RSS

Archivos Mensuales: julio 2012

La leyenda de la Charca de las Brujas

A mediados del siglo XV, el joven heredero del señorío de la villa da muestras de una maldad satánica. Rodeado de hombres degradados y mujeres libertinas, dilapida su fortuna en aplacar sus pasiones.

En el lugar que hoy conocemos como Charco de las Brujas se encontraba el castillo de los Señores de la villa. Era un buen refugio, puesto que estaba rodeado de fosos y contaba con torres muy fuertes. El joven señor, una vez dilapidada su fortuna, recurre a la trampa y al engaño, mostrándose ante la crédula población como un poderoso nigromante. Para ello, disfraza a su séquito de duendes y brujas que ejecutan extrañas danzas y fabulosos fuegos. El temor que inspira a los incautos pueblerinos le permite realizar raptos de las doncellas o casadas que le apetecen, llevándolas al temible castillo.

Un día rapta a una joven, novia de un estudiante. El padre de la doncella se encamina hacia el castillo con sus criados y amigos. Allí es derrotado por el Conde y su séquito infernal, que logran asustar y hacer huir a la pequeña hueste. Enterado de todo, el joven estudiante regresa a la villa y, disfrazado de trovador, se acerca al castillo y logra introducirse en él. El conde, a quien sus composiciones han agradado, le invita a quedarse. Su dulce novia casi no puede disimular la alegría. Un día, el héroe descubre un pasadizo que conduce al paraje cercano de Las Pocillas y, gracias a él, pide ayuda a su padre y al padre de su novia. Estos se presentan por sorpresa en el castillo a través del pasaje escondido. El estudiante y el conde luchan. Este último muere y el pueblo incendia el castillo y lleva a la cárcel de la villa al séquito del conde.

¿Leyenda? Quizá… pero si paseas por esos lugares, aún puedes contemplar restos del pasadizo y comprobar que el terreno no ha logrado recuperarse del pavoroso incendió que asoló todo. Además, en la entrada a la villa por ese sector se contemplaba La cruz de las viñas, recordando continuamente que lo verdadero es la religión y que hay que olvidarse de magias y supercherías que sólo llevan a engaño.

 
 

Un fenómeno cósmico afectó a la Tierra en el año 774 de nuestra era

La crónica, en un texto antiguo, del avistamiento en el año 774 de una figura luminosa descrita como un crucifijo rojo en el cielo de Gran Bretaña, podría ser la clave para explicar los niveles anómalos de isótopos hallados en los anillos de crecimiento anual de viejos árboles japoneses.

El enigma científico comenzó a surgir cuando un grupo de investigadores en Japón encontró un pico en los niveles de carbono-14 de los anillos de crecimiento anual de cedros nipones, correspondiente al año 774 de nuestra era. Estos investigadores aventuraron que el carbono-14 extra probablemente derivó de un estallido de radiación de alta energía en la capa superior de la atmósfera terrestre.

Las crónicas de siglos pasados pueden ser a veces un depósito bastante útil de información científica, aunque describan los fenómenos de una manera pintoresca o incluso los presenten como hechos sobrenaturales. La digitalización de textos antiguos para ponerlos al alcance de cualquiera en internet es también una idea magnífica, ya que de este modo mucha gente puede dedicarles tiempo de análisis aunque se halle en el salón de estar de su casa a miles de kilómetros de donde está custodiado el original. Y alguno de los múltiples investigadores, ya sean profesionales o aficionados, que examinen esas crónicas digitalizadas, puede descubrir algo interesante en ellas.

 
 

Cementerio Stull: Las Puertas del Infierno

Ubicado en Kansas City, EE.UU., su apodo es “Las Puertas del Infierno”. Se dice que un muchacho que se creía podía convertirse en hombre-lobo esta enterrado ahí, o que ese niño es hijo de Satán y una bruja residente. Satánicos y Wiccanos dirigen sus rituales desde este cementerio en la primavera y los equinoccios.

El Cementerio de Stull y la iglesia abandonada que descansa a su lado, se localizan en un diminuto pueblito de igual nombre, de no más allá de veinte residentes. El lugar es conocido como una de las “siete entradas al infierno”.

En 1974, en noviembre, un artículo de la Universidad de Kansas describía distintas leyendas en torno a Stull, como que era uno de los dos lugares en la tierra dónde el diablo se aparece personalmente cada año. Visitantes del cementerio alegaban haber sido agarrados por brazos invisibles, mientras otros hablaron de pérdidas de memoria inexplicables al visitar el lugar. Como muchas otras situaciones de este tipo, los cuentos de culto al diablo y brujería figuraron también en el artículo de la Universidad de Kansas:

Dos hombres visitaban el cementerio una noche y se asustaron cuando un viento fuerte empezó a soplar como si fuese solo sobre ellos. Corrieron atrás a su automóvil, sólo para encontrar que el vehículo se había movido al otro lado de la carretera y ahora estaba en la dirección opuesta. Otro hombre sintió este mismo viento anómalo, pero en la iglesia -sólo los cimientos de esta, en realidad- que está dentro del cementerio; el viento lo mantuvo pegado al suelo y no le permitió moverse.

Las leyendas también dicen que el Diablo ha estado apareciendo aquí desde 1850, y algunos sostienen que el nombre original del pueblo era Skull y que luego degenero en Stull.

En 1980, en un artículo aparecido en el Kansas City Times se leía que el Diablo escoge dos lugares para aparecer en la Tierra cada Víspera de Todos los Santos. Uno de ellos es el cementerio de Stull, Kansas, y el otro en la India. De estos sitios, según el artículo, el Diablo recoge a todas las personas que murieron de forma violenta durante el último año haciendo una cabriola alrededor de la Tierra a las 12 de la noche.

 
 

La posesión de Julia, un desafío a la Ciencia

La posesión de Julia representó la primera vez en la historia en que una autoridad científica (Dr. Richard Gallagher) decidió, ante la impotencia de la explicación científica, documentar el caso como posesión. Razones sobraban: objetos flotando, presencia de poderes psíquicos en la posesa y levitación de la misma por 30 minutos, inexplicables juegoLa posesión de Julia, un caso documentado de posesión demoníaca.

