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LOS FANTASMAS DE “EL TORBISCAL”

25 Jul

LOS FANTASMAS DE “EL TORBISCAL”
Por: Jose Manuel García Bautista, junto a Grupo de investigación GPS y “Voces del Misterio”

Andalucía y Sevilla, es zona de misterios y de lugares encantados, y nuevamente una investigación descubre todo un conjunto de edificios que forman un viejo poblado donde el tiempo parece haberse detenido. Viajamos a unos de los últimos enclaves fantasmas desconocidos de nuestra geografía para desvelar las experiencias paranormales que han tenido vecinos del lugar e investigadores, misteriosos hechos que están lejos de explicarse racionalmente y que siembran de terror e inquietud a todo aquel que ha tenido la oportunidad de adentrarse por las calles vacías de El Torbiscal.

A veces hay lugares que, por su historia y extrañeza, se ganan la fama de estar encantados. Si, para colmo, en nuestra geografía más cercana nos encontramos con un lugar fantasma, despoblado, como si aún aguardara que sus habitantes regresaran, todo se vuelve aún más victoriano, aún más embriagador, aún más espectral.

Muchos fueron los poblados de trabajadores que se habitaron para zonas de alta concentración de recogida de grano y cereal en tiempos en los que la maquinaria no se utilizaba y se seguían métodos artesanales, manuales; el tiempo hizo que las tornas se invirtieran y la mano de obra no fuera tan necesaria con lo que apartadas poblaciones dedicadas a estos fines, o poblados creados exprofeso, carecían ya de su función inicial y quedaron despoblados.

El Torbiscal es una enorme explotación agrícola situada en el punto donde se unen la carretera nacional IV, entre Sevilla y Jerez, con la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan. Así nuestra “aldea fantasma” tiene una larga historia que la ubica en la dehesa del Torbiscal, que pertenece a las tierras de Utrera.

Nuestra aldea fantasma es un cortijo de grandes dimensiones, de aproximadamente 2.800 hectáreas, dedicadas tanto al cultivo de regadío como de secano.

Su tipología arquitectónica es deudora de las construcciones de la década de los cincuenta, contando con numerosas dependencias, pero estrechamente vinculado a un poblado, en este caso del Torbiscal. De su arquitectura urbana destacan, como áreas significativas con dedicación agrícola, los graneros, almiares y naves de comercialización; y entre los espacios reservados a la ganadería, las cuadras.

El Torbiscal tiene oficinas y su poblado está muy vinculado a la finca, que cuenta con un equipamiento, como tiendas, iglesia con espadaña de la misma época del cortijo, escuela, viviendas, consultorio médico, todo lo necesario para qué esta ciudad funcionara.

Aproximadamente cien familias trabajaban de forma fija en la finca y todo debía tener su comodidad y su hábitat. En los momentos más álgidos de El Torbiscal llegó a albergar a casi 500 personas. Hasta hace tres años el poblado vio como allí vivían once personas, ahora mismo deshabitado, fantasma…
En la década de los años 50 se realizó una transformación que tuvo como resultado final la puesta en regadío de la zona.

Haciendo un poco de historia se conoce que el sector productivo se componía (y compone aunque en desuso) de un núcleo cerrado, marcado por una tapia y diversas puertas de acceso, que se articula mediante patios, y diversas unidades repartidas por las inmediaciones. Desde la carretera se llega al cortijo a través de dos caminos, uno que conduce directamente al señorío -y es de acceso restringido- y otro que concluye, tras pasar por delante de la vivienda, frente al área productiva.

Es el investigador José David Flores quién primero tiene informaciones que hablan sobre apariciones y espectros en el interior del poblado fantasma. En tan tétrico lugar se dispone a realizar una investigación y documentación gráfica del mismo quedando impresionado por la grandiosidad de lo que allí se encuentra.

En una segunda investigación acude acompañado por los miembros del grupo de investigación de Sevilla “G.P.S.” y los miembros del programa radiofónico “Voces del Misterio” con los que realizó una investigación in-situ.

Del lugar se han recogido diferentes testimonios de personas, testigos, que afirman ver una aparición en el poblado y también en la carretera, igualmente un buen número de leyendas que recorren sus calles vacías narradas por antiguos vecinos y personal que antaño vivían en el poblado, estaban en sus calles y trabajaban sus campos.

Así, tanto Lorenzo Cabeza como Carmen Bravo –miembros de GPS- relataban que: “En la carretera que pasa a escasos cinco metros de la entrada del poblado, un lugar que está considerado uno de los puntos negros con más accidentes de la provincia, en esa carretera murió hace varios años un matrimonio que venía del norte de España y que estaba compuesto una pareja joven y una niña pequeña de seis añitos”, una tragedia que, sin dudas marcó el lugar eternamente. Nuestros investigadores prosiguen: “tuvieron un choque frontal con una camión prácticamente en la misma puerta del poblado, muriendo en el acto, y desde entonces no son pocos los vecinos, camioneros y demás usuarios de esa vía y alrededores que dicen haber visto a una pequeña vestida de blanco deambulando por el arcén a altas horas de la madrugada y que produce pánico”.

