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Archivos Mensuales: marzo 2017

LOS BANDOLEROS EN ANDALUCIA

LOS BANDOLEROS EN ANDALUCIA

Por: Jose Manuel García Bautista

La agreste zona de Sierra Morena, los guerrilleros que lucharon valerosamente en la Guerra de la Independencia contra los franceses y sus problemas para llevar una vida en sociedad, hicieron –entre otras razones- que en 1814 hubiera una gran cantidad de estos bravos luchadores que se “echaran al monte” y se convirtieran en bandoleros que vivían fuera de la ley…

Entre los bandoleros destacados en Andalucía era especialmente temida la partida de “Los siete niños de Écija”. Curiosamente no eran de Écija en la partida bandolera, así había un portugués. José Martínes; un argentino llamado Pablo Arosa, con origen gallego; fray Antonio de Legama, un religioso vasco; y de la tierra, de Andalucía eran: José Alonso Rojo, Juan Antonio Gutiérrez “El Cojo”; Francisco Naranjo “Becerra”, Luis López, Antonio Fernández y el “Mimos” cuya identidad se desconoce. Su capitán era un individuo al que llamaban Padilla.

Padilla vio el final de sus días a manos de Antonio Lara, que era cosario de Lucena, en un intento de robo. Su partida fue ahorcada el 18 de Agosto de 1817 en la sevillana Plaza de San Francisco. Curiosamente “El Cojo”, “Ojitos”, “Becerra”, “El Portugués”, “Rojo” y fray Antonio fueron ahorcados y descuartizados…

Otro bandolero que marcó una época, en el siglo XVIII, fue Diego Corrientes; igualmente fue capturado, ahorcado y descuartizado; su cráneo se conservaba hasta que se perdió en 1975 en la iglesia de San Roque.

“Veneno” fue otro famoso bandolero, en 1832 fue capturado y ahorcado en la Plaza de San Francisco; era un 13 de Diciembre de 1832; en su ejecución se da la curiosidad de ser el primer preso que fue a la muerte vestido de amarillo.

José María “El Tempranillo” es un nombre legendario dentro del bandolerismo en Andalucía, se llamaba realmente José Pelagio Hinojosa y bajo su “capitanía” logró reunir a más de quinientos bandoleros; además logró que las iglesias de toda la zona que dominaba realizaran “toques” de campana que les avisaban de por dónde iban las partidas de las Fuerzas de Escopeteros Reales. Realmente era una temida partida que daba muchos problemas a la corona español y plagaba de inseguridad todo el territorio.
El gobierno mandó al general Manso a capturar a “El Tempranillo”. Curiosamente Manso no trató de buscar al famoso bandolero sino que se ofreció a pactar con la mano derecha de “El Tempranillo”, la primera oferta de Manso era el indulto y un premio para quién entregara, vivo o muerto, al bandolero; la contraoferta del bandolero fue el indulto para todos los bandoleros, nombrar comandante y capitán a “El Tempranillo” de la Fuerza Pública y depondrían el bandolerismo en la zona.

El general Manso aceptó el trato y se dispusieron los escritos oficiales sobre ello. El bandolerismo cesó hasta que una fuga de presos de la prisión de Córdoba hace que los fugitivos buscaran refugio en el monte. “El Tempranillo” fue a la guarida de los huidos para pedirles que se entregaran pero estos dispararon contra él y no mataron cerca de Alameda.

Con la aparición del telégrafo y el ferrocarril, la época dorada del bandolerismo, cesó en Andalucía.

 

LAS VÍRGENES DE SEVILLA

LAS VÍRGENES DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Sevilla es conocida por ser la tierra de María Santísima, por su profunda devoción a la Virgen María. Numerosas imágenes en Sevilla son admiradas y se les profesan gran fe, sin embargo la ciudad tiene tres imágenes que son las más antiguas, ¿quiere conocerlas? Acompáñeme por este recorrido y descúbralas.

Nuestra Señora de la Antigua. Se la puede encontrar en la Catedral de Sevilla y no se trata de una talla sino de una pintura mural de la época visigoda, según las crónicas es la representación más antigua de España de la Virgen María. Su historia es curiosa puesto que durante la dominación musulmana nuestra región pertenecía a la zona del Imperio de Marruecos pero se permitía a los cristianos profesar su fe. En Sevilla había seis parroquias y junto al Alcázar se localizaba la Virgen de la Antigua.

Cuando después se comenzó a construir la Mezquita Mayor fue necesario expropiar los terrenos circundantes a la misma, lo hicieron con los comercios y tiendas del barrio de la Alcaicería Vieja. La pintura no dejaba de estar grabada en aquel muro y los cristianos al no poder llevársela con ellos la tapiaron a fin de que no fuera destruida, con ello evitaban también su profanación.

Al construirse la Mezquita Mayor la pintura quedó oculta pero con San Fernando, el rey Fernando III “El Santo”, llegó la Reconquista pasado el tiempo y mandó derribar aquel tabique, la imagen perfecta apareció ante los ojos de todos; una vez en ruinas la mezquita se decidió construir la Catedral en el siglo XV y aquel muro fue movido e instalado dentro de una capilla para rendir culto a la Virgen de la Antigua. Así, por ejemplo, Fernando I de Aragón mando hacer una copa que llevó a Medina del Campo con el nombre de “Santa María de la Antigua de Sevilla”.

La imagen tenía gran devoción entre los marineros que partían hacia las Indias y América.

Nuestra Señora del Coral: Es una imagen visigótica que recibía culto en la parroquia de San Bartolomé, hoy San Ildefonso; fue pintada por el monje Eustaquio en el siglo VII y es posible que sea así ya que a los pies del altar encontramos al presbítero Famulus Dei del año 612. Aún se puede admirar esta hermosa imagen.

La Virgen de la Hiniesta. En un viaje a Italia, a Roma, San Leandro, hermano de San Isidoro, hacia el siglo VIII, obispo de Sevilla, regaló al Papa Gregorio Magno diferentes imágenes de la Virgen. Una de ellas tenía devoción popular en la Catedral de San Vicente junto a la denominada como Puerta de Córdoba. Cuando en el siglo VIII los árabes invaden España, por miedo a su destrucción por los “infieles” la imagen es llevada a Valencia y allí fue escondida en una cueva junto al pantano de Tous. Pasados los siglos, y perdido su rastro, el caballero Mosén Tous de Monsalve halló la cueva y en su interior una imagen en la que se podía leer en un pergamino: “Soy de Sevilla de un templo que hay junto a la Puerta de Córdoba” y, movido por la devoción, tomó la imagen y la devolvió a la ciudad de Sevilla quedando en el templo de San Julián en el año 1380.

Por desgracia el fanatismo político y la irreverencia incendiaron en 1931, en la Guerra Civil, la parroquia y la imagen se perdió en el incendio; hoy día se venera una copia que realizó el insigne imaginero Antonio castillo Lastrucci, denominándose como “La Virgen Gótica”.

El nombre de Hiniesta (con H) proviene de “giniesta” que significa “retama” en valenciano que era lo que cubría a la imagen en su escondite levantino.

 
 

LAS SANTAS PATRONAS DE SEVILLA

LAS SANTAS PATRONAS DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

En la Historia de Sevilla muchas son las devociones que encontramos, quizás una de las más curiosas es la que nos habla de sus patronas, incluso hay confusión en el propio sevillano: para unos es la Virgen de la Hiniesta, para otros la Virgen de los Reyes, La Inmaculada dicen otros o la Virgen del Pilar… Bueno será narrarles le siguiente historia, sus protagonistas: Justa y Rufina.