Sabido es que en general el científico guarda una actitud escéptica que lo convierte en un reacio a aceptar la posibilidad de lo sobrenatural cuando los fenómenos que estudia se muestran rebeldes a la explicación natural. Por ello, en un ámbito como el de la posesión demoníaca es prácticamente imposible hallar científico capaz de admitir la posible presencia de El Maligno o sus huestes, sobre todo en una época en que los avances del conocimiento y la técnica han transformado al propio clero en un sector que se muestra habitualmente suspicaz cada que surge un supuesto caso de posesión. Aunque, en el marco anteriormente descrito, surgen singularidades que, como el caso de “Julia”[1], prevalecen ante todo intento de racionalización científica. En concreto, este caso convenció a un científico con el nivel[2] de Dr. Richard Gallagher para elaborar un artículo que constituye la primera vez en que un académico de prestigio aboga por la posibilidad real de la posesión demoníaca.s de voces saliendo de la boca de Julia, etcEl susodicho artículo de Gallagher fue publicado en marzo del 2008 dentro del New Oxford Review y se titula como Entre tantas falsificaciones un caso de posesión demoníaca. Allí muestra las características del caso, descarta las explicaciones médicas que parecerían poder aplicarse y concluye a favor de la posesión demoníaca.Lo que a continuación se expondrá es básicamente el resumen de las ideas más importantes que el Dr. Gallagher expuso en su artículo, pero antes es oportuno citar lo principal que el propio Gallagher dice en sus palabras introductorias: En medio de una difundida confusión y escepticismo en torno a este tema, el propósito principal de este artículo es el documentar un caso actual y bien claro, de posesión demoníaca. Incluso aquellos que dudan de que tal fenómeno exista, pueden encontrar bastante convincente al siguiente ejemplo. Para los clérigos, o incluso para cada uno de los involucrados en la cura espiritual o psicológica de otros, es igualmente fundamental reconocer las numerosas y más comunes “falsificaciones” (p.e. falsas asignaciones) tanto de influencias como de ataques demoníacos.

Expuesto el propósito de Gallagher, presentamos ahora lo más importante del caso dentro de lo poco[3] que hay sobre el mismo en la web:La sorprendente naturaleza del caso de Julia
Si hay algo que hace especial y poderosamente convincente a este caso, es el hecho de que Julia no solamente mostraba los signos clásicos de posesión sino que, además, exhibía ciertas habilidades psíquicas desconcertantes, las cuales no podían de modo alguno ser un fraude según indicaban las indagaciones confirmatorias del equipo.La posesa, llamada con el pseudónimo de “Julia” para proteger su identidad, era una mujer de raza caucásica, de mediana edad, autosuficiente, nacida y residente en USA. Ella, pese a haber sido criada en un entorno católico, al crecer no solo que dejó de practicar la fe católica sino que además empezó a participar en grupos satánicos, permaneciendo en aquellas diabólicas prácticas incluso hasta poco antes de que se iniciara el proceso de su exorcismo. Así, a pesar de haber participado de los cultos de El Maligno, ella comenzó a sentirse “atacada” por lo que pensaba que era Satanás o uno o más demonios, ante lo cual no dudó en mostrarse ambivalente y pedir ayuda al clero local, recibiendo como respuesta a su solicitud el que se la derivara a un sacerdote exorcista, el cual habría de encargarse de buscar ayuda para, tras ello, decidir si era o no pertinente el exorcismo o si, como en la mayoría de casos, el problema de la víctima era medicamente explicable. De ese modo, en el marco de su proceso evaluativo entró en escena el Dr. Richard Gallagher, teniendo como encargo el presentar un dictamen médico-psiquiátrico. Él, al encontrarse con un abanico de fenómenos paranormales y patrones poco comunes, vio desde el inicio del caso que el problema de Julia tenía un origen sobrenatural, un origen diabólico.

Describe así que a Julia no se la podía considerar psicótica de modo alguno: su modo de ver las cosas era siempre lógico, su participación en los exorcismos era elevada y no mostraba anomalía alguna fuera de sus estados de trance.

Según cuenta Gallager, en la mayoría de comentarios que emitía durante sus trances, la chica evidenciaba un gran desprecio por lo religioso y sagrado, y profería abundantes amenazas e insultos, además de frases de corte escatológico: “Déjala en paz, idiota”, “Ella es nuestra”, “Deja, imbécil sacerdote”, entre otras. La voz con que profería todo eso era muy diferente a su voz habitual: sonaba a veces masculina y gutural, o bien podía adoptar un tono bien alto. Ahora: cada vez que acababan los trances, Julia no recordaba absolutamente nada de lo que hizo o de lo que ocurrió mientras el trance duró. En relación a eso, Gallagher acota que un psiquiatra experimentado podría diagnosticar trastorno de identidad disociativo, aunque en su opinión ese diagnóstico no era aplicable al cuadro de Julia, cuadro este que, por ser tan complejo y desafiante para la Ciencia, había requerido la formación de un amplio grupo conformado por varios médicos, psicólogos y psiquiatras, cuatro (a veces más) sacerdotes católicos, dos monjas-enfermeras, varios voluntarios laicos y un diácono y su esposa.Por otra parte, en muchas de las veces en que hacían llamadas telefónicas a Julia para concertar los horarios de reunión para las sesiones, ocurría lo siguiente: Julia no contestaba y, súbitamente en medio de las conversaciones telefónicas, se inmiscuía la voz demoníaca que hablaba en los trances de Julia, repetía las mismas frases que usaba en los exorcismos y, escalofriantemente, en no pocos casos pudieron constatar que efectivamente Julia no estaba en casa cuando las llamadas fueron efectuadas, siendo que además ella decía no recordar ninguna de esas conversacionesDice Gallaguer que las sesiones se dividieron (en parte por las dudas de Julia) en dos series separadas por un período relativamente largo de tiempo y que al inicio sucedió algo realmente extraño. Y es que era un día caluroso de junio pero, en la sala en que efectuaban el exorcismo, el calor desapareció y el frío empezó a elevarse de forma inexplicable[4]. Tras eso, sucedió justo lo contrario desde que la entidad de Julia comenzó a hacer ruidos extraños y a expulsar una especie de emanación caliente que hizo elevarse la temperatura del lugar y causó cierto grado de asfixia y una sudoración abundante en los miembros del equipo. Posteriormente, tras las oraciones e invocaciones del Ritual Romano, una gama de voces y sonidos emergió de Julia: era sorprendente, variados ruidos y gruñidos de animales sonaban con independencia acústica en una simultaneidad imposible de imitar para ser humano alguno. Después vinieron voces que hablaban en lenguas extranjeras, incluido un español claro y fluido que, como luego se confirmó con averiguaciones, Julia no conocía pues solo hablaba inglésY las voces proferían blasfemias e insultaban, como era de esperarse: “Quietas, putas” (a las monjas), “Te arrepentirás”, “Déjala”, etcAdemás, Julia mostraba una fuerza inexplicable (necesitaban cinco personas para sujetarla) y levitaba a medio pie sobre el suelo, llegando en la primera sesión a permanecer 30 inauditos minutos sin tocar el piso. A eso había que sumarle el hecho de que en esa y otras muchas sesiones los objetos (incluso estantes) volaban. Y, por si fuera poco, era capaz de distinguir entre el agua bendita y la normal; ya que, intencionadamente, los investigadores habían usado agua normal como si fuese bendita, cosa de ésta de la que Julia no podía tener conocimiento alguno aunque, estando la entidad, gritaba de dolor cada vez que le lanzaban agua bendita verdadera, quedándose sin inmutar las veces en que aparentaban lanzarle agua bendita y le lanzaban agua normal
Pero lo más sorprendente de todo eran las habilidades psíquicas de la posesa, quien era capaz de mostrar, más allá de los medios naturales, conocimiento sobre lugares, personas y sucesos. Podía hablar sobre los familiares de los miembros del equipo con asombroso detalle, como también sobre muertes, enfermedades y padecimientos de los miembros del equipo y de los familiares de los miembros, sin haber tenido en ningún caso forma de averiguar aquello que revelaba. Así, una vez habló con enorme precisión sobre la personalidad y el tipo de cáncer de un pariente del equipo; en otra ocasión reveló con lujo de detalles cómo era la habitación y el escepticismo de un sacerdote que ella nunca había visto pues su participación en el equipo era indirecta (no presencial); e incluso, en cierta sesión, se refirió a cómo dos gatos se habían peleado a las 2am en la casa de un miembro del equipo. Aunque lo más inquietante era su capacidad de ver en el pasado, habiendo revelado en varias ocasiones información sobre remotos parientes fallecidos de distintos miembros del equipo; o, quizá tan inquietante como eso, era el hecho de que siempre que quería podía ver dónde estaba, qué hacía, qué llevaba puesto y cómo estaba con su enfermedad aquel sacerdote referido anteriormente (el de la habitación): y nunca, jamás se equivocó según mostraron las averiguaciones que luego el equipo hacíaCompendio de lo visto: un inequívoco conjunto de síntomas de posesión demoníaca En el marco de los trances de posesión, Julia mostraba un conjunto contundente de signos de posesión demoníaca: (1) podía vocalizar con voces distintas a la suya, (2) hablaba lenguas que desconocía, (3) mostraba conocimiento de lugares, acciones, sucesos y personas fuera del posible dominio perceptivo de su conciencia, (4) tenía una fuerza sobrenatural, (5) levitaba, (6) detectaba y aborrecía el agua bendita, (7) los objetos se movían solos y flotaban, (8) en el lugar del exorcismo se daban inusuales variaciones de temperatura. Complementariamente, Gallagher aclara que, si bien algunos síntomas psiquiátricos podían aplicarse a ciertos aspectos del caso, la combinación final de patrones era algo completamente “sui generis”.

