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Cuando Ratzinger nos quitó la mula y el buey…

22 Nov

Y es que Joseph Ratzinger, el actual Papa que habita el Vaticano y ocupa el trono de Pedro, se ha empeñado en que le demos vacaciones a la mula y el buey en el portal de Belén… Pero, sabemos de donde nos llega esa tradición en nuestros belenes? Siganme que se lo explico.

El Buey y la Mula

Otra curiosa lección de esoterismo cristiano la encontramos en la representación tradicional de la Natividad de Jesús: el popular Portal de Belén.

Efectivamente la leyenda nos dice que nació Jesús bien en una pequeña cueva, bien en un establo. En todo caso, no fue en una casa, pues dice la escritura al respecto que José y María no pudieron encontrar alojamiento debido a que la ciudad estaba llena de gentes que acudían al empadronamiento promovido por los romanos, tan amigos del orden burocrático como nuestros contemporáneos. Sea como fuere la leyenda vincula el lugar del nacimiento de Jesús con un lugar donde se guardaban animales y bestias. Tanto es así que el mismo Jesús (su historia siempre nos muestra una humildad difícil de encontrar en otra parte) nada más nacer es acostado en un pesebre y se encuentra fraternalmente rodeado por un buey y una mula. Curiosa compañía. Atendamos a estos animales y a su muy probable sentido simbólico.

Y es que los dos animales que aparecen en el mítico Portal de Belén junto a Jesús están vinculados a los animales-símbolo de las mitologías “solar” y “lunar” (ver Sol y Luna). El buey nos remite al toro, símbolo lunar de pueblos sedentarios y agricultores. La mula se relaciona evidentemente con el caballo, símbolo solar de los pueblos guerreros, invasores y nómadas.

El recién nacido Jesús aparece entre ellos como una nueva síntesis entre los dos tradicionales opuestos. De hecho tenemos todos los componentes para una perfecta síntesis hegeliana:

– tesis : el sol, la luz
– antítesis : la luna, la oscuridad
– síntesis : el niño Jesús, señalado por la Estrella (¿luz en la oscuridad?)

Esto tiene un sentido simbólico más que evidente pues el Sol y la Luna, por ser la pareja de opuestos más evidente en la naturaleza a la observación (podríamos decir que son el primer par de opuestos) son tambien el prototipo de todos los demás pares de opuestos y simbolizan por extensión toda dualidad de la Naturaleza.

Cristo Jesús se muestra así en su mismo nacimiento como señor de ambos mundos, el mundo de la luna y el mundo del sol. Se simboliza de este modo la reunificación y la superación de todos los opuestos, incompatibles en apariencia pero complementarios en el fondo (simbolizados aquí por el caballo solar y el toro lunar), en la unidad que Jesús mismo representa. Este icono posee entonces un sentido idéntico al Yin-Yang extremo oriental y al caduceo hermético: la Unidad primordial en que se reunen (en equilibrio) todos los opuestos de la manifestación.

Fijándose bien la leyenda es muy explicativa incluso en sus menores detalles. El buey y la mula son, los dos, variantes de sus arquetipos míticos (el toro y el caballo) con una curiosa particularidad: ambos son animales estériles. El mito completa así la lección: la esterilidad de los opuestos si no se unen en una síntesis armoniosa. La lucha de opuestos es el motor de la evolución siempre que se alcance una cooperación equilibrada. La dualidad debe ser superada en un todo unificador y fértil.

Pero el buey y la mula, los animales estériles del Portal de Belén tambien significan la muerte histórica de las viejas tradiciones solar y lunar (estériles) en lucha desde hacía siglos en el Mediterráneo. Como puede verse el símbolo tiene numerosos niveles de lectura (metafísico, histórico, psicológico) que el lenguaje no agota.

Realmente la leyenda está muy bien construida y encierra una profunda sabiduría que no puede deberse al azar o al capricho popular del folclore como pretenden muchos. Esto es un ejemplo perfecto de las enseñanzas profundas que se ocultan en las leyendas populares y en los mitos en general, al menos en su origen, antes de ser deformadas o desvirtuadas por un uso descuidado.

Esta representación de Jesús como unificador de opuestos no es única y volverá a presentarse (tambien en forma de icono) al final de su vida. Pero eso es ya otro símbolo. Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

 
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Publicado por en noviembre 22, 2012 en Divulgación

 

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