Entre los entresijos de la Historia, casi perdida, de la vieja Híspalis, nos vemos trasladados a tiempos pretéritos, como tele- transportados en el espacio y en el tiempo entroncando con aquel Tiempo en el que los calabozos romanos estuvieron en los subterráneos de esta Iglesia, unos calabozos donde las tropas romanas hacían sufrir y torturaban a todo aquel elemento subversivo hacia el Imperio Romano o a los perseguidos sectarios del cristianismo… Y es en ellos, en las “Sagradas Cárceles” del Santuario de María Auxiliadora, en la Ronda de Capuchinos, donde tiene lugar la “leyenda” de Santa Justa y Rufina patronas de los alfareros de Triana. Se cuenta de estas dos santas sevillanas nacidas por los años 268 y 270, que eran dos hermanas virtuosas, de clase acomodada y cristianas. Montaron un negocio de alfarería en la Puerta de Triana y con ello se ganaban la vida. Se dedicaban también a la noble acción de cristianizar paganos y enseñar la fe al punto de convertir su lugar de trabajo en un “templo” de socorro y consuelo a los perseguidos.

A primeros de Junio se celebraba en Sevilla la fiesta a la diosa romana Salambona, en la cercana localidad de Sanlúcar la Mayor donde se encontraba su templo. La diosa construida de barro cocido era hueca y estaba sujeta por dentro a un armazón de hierro que para hacer llorar a la imagen le ponían plomo por dentro de los ojos, y acercándole fuego al plomo se derretía saliendo al exterior por unos orificios en los ojos en forma de gruesas lágrimas. Mientras duraba esta ceremonia todo el público la acompañaba con grandes chillidos y lamentos fingidos así como gritos de pábulo y horror…, imagen que tanto nos recordaría hoy a las imágenes sangrantes tan relacionadas con ese fenómeno paranormal que llamamos milagros…

Se pedía limosnas durante la celebración, al llegar a la casa de las Santas y pedirles un donativo para el culto de la diosa, ellas, respondieron que solamente adoraban al verdadero Dios creador del mundo y de todas las cosas, y que no contribuirían al culto de una ridícula imagen de barro… Las hermanas fueron ajusticiadas de inmediato mientras que las tropas romanas destrozaban la tienda de alfarería…ellas actuaron en consecuencia y dijeron: “Mirad como vuestro ídolo no está hecho de mejor barro que nuestros botijos” y el ídolo quedó destrozado en mil pedazos. Por destruir el ídolo fueron enviadas a las cárceles romanas en Sevilla o también denominado como Pretorio o Palacio de Justicia, que estaba donde está hoy la iglesia de la Santísima Trinidad (C/ María Auxiliadora antigua calle Arrebolera, hoy en plena Ronda de Capuchinos). El prefecto Diogeniano las condenó… siendo antes cruelmente torturadas, durante este suplicio las dos hermanas se encomendaron a la Virgen y su calabozo, según cuentan las crónicas, se iluminó por una silueta del que surgió la imagen de la Virgen -a la cual profesaban tanta devoción- y sus tremendos dolores desaparecieron. El Obispo Sabino les otorgó la comunión tras sobornar a la guardia romana. Justa murió víctima del martirio y la fiebre, Rufina murió degollada con 18 años…tras sobrevivir al circo. Los restos de ambas santas fueron enterrados en el cementerio de cristianos siendo el encargado de esta penosa labor el obispo Sabino, quién se trasladó a lo que actualmente es la iglesia de los Padres Capuchinos en la llamada Ronda de Capuchinos y volvemos al presente encontrándonos nuevamente en esta misma ubicación.

Así pues tenemos en Santa Justa y Santa Rufina a las patronas de la ciudad junto con la Virgen del Pilar.

 

EL BARRABÁS DE SEVILLA

EL BARRABÁS DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

En la Sevilla de la picaresca, del siglo XVII, muchas eran las historias que se enredaban por sus callejuelas y así, en la calle de los Melgarejos, en honor a la familia de los Melgarejos, vino a vivir don Fernando Ortiz de Melgarejo.

Don Fernando decidió vivir la vida arrojándose al placer, al juego, a los amoríos impropios de su clase… En 1630 contrajo matrimonio con doña Luisa Maldonado pero, a la vez, mantenía relaciones con doña Dorotea de Sandoval, noble y casada…
Era tal el atrevimiento y desvergüenza de don Fernando que en la festividad del Corpus engalanó el balcón de su casa en la calle Cuna y se hizo acompañar de doña Dorotea exhibiendo así su indecorosa relación.

Doña Luisa Maldonado, celosa y ofendida, mandó envenenar a la amante de don Fernando y éste mandó matarla… Así, sabida las jugarretas que había realizado el caballero, a la calle de los Melgarejos se la comenzó a llamar: calle de Barrabás, e incluso se la rotuló así tal y como figuraba en el barrio de Santa Cruz: calle Lope de Rueda, antigua calle de Barrabás.

En 1632 entraba don Fernando en la calle Escarpín y le salió al encuentro don Bernardo Sandoval y el desafió en duelo, en mitad del mismo, el criado mulato de don Bernardo apuñaló por la espalda a Fernando Ortiz de Melgarejo muriendo en el acto.

En la calle de Escarpín
Mataron a Barrabás.
Si vives como él vivió,
Lo mismo que él morirás.

Dice una canción popular que se entonaba en la época recordando el incidente.

 

OVNIs EN SEVILLA

OVNIs EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

El fenómeno OVNI tiene en la provincia de Sevilla una especial trascendencia, quizás por todo ello son estas latitudes un lugar especial para esos encuentros con los No Identificados. Como resultado de más de 25 años de investigación y recopilación de la presencia de estos artefactos en nuestros cielos mi último trabajo, OVNIs en Andalucía, ahonda en esta cuestión. Hoy comparto con vosotros parte de esa información en exclusiva.

El OVNI de Utrera

Sucedió el primero de Mayo de 1979 en la localidad sevillana de Utrera, en la barriada de Fontanilla. Allí un chico de trece años, José M. Romero Jiménez, narraba a un periodista lo que había visto aquella noche a las cinco de la mañana:

–Era una cosa muy grande, muy grande. Cogía toda la explanada donde jugamos al fútbol, pero era más grande. Se puso encima de ella hasta rozar con los árboles y luego se quedó allí. Giraba continuamente y tenía luces de varios colores, pero muy fuertes. Algunas de ellas daban también vueltas y una de ellas me alcanzó en los ojos en un momento y entonces no pude ver. La parte de arriba era de dos colores, que se cambiaban y, por debajo, le salieron unas patas.

El mismo chico manda una carta a la redacción del periódico en la que inocentemente se expresa así: «Eran las cinco de la madrugada. Hacía mucho calor y tenía muchísima sed. Me levanté para beber y me puse el pantalón. Fui antes a los dos cuartos para ver si estaban todos despiertos o dormidos. Después fui a ver mi reloj de pulsera y eran las cinco en punto. Entonces, cuando venia para acostarme, al pasar por la puerta del salón, si una luz. Me asomé al balcón y era un platillo volante, un OVNI. Tenía, más o menos, unas dos mil bombillas. Bueno, bombillas, no luces. Estuvo aterrizando en el campo de fútbol de mis pisos, que está frente, pero no cabía y estuvo un rato allí. Una luz muy grande y deslumbrante estaba como si fuera recogiendo polvos, piedras, palos y se metía en el OVNI. Tres luces que daban vueltas y la del medio me dio muchísima luz en los ojos. Entonces, cuando se quitó esa luz de los ojos, ya el platillo volante se había convertido en invisible, pero el ruido y el viento todavía se escuchaban. Cuando ya iba saliendo de los pisos se volvió visible, pero tan lejos como una luz grande sola, todas juntas. Me acosté impresionado de lo que vi. Cuando me desperté, a las nueve y media de la mañana, mi padre se dio cuenta de que dejó por la noche abierto el balcón y la puerta de la cocina. Me levanté y no quería hablar con nadie. Sólo se lo dije a mi madre, pero ella cree que eso lo soñé yo. Por la tarde ya lo sabía toda la barriada y todos se reían de mí y el único que me cree es Sebastián Ramírez Rivera. Vive enfrente de mí pero abajo. Él me cree porque dice que a esa hora vio el campo de fútbol alumbrante, pero creyó que eran ilusiones suyas. Tardé todo un día en recordar y dibujar como fue esa gran noche, que la recordaré toda mi vida…»