El caso de Julia no encajaba en la lista de los tres grandes equívocos

Gallagher explica que existen tres grandes tipos de trastornos psiquiátricos que suelen confundir a los observadores y a la víctima y a hacer que erradamente se piense que existe posesión demoníaca. Esos tres grandes tipos, a ninguno de los cuales pertenece el caso de Julia, son los siguientes: (1) Alucinaciones. Estas pueden ser visuales, auditivas y hasta táctiles, y suelen tener su origen en trastornos metabólicos, en alteraciones neurológicas y en abuso de sustancias (drogas, fármacos, etc), entre otras causas. (2) Proyecciones inducidas por “líneas divisorias” en los trastornos de carácter. Estas se dan cuando, en los trastornos de carácter, se presenta una lucha interior contra cosas como sentimientos de ira, de baja autoestima, de necesidad de atención, de victimización. Así, en ese tipo de trastornos se da a veces, en quien lo padece, un fuerte sentimiento de que la maldad y la oscuridad psíquica tienen su origen en una especie de entidad que habita en su interior, siendo que esa “entidad” no es más que una construcción imaginaria sobre la cual, para proteger el yo, el enfermo vierte la responsabilidad total o parcial de aquellos aspectos de sí mismo que rechaza y le ocasionan culpa. 3) Trastorno de Identidad Disociativo. Anteriormente conocido como “Trastorno de Personalidad Múltiple”, en él acontece que el enfermo, que conjuga una vivísima imaginación con una muy pobre autoconciencia, crea dos o más personalidades en las que distribuye los diversos complejos de aspectos que conforman su yo. De ese modo, se han dado casos en que el “yo malvado” asume la personalidad de un demonio y luego, cuando está ejerciendo cualquiera de los otros yo, el sujeto no recuerda lo que hizo mientras operaba el yo-demonio, lo cual sucede en general en este trastorno (el sujeto, con el yo-B, no recuerda lo hecho con el yo-A o el yo-C), siendo así que, cuando el sujeto es informado de las acciones de su yo-demonio, el percibe esto como una posesión a consecuencia de ciertos mecanismos de su psiquis.

FUENTES:
[1] Pseudónimo elegido por el Dr. Richard Gallagher para salvaguardar la privacidad de la verdadera protagonista del caso.
[2] Cito al New Oxford Review: El Dr. Richard E. Gallagher es un médico certificado especializado en Psiquiatría, que ejerce en forma privada en Hawthorne, Nueva York, y es profesor asociado de Clínica Psiquiátrica en New York Medical College. También tiene actuación en el Instituto Psicoanalítico de la Universidad de Columbia y en un seminario de la Iglesia Católica. Es graduado Phi Beta Kappa de la Universidad de Princeton, Magna cum laude en Estudios Clásicos y formado en Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale. Es el último psiquiatra norteamericano que ha sido un delegado regular a la Asociación Internacional de Exorcistas y ha dirigido en sus sesiones plenarias
[3] Hasta donde sabemos, solo el artículo de Gallagher, lo demás son derivados que no revelan nada nuevo sobre el caso.
[4] Sabido es, dentro del Ocultismo y la Parapsicología, que cuando hay una entidad maligna (sea espectro o demonio) la temperatura se muestra inexplicablemente baja en los puntos del lugar en que la entidad tiene mayor influencia. Ejemplo de eso es el caso de Amityville, donde en cierta habitación de un piso superior (el aire caliente sube, el aire frío baja), al lado de una puerta roja, hacía mucho más frío que en toda la casa sin que haya explicación natural algunaademás de que habían moscas y en el lugar no existía materia en descomposición o algo que les pudiese atraer a las moscas.

 
 

El Edificio Maldito De Tres Forques en Valencia

El Edificio Maldito De Tres Forque en Valencia

Un halo de misterios y fatalidades rodean al peculiar edificio de ocho alturas en Valencia. Desde el año 1968, la finca parece tener una atracción fatal por las caídas mortales, los delitos de sangre y los delincuentes. El número 1 de la calle Tres Forques, en tiempos pasados el 78 de la calle Cuenca, ha sido escenario de siete truculentos sucesos. Siete muertes en extrañas circunstancias.

