encontró con que era el joven que veía a diario y por el que sentía una especial atracción. Escuchó sus lamentos y en cierto momento escuchó que pronunciaba su nombre. Presto atención y pudo darse cuenta del gran amor que el joven sentía por ella. Al regresar a su casa pensó en Fortún.

En otra ocasión salió a caballo y regresó al cerro, encontrando nuevamente al cristiano en situación lastimosa. Se atrevió a preguntarle la causa de semejante desconsuelo, respondiendo Fortún que era por el amor que sentía hacía ella. Zaida escuchó sus palabras y le manifestó que ella sentía lo mismo por él, que le veía a diario pasar, pero no podía hablarle por tenerlo prohibido. Le informó de los planes que tenía su padre para casarla con un rico propietario de Toledo, pero aunque ella no quería debía aceptarlo.

Cuando regresó a casa ya era tarde, su padre se enfadó con ella y al verla con la tristeza que traía, preguntó la causa. Cuando le dijo el amor que sentía por Fortún, el padre montó en cólera diciendo que le mataría. Lleno de furor, salió en busca de Fortún, yendo Zaida detrás llorando desconsoladamente, diciendo que no le hiciera nada. Cuando le encontró comenzó a darle golpes, tratando Zaida de impedirlo. En uno de los puñetazos que le dio cayó al suelo dándose con la cabeza en una roca, muriendo al instante. Zaida lloró desconsoladamente. A partir de entonces no fue la misma, pues perdió la razón. De vez en cuando se trasladaba al cerro a llorar por su amado Fortún.

Cuando Zaida murió, el cerro se transformó en lugar de cita para los enamorados y allí se escuchan los cantos que Zaida interpretaba en sus paseos para estar con su amado. Incluso hay quién afirma haber visto en noches de luna llena a Zaida y Fortún pasear por entre los árboles mostrando gran alegría y riendo en voz alta.

 
 
 
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