Los activos integrantes de la Red Nacional de Corresponsales se desplazaron al lugar para hablar con el testigo. En el pueblo localizan a Sebastián Ramírez quien les dice: «Me acosté cuando terminó Los Ropers en la televisión. Al rato me dormí y cuando eran las cuatro o las cuatro y media me desperté porque tenía mucho calor y sentí una extraña luz en mi cuarto. Yo creí que era la Luna o la luz de la calle. Me destapé entero y sólo me tapé con la colcha. Después, serían cinco las cinco o cinco y diez de la madrugada, sentí mucho frío y me tapé entero de miedo que tenía. Más tarde se fue la luz. Estuvo más de diez minutos. Me dije para mí que la luz no podía ser la Luna, ni tampoco la de la calle, por lo que cerré los ojos y me dormí».

El OVNI se ubicó a unos 40 metros del suelo, según el cálculo de los testigos, y estuvo sobre el lugar unos quince minutos y en la trayectoria que marcó cuando comenzó a moverse era una constante los continuos cambios de rumbo y maniobras imposibles… Hasta que comenzó a balancearse poco a poco. Se encontró entonces en la posición del segundo testigo: José M. Romero y fue cuando descendió a unos quince metros e intento aterrizar estando a ras de la copa de los árboles.

El objeto es descrito como metálico con los bordes bien definidos, siendo el metal como de acero bruñido o hierro azulado.

Medía unos veinticinco metro o cinco de altura y poseía ventanillas y luces. A través de las ventanillas podían verse unos cables. La cúpula del OVNI cambiaba de color del verde al rojo hasta que se quedó en verde. Su superficie tenía muchas luces de un tono amarillento, y las ventanillas tenían un tono fuertemente amarillento.

Al intentar hacer fotografías a la zona donde estuvo el OVNI la máquina fotográfica no funcionaba, como si algo le afectara… ¿Radiaciones? ¿Electromagnetismo? No se supo pero dejó con la interrogante de lo sucedido aquella noche en la localidad sevillana de Utrera.

Aterrizaje OVNI en la Universidad Laboral

Sucedió el 9 de Mayo de 1980, a la diez y media de la mañana, iba a suceder algo que pasaría a los anales del fenómeno OVNI en España.

El día estaba despejado y climatológicamente perfecto. Un estudiante, de primer curso de Delineación, de diecisiete años –José Luis Romero Guerra– estaba dibujando en su mesa cuando algo le hace mirara por aquel ventanal…

Era una extraña luz que venía del suroeste con dirección al centro educativo, a la Universidad Laboral. El chico lo describió como una «especie de saco de plástico que levantaba un remolino de ciento». Fija su atención en el objeto y ve algo extraño… El objeto se sitúa sobre un árbol sobre un eucalipto y comienza a descender poco a poco hasta tomar tierra. Es estudiante llama a su amigo de clase Fernando Augusto González y ambos contemplan como aquel objeto permanece por unos minutos sobre el terreno para comenzar a ascender suavemente y quedar parado sobre el mismo árbol para comenzar a desplazarse en dirección Sur, a Cádiz, para alterar su rumbo poco después y tomar dirección a Sevilla. Ascendió aún más y desapareció.

La zona de la Universidad Laboral se sitúa en lo que antaño eran los terrenos de Fuentequintillos en las proximidades de lo que era la comarcal 432 entre Sevilla y Utrera, una zona muy activa a nivel de avistamientos OVNIs. Así en el verano de 1950 la Red Nacional de Corresponsales ya informaba de un suceso en Montequinto en aquella misma carretera cuando apareció un objeto circular con una cúpula en su parte superior que se metió entre los olivos provocando un remolino de tierra para perderse en el aire entre un tremendo zumbido.

El 19 de Septiembre de 1976 en el kilómetro cuatro de la carretera entre Sevilla y Alcalá se pudo ver, por parte de diferentes testigos, la evolución de un extraño objeto que se dividió en tres esferas de color blanco muy intenso.

En la misma zona de la Universidad Laboral se registra otro aterrizaje de un extraño objeto en Mayo de 1979.

Mientras, aquel 9 de Mayo de 1980, Fernando Augusto González y José Luis Romero Guerra avisaron a otros compañeros de clase como Alfonso Caballero Laguna, Francisco Javier Bartolet, José Martín y Manuel Mancha más su profesor de dibujo Luis Gómez. Todos fueron testigos de las maniobras del extraño y misterioso objeto.

Alfonso Caballero diría a los miembros de la Red Nacional de Corresponsales:

–El objeto se manifestó de una forma extraña, de manera un tanto extraña, ya que su trayectoria fue modificada bruscamente. Pasó de dirección sur a dirección norte y se perdió entre las nubes.

Añadió que:

–Era de aspecto metálico, uniforme, la parte superior parecía más brillante que la inferior, parecía un globo de la feria, metálico por una parte y rojo por la otra. Cuando estuve viendo el objeto, éste brillaba de una forma un tanto extraña. A ratos brillaba, luego no se veía y posteriormente, volvía a resplandecer. Cree que esa brillantez pudo ser producida por el objeto, ya que esto se producía a las diez u once menos cuarto de la mañana, cuando el sol pegaba con mucha fuerza y el día era totalmente raso en esos instantes. Si hubiera sido el reflejo solar, debería haberlo emitido constantemente y no a intervalos, no de forma intermitente.

El 13 de Mayo de 1980 miembros de la Red Nacional de Corresponsales se trasladan a la Universidad laboral para comprobar el lugar. No había rastro del presunto aterrizaje, las lluvias de días anteriores habían borrado cualquier rastro que pudiera haber dejado.

Aquel 13 de Mayo de 1980 el diario ABC de Sevilla publicaba una fotografía de un presunto OVNI sobre el puente de Triana en dirección al Aljarafe sevillano. Era un objeto de forma ovalada, se pudo ver sobre las 20.00 h. El reportero que cubrió la noticia marchó posteriormente hacia Alcalá de Guadaíra y a las once de la noche vio una gran esfera luminosa de color blanco similar al OVNI visto sobre el puente de Triana, la descripción también era muy cercana a la realizada por los estudiantes de la Universidad Laboral sobre el objeto visto el 9 de Mayo de 1980.

OVNIs en la ribera

Sucedió en el verano de 1999. Siempre que se investiga un posible avistamiento OVNI se tiene muy en cuenta la formación de la persona testigo presencial del supuesto avistamiento. Son demasiadas las personas que todo aquello que no les cuadra en su esquema mental tienden a darle una explicación fantasiosa o descabellada, al ver un artefacto u objeto extraño en el cielo, por simple desconocimiento, se le encasilla en: «He visto un OVNI». Es demasiado normal estudiar casos de éste tipo y encontrarte que lo realmente vio el testigo se explica con razones de lo más normal, fenómenos físicos o atmosféricos. Nuestra historia es de esas que no parecen prestarse a la duda.