En el siglo XVII, concretamente en 1647 la peste asola Valencia y es entonces cuando se habilitan hospitales de campaña y lazaretos fuera de las murallas de la ciudad, precisamente en la zona de lo que hoy día es la calle Tres Forques. Los fallecidos eran tan numerosos que eran enterrados alrededor del hospital. Cuando de nuevo una epidemia ahora de cólera vuelve azotar a Valencia, las autoridades deciden que se habiliten las grandes casas de la zona como sanatorios y hospitales precisamente en esa parte de la ciudad en que está ubicada la calle Tres Forques. Como curiosidad apuntar que Tres Forques en castellano significa “Tres Horcas”.

El edificio fue construido en 1957, el año que fallecieron 81 personas por la riada. El primer mal agüero. Una placa del Ministerio de Vivienda anuncia que el inmueble está acogido a los beneficio de la Ley de 15 de julio de 1954, un elemento franquista que todavía perdura en el tiempo.

En aquellos años, la vedette Gracia Imperio, bautizada con el sobrenombre de la artista de los ojos musulmanes, ya había debutado en el teatro de La Zarzuela de Madrid. Era una de las estrellas de la revista y las lentenjuelas, una mujer explosiva que se codeó con Antonio Machín y triunfó en Madrid, Barcelona y Valencia. Nada hacía presagiar su trágica muerte en uno de los pisos del maldito edificio.

Gracia Imperio.

El 1 de noviembre de 1968, un modisto descubrió los cadáveres de la conocida vedette y su exnovio Vicente Alberto Artal en la vivienda que la artista había alquilado en el número 78 de la calle Cuenca. La dueña del Mogambo Club de Valencia y de casi todas las casas del edificio, Mercedes Viana, ofreció a Emilia Argüelles, el nombre real de Gracia Imperio, la posibilidad de instalarse en uno de sus pisos. La vedette iba a residir una temporada en Valencia porque dos salas de fiestas la habían contratado.

Pero la muerte y el misterio se dieron la mano aquel fatídico día de noviembre. La Policía halló las espitas del gas abiertas en la vivienda. Minutos antes, el modisto había llamado de forma insistente a la puerta. Nadie contestó. Llevaba una llave del domicilio porque tenía que preparar el vestuario de la artista. Sin embargo, no quiso entrar y llamó al portero del edificio para que le acompañara. Temía que hubiera ocurrido algo grave. Y no se equivocó.

Nada más abrir la puerta, notaron un fuerte olor a gas y segundos después encontraron los cadáveres de Emilia Argüelles y Vicente Alberto Artal en la cama. ¿Suicidio, accidente o asesinato? LAS PROVINCIAS informó al día siguiente de la trágica noticia con un titular a tres columnas y letras mayúsculas: «GRACIA IMPERIO, MUERTA POR INTOXICACIÓN DE GAS». El caso policial se cerró sin culpables, pero se reabrió cinematográficamente el año pasado con el rodaje de un documental sobre las extrañas muertes y los espectáculos de varietés de la época.

“El día que murió Gracia Imperio” es un largometraje que investiga los misterios que envolvieron el caso, a la vez que analiza la revista en el contexto de la sociedad española de la época. Emilia Argüelles llevó de cabeza a la censura franquista porque acostumbraba a cantar mostrando sus pechos y siempre le persiguió un mal llamado halo de misterio, vinculado a su éxito con los hombres y su paso por la prisión por un aborto.

Pero fue en en el edificio maldito, en un piso alquilado, donde encontró la muerte junto a Vicente Alberto Artal Such, un exnovio que residía en Valencia.

Tiempo después, otro vecino del edificio, el cuñado de Mercedes Viana (la dueña del Mogambo Club y 11 pisos de la finca), falleció al caer o arrojarse por el hueco de la escalera. «Tenía problemas mentales», recuerda Lidia Domínguez.

La cuarta víctima fue un joven de 18 años. Murió en su domicilio en el octavo piso tras consumir presuntamente drogas cuando celebraba su cumpleaños con sus amigos. Sus padres no estaban en casa.

El siguiente suceso se cobró la vida de una niña de dos años. La menor cayó al vacío cuando jugaba a saltar sobre una cama junto a una ventana. Su hermano también se precipitó cuando intentaba agarrarla, pero sobrevivió a la caída e ingresó en estado grave en un hospital.

Otra de las personas fallecidas residía en la puerta 15. «Era un hombre muy trabajador y educado», recuerda Pedro Rubio, un mecánico que tiene dos pisos en el inmueble. «Su madre llevaba varios días sin poder contactar con él por teléfono, y cuando vinieron para ver qué pasaba descubrieron el cadáver», añade el vecino.

Un estafador del caso de la Nueva Esperanza, una inmobiliaria que cobró más de 100 millones de las antiguas pesetas por viviendas que nunca entregó, también tuvo su domicilio en el número 1 de la calle Tres Forques.

Otro delincuente «saltó del tercer piso cuando huía de la Policía y se rompió la piernas», afirma Rubio. «Tanto suceso da un poco de mal rollo, pero no hay que obsesionarse», dice Pedro Tárraga, un taxista que vive con su pareja en un piso alquilado.

Y en la madrugada del pasado jueves, Javier O., uno de los vecinos de la puerta 10, mató presuntamente a una prostituta y escondió el cadáver en el trastero del edificio. El homicida, de 40 años y con antecedentes policiales, fue detenido unos 10 minutos después por la Policía Nacional en el centro de la ciudad. El sospechoso llevaba la ropa manchada de sangre y un cuchillo cuando fue apresado en la calle Balmes.

Los gritos de la víctima despertaron a varios vecinos, que llamaron a la Policía o se asomaron por la mirilla de su puerta, como hizo Benito Grande, un inquilino del tercer piso. Eran las cinco de la madrugada. Al lugar de los hechos acudieron con urgencia varias patrullas de la Policía Nacional. Los agentes descubrieron el cadáver de la mujer en el portal de la finca.

Algunos vecinos aseguran que hartos de oír voces y ver sombras dentro de sus casas, decidieron venderla y poner tierra de por medio, alejándose de tan enigmático edificio. Tal es el caso de Carolina López, propietaria de un par de pisos de este inmueble que tuvo que marcharse ante las bajadas drásticas de temperatura, los sonidos de pasos en el parquet y la sensación de sentirse observada continuamente. Tal era el miedo que durante años tuvo que dormir con la luz del baño encendida para poder conciliar el sueño.

¿Existen casas marcadas con cierta negatividad que influye en aquellos que las habitan?

 
 

El día en el que Charles Chaplin y Albert Einstein coincidieron.

Con motivo del día del amigo, que se celebra todos los años el 30 de julio, te traemos algunas amistades pueden chocar en un primer momento.

La primera de ellas es la del actor Chaplin y el científico Einstein. La leyenda cuenta que cuando Charles Chaplin y Albert Einstein se conocieron mantuvieron este diálogo:

Einstein: Lo que siempre he admirado de ti es que tu arte es universal; todo el mundo te admira y te comprende.

