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Archivos Mensuales: marzo 2017

LOS BANDOLEROS EN ANDALUCIA

LOS BANDOLEROS EN ANDALUCIA

Por: Jose Manuel García Bautista

La agreste zona de Sierra Morena, los guerrilleros que lucharon valerosamente en la Guerra de la Independencia contra los franceses y sus problemas para llevar una vida en sociedad, hicieron –entre otras razones- que en 1814 hubiera una gran cantidad de estos bravos luchadores que se “echaran al monte” y se convirtieran en bandoleros que vivían fuera de la ley…

Entre los bandoleros destacados en Andalucía era especialmente temida la partida de “Los siete niños de Écija”. Curiosamente no eran de Écija en la partida bandolera, así había un portugués. José Martínes; un argentino llamado Pablo Arosa, con origen gallego; fray Antonio de Legama, un religioso vasco; y de la tierra, de Andalucía eran: José Alonso Rojo, Juan Antonio Gutiérrez “El Cojo”; Francisco Naranjo “Becerra”, Luis López, Antonio Fernández y el “Mimos” cuya identidad se desconoce. Su capitán era un individuo al que llamaban Padilla.

Padilla vio el final de sus días a manos de Antonio Lara, que era cosario de Lucena, en un intento de robo. Su partida fue ahorcada el 18 de Agosto de 1817 en la sevillana Plaza de San Francisco. Curiosamente “El Cojo”, “Ojitos”, “Becerra”, “El Portugués”, “Rojo” y fray Antonio fueron ahorcados y descuartizados…

Otro bandolero que marcó una época, en el siglo XVIII, fue Diego Corrientes; igualmente fue capturado, ahorcado y descuartizado; su cráneo se conservaba hasta que se perdió en 1975 en la iglesia de San Roque.

“Veneno” fue otro famoso bandolero, en 1832 fue capturado y ahorcado en la Plaza de San Francisco; era un 13 de Diciembre de 1832; en su ejecución se da la curiosidad de ser el primer preso que fue a la muerte vestido de amarillo.

José María “El Tempranillo” es un nombre legendario dentro del bandolerismo en Andalucía, se llamaba realmente José Pelagio Hinojosa y bajo su “capitanía” logró reunir a más de quinientos bandoleros; además logró que las iglesias de toda la zona que dominaba realizaran “toques” de campana que les avisaban de por dónde iban las partidas de las Fuerzas de Escopeteros Reales. Realmente era una temida partida que daba muchos problemas a la corona español y plagaba de inseguridad todo el territorio.
El gobierno mandó al general Manso a capturar a “El Tempranillo”. Curiosamente Manso no trató de buscar al famoso bandolero sino que se ofreció a pactar con la mano derecha de “El Tempranillo”, la primera oferta de Manso era el indulto y un premio para quién entregara, vivo o muerto, al bandolero; la contraoferta del bandolero fue el indulto para todos los bandoleros, nombrar comandante y capitán a “El Tempranillo” de la Fuerza Pública y depondrían el bandolerismo en la zona.

El general Manso aceptó el trato y se dispusieron los escritos oficiales sobre ello. El bandolerismo cesó hasta que una fuga de presos de la prisión de Córdoba hace que los fugitivos buscaran refugio en el monte. “El Tempranillo” fue a la guarida de los huidos para pedirles que se entregaran pero estos dispararon contra él y no mataron cerca de Alameda.

Con la aparición del telégrafo y el ferrocarril, la época dorada del bandolerismo, cesó en Andalucía.

 

LAS VÍRGENES DE SEVILLA

LAS VÍRGENES DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Sevilla es conocida por ser la tierra de María Santísima, por su profunda devoción a la Virgen María. Numerosas imágenes en Sevilla son admiradas y se les profesan gran fe, sin embargo la ciudad tiene tres imágenes que son las más antiguas, ¿quiere conocerlas? Acompáñeme por este recorrido y descúbralas.