Los testigos del avistamiento fueron seis chicos (tres chicos y tres chicas) que decidieron ir un fin de semana a las riberas de la Sierra Norte sevillana, por la localidad de San Nicolás del Puerto a unos 105 km., de Sevilla. Todos son naturales de la capital hispalense y gozan de una excelente preparación universitaria. Ángel Hurtado y Marta Pérez son estudiantes de último año de la Facultad de Física de Sevilla, Miguel Paz y Antonio León son amigos y estudiantes de Ingeniería Industrial, sus respectivas novias, Elena Santos y Nuria Rojas estudian Derecho y Filosofía. Las tres parejas decidieron pasar –como ya se ha comentado– el fin de semana de acampada y así poder disfrutar de una anunciada lluvia de meteoritos que tendría lugar en la segunda semana del mes de Agosto. Todos se dirigieron en sus vehículo hacía el lugar e instalaron sus tiendas de campaña en un claro para así tener una vista mejor del cielo y la noche estival. Todos tras disfrutar de un magnífico día en la ribera con juegos, almuerzo, cena y buena compañía decidieron ir preparándose para pasar la noche en «vela» mirando al cielo. Era más bien una excusa para pasar el fin de semana juntos y pasarlo bien, pero también estaban interesados en ver una lluvia de «estrella fugaz», las chicas para ello llevaban una lista de deseos… Comenzó el periodo de vigilancia y se comenzaron a ver, esporádicamente, algunos destellos luminosos, eran las «estrellas de los deseos», todo marchaba bien. Estaban alineados en sus sacos de dormir a la vez que iban haciendo chistes y gracias y reían con las ocurrencias de unos y otros. Pero al llegar a 02.11 h. De la noche vieron algo que no cuadraba con lo que habían ido a ver. Un haz luminoso, de los escasos que pudieron ver, ralentizó su marcha, frenó y a todos les llamó la atención, frenó y se hizo más luminoso el «punto» en el cielo. Se movía despacio y todos comentaban que: «a lo mejor es un avión o algo así», todos preguntaban a Ángel y Marta pero éstos simplemente observaban con curiosidad. Pasaron un par de minutos y aquel punto seguía casi inmóvil en el cielo cuando de pronto recobró algo de su velocidad y comenzó a describir maniobras imposibles en el cielo: «eran unos zig–zag increíbles, no he visto jamás nada igual…», comenta Ángel.

El artefacto (descartada obviamente ya la posibilidad de la lluvia de meteoritos) hizo varias maniobras en Z durante algo menos de 30 segundos y desapareció en un haz de luz que imitaba la cola formada por los fragmentos estelares al rozar nuestra atmósfera. Todos comenzaron a dejar a parte el motivo de su estancia en las riberas y a comentar lo que podía haber sido aquello. Con una sólida preparación académica descartaron posibilidades comunes como algún fenómeno atmosférico o natural. Tecnológicamente hablando nuestra civilización no ha alcanzado aún ese nivel –al menos públicamente– y seguían preguntándose: «¿Qué podía ser aquello?» El avistamiento finalizó a las 02.14 min., y todos sopesaron que podrían haber visto lo que los ufólogos –«esos locos por los OVNIs»– denominan Objeto Volante No Identificado.

Avistamiento en San Calixto

Sucedió en la noche del Lunes 4 de Junio del 2001, esa noche se vio una extraña forma ovoidal luminosa en la proximidades del Embalse de Bembezar, cerca del ufológico embalse del Retortillo. El testigo bajaba procedente de San Calixto en dirección a La Sevillana (localidades–pedanías de la Sierra Norte de Sevilla) cuando sobre las 21.50 h. pudo ver hacía el extremo sur del embalse una misterioso forma ovoidal muy luminosa, de un color anaranjado–amarillento intenso. Joaquín R. D. pudo observar la evolución y trayectoria (sur–norte) del objeto durante unos segundos (30 segundos aproximadamente) para desaparecer de su visión. La misteriosa forma luminosa se movía de forma rápida y provocó interferencias en la radio del auto cuando –en cierta forma– sobrevoló el vehículo.

Cualquier momento puede ser el elegido, como hemos comprobado en estas páginas, para que los No Identificados nos sorprendan haciendo acto de presencia.

 

LA LEYENDA DE LA ‘REJA DEL DIABLO’

LA LEYENDA DE LA ‘REJA DEL DIABLO’

Por: Jose Manuel García Bautista

Es una de esas historias eternas que se cuentan en Sevilla y que tiene como escenario a una de las más destacadas casas del mítico Barrio de Santa Cruz. Nuestro misterio, y nuestra leyenda, de hoy nos lleva a conocer un poco mejor la llamada “Reja del Diablo” en la plaza de Alfaro, una manzana donde se encuentran otros muchos edificios destacados pero que el más solariego de ellos es el que nos va hacer mirar con atención a uno de los ornamentos de su ventana.

Se encuentra muy cerca del no menos legendario lugar de los Jardines de Murillo y del Callejón del Agua, el mismo que centra las evocadoras fotografías de muchos turistas o sevillanos enamorados de la ciudad hacen. Casi en la esquina encontramos nuestra casa, allí es donde la imagen de una reja muy particular llama nuestra atención: no tiene los barrotes ni soldados ni pegados, como si fuera de una unión antinatura permanecen unidos al estar entrelazados, como si el hierro se hubiera convertido en plastilina infantil y se hubiera dejado modelar. Quizás es esta característica la que ha hecho que muchos digan de esa reja que la forjó el mismísimo Diablo como si de una de las leyendas de Bécquer se tratara. Y esa historia la que muchos touroperadores comentan a pie de casa sin tener en cuenta, en muchas ocasiones, la realidad de su realización o lo que pensarán los propietarios de esa casa, algunas veces cansados de escuchar mil y una historias sin sentido.

La técnica de realización de la reja tiene poco de paranormal o de demoniaco, se trata de una reja machihembrada efectuada bajo una forma llamada de punzonado que la hace casi imposible de imitar y original.

Este tipo de rejas no se hacía en Sevilla sino que eran fabricadas fuera teniéndose constancia de otras en diferentes puntos de nuestra geografía. Un taller de forjado en Úbeda o Jaén parece ser que, en la época, se especializaron en ella. La dificultad para su realización es grande y sólo los maestros eran capaces de hacer una igual por eso decía de ella que “sólo el Diablo podía ser su creador” aunque este tipo de reja también tiene sus iguales en Florencia, en Austria o en la localidad española de Sitges.

La propietaria de la casa, buena amiga, dice orgullosa que “se trajeron piezas de muchos lugares de Europa, piezas muy bonitas pues sus familiares eran amantes del arte” y esta pieza es, sin dudas, la joya de la corona.

 

LOS TRABAJOS DE JULIO CÉSAR… EN SEVILLA

LOS TRABAJOS DE JULIO CÉSAR… EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Fue bajo el dominio de Julio César cuando se comienza a construir la muralla que le daba la vuelta a Sevilla, al principio la ciudad eran cuatro calles que cogían las Cuesta del Rosario, San Isidoro y muy poco más, pero todo ello en la época fenicia. Los romanos la tomaron y decidieron fortificarla, lo primero era agrandar los límites de la ciudad. Los romanos vencieron en la batalla de Munda, vencen a Pompeyo, a sus tropas aquí en el Sur, el 17 de Marzo del año 43 a.C., de aquella batalla se dice que Julio César trajo a Sevilla la cabeza del hijo de Pompeyo, de Gneo, y la expuso en la plaza del Foro que hoy estaría ubicada en la Alfalfa.