Respuesta de Chaplin: Lo tuyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo te admira y prácticamente nadie te comprende. Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 
 

La leyenda de la mora encantada en Toledo

Cuenta la leyenda que vivía en Torrijos una joven llamada Zaida, hija de un poderoso musulmán. Un cristiano torrijeño llamado Fortún se enamoró de la mora, pero no podía declararla su amor por ser de diferente religión y por la enorme diferencia de riquezas. Cierto día, Zaida salió a pasear en un hermoso corcel y acertó a detenerse a descansar en el cerro. Se sentó bajo la sombra de un árbol, cuando de repente escuchó el llanto de una persona. Se adelantó para ver quien era el que manifestaba tan gran dolor. Entonces se encontró con que era el joven que veía a diario y por el que sentía una especial atracción. Escuchó sus lamentos y en cierto momento escuchó que pronunciaba su nombre. Presto atención y pudo darse cuenta del gran amor que el joven sentía por ella. Al regresar a su casa pensó en Fortún.

En otra ocasión salió a caballo y regresó al cerro, encontrando nuevamente al cristiano en situación lastimosa. Se atrevió a preguntarle la causa de semejante desconsuelo, respondiendo Fortún que era por el amor que sentía hacía ella. Zaida escuchó sus palabras y le manifestó que ella sentía lo mismo por él, que le veía a diario pasar, pero no podía hablarle por tenerlo prohibido. Le informó de los planes que tenía su padre para casarla con un rico propietario de Toledo, pero aunque ella no quería debía aceptarlo.

Cuando regresó a casa ya era tarde, su padre se enfadó con ella y al verla con la tristeza que traía, preguntó la causa. Cuando le dijo el amor que sentía por Fortún, el padre montó en cólera diciendo que le mataría. Lleno de furor, salió en busca de Fortún, yendo Zaida detrás llorando desconsoladamente, diciendo que no le hiciera nada. Cuando le encontró comenzó a darle golpes, tratando Zaida de impedirlo. En uno de los puñetazos que le dio cayó al suelo dándose con la cabeza en una roca, muriendo al instante. Zaida lloró desconsoladamente. A partir de entonces no fue la misma, pues perdió la razón. De vez en cuando se trasladaba al cerro a llorar por su amado Fortún.

Cuando Zaida murió, el cerro se transformó en lugar de cita para los enamorados y allí se escuchan los cantos que Zaida interpretaba en sus paseos para estar con su amado. Incluso hay quién afirma haber visto en noches de luna llena a Zaida y Fortún pasear por entre los árboles mostrando gran alegría y riendo en voz alta.

 
 

Misterios en Sevilla: El Sanatorio de los Muertos

**Una investigación de Fátima Barragán, José Manuel García Bautista y Jesús Camacho.

Parado al final de un frío pasillo se distingue una forma, una silueta que languidece en la noche, parece alguien que camina por uno de estos desvencijados pasillos entre trozos de ladrillos y escombros, pero no parece alterarse por esta circunstancia, es más, es ¡como si no le afectara! Y es que aquel ser tiene un aspecto famélico, un aspecto mortecino, un aspecto espectral… Gira la esquina y avanzamos hacia su posición, algo nos dice que tras este misterioso personaje se oculta algo muy especial, pero ¿qué puede ser? Tras llegar a aquella esquina tenemos encontrarnos y darnos de bruces con él pero…¡Hay un muro! ¿No hay nadie! ¡¿Cómo puede ser?! ¡¿Por donde se ha ido?! No hay salida posible sólo aquella que dice que se ha marchado tras ese muro, atravesándolo, tras un muro que tapa un pasillo… Pero el cuerpo humano aún no cuenta, entre otra, con esas propiedades, ¿ante que nos encontramos? Tal vez ante eso que mucho llaman: fantasma.

Es una de las muchas experiencias vividas en un lugar al que llamamos desde hace un tiempo como “El Sanatorio de los Muertos” y no es que sea un sensacionalista título que le hemos dado, simplemente atiende a su función y a las muchas vivencias y testimonios que hemos ido recogiendo sobre lo que en su interior sucede.

En las proximidades de Sevilla, en las inmediaciones de Sevilla-Este, se encuentra hoy el abandona y otro recinto de servicios hospitalarios de San Pablo, de carácter militar y hoy en el estado más puro y genuino de abandono. Su historia es casi tan apasionante como los hechos que años después se han descrito en su interior, hechos tan sorprendentes como inexplicables…

El “Sanatorio de los Muertos” es llamado así por los relatos que nos hablan de espectros y fantasmas que vagan por su interior, por el interior de unas instalaciones médico-sanitarias de notable alcance en la época pero pronta desubicación militar y es que fue construido bajo el régimen del general, y dictador, Francisco Franco, como fruto del beneplácito del gobierno para la instalación y ocupación de determinados recintos militares por parte del personal de la U.S. Army.

Franco aceptó que EE.UU. construyera bases militares a lo largo de la geografía española a cambio de “importantes” compensaciones económicas para España. Ello implicaba la militarización de nuestro suelo por parte de otra potencia militar, el “vender el alma” al diablo de la potencia emergente tras la IIª. Guerra Mundial y la posibilidad candente del tráfico de armamento nuclear por nuestro espacio aéreo y en nuestras bases, si bien esta última quedaría expresamente recogida en los acuerdos bilaterales entre España y Estados Unidos. Aunque muchos españoles seguían teniendo en mente la tragedia que podría haber sobrevenido en Palomares con la caída y posterior “recuperación” de aquellos ingenios nucleares. Otro de los peligros podría venir por parte de la Unión Soviética, aquella unión de España hacía y para los Estados Unidos ponía a esta piel de toro en el objetivo soviético. De hecho España se convirtió en un objetivo militar a consecuencia de todo esto.

Así el aeropuerto de San Pablo tendría también el “ala americana” y unas instalaciones que dentro de lo que otrora fuera un perímetro militar. Dentro de la influencia del mismo encontramos el viejo sanatorio, el viejo hospital, construido cuando en Sevilla se edificaba el imponente Hospital Universitario Virgen Macarena.

Como en cualquier hospital, disponía de numerosas habitaciones si bien no se contaron demasiados fallecimientos en su interior sin embargo su historia paranormal nos cuenta hechos diferentes, hechos inquietantes…

En la década de los 70 quedó en desuso y con las modificaciones del recinto aeroportuario de Sevilla quedó fuera del mismo y por consiguiente se ordenó su desalojo, así el Hospital San Pablo quedaba a merced del tiempo. El complejo consta de varios edificios más y este, en forma de + (cruz latina) es uno de esos lugares donde, en opinión de nuestros testigos, se manifiesta lo imposible…

Cuando el investigador se va acercando al lugar denota su estado de abandono con numerosas pintadas y grafittis, el interior no le va a la zaga y sigue la tónica de su lúgubre aspecto exterior. Destaca nada más entrar la presencia de varias estrellas, de pentagramas dibujados en rojo, uno sobre el suelo, algunos artilugios en su proximidades como una palangana con restos de un líquido parduzco (¿sangre?), botella de ron y plumas de ave, por los indicios es un lugar donde se podría haber practicado algún tipo de rito afrocaribeño o incluso ritualista. Además la palabra “Satán” se repite en varias de las leyendas pintadas sobre sus paredes, ello podría sugestionar más que ser una realidad, pero de ser cierto no deja de ser igualmente inquietante.