Nuestra Señora de la Antigua. Se la puede encontrar en la Catedral de Sevilla y no se trata de una talla sino de una pintura mural de la época visigoda, según las crónicas es la representación más antigua de España de la Virgen María. Su historia es curiosa puesto que durante la dominación musulmana nuestra región pertenecía a la zona del Imperio de Marruecos pero se permitía a los cristianos profesar su fe. En Sevilla había seis parroquias y junto al Alcázar se localizaba la Virgen de la Antigua.

Cuando después se comenzó a construir la Mezquita Mayor fue necesario expropiar los terrenos circundantes a la misma, lo hicieron con los comercios y tiendas del barrio de la Alcaicería Vieja. La pintura no dejaba de estar grabada en aquel muro y los cristianos al no poder llevársela con ellos la tapiaron a fin de que no fuera destruida, con ello evitaban también su profanación.

Al construirse la Mezquita Mayor la pintura quedó oculta pero con San Fernando, el rey Fernando III “El Santo”, llegó la Reconquista pasado el tiempo y mandó derribar aquel tabique, la imagen perfecta apareció ante los ojos de todos; una vez en ruinas la mezquita se decidió construir la Catedral en el siglo XV y aquel muro fue movido e instalado dentro de una capilla para rendir culto a la Virgen de la Antigua. Así, por ejemplo, Fernando I de Aragón mando hacer una copa que llevó a Medina del Campo con el nombre de “Santa María de la Antigua de Sevilla”.

La imagen tenía gran devoción entre los marineros que partían hacia las Indias y América.

Nuestra Señora del Coral: Es una imagen visigótica que recibía culto en la parroquia de San Bartolomé, hoy San Ildefonso; fue pintada por el monje Eustaquio en el siglo VII y es posible que sea así ya que a los pies del altar encontramos al presbítero Famulus Dei del año 612. Aún se puede admirar esta hermosa imagen.

La Virgen de la Hiniesta. En un viaje a Italia, a Roma, San Leandro, hermano de San Isidoro, hacia el siglo VIII, obispo de Sevilla, regaló al Papa Gregorio Magno diferentes imágenes de la Virgen. Una de ellas tenía devoción popular en la Catedral de San Vicente junto a la denominada como Puerta de Córdoba. Cuando en el siglo VIII los árabes invaden España, por miedo a su destrucción por los “infieles” la imagen es llevada a Valencia y allí fue escondida en una cueva junto al pantano de Tous. Pasados los siglos, y perdido su rastro, el caballero Mosén Tous de Monsalve halló la cueva y en su interior una imagen en la que se podía leer en un pergamino: “Soy de Sevilla de un templo que hay junto a la Puerta de Córdoba” y, movido por la devoción, tomó la imagen y la devolvió a la ciudad de Sevilla quedando en el templo de San Julián en el año 1380.

Por desgracia el fanatismo político y la irreverencia incendiaron en 1931, en la Guerra Civil, la parroquia y la imagen se perdió en el incendio; hoy día se venera una copia que realizó el insigne imaginero Antonio castillo Lastrucci, denominándose como “La Virgen Gótica”.

El nombre de Hiniesta (con H) proviene de “giniesta” que significa “retama” en valenciano que era lo que cubría a la imagen en su escondite levantino.

 
 

LAS SANTAS PATRONAS DE SEVILLA

LAS SANTAS PATRONAS DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

En la Historia de Sevilla muchas son las devociones que encontramos, quizás una de las más curiosas es la que nos habla de sus patronas, incluso hay confusión en el propio sevillano: para unos es la Virgen de la Hiniesta, para otros la Virgen de los Reyes, La Inmaculada dicen otros o la Virgen del Pilar… Bueno será narrarles le siguiente historia, sus protagonistas: Justa y Rufina.