En el año 45 a.C., se comienza a construir la muralla, con el llamado “opus caementicium” que era una especie de hormigón o “mortero romano” de una dureza sin igual… Primero cubrió un espacio pequeño para ir abriéndose y abrigando a la ciudad que iba expandiéndose, ocupó la zona de la Catedral, Mateos Gago, la Puerta de la carne, la Puerta Osario, la calle Alhóndiga, la Plaza de Villasís, la calle Cuna y el Salvador para regresar a la Catedral.

Luego vendría una segunda ampliación cuando la Híspalis romana cogió peso tras el emperador Augusto. Y entonces cubrió San Martín, la calle doctor Letamendi, la calle Feria, Resolana, la Macarena que es donde tenemos una mayor parte de ella, la Puerta de Córdoba y la Puerta Osario amén de la zona del Alcázar que debía estar fortificado.

La calle principal en tiempo de los romanos se llamaba “Cardo Máximo”. Aquella calle iba desde la muralla de Mateos Gago hasta la Puerta de la Macarena por Abades, Cabeza del Rey don Pedro, Alhóndiga, calle Bustos Tavera y calle San Luis, todo ellos con sus calles que las cruzaban o “decumanos”, destacan la Cuesta del Rosario, la calle Águilas, San Esteban hasta la Puerta de Carmona. O la calle del Sol por Imagen y Laraña hasta la Puerta de la Muralla en Villasís con la llamada Puerta del Sol.

Luego estaba el “decumano inferior” que iría desde la calle Relator, Fray Diego de Cádiz pasando por la Alameda de Hércules camino de la Puerta de Córdoba con la Puerta de la Macarena, que viene su nombre “Macarena” de “Macarius-ena” o “Propiedad de Macarius”, un romano rico que se llamaba Macario y que era el dueño de aquellos terrenos. Había 166 torres de vigilancia.
Después fueron los árabes los que se encargaron de robustecer las murallas “heredadas” de los romanos, fue el sultán Alí Ibn Yusuf quién modificó el recorrido y lo amplió en función de las necesidades de la ciudad.

En el año 844 los vikingos atacan Sevilla y es el emir Abderramán II el que ordena reconstruir las partes dañadas en el asalto, su sucesor, Abderramán III, en el 913 d.C., ordena destruir las puertas romanas de acceso. En este ir y venir de las murallas es el primer rey del reino Taifa de Sevilla, Abú al-Qasim, el que en el año 1023 d.C., manda levantar de nuevo las murallas con sus trece puertas y seis postigos.

Los tiempos modernos hicieron que en 1868 se derribaran parte de aquellas murallas, quedando hoy día la mayor parte en La Macarena, que son Patrimonio de la Ciudad, allí aún están en pie siete torreones cuadrados y uno octogonal, también en los jardines del Valle y en el Alcázar o los restos en la calle San Fernando que son parte del mismo. Estas murallas fueron las mejores de Europa, nada parecía que se iba poder resistir a la fuerza de esta ciudad que tendría una gran importancia en los siglos venideros… Nada excepto el Tiempo…

 

LA MAGNA HISTORIA DEL MONASTERIO DE SAN ISIDORO DEL CAMPO

LA MAGNA HISTORIA DEL MONASTERIO DE SAN ISIDORO DEL CAMPO

Visitamos el majestuoso Monasterio de San Isidoro del Campo, situado en el municipio de Santiponce, provincia de Sevilla, cerca de las ruinas de Itálica y lo primero que nos sorprende , es conocer que fue el primer monumento en conseguir el título de Conjunto Histórico-Artístico de interés nacional, de la provincia de Sevilla, hecho que sucedió el día 10 de abril de 1872.

San Isidoro tiene una gran importan en la restauración eclesiástica, entre los años 1258 y 1287 y sus reliquias tienen fama de ser muy milagreras. Fue fundado por Alonso Pérez de Guzmán, conocido como “el Bueno” un noble español al que se considera creador de la Casa de Medina-Sidonia y su mujer Doña María Alonso Coronel, para sepulcro de sus cuerpos y como testimonio de su piedad, a partir de un privilegio concedido en 1298 por Fernando IV, rey de Castilla. La edificación tuvo lugar sobre una ermita mozárabe, que según la tradición fue donde estuvo enterrado San Isidoro, hasta su descubrimiento y traslado a la Colegiata de León. Justamente en ese lugar cuenta la leyenda que bajo el antiguo templo mozárabe, estaba enterrado el cuerpo de San Jerónimo. Encima de lo que fue este templo se construyó la primera parroquia. Resulta muy curioso para el visitante, comprobar que junto a la primera iglesia, pared con pared, se construyó un segundo templo, siendo ambos conocidos como “Las iglesias gemelas”. El porqué de esta segunda construcción tiene varias explicaciones, aunque quizás la buena nos la da Barranastes; “Es porque cuando se instituyo y fundo aquel monasterio Alonso Pérez de Guzmán dejo mandato a su hijo que no se enterrase él ni ninguno de sus descendientes en aquella capilla donde él se avía de enterrar, sino que hiciesen nuevos enterramientos, hizo el Juan Alonso de Guzmán para su enterramiento donde algunos años otra iglesia junto a aquella con un arco hueco”.

El 14 de febrero de 1301, se fundaba este monasterio con 40 monjes cistercienses, que permanecieron en él hasta 1431 y constituyó el monasterio cisterciense más meridional de toda Europa. Su fundador, Guzmán el Bueno, dejó bien claro algunos aspectos de cómo los monjes debían de respetar el patrimonio y dispuso que “desde el coro al altar mayor, para enterramiento propio y de su linaje, con la obligación de que los monjes diesen cada día diez misas, una de ellas cantada, por nuestras animas y en remisión de nuestros pecados, así como dos aniversarios por el alma de los fundadores y que la carta fundacional se incorporase a la regla del monasterio y se leyese en el cabildo dos veces al año”.

Los primeros monjes procedían del monasterio cisterciense de San Pedro de Gumiel de Hizán, Burgos y del de Aranda de Duero. Tras la muerte de Guzmán el Bueno, sus restos fueron sepultados en el monasterio. Cuando se cumplieron 300 años de la muerte de este valeroso militar, se procedió a instalar una inscripción, que dice así:

“Aquí yace don Alonso Pérez de Guzmán el bueno que dios perdone, que fue bienaventurado y que dudo de servir a Dios y a los Reyes, y fue con el muy noble Rey Don Fernando en la cerca de Algeciras y estando el Rey en esta cerca fue en ganar Gibraltar, y después que la ganó, entró en cabalgada en la sierra de Gaucín y ovo y fazienda con los moros y mataronlo en ella viernes 19 septiembre, era de mil trescientos cuarenta y siete, que fue año del señor de mil trescientos nueve”.

Sobre el año 1397, y tras un fallido intento por parte de los monjes Cistercienses de encabezar una reforma de la Iglesia, que propició su huida, en la que tuvo mucho que ver las lecturas de libros prohibidos por la Santa Inquisición, decide Don Enrique, hijo de Guzmán el Bueno, acoger a los Jerónimos de Fray Lope de Olmedo. A mediados del siglo XVI se desarrolló en él uno de los primeros focos protestantes en España, ya que en su interior se leyeron y tradujeron al castellano, libros prohibidos por la Inquisición.

El monasterio en esta época sigue ampliándose, y se le añade una torre y varios claustros, así como hospedería e instalaciones agropecuarias que pretendían darle cierto carácter de autosuficiencia.

Sus propiedades incluían el propio pueblo de Santiponce, originalmente junto a la orilla del Guadalquivir, hasta que en 1603, fue destruido por una riada y sus habitantes fueron amparados por los monjes. El prior del Monasterio dio a los habitantes del antiguo pueblo nuevas tierras más altas sobre la ciudad romana de Itálica, dando lugar al actual Santiponce.