Igualmente en su interior encontramos un cartón con todas las letras del abecedario, y números… Se nos antoja familiar…Un “hola” y un “adiós” cierra ese improvisado tablero ouija que también nos indica que en el viejo edificio se han practicado sesiones de contactismo o espiritismo.

Personal que trabajó en estas instalaciones nos hablan de habitaciones de acceso restringido, ubicadas en la segunda planta del edificio, en el modulo de dormitorios de los militares, allí está otros de los misterios, la denominada: habitación secreta. Su nombre viene a que existen una serie de informes sobre esta habitación que se encuentra pintada totalmente de amarillo. En el suelo, un pentagrama pintado con alguna sustancia rojiza, como si estuviesen simulando que estuviera pintado con sangre. Según nos cuenta Javier R.L. que acude a menudo al lugar, allí “se suelen ver sombras aquí, unas sombras o siluetas oscuras como provocadas por un ser humano pero sin mediar nadie para provocarlas, muy altas y oscuras”, pero no sólo nuestro asustado testigo ha sido testigo de este impactante ser sombrío también nos seguía relatando: “además se ven muchas esferas luminosas, como luminarias dentro del sanatorio”. Y sin dudas capta nuestro interés cuando nos habla del espectro de una niña: “Una noche pude ver perfectamente el espíritu de una niña, tendría unos diez años, con unas ropas finas, blanquecinas… Cuando me quise enterar de que le sucedió me dijeron que murió ahogada en un pozo cercano y desde entonces se aparece aquí, es muy inquietante y desde entonces, salvo hoy contigo no he vuelto a venir jamás, aquello me marcó e incluso dejé el mundo de la investigación, no todo es tan bonito como lo pintan en la tele”. Y es que Javier R. tras su experiencia precisó de atención médica con un ataque de ansiedad que le hizo temer por su vida.

De la mano del Grupo de Investigación “Milenio” de Sevilla accedemos a otro testimonio más, en este caso son Fátima Barragán y Jesús Camacho cuyo testigo les narraba en estos términos su experiencia: “allí vi el espectro de una niña, de unos diez años, que tiraron viva a un pozo del lugar y la dejaron morir con una gran agonía”. Pero además estos dos investigadores han recogido un gran número de psicofonías obtenidas tras paciente escucha de las llamadas “voces del misterio” y donde dejan mensajes tan inquietantes como: “ayúdame”, “estoy aquí” o “no estoy muerta”.

Por sus respectivos desarrollos laborales, Jesús Camacho y Fátima Barragán tienen acceso a los testimonios de otros compañeros en labores de vigilancia y seguridad que igualmente han tenido experiencias fuertes en sus lugares de trabajo, pero en el “Sanatorio de los Muertos” encuentran un nuevo testigo con una nueva vivencia: “ yo solía jugar aquí al painball, ese juego que consiste en pegar tiros con bolas de pinturas. Junto a mi venía un grupo de varios amigos, que también fueron testigos de algo insólito y que se escapaba de la leyes de la física… Un día nos encontrábamos jugando al juego del painball y decidí esconderme dentro del sanatorio, lo encontré arriesgado pero divertido. Fue extraño y digo extraño por que me pareció ver una sombra oscura y espigada cruzar por delante mía, no quise echarle mucha cuenta pero allí estaba de nuevo, cruzando de una habitación a otra. No le di más importancia por que también me podía desconcentrar y estaba en medio de la acción del juego… Pero un día, jugando a dicho juego por el lugar, vi como en dicha habitación, la misma habitación, la famosa habitación pintada de amarillo, alguien nos observaba. No sabía que podía ser, me giré muy despacio y allí estaba sombra que se me apareció y creí ver cruzando las habitaciones”. J.J., nuestro testigo no puede seguir narrándonos su experiencia, dejamos que se tranquilice un poco para que prosiga con su testimonio… : “Esa sombra fue desapareciendo hasta que ya no la podíamos ver. No fui yo testigo de ese extraño fenómeno sino que todos mis amigos allí presentes también pudieron ver lo mismo que yo”.

Un nuevo relato lo tenemos en Enrique Marques, aficionado a la aeronáutica que suele acudir al lugar a observar los aviones que van aterrizando despegando del aeropuerto de Sevilla. Cierto día de Junio de 2010 le ocurría lo que él mismo nos narra: “Estaba en las proximidades del edificio, con el coche allí aparcado, estaba con los prismáticos viendo como aterrizaban los aviones por que siempre me ha gustado la aeronáutica. Soy un “piloto” frustrado… Bueno, la cosa es que serían las seis de la tarde, poco más, y sentí como si alguien me llamara, me gire y no vi a nadie y seguí a lo mío. Pero de nuevo sentí como si alguien me llamara… Fue muy extraño y me comencé a mosquear… Entonces preferí colocarme los cascos y ver como iba el futbol… Pero noté como me llamaban de nuevo y al girarme me vi a una niña de unos nueve o diez años tras de mi con ropa ligera y mal aspecto… Me dijo: “Te he llamado, ¿acaso no me has escuchado?” Aquella expresión en un crío me extrañó y cuando fui a contestarle fue desvaneciéndose delante mía poco a poco…Salí corriendo de allí y ahora siempre que voy suelo ir acompañado, le he cogido miedo a ese sitio”.

Ignacio Sánchez nos comentaba también su experiencia en el edificio: “Yo estaba con unos amigos volando los helicópteros de aeromodelismo, aquel sitio es grande y aunque está el aeropuerto cerca nunca ha pasado nada. Entonces nos pusimos a la sombra de unos muros con los aparatos apagados y desde arriba nos tiraron una piedrecita, un trocito de ladrillo, pensamos que como el edificio está tan mal pues que se estaría cayendo algo y nos cambiamos de sitio, entonces sentimos claramente una voz que venía desde el interior, una voz masculina que decía: “ayuda”, pero muy agobiada, muy tensa… Juan y yo salimos corriendo y subimos aquellas escaleras y entonces comenzó la pesadilla… Comenzamos a sentir como un temblor en el edificio, pequeño pero perceptible y a continuación una intensa sensación de frío. Juan me dijo: “vámonos” y comenzamos a girarnos para ver detrás nuestra una especie de ser sombrío de un metro ochenta, alto, sin rasgos definidos que estaba como observándonos… Comenzamos a correr en dirección opuesta apara ver que al final de un pasillo estaba esa misma figura, era como si estuviera en todos sitios, nos entró el pánico y salimos por una ventana… No hemos vuelto a poner un pié allí, aquel lugar está maldito, pasan cosas raras”.