Otros vecinos han relatado que son muchos los que cuentan haber visto a una muchacha vestida de blanco a unos pocos metros de la entrada del poblado, cual aparición legendaria de la curva por su similitud, con la diferencia que esta joven aparecida no te para el vehículo.

En este sentido otros vecinos argumentan que hay personas que la han recogido y a los pocos metros dice que ella ha fallecido en ese lugar y desaparece… Esta aparición de carretera está inmóvil y cuando el vehículo pasa ella mira fijamente aterrorizando al conductor por la visión, intenta buscarla por el espejo retrovisor ya ha desaparecido.

Curiosamente, en el transcurso de la investigación realizada, los miembros de “G.P.S.” pudieron captar en sus videos un sonido extraño, inexplicado: “captamos claramente como resonaba una campana… Lo significativo es que en el lugar hay un campanario pero no tiene campana. Nos quedamos atónitos, impresionados”, ¿de dónde venía ese peculiar y cercano sonid0? No se ha podido explicar.

Este “sonido del más allá”, extraño e inquietante, no sólo sería escuchado por nuestro equipo de investigadores, una pareja de amantes del misterio tuvieron conocimiento de este caso a través del programa de radio “Voces del Misterio”, SFC Radio (91.6 fm). Se llaman Francisco J. Fernández y Elena Marín.

Ambos acudieron a este lugar por la fascinación de la investigación que habían escuchado. Llegaron al Torbiscal y encontraron mucho más de lo que se había narrado. Les sobrecogió sobremanera que al llegar al poblado encontraron en medio de la calle, sentada, una vieja y raída muñeca, descolorida por el tortuoso sol sevillano y sin expresividad… Estuvieron curioseando por las calles hasta llegar al teatro, pero tuvieron una experiencia acústica que no se correspondía con nada que hubiera en el poblado.

Nuestro testigo lo contaba así: “Llegamos al poblado y nos llamó mucho la atención, era como si como si hubiese habido una evacuación de repente y hubieran dejado allí las cosas a medio recoger. Nosotros llegamos y aparcamos el coche. Cogimos la calle que está a la derecha de la iglesia y comenzamos a caminar entre los yerbajos que crecen de la misma carretera. Era más sobrecogedor de lo que habíamos escuchado en la radio pero estábamos lejos de impresionarnos o intimidarnos por ello. A las casas les faltaban azulejos y entramos a una accediendo al patio interior. Fue en ese momento cuando nos quedamos helados porque escuché una campanita, una campanita que era imposible que estuviera sonando, allí no había nada que pudiera originar ese sonido. No le comenté nada a mí compañera, pensé que podía haber sido un error mío o quién sabe… Le dimos la vuelta a ese bloque de casas y fue entonces cuando escuché de nuevo la campanita, fue al darle la vuelta al bloque”.

Tras escuchar inequívocamente ese sonido la joven, movida por la curiosidad de aquel sonido preguntó: “¿Has oído ese sonido?” y Francisco J. respondió: “pensaba que era tu móvil. Entonces volvió a sonar por tercera vez…” Era como si un “algo” invisible quisiera decirles algo.
Llegaron a la zona del viejo teatro abandonado y allí vieron una “evanescencia” luminosa entre el patio de butaca, era algo “muy extraño” según relataban ambos testigos.

En la zona del teatro hubo más detalles y experiencias que llamaron su atención, así lo narraba Francisco J. Fernández: “entramos dentro del teatro, bajamos y vimos el cartel de la “NIÑA” y entré el primero en una habitación de la cual la puerta estaba encajada y eche un vistazo. Allí, en aquella habitación, encontramos unas zapatillas de mujer y había una ventana que daba a una especie de patio interior. Salí y después entró Elena en esa habitación…

Justo al entrar se cerró la puerta con gran violencia, y no había nada (corrientes de aire o resorte) que pudiera haber provocado que aquella puerta se cerrara”, como si unas manos invisible, una presencia que les acompañaba, hubiera decidido cerrar y echar a aquella incómoda visita de amantes del misterio.

En días posteriores a la emisión del programa con nuestra investigación recibimos un correo electrónico de un vecino, llamado Pedro López de la zona que nos comentaba: “amigos, he escuchado atentamente el programa y os felicito por vuestra labor. Os escribo para contaros mi experiencia en El Torbiscal. Estaba una tarde con unos amigos y entramos en el teatro, buscábamos el misterio, un poco “jugar” a ser los Iker Jiménez del pueblo. La cosa es que fuimos allí y estando en el teatro notamos que la temperatura bajó de forma repentina, entonces sentimos unos pasos, como si alguien se acercara. Caía la noche y sentimos miedo. Entonces fue cuando una voz surgió de la nada que nos dijo claramente “marchaos”, de forma muy seca, rotunda, tajante, nos fuimos corriendo de allí, doy fe que lo que contasteis es cierto, lo hemos vivido”.