Entre los entresijos de la Historia, casi perdida, de la vieja Híspalis, nos vemos trasladados a tiempos pretéritos, como tele- transportados en el espacio y en el tiempo entroncando con aquel Tiempo en el que los calabozos romanos estuvieron en los subterráneos de esta Iglesia, unos calabozos donde las tropas romanas hacían sufrir y torturaban a todo aquel elemento subversivo hacia el Imperio Romano o a los perseguidos sectarios del cristianismo… Y es en ellos, en las “Sagradas Cárceles” del Santuario de María Auxiliadora, en la Ronda de Capuchinos, donde tiene lugar la “leyenda” de Santa Justa y Rufina patronas de los alfareros de Triana. Se cuenta de estas dos santas sevillanas nacidas por los años 268 y 270, que eran dos hermanas virtuosas, de clase acomodada y cristianas. Montaron un negocio de alfarería en la Puerta de Triana y con ello se ganaban la vida. Se dedicaban también a la noble acción de cristianizar paganos y enseñar la fe al punto de convertir su lugar de trabajo en un “templo” de socorro y consuelo a los perseguidos.

A primeros de Junio se celebraba en Sevilla la fiesta a la diosa romana Salambona, en la cercana localidad de Sanlúcar la Mayor donde se encontraba su templo. La diosa construida de barro cocido era hueca y estaba sujeta por dentro a un armazón de hierro que para hacer llorar a la imagen le ponían plomo por dentro de los ojos, y acercándole fuego al plomo se derretía saliendo al exterior por unos orificios en los ojos en forma de gruesas lágrimas. Mientras duraba esta ceremonia todo el público la acompañaba con grandes chillidos y lamentos fingidos así como gritos de pábulo y horror…, imagen que tanto nos recordaría hoy a las imágenes sangrantes tan relacionadas con ese fenómeno paranormal que llamamos milagros…

Se pedía limosnas durante la celebración, al llegar a la casa de las Santas y pedirles un donativo para el culto de la diosa, ellas, respondieron que solamente adoraban al verdadero Dios creador del mundo y de todas las cosas, y que no contribuirían al culto de una ridícula imagen de barro… Las hermanas fueron ajusticiadas de inmediato mientras que las tropas romanas destrozaban la tienda de alfarería…ellas actuaron en consecuencia y dijeron: “Mirad como vuestro ídolo no está hecho de mejor barro que nuestros botijos” y el ídolo quedó destrozado en mil pedazos. Por destruir el ídolo fueron enviadas a las cárceles romanas en Sevilla o también denominado como Pretorio o Palacio de Justicia, que estaba donde está hoy la iglesia de la Santísima Trinidad (C/ María Auxiliadora antigua calle Arrebolera, hoy en plena Ronda de Capuchinos). El prefecto Diogeniano las condenó… siendo antes cruelmente torturadas, durante este suplicio las dos hermanas se encomendaron a la Virgen y su calabozo, según cuentan las crónicas, se iluminó por una silueta del que surgió la imagen de la Virgen -a la cual profesaban tanta devoción- y sus tremendos dolores desaparecieron. El Obispo Sabino les otorgó la comunión tras sobornar a la guardia romana. Justa murió víctima del martirio y la fiebre, Rufina murió degollada con 18 años…tras sobrevivir al circo. Los restos de ambas santas fueron enterrados en el cementerio de cristianos siendo el encargado de esta penosa labor el obispo Sabino, quién se trasladó a lo que actualmente es la iglesia de los Padres Capuchinos en la llamada Ronda de Capuchinos y volvemos al presente encontrándonos nuevamente en esta misma ubicación.

Así pues tenemos en Santa Justa y Santa Rufina a las patronas de la ciudad junto con la Virgen del Pilar.

 

EL BARRABÁS DE SEVILLA

EL BARRABÁS DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

En la Sevilla de la picaresca, del siglo XVII, muchas eran las historias que se enredaban por sus callejuelas y así, en la calle de los Melgarejos, en honor a la familia de los Melgarejos, vino a vivir don Fernando Ortiz de Melgarejo.