Numerosas son las apariciones de una niña de diez años que murió allí en la zona del hospital. Testigos que cuentan haberse topado con una niña, con rostro muy pálido y vestido blanco, vagando por este lugar ya en total abandono… No hemos sido testigos directos pero el Misterio se vive allí. Hay opiniones para todos los gustos y una realidad objetiva: la presencia de lo extraño. La base militar quedó totalmente abandonada y actualmente en ruinas, como si algo, algo malo, una fuerza extraña hubiera sido capaz de destruir el lugar dónde en su día, allá donde se ejerció culto al mismísimo diablo.

Tanto en nuestras investigaciones como en las del Grupo de investigaciones “Milenio” hemos podido grabar un alto número de psicofonías en condiciones garantizadas de seguridad acústica, hemos comprobado con equipos especiales de medición de temperatura (con registros cada 0´1 segundo) de caídas de hasta 16ºC en el interior de algunas habitaciones y el accionarse de los sistemas de control de volumen portátiles que llevábamos. Igualmente hemos grabado en video con grabación nocturna las orbes u esferas luminosas que entran y salen de determinadas dependencias y recabamos multitud de testimonios que hablan de espectros, fantasmas, apariciones, extraños ritos y rituales en el interior de este edificio que formara parte del complejo sanitario. ¿Qué está ocurriendo en el interior de este edificio? Es una buena pregunta y un misterio: nos podríamos aventurar en lanzar la hipótesis que la fuerza de algo vivo que fallecido quedó en su interior y que hoy se manifiesta, o que es fantasma de esa pequeña de diez años se muestra a los investigadores u ocasionales visitantes, sea como fuere son nuestras hipótesis avaladas por el peso de aquellos que vivieron lo imposible, que vieron cara a cara lo que llamamos misterio dentro un lugar maldito: el Sanatorio de los Muertos.

 
2 comentarios

Publicado por en julio 29, 2012 en Artículos

 

El fantasma del edificio de “Escuelas Pías”.

(*Pronto se verá publicado un artículo firmado por Jesús Camacho, Fátima Barragán y mi persona sobre este tema, he aqui un avance).

*El fantasma del edificio de “Escuelas Pías”.

Hay lugares que durante el día son un hervidero de ir y venir de grandes masas de personas y que durante la noche guardan un oscuro y misterioso secreto. Les hablamos del caso sobre el aparcamiento de las Escuelas Pías en pleno corazón de Sevilla, y de sus curiosos habitantes que parecen querer asustar a los trabajadores del turno de noche de aquel inmueble.

Para entender esta historia nos tenemos que remontar hasta el año 1.933, etapa en la que comenzó la guerra civil española y en la que comenzarían los brutales asesinatos y fusilamientos en toda nuestra piel de toro. Tan sólo tres años después, en 1.936 ya nos aguardaba la friolera cifra de 6.832 asesinatos, todos ellos relacionados con personas vinculadas con la iglesia como sacerdotes, obispos, religiosas, etc. Dos de estas personas de las tantas asesinadas serán las protagonistas de nuestro caso. Concretamente un sacerdote que habitaba el lugar en la antigüedad y una joven que era perseguida por las tropas de la guerra por su estrecho vinculo con la iglesia y con el catolicismo. Antiguamente, donde hoy día se encuentra el famoso aparcamiento, había un colegio perteneciente a la fundación de San Jose de Calasanz y que tenía el nombre de Escuelas Pías, de ahí el actual nombre de la calle y de dicho inmueble. Aquel lugar era sitio de peregrinación a escuchar misas, puesto que en el interior del antiguo edificio había una capilla. No solo hubo un colegio, de hecho dentro de este colegio, existía un convento donde numerosos religiosos y sacerdotes vivían tranquilamente en paz y en armonía.

Vamos a remontarnos a una mañana del mes de Noviembre del año 1.936. Aquel sacerdote era conocido como un hombre bueno y amable con todo el mundo, de hecho, intentaba ayudar a todo aquella persona que iba a visitarle con algún problema a aquel convento. Hasta aquel día, siempre ayudo a todo el mundo y nunca le salió nada mal, pero ese día de Noviembre cambiaria su vida y la de una joven sevillana. Aquella chica de tan solo veinte años de edad huía de una persecución que estaban llevando a cabo aquellas tropas de la guerra contra ella. Esta mujer huyó corriendo de aquellos hombres que sin duda querían terminar con su vida y terminó en aquel convento, del cual salió aquel hombre a intentar ayudar a la muchacha. Pero ese intento de salvar la vida a aquella pobre joven no le saldría bien al sacerdote y las tropas llegarían hasta la puerta de aquel convento. Ya nada se podía hacer para intentar esconder a la chica y terminarían asesinándola tanto a ella como al buen sacerdote en lo que fue el asesinato más sonado de aquellos tiempos. Años más tardes y como consecuencia de todo aquello, aquel antiguo colegio-convento sería desalojado para siempre y quedado en desuso durante varios años, hasta que en el año 1.968 compraría aquel lugar la inmobiliaria Osuna y comenzarían las obras para poner en aquel sitio el hasta hoy día aparcamiento encantado.

Cuando decimos encantado, lo decimos con todo el significado de la palabra, por lo menos, eso nos dicen los actuales trabajadores del lugar. Muchos son los fenómenos que durante los turnos de noche ocurren entre las diferentes plantas del aparcamiento, y como testigo de excepción, un ex trabajador del lugar.

Pero vamos a trasladarnos a la actualidad, a lo que en el interior de aquel lugar está pasando en pleno siglo XXI, en pleno año 2.011. El nombre de nuestro protagonista y testigo, Rafael, un ex trabajador de la limpieza de aquel aparcamiento que vivió con bastante miedo todo lo que en el interior de su lugar de trabajo le estaban pasando tanto a él como a sus compañeros.