En 1557 el monasterio de San Isidoro del Campo, se convirtió en símbolo de vergüenza para toda la orden religiosa, puesto que de él, huyeron hacia la luterana Ginebra una docena de monjes, culpados por protestantismo por la Santa Inquisición. Sus nombres son: Fray Francisco de Fría, prior que fue en aquel monasterio, fray Pablo, procurador, fray Antonio del Corro, fray Peregrina de Paz, prior que fue en Écija, fray Casiodoro, fray Joan de Molina, fray Miquel Carpintero, fray Alonso Bautista, fray Lope Cortés, y fray Juan de León, quien fue capturado y desterrado a España años más tarde. Entre los fugados hay que destacar a Casiodoro de Reina, autor de la primera edición de la Biblia del Oso, nombre que se le dio por aparecer en la página del título, un oso comiendo miel de un panal, publicada en Basilea en 1559. Esto hace que el Monasterio sea más conocido fuera que dentro de nuestras fronteras, y es lugar de peregrinación para los evangelistas de todo el mundo. Tan importante es para ellos este recinto, que en época reciente llegaron a comprar parte del edificio.

Otros no tuvieron la misma suerte de escapar, como hicieron los doce citados antes, como Juan Ponce, un noble sevillano amigo de los monjes del monasterio. Fue apresado el año 1557 en la ciudad de Écija, cuando estaba preparando su huida. Fue acusado de encabezar la avanzadilla protestante del monasterio. Lo condenaron a muerte y más tarde fue quemado en la hoguera.

Sobre los libros protestantes que manejaban los mojes del monasterio, nos habla Fray Antonio del Corro en sus escritos y paradójicamente, apunta que muchos de estos libros prohibidos, los sacó de los mismísimos archivos oficiales de la Inquisición, siendo los propios inquisidores, a cambio de donativos y agasajos, quienes se los facilitaron.

Muy interesante y digno de mencionar en esta guía secreta, son las historias de otras personas, que por traer libros al monasterio fueron procesados, pero no quemados. Como Fray Domingo de Guzmán, procesado en 1563 por encubrir a personas que simpatizaban con las ideas luteranas y por haber traído de Flandes misteriosos libros heréticos. A Fray Domingo, se le aplicó un correctivo ligero de penitencia. Cuentan los historiadores que se libró de la hoguera debido a la gran influencia de su familia dentro de la cuna inquisitorial.

Aunque el más fabuloso de los porteadores de libros vedados, y también uno de los más desdichados, fue Julián Hernández, más conocido como “Julianillo”. En julio de 1557 fue apresado por la inquisición y se le incautaron dos barriles de cerveza, llenos de libros de la más colérica literatura anticatólica. Al pobre lo torturaron y cantó todo lo que sabía, de donde venían y a quien iban dirigidos los libros. Con la gran “bondad” que caracterizaba a la inquisición, lo quemaron en la hoguera. Pero quizás, lo más importante, históricamente, de este personaje fue que, junto a los libros incautados, encontraron unas cartas de los monjes huidos. Dichas cartas fueron las impulsoras de, aproximadamente, diez años de persecuciones y Autos de Fe por la acción de la Inquisición, contra el movimiento emergente luterano.

Sobre la decoración inicial de este Monasterio-Fortaleza, poco podemos decir, ya que la arquitectura de la Orden del Cister, precisamente, llama la atención por su austeridad, tal como marcaban estas reglas: “Prohibimos que sean hechas esculturas o pinturas en nuestras iglesias o dependencias monasteriales: porque mientras que se presta atención a tales cosas, se descuida el provecho de una buena meditación o la disciplina de la serenidad religiosa. No obstante tenemos cruces de madera”
“Las letras deben ser de un solo color y sin pintar. Los cristales deben ser blancos y sin cruces ni pinturas”.

El monasterio de San Isidoro en tiempo de los Cistercienses estaba en su totalidad pintado en blanco, con una única cruz de madera.

Los restos mortales de San Isidoro de Sevilla se encuentran actualmente en la Basílica de San Isidoro de León, donde fueron trasladados en 1063, tras su descubrimiento. El hecho de llevarlos a León se debe, a que fue el monarca leonés Fernando I quien obtuvo las reliquias, del rey de la taifa de Sevilla, al-Mutamid, tributario suyo (que más tarde llamaría a la península a los almorávides, los cuales se anexionaron su reino). Existen también algunas reliquias suyas en la Catedral de Murcia.
Fue canonizado en 1598, y en 1722 el papa Inocencio XIII lo declaró doctor de la Iglesia. Recientemente ha sido declarado Patrón de Internet.

Según cuenta la leyenda, en 1063 Fernando I guerreó por tierras de Badajoz y Sevilla, e hizo tributario suyo al rey taifa de Sevilla. De él consigue la entrega de las reliquias de Santa Justa, pero cuando su embajada llega a Sevilla a recogerlas, no las encuentra. Sin embargo, una vez en Sevilla, el obispo de León, miembro de la embajada, tiene una visión mientras duerme, gracias a lo cual encuentran milagrosamente las reliquias de San Isidoro, en el solar donde después se construyó este monasterio, en el que había existido un colegio o convento, fundado por San Isidoro. El retorno se hace por la Vía de la Plata. Cerca ya de León, la embajada se interna en tierras pantanosas, sin que los caballos puedan avanzar. Al taparles los ojos a los caballos, éstos salen adelante dirigiéndose hacia la recién construida iglesia de los Santos Juan y Pelayo, que desde entonces se llamará de San Isidoro, en la que, hasta el día de hoy, reposan sus reliquias.

La estatua que preside la escalinata de acceso a la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, representa precisamente a San Isidoro de Sevilla y está realizada por el escultor José Alcoverro.

Son muchas las riquezas e historias que tienen cabida dentro de este histórico monasterio. Antes de entrar por la puerta principal el visitante tiene que pasar por un antiguo cementerio, el del monasterio, en el que recibían sepultura los monjes que fallecían, hoy convertido en el denominado “Patio de los Naranjos”, y en el que, actualmente, muchos recién casados posan para su reportaje de boda, ignorando que están realmente en un cementerio. Frente al patio, y en la misma pared de la entrada, vemos dos antiguas puertas cegadas, una “La Puerta de los Pies” que sirvió de acceso al monasterio para los conversos, la otra “La Puerta de los Muertos”, llamada así porque era la que comunicaba el monasterio con el cementerio. Esta pequeña Portada de los Muertos se cerró para siempre en el siglo XV, al quedar sin uso el cementerio, ya que a partir de 1436 los cistercienses serán sustituidos por los jerónimos y los “isidros” y estos se hicieron enterrar en el claustro monacal.

El Claustro de los Muertos, El Coro, El Refectorio. La Sacristía, La Sala Capitular, Capilla del Reservado, Los Presbiterios, son lugares mágicos y con muchas historias y leyendas por descubrir. Mensajes ocultos, como el que aparece en las paredes del Patio de los Evangelistas, donde un caldero y un calamar esconden un mensaje cifrado de amor. Vamos a descifrar este peculiar mensaje; El Caldero, es el símbolo del apellido de la familia Guzmán y si calamar lo convertimos al latín, se obtiene “Calamarus”.Veamos que tenemos: Guzmán Calamarus. Calamarus lo dividimos en dos palabras, quedando “Cal Amarus”. Y el resultado es Guzmán cal amarus, o lo que es lo mismo, Guzmán necesita amarte. Precioso mensaje ¿Verdad?

El monasterio es un lugar digno de visitar no solo por su historia protestante, o la historia de su valeroso fundador. Sino también porque es un lugar, donde cada piedra y cada rincón esconden una bella historia de amor.

Durante el siglo XIX se produjeron en el monasterio dos exclaustraciones: la primera con la invasión napoleónica y la segunda con la desamortización de Mendizábal en 1835. Después de estas etapas, el monasterio se convirtió en cárcel de mujeres y posteriormente fue dedicado a elaboración de tabaco y luego a fábrica de cerveza. A la postre acabó vendiéndose parte del inmueble y revirtiendo finalmente en 1880 al Duque de Medina Sidonia.

En 1956 vuelven los Jerónimos quienes permanecen hasta 1978, año en el que lo abandonan definitivamente.

El espacio monumental del monasterio ocupa más de 30.000 m ², y para adaptarlo como espacio cultural y de visita, se han llevado reformas que han durado más de doce años. Estas reformas han recuperado para el visitante la zona más monumental, que le permitirá ver en casi todo su esplendor un lugar apenas conocido, incluso por los propios andaluces. Observaremos que se han restaurado la gran mayoría de las pinturas murales, así como el mobiliario. Sobresale el retablo que Martínez Montañés esculpiera con los relieves del Nacimiento y la Adoración de los Pastores.

 

HISTORIAS DEL OTRO LADO

HISTORIAS DEL OTRO LADO

Por: Jose Manuel García Bautista

En la historia de lo paranormal a menudo nos encontramos con ese tipo de historia que siempre cabalgarán entre la leyenda y la realidad, entre la duda y la negación, en lo fraudulento y… lo paranormal.

A veces y sin buscar se nos presentan a los investigadores oportunidades de ir recogiendo un rosario de testimonios de hechos insólitos y misteriosos, sucesos que nos plantean aquella siempre-eterna pregunta que se hacía el padre y parapsicólogo José María Pilón: «Lo paranormal, ¿existe?». Cuando menos los casos y testimonios que uno ha ido recogiendo invitan a la reflexión y a la duda.

En un viejo manual de parapsicología de mis inicios por estas lides de la investigación paranormal leí en una ya lejana ocasión una definición de la Parapsicología que se quedaría para siempre muy grabada en mi mente, definía la polémica palabra como «rama del saber que recoge y estudia una gama polimorfa de fenómenos, más o menos nouménicos, que en el estado actual de los conocimientos, parecen sobrepasar nuestra capacidad de comprensión». La definición no deja de ser una más de las que se le ha dado, pero lo que le llamó la atención a ese joven investigador fue su autor, D. Luis Linares de Mula, afamado doctor en Biología, Bioquímica, Medicina y Cirugía, diplomado en Farmacología, Medicina Interna y Psiquiatría, Doctor Honoris Causa en Ciencias, Filosofía y Psicología… pensé que algo debía de saber este señor y que algo debía de llevar de cierto aquello que sembraba tanta discordia entre unos y otros y que llevaba por definición el término Parapsicología.

Todo un mundo plagado de fenómenos extraños que haría las delicias del coleccionista Charles Fort. Un mundo que cabalga entre lo oculto, lo misterioso y lo irreal, un mundo que pese a todo merece la pena ser investigado y analizado.

Comenzaré esta pequeña recopilación de historias por una de cuño reciente. Todos conocemos la creencia en las vidas anteriores, las reencarnaciones, los recuerdos de vidas pasadas y flashes de otros momentos y otras épocas.

Recuerdos de otras vidas

¿Quién no se ha dicho internamente al pasar por un determinado lugar por el que no había pasado antes aquello de: «este momento lo he vivido yo antes» , «por aquí ya he pasado yo» o «sé lo que va a pasar»? A este fenómeno llamado déjà-vu, que para muchos es la prueba más que evidente de otras vidas o experiencias paranormales, no responde más que a un mecanismo neuroquímico del cerebro que activa las funciones de la memoria de forma equivocada. El jamais-vu es su fenómeno antagónico y está íntimamente relacionado con ciertos tipos de amnesia y síntoma de epilepsia. Pero por supuesto esto anterior no tiene por qué ajustarse a la Verdad, aún son muchos los mecanismos de nuestros cerebros que no conocemos o no queremos públicamente conocer…

Nuestra historia comienza el día que un grupo de jóvenes se disponen a dormir en un salón comunal de estudiantes de la vieja usanza. Como las típicas reuniones de chavales deciden gastar una broma a uno de ellos tras asegurarse de su estado durmiente… Uno de ellos decide tirarle una almohada con la mala fortuna de que la misma golpea contra la barra de una cortina y esta cae sobre la garganta del chico, en unos segundos el chaval se comienza a ahogar y entre todos sus compañeros lo reaniman quedando la broma en un secreto inconfesable y en un mayúsculo susto. Pero el chico tras serenarse le comienza a comentar a su amigo Rafael una historia sucedida tras el desafortunado incidente. Soñaba que estaba durmiendo en casa cuando de repente irrumpieron en la misma un grupo de soldados dispuestos a cogerle, tras huir de los mismos por las calles de la ciudad tropezó y fue alcanzado siendo capturado y enviado en carro a una extraña plaza, describió perfectamente las calles recorridas y el camino trazado hasta llegar a aquella plaza para ser conducido a un patíbulo donde sería irremisiblemente condenado a muerte por aquel encendido y ciego público sediento de sangre. Minutos más tarde nuestro joven amigo era guillotinado en la Francia de la Revolución, murió tras sufrir el cruel impacto de la cuchilla sobre su cuello… Evidentemente todo esto pudo ser la recreación en milésimas de segundo del cerebro tras recoger las sensaciones nerviosas transmitidas tras el impacto de la barra de la cortina pero la recreación de las calles, uniformes, la plaza, las expresiones en perfecto francés (idioma que desconocía) siempre harán que tengamos las dudas sobre este caso que para unos no deja de ser una recreación de nuestro desconocido cerebro y para otros la prueba evidente de otras vidas…

Encuentros con la muerte

Las experiencias cercanas a la muerte o E.C.M. son otras de esas extrañas circunstancias que en un determinado momento rodean una situación límite en la vida de un individuo que lo hacen contemplar la posibilidad de la creencia en la vida en el más allá y los fenómenos paranormales. Son muchos los que tras leer el libro Vida después de la vida del Dr. Raymond Moody creen a ciencia cierta en la vida en un más allá quizás idealizado, quizás inexistente o quizás producto de la situación límite de nuestro cerebro en un instante determinado. Aquellas personas que han sobrevivido a un accidente, declarado mortal, o una grave enfermedad suelen relatar sobrecogedores testimonios y vivencias sobre un encuentro cercano con el más allá. Tan increíbles relatos nos traen a nuestra mente la cuestión de la vida después de la muerte. Actualmente se está investigando sobre la muerte y la supervivencia a ella. La investigación orientada a los estados alterados de conciencia y a los individuos denominados como sujetos PSI. La muerte ya no es vista como el final de un camino y sí como el comienzo de una nueva etapa… ¿Quién teme a la muerte?

Nuestra historia comienza recién terminado el reciente Campeonato de España de Motociclismo celebrado en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera, tras unos días en la vecina localidad de Cádiz, dos jóvenes y buenos amigos de este investigador recogen los bultos y se disponen a regresar para Sevilla en su potente Suzuki-600 c.c. Ambos viajaban en la misma motocicleta y tras estar próximos a la capital hispalense un vehículo se cruzó delante de la motocicleta de estos dos amigos. Patri rodó junto a la moto pero su novia salió despedida sobre el auto causante del accidente y calló golpeándose la cabeza sobre el duró asfalto lebrijano. La chica quedó tendida en el suelo sin responder, inerte. Nuestro amigo se levantó y su primera mirada fue la de localizar a su novia que yacía tendida en el piso de la carretera. Tras tratar de reanimarla comenzó desesperadamente a tratar de llamar por su móvil a una ambulancia, pero el teléfono no tenía batería… el conductor del vehículo lo hizo desde el suyo mientras nadie tocaba el cuerpo de la chica. En pocos minutos una ambulancia de la Cruz Roja llegaba al lugar y trasladaba a la chica urgentemente. Nadie se atrevía a asegurar nada pero los miembros del equipo quirúrgico pusieron muy mala cara… Al ser atendida en Sevilla la situación se estabilizó y en pocos días la chica se recuperó. Nadie sabe ni sabrá realmente sí estuvo muerta pero tras animarse a hablar sobre lo sucedido contó al detalle los momentos de angustia vividos por su novio, la desesperación cuando el móvil no tenía batería, sus gritos, el tráfico parado, la llegada de la ambulancia, la agitación nerviosa del conductor del vehículo, etc… y todo eso en un estado comatoso. Evidentemente podía estar inconsciente y mantener sus sentidos (como el oído) activo de forma que recogiera esta información grabándola en el subconsciente, pero siempre quedará la duda sobre su experiencia.

La ‘muerte’ de Carmen

Carmen Aguirre falleció un 6 de septiembre. Repentinamente y tras una afección cardiaca murió en la cama del hospital donde era atendida. Fue rápidamente tratada por el equipo de emergencia del hospital pero sin ningún resultado. El médico concluyó: «No hay nada que hacer, la hemos perdido». Pero a los pocos segundos las constantes de la señora parecieron resurgir y volver a la vida, en ese momento fue retomada por el equipo médico y regresada al mundo de los vivos.

Carmen nos relataba su experiencia contándonos que se encontraba en una esquina de la habitación observando como aquellos especialistas trataban de reanimar a alguien. Había una gran agitación y en un determinado momento el médico dijo «no hay nada que hacer, la hemos perdido». Todos sintieron un gran pesar e incluso un asistente golpeo la pared en un gesto de impotencia. Todos estos gestos que solo ellos pudieron ver fueron apreciados por esta señora de 82 años. A los pocos instantes se abrió una gran luz al final de un túnel en la ventana de la habitación y surgieron voces reclamándola al otro lado… eran voces familiares, conocidas, cariñosas. Carmen se dirigía plácidamente hacía aquella luz cuando de repente quiso volver junto a sus hijas que lloraban angustiadas en el pasillo del hospital al ser desalojadas ante tan delicada-grave situación. Entonces regresó y sintió en la oscuridad las palabras agitadas de los médicos. Ya no recordó nada más hasta despertar días después junto a sus hijas. El cerebro sigue siendo nuestro inseparable y desconocido compañero. No sabemos si drogas naturales internas segregadas por el mismo provocan estado alterados de conciencia ante situaciones límite, percepción extrasensorial o simplemente mantienen nuestros sentidos abiertos y receptivos a estímulos e información mientras tiene en plácido estado la mente y el cuerpo del moribundo. Se puede deber a innumerables causas que no tienen por qué deberse a la llamada del Más Allá pero tal vez y ante la unanimidad de experiencias registradas el más allá, el otro lado, la otra vida o como quieran llamarlo sea una realidad más tangible de lo que muchos creemos.

¿Quién no ha sentido alguna vez de pequeño ante las historias de aparecidos y de fantasmas? Son muchas las historias, documentos, fotografías y registros de supuestas apariciones o fantasmas buscadores de un objetivo en la vida aún no cumplido o condenados a morar eternamente por los lugares en los que se desarrolló su actividad en vida. Románticas ideas comparadas con aquellas más vanguardistas y pragmáticas que nos hablan de la carga psíquica de un lugar, casa, paraje o entorno. Campos de batalla que rememoran puntualmente la gloria vivida, casas que recuerdan las miserias de sus moradores, espectrales visiones de «seres» ausentes hace siglos que se empecinan en seguir en un lugar y entorno. Ir más allá de la vida es atravesar la frontera con la muerte para ubicarnos en el lado oscuro de las creencias personales de cada individuo, una vez transgredido este portal estamos abocados a la fe, creencias y supersticiones de cada persona, en un salto insalvable para todo aquel que no esté lo suficientemente preparado para admitir otras realidades, tolerar otras opiniones y respetar –sobre cualquier otra cosa– la fe de cada individuo.

Para muchos, las apariciones espectrales no dejan de ser más que las manifestaciones de los muertos con diferentes objetos (ayuda, avisos, mensajes…). Para otros son la realidad de otras formas de vida tras la muerte y para otros son manifestaciones de carácter parapsicológico como bien lo podrían ser las proyecciones mentales generadas consciente o inconscientemente. Dependiendo del nivel cultural, formativo, carácter y psicología de la persona, cada individuo reacciona de forma totalmente diferente a cualquier otra reacción, aunque el miedo sigue siendo el rey de las reacciones. Recogiendo un sabio refrán de mi tierra sobre apariciones, se impone aquello de «mejor creerlos que no verlos…».

El vidente de Cantillana

Aún son muchos los que –por desgracia– creen en falsos videntes y sanadores pero no todos tienen por qué englobarse en el mismo grupo de semejante ralea, a veces y cuando más desconfianza existe entre los ciudadanos ante estos determinados individuos vividores de la estafa y de la buena fe del prójimo se producen acontecimientos que te hacen –cuando menos– volver a tener una mínima suspicacia de verosimilitud en estos señores.

La videncia, cartomancia, mediunmidad, precognición y demás se apoya en el argumento de las supuestas dotes de determinados individuos para estar más cerca de otras realidades y otros conocimientos recibidos en estados variables conscientes o inconscientes en los que les son revelados datos, informaciones e imágenes de utilidad personal o para otra persona ante la que se intermedia. Pero son pocos los que realizan esta labor de forma altruística manteniendo una altura ética por lo alto de cualquier definición.

De esta forma nos encontramos ante un conocido vidente sevillano que el que acudió nuestro protagonista. Juan Rodríguez es un trabajador de una conocida marca de alimentación sevillana. Tenía una hija mala desde hace meses y había acudido a los mejores médicos y especialistas. Nadie daba con el problema de Juan y de su hija y agotado fue a probar suerte en el campo de la videncia. Fueron muchos los que le engañaron y estafaron y fueron muchos los que se aprovecharon de su desesperación. Cuando casi había perdido la fe en semejantes individuos le recomendaron visitar a un vecino de la localidad sevillana de Cantillana. Este señor tras charlar con Juan le comentó que si bebían del botijo a lo que nuestro protagonista en esta ocasión respondió que solo su hija lo hacía. El vidente o como quieran llamarlo le respondió que lo vaciara y que dentro vería a una salamandra en descomposición la cual era el causante de los males de la hija de sus desesperado visitante. Así lo hizo y con exactitud apabullante apareció el descompuesto animal. Impresionado vio cómo su hija recobró la salud y sanó convirtiéndose hoy en día en una bellísima joven. El vidente no cobró nada ni aceptó nada.

La acción me merece todos los respetos del mundo. El testimonio de Juan sé de sobras que es sincero y honesto. ¿Qué decir? Habilidad, suerte, casualidad, análisis de situación ante un cuadro médico o verdadera videncia. En este caso me quedo con lo último pero esto sólo es una raya en el agua.

La comunicación con los muertos ha sido siempre una de esas extrañas atracciones que asolan las inquietudes humanas. La comunicación con el más allá, el saber cómo es aquello y si de verdad existe… alternativas mil para un enigma ante el que todo, absolutamente todos, no enfrentaremos y desvelaremos algún día.

 

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Jose Manuel Garcia Bautista - Canal SurSígueme en www.vocesdelmisterio.com, www.garciabautista.net y www.garciabautista.com

 
 
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