En nuestra investigación realizamos varias horas de grabación en el lugar, video y audio, incluso varias sesiones de psicofonías en diferentes puntos del poblado. Inclusiones que se está determinando su posible origen (explicado o inexplicado). Barrido de fotografías de todo tipo y mediciones de campos electromagnéticos, infrasonidos, ultrasonidos, una investigación aséptica y multidisciplinar para determinar aún más todos los sucesos extraños que ocurren en este apartado y fantasmagórico lugar.

Igualmente en las localidades cercanas a El Torbiscal se comenta, por parte de los vecinos, que se puede ver a una sombra espectral, oscura, que vaga en la zona y aterroriza a quién se atreve a cruzar una zona prohibida y deambular por sus calles vacías carentes de la vida rebosante que antaño albergó.
La investigación sigue su curso, experiencias psicofónicas, fotografías, narraciones que albergan la esencia misma del misterio y los testigos de lo insólito que aún no pueden creer todo lo que sucede en el poblado fantasma de El Torbiscal. En la casa del cura del pueblo se puede leer en sus paredes: “Nunca se fueron de aquí”, “Esta es la casa del terror, el que entra no sale”…

Precisamente en dicho lugar se han encontrado varias improvisadas ouija en trozos de cartón, señal delatora de aquellos que tratan de contactar con el más allá a través del mal llamado juego del vaso o de la copa. Igualmente hay restos de estas mismas “tablas” prendidas o calcinadas, tratando de borrar todo vestigio de su uso en el teatro, la viaje iglesia o la escuela. Lugares, todos ellos, donde se han realizado experiencias psicofónicas de suerte dispar y donde las más impresionantes dicen un -de nuevo- “marchaos” lacónico y de ultratumba que invita al investigador, o al curioso, a dejar aquel lugar.

José es un antiguo guardés de aquel lugar, no quiere que haya mayores datos sobre su persona, pero accedió a contarnos varias experiencias que tuvo en sus calles, al calor de la tarde nos decía: “una noche estaba dando una vuelta por las calles, me había parecido ver unas luminarias y me acerqué para ver si no se había colado nadie y estaban curioseando por aquí. Entonces al entrar en el teatro vi como aquellas luminarias eran dos bolas de luz que se elevaban y se perdían por la parte alta del teatro, yo vi el reflejo por los huecos de las ventanas y creí que eran linternas, me dio miedo y me fui del lugar, fue muy raro”. Y no detiene ahí su relato pues prosigue: “lo más raro que me ha pasado aquí, que han sido muchas cosas raras, ha sido estar en la casa del cura, donde me pareció ver entrar a algo y cuando entré allí sorprendí a una forma oscura, como una silueta, como un ensotanado, en el interior, entonces se dirigió a mí y como que me empujó o mi cuerpo lo repelió y caí… Sentí perfectamente ese contacto y como resonaban sus pies en el suelo, mientras sentí aquello me entró mucho frío, era como si la temperatura bajara de repente”.

Seguimos entrevistando a nuestro testigo y le preguntamos: “¿sabe usted a qué pueden ser debidos estos fenómenos?” Y José nos respondía: “mira, yo de estas cosas no entiendo pero si te puedo decir que son reales, aquí pasan cosas raras. Murieron personas cerca, eran tiempos difíciles. La tía Angelita decía que eran los espíritus de los muertos que pedían que se les dejara en paz o que se les hiciera misas para llegar a conseguir esa paz. No lo sé. Yo te puedo decir que aquí se escuchan campanas y ya ves: no hay campanas. Pero también se escuchan pasos cuando no había nadie y estaba yo sólo o se sentía respirar y no era ningún animal, o se veían bolas de luz o se ve la sombra de una persona pero sin haber persona, como si este poblado le perteneciera. Yo, te lo contaba antes, me encontré con él y no quisiera encontrármelo más”.

Mientras realizábamos la investigación comprobamos como realmente la temperatura bajaba abruptamente en determinados lugares o de como en el teatro se escuchaba respirar, quizás producto de la misma sugestión, de un animal en su interior o, tal vez, porqué un algo invisible se encontraba entre nosotros vigilando nuestros movimientos.

Otro detalle macabro que nos llamó la atención fue la presencia de un osito de peluche en una especie de altar con un pentagrama y restos de velas negras a su alrededor, como si alguien hubiera querido invocar al espíritu de un niño muerto… Como esperando…

El Torbiscal es uno de los lugares que más accidentes de tráfico registra en la zona, accidentes terribles. Pero es que en su interior se registra la muerte de un anarquista llamado Manuel Palma Mesa, alias “El bigotes”, que vende a sus compañeros a la Guardia Civil, e incluso mata a uno de ellos de un disparo en la cabeza con una escopeta. Se fue a vivir a El Torbiscal muriendo en este lugar al romperse el cuello…

¿Qué ocurre en su interior? Hechos de difícil explicación: psicofonías, sonidos imposibles, presencias extrañas, seres sombríos, ensotanados, leyendas… La historia de un lugar siempre está ligado en su presente y su futuro a la sombra de su pasado, es en el pasado donde encontraremos las respuestas de este lugar, el poblado fantasma de El Torbiscal, que a día de hoy se niega a entregar su secreto, el secreto que lleva a los investigadores de lo paranormal a investigar entre sus oscuros rincones y ecos del más allá.

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