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Una particular entrevista con Napoleón Bonaparte

06 Sep

Entrevistamos a Napoleón I Bonaparte (Ajaccio, 15 de agosto de 1769 – Santa Elena, 5 de mayo de 1821),que fue un militar y gobernante francés,y cuyo currículum es impresionante: general republicano durante la Revolución y el Directorio, artífice del golpe de Estado del 18 de Brumario que le convirtió en Primer Cónsul (Premier Cónsul) de la República el 11 de noviembre de 1799; cónsul vitalicio desde el 2 de agosto de 1802 hasta su proclamación como Emperador de los franceses (Empereur des Français) 18 de mayo de 1804, siendo coronado el 2 de diciembre; proclamado Rey de Italia el 18 de marzo de 1805 y coronado el 26 de mayo, ostentó ambos títulos hasta el 11 de abril de 1814 y, nuevamente, desde el 20 de marzo hasta el 22 de junio de 1815.

Buenos noches emperador, ¿Cómo quiere que le llame durante el transcurso de esta entrevista?

Sire, por favor.

Leyendo su currículum a la audiencia de “La noche más hermosa” me pregunto ¿fue usted, Sire, buen estudiante?

Como estudiante, Napoleón no mesentía inclinado al estudio de las letras, por lo que jamás pude escribir correctamente ni el francés ni el italiano.

En la academia militar, a pesar de la tristeza experimentada por la pérdida de mi padre, pasé unos exámenes con gran brillantez en la Academia. Sobresalí en geografía y matemáticas, y esto aparte, me gustaba mucho la esgrima. En cambio, era muy malo en danza, dibujo y en el trazado de planos. En alemán era un estudiante casi imposible hasta el punto de que me dispensaron en asistir a la clase.

En la promoción, obtuve el número cuarenta y dos del grupo cincuenta y ocho de los que recibieron el nombramiento, pero hay que tener en cuenta que había estudiado solo en un año lo que a todos les había costado dos y hasta tres años de estudio. Fui oficial, pues, a los 16 años de edad.

¿A qué tenía miedo Napoleón de shiquitito?

Tenía fobia a los gatos, que cada vez que veía un gato brincaba del miedo y los nervios me apresaban. Hay una anécdota que dice que el día antes de la terrible batalla de Waterloo vi un gato negro pasar cerca de mi y al verlo fui presa de un ataque de nervios.

Sire, en este programa nos gustan mucho las anécdotas, ¿nos podría contar una que le sucediera en sus campañas militares?

En 1802, tras estallar la guerra entre Francia e Inglaterra y después de un breve período de paz cayeron prisioneros unos cuantos ciudadanos ingleses. Se me pidió que los dejara en libertad y estuve a punto de negarme hasta que vi que entre los firmantes de la petición estaba Edward Jenner. El hombre de la viruela y su vacuna ya tenía por aquellas fechas fama mundial. Entonces exclamé: “¡Ah, Jenner! Yo no puedo negar nada a ese hombre”, y los dejé en libertad.

Sire, sobre su estatura se ha hablado mucho… ¿Cuanto medía usted realmente?

Medía 5 pies y dos pulgadas, lo que equivale a 1,52 metros. Sin embargo, el uso de esa medida (los pies) fue introducido a Francia durante mi vida y todavía no existía una homologación al respecto. De esta manera, cinco “pies” de Francia, equivalían a 6,5 de los Estados Unidos e Inglaterra. La traducción no contempló esta diferencia, que me en 1,68 metros de altura.

Un día entré con mis generales a una biblioteca para ver los libros que había allí. Trataba de agarrar un libro que estaba en un estante alto y no podía alcanzarlo. Se acercó uno de mis generales de estatura gigantesca y me dijo: “Permítame, Majestad, que le ayude. Es que soy más grande”. Le respondí: “Usted no es más grande, usted es más alto”.

¿Qué relación tuvo usted, Sire, con la Cultura?

Yo estaba fascinado por la geometría y sentía una ilimitada admiración por los creativos matemáticos franceses contemporáneos suyos. Protegí a científicos del calibre de Lagrange y Laplace a quienes colmé de estímulos y honores. Los más conocidos que recibieron títulos fueron el de marqués para Pierre-Simon Laplace y el de conde para Joseph Louis de Lagrange.

En 1807 mis conquistas me llevaron hasta Polonia. Expresé mi sorpresa por el hecho de que jamás se hubiese erigido una estatua en honor de Copérnico y, como consecuencia, hice construir una. Ningún sacerdote católico quiso hacerse cargo del oficio religioso durante la inauguración.

Usted tiene un punto en común con el emperador Calígula…, bueno tiene varios… Es el amor a los caballos…

La victoria de Marengo (Italia) fue tan colosal que llamé “Marengo” al caballo que monté durante aquella batalla. Aunque, tuve otros caballos en estima, entre ellos, “Intendente” : Marengo, fue siempre mi predilecto.

Sire, ¿qué fue “el vuelo del Águila?

Los grabados satíricos contra mi persona se multiplicaron en Europa. Eran burlas crueles sobre mi estatura, dotes de mando, amoríos y éxitos militares. El 1 de marzo de 1815, desembarqué en Francia y la reconquisté sólo con su prestigio, sin disparar ni un sólo disparo. Esta hazaña se denominó “El vuelo del Águila”

¿De que muere usted Sire?

Fallecí en la isla Santa Elena con el estómago afectado por úlceras. Los médicos británicos me dictaminaron cáncer, pese a que el forense describía una hepatitis tropical. En 1962, un dentista sueco analizó mi ADN del cabello y concluyó que me envenenaron con arsénico. Además, encontró dosis elevadas de tártaro emético, un vómito que elimina su rastro.

¿Por qué llevaba usted la mano en el pecho siempre escondida?

Siempre fui retratado con la mano en el pecho por dentro de su casaca porque emulaba una pose clásica, ya llevada a cabo por los romanos. El gesto, además, formaba parte de las normas sociales de decoro en Francia.

¿Dígame Sire cual ha sido una de sus mayores traiciones?

El mariscal Jean Baptiste Bernadotte entabló una profunda amistad con el rey de Suecia Karl XIII –mi rival- quien, sin descendencia, lo nombró su heredero. En 1814, Bernardotte fue coronado como Karl Johan XIV e instauró la dinastía sueca actual. Entonces, ya “sueco” combatió contra mi, se casó con Desireé y la hizo reina de Suecia.

¿Era goloso usted Sire?

Mi ejército fue el primero en consumir conservas en el frente -un recurso muy valioso para sus prolongadas campañas- gracias a que en 1810, Francois Appert logró conservar los alimentos calentándolos en recipientes metálicos, sin aire, a 100-110 ºC.

Al bloquear Gran Bretaña dejé de recibir caña de azúcar de las colonias. Pero conocedor de que podía extraerse el azúcar de la remolacha impuso su cultivo en Francia.

¿Cómo fueron sus relaciones amorosas?

La noche de boda con Josefina…

Mis soldados me llamaban el Pequeño Cabo (Le Petit Caporal), en tanto que los ingleses se referían a mi con el despectivo Boney y las monarquías europeas como el tirano Bonaparte, el Ogro de Ajaccio o el Usurpador Universal.

¿Para finalizar…¿qué pasó en Waterloo?

Me pusieron las pilas aquel 8 de Junio de 1815…

 
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Publicado por en septiembre 6, 2012 en Divulgación

 

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