El primer hecho extraño que nos relata Rafael ocurrió el mismo día en el que comenzó a trabajar en aquel antiguo convento. Se encontraba en la planta -4, es decir, en la última planta del céntrico parking de la capital andaluza. Allí estaba puliendo el suelo subido a su máquina pulidora y escuchando como cada noche por uno de los oídos su programa radiofónico favorito. Evidentemente decimos por un oído por que el otro lo tenía libre por su algún compañero le pudiera necesitar en cualquier momento. Tras estar subido en la máquina durante quince minutos, escuchó como alguien lo llamaba por su nombre: “Rafa”… Este creyendo que era el vigilante de seguridad del lugar que estaba haciendo una ronda por el interior del lugar, giró su cabeza hacia atrás… Allí no había nadie, tan solo, un lugar solitario con las luces medio apagadas. Ni siquiera había coches en aquella última planta. Creyendo que era imaginaciones de él, pensó que aquello no podría ser nada ni nadie y siguió realizando su trabajo subido a aquella moderna máquina. Pasados unos cinco minutos, nuestro testigo y protagonista volvería a escuchar esa extraña voz que le vuelve a decir lo mismo que en la anterior vez: “Rafa”… Ahí el pensó que alguien efectivamente le había llamado. Aquello que había escuchado no era producto de su imaginación y volvió a girar la cabeza hacia atrás convencido de que alguien físico había en el lugar. De nuevo se volvió a encontrar con la más absoluta tranquilidad en aquella menos cuarta planta. Evidentemente la primera reacción de Rafael fue el subir hacia la primera planta del aparcamiento e ir inmediatamente a decirle al vigilante de seguridad lo que le había ocurrido mientras trabajaba en esa planta. La respuesta del vigilante de seguridad fue clara y contundente: “Pues te tienes que ir acostumbrando porque aquí pasan cosas todas las noches”. El gesto de aquella persona cambiaría radicalmente lleno de miedo y contradicción. Además aquel vigilante le contó lo que en aquel lugar a él le había pasado. Vivencias completamente inexplicables y que él, en aquella garita de vigilancia de unos 15m² había vivido. Por ejemplo, uno de estos hechos extraños que vivió aquel seguridad fue el poder contemplar por sus propios ojos y delante además de compañeros de la limpieza, como se desplazaba un lapicero de una punta de la mesa a la otra sin tocar ni siquiera la base de madera de aquel escritorio. Otros de los hechos que le relato aquella persona fue el extraño comportamiento de las cámaras de seguridad de todo el interior del parking, incluso los monitores donde se podían ver las imágenes de aquellas cámaras aparecían unas especies de rayas en su mitad, como si algo le estuviera haciendo interferencias. Otro de los hechos es el extraño movimientos de objetos en el interior de la garita de seguridad mientras el vigilante daba sus rondas por el interior de las cuatro plantas. Las cosas se cambiaban de sitio solas, sin que nadie tuviera acceso alguno al interior de aquel despacho.

Poco a poco fue tomando un poco de conciencia aquel nuevo trabajador y fue mentalizándose de lo que le esperaba en aquellas noches de trabajo. Tan solo un día después de aquellos hechos vividos con aquel extraño susurro de hombre que escuchó, viviría otro de los sucesos más extraños y terroríficos que le había pasado en su vida. Aquella noche se encontraba en la planta -2 barriendo el suelo. Una vez terminó de barrer aquella planta, en medio de una tenebrosa media luz del aparcamiento, se dispuso a llamar al ascensor. Una vez llegado donde Rafael se encontraba, se dispuso a entrar en su interior de darle al botón de la primera planta. Las puertas no se movían, aquel ascensor no cerraba sus puertas para subir a la planta de arriba. Rafael tocó aquella botonera pulsando el botón -1 varias veces, hasta que al cabo de casi un minuto, el ascensor cerró sus puertas y se dispuso a funcionar. Pero no subió hasta la -1 como creía Rafael sino que el ascensor parecía tener vida propia y comenzó a subir y a bajar planta por planta sin abrir sus puertas. Al cabo de los tres minutos más o menos en su interior, aquel aparato se paró en la misma planta donde estaba él antes de subir, en la -2. Acto seguido Rafael no pudo hacer otra cosa que sufrir presa del pánico hasta donde estaba su compañero y contarle la terrorífica experiencia que acababa de vivir. Efectivamente aquel vigilante le contó que los ascensores durante la noche comienzan a funcionar solos como si alguien se pasease en su interior.

Al cabo de los días Rafael decide abandonar su trabajo en aquel lugar maldito y ponerse en contacto con nosotros para explicarnos lo que en el interior de aquel lugar sucede. Cuando le preguntamos que era aquello en la antigüedad, el nos contó que era un antiguo convento, pero que no tenía constancia de quien o quienes fallecieron en el lugar. Aunque nos dijo una cosa muy curiosa. Los propios trabajadores del aparcamiento, hacía casi un año habían llevado al interior del aparcamiento a una médium para que les intentara averiguar quien estaba provocando estos fenómenos extraños en el interior del lugar. Ella desde primera hora les dijo a aquellos trabajadores que allí se encontraba el espíritu de una mujer y su hija pequeña. Nosotros, ante las evidentes dudas de lo que nos contó Rafael de la evidencia de aquella voz de hombre que lo llamó, decidimos ponernos en contacto con una colaboradora nuestra que tiene mucha capacidad de videncia con las cartas del tarot. Esta mujer nos confirmo que allí, efectivamente, se encontraba el espíritu de un antiguo sacerdote que habían matado en aquel lugar y de una joven, que fue perseguida y ejecutada allí mismo. Ahí se aclaro todo lo que este ex trabajador nos contaba de esa voz de hombre que le susurró su nombre al oído.

No nos cerramos a una posible investigación de campo en aquel lugar, por lo menos para verificar los fenómenos que en el interior de aquel aparcamiento sucede todavía cada noche en aquel extraño y misterioso lugar. Quizás algún día consigamos recoger la extraña voz de aquel hombre que susurro al oído a aquel joven y escéptico trabajador… aquella voz que posiblemente tenga que ver con el sacerdote fantasma. Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 
 

Canelo: más allá de la fidelidad

“Hasta que uno no ha amado a un animal, parte de nuestra alma permanece dormida” Anatole France (escritor francés, premio Nóbel 1921).

Esta es una historia que, no por menos conocida en Cádiz, debe quedar en el olvido. Hoy, gracias a Internet, ya está en muchas webs del mundo de habla hispana. Desde Cádiz. Es la historia de un perro que fue fiel toda su vida, que no abandonó a su compañero hasta el último de sus días. Una historia emotiva que demuestra que el amor de los animales es sin condiciones.


“Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz. Una mascota que seguía a su dueño para todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero. La compañía y el cariño mutuo los hacía cómplices en las miradas y hasta en los gestos. Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las tranquilas calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta del Mar ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió. El perro permaneció allí sentado, esperando. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.

Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.

Doce años, así como lo leen. Ese fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa. La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado por un auto en las afueras del hospital.

Un final trágico, pero esperanzador para quienes amamos los animales, para quienes quizá ilusamente creemos que en el más allá todavía hay algo que nos espera. La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz.

El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo, puso su nombre a un callejón y una placa en su honor.

A Canelo
Que durante 12 años esperó
en las puertas del hospital
a su amo fallecido.
El pueblo de Cádiz como homenaje
a su fidelidad.
Mayo de 2002

Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 
 
 
A %d blogueros les gusta esto: