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La sonda espacial Dawn parte de Vesta y pone rumbo a Ceres.

15 Sep

La nave Dawn de la NASA, después de haber permanecido un año en órbita a Vesta, haciendo observaciones de este asteroide gigante, ha reanudado su viaje espacial. La Dawn escapó hace varios días de la acción del campo gravitatorio de Vesta, y se encuentra ya oficialmente rumbo a su segundo destino, el miniplaneta Ceres.

Lanzada en septiembre de 2007, la nave alcanzó gracias a su motor iónico una trayectoria óptima que la llevó el 16 de julio de 2011 a entrar en órbita de Vesta. Durante el año que ha permanecido girando en torno a este singular astro, la Dawn ha reunido datos que mantendrán ocupados a los científicos durante años y que pueden acabar ayudando a desvelar algunos de los secretos sobre cómo se formó nuestro sistema solar, incluyendo a la Tierra. Entre otras cosas, la Dawn ha cartografiado Vesta, revelando la naturaleza exótica de esta clase de cuerpos celestes, que se cree que sirvieron en un pasado remoto como “ladrillos” para la construcción de planetas.

Vesta es un asteroide grande, de unos 530 kilómetros de diámetro medio aproximadamente. Se halla en el cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter, y gira alrededor de su eje de rotación completando una vuelta cada periodo de poco más de 5 horas.

Si todo va bien, la Dawn llegará a Ceres a principios de 2015.

Los científicos describen hoy en día a Ceres como un “planeta en estado embrionario”. Las perturbaciones gravitatorias ejercidas sobre Ceres por Júpiter hace algunos miles de millones de años impidieron que se convirtiera en un planeta propiamente dicho, y le hicieron acabar como un miembro más del cinturón de asteroides ubicado entre Marte y Júpiter, una franja llena de lo que muchos astrónomos describen como material sobrante de la construcción de los planetas.

Ceres es un astro bastante esférico, con un diámetro medio de unos 930 kilómetros (580 millas).

Aunque cueste de creer, Ceres, descubierto en 1801 por el astrónomo Giuseppe Piazzi, tiene más en común con la Tierra y con Marte que con sus compañeros rocosos del cinturón de asteroides. Hay indicios bastante firmes de que Ceres puede contener grandes cantidades de hielo de agua muy pura bajo su superficie. En observaciones hechas por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, se ha comprobado que Ceres posee características típicas de los planetas rocosos de nuestro sistema solar. Los modelos digitales muestran que los astros tan esféricos como Ceres poseen un interior diferenciado por capas, con los materiales más densos concentrados en el núcleo, y los minerales ligeros depositados a poca profundidad bajo la superficie. Todos los planetas rocosos de tipo terrestre, incluyendo la Tierra, tienen interiores diferenciados por capas. Esto hace a Ceres muy distinto de los astros típicos del cinturón de asteroides.

 
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Publicado por en septiembre 15, 2012 en Divulgación

 

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