Don Fernando decidió vivir la vida arrojándose al placer, al juego, a los amoríos impropios de su clase… En 1630 contrajo matrimonio con doña Luisa Maldonado pero, a la vez, mantenía relaciones con doña Dorotea de Sandoval, noble y casada…
Era tal el atrevimiento y desvergüenza de don Fernando que en la festividad del Corpus engalanó el balcón de su casa en la calle Cuna y se hizo acompañar de doña Dorotea exhibiendo así su indecorosa relación.

Doña Luisa Maldonado, celosa y ofendida, mandó envenenar a la amante de don Fernando y éste mandó matarla… Así, sabida las jugarretas que había realizado el caballero, a la calle de los Melgarejos se la comenzó a llamar: calle de Barrabás, e incluso se la rotuló así tal y como figuraba en el barrio de Santa Cruz: calle Lope de Rueda, antigua calle de Barrabás.

En 1632 entraba don Fernando en la calle Escarpín y le salió al encuentro don Bernardo Sandoval y el desafió en duelo, en mitad del mismo, el criado mulato de don Bernardo apuñaló por la espalda a Fernando Ortiz de Melgarejo muriendo en el acto.

En la calle de Escarpín
Mataron a Barrabás.
Si vives como él vivió,
Lo mismo que él morirás.

Dice una canción popular que se entonaba en la época recordando el incidente.

 

OVNIs EN SEVILLA

OVNIs EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

El fenómeno OVNI tiene en la provincia de Sevilla una especial trascendencia, quizás por todo ello son estas latitudes un lugar especial para esos encuentros con los No Identificados. Como resultado de más de 25 años de investigación y recopilación de la presencia de estos artefactos en nuestros cielos mi último trabajo, OVNIs en Andalucía, ahonda en esta cuestión. Hoy comparto con vosotros parte de esa información en exclusiva.

El OVNI de Utrera

Sucedió el primero de Mayo de 1979 en la localidad sevillana de Utrera, en la barriada de Fontanilla. Allí un chico de trece años, José M. Romero Jiménez, narraba a un periodista lo que había visto aquella noche a las cinco de la mañana:

–Era una cosa muy grande, muy grande. Cogía toda la explanada donde jugamos al fútbol, pero era más grande. Se puso encima de ella hasta rozar con los árboles y luego se quedó allí. Giraba continuamente y tenía luces de varios colores, pero muy fuertes. Algunas de ellas daban también vueltas y una de ellas me alcanzó en los ojos en un momento y entonces no pude ver. La parte de arriba era de dos colores, que se cambiaban y, por debajo, le salieron unas patas.

El mismo chico manda una carta a la redacción del periódico en la que inocentemente se expresa así: «Eran las cinco de la madrugada. Hacía mucho calor y tenía muchísima sed. Me levanté para beber y me puse el pantalón. Fui antes a los dos cuartos para ver si estaban todos despiertos o dormidos. Después fui a ver mi reloj de pulsera y eran las cinco en punto. Entonces, cuando venia para acostarme, al pasar por la puerta del salón, si una luz. Me asomé al balcón y era un platillo volante, un OVNI. Tenía, más o menos, unas dos mil bombillas. Bueno, bombillas, no luces. Estuvo aterrizando en el campo de fútbol de mis pisos, que está frente, pero no cabía y estuvo un rato allí. Una luz muy grande y deslumbrante estaba como si fuera recogiendo polvos, piedras, palos y se metía en el OVNI. Tres luces que daban vueltas y la del medio me dio muchísima luz en los ojos. Entonces, cuando se quitó esa luz de los ojos, ya el platillo volante se había convertido en invisible, pero el ruido y el viento todavía se escuchaban. Cuando ya iba saliendo de los pisos se volvió visible, pero tan lejos como una luz grande sola, todas juntas. Me acosté impresionado de lo que vi. Cuando me desperté, a las nueve y media de la mañana, mi padre se dio cuenta de que dejó por la noche abierto el balcón y la puerta de la cocina. Me levanté y no quería hablar con nadie. Sólo se lo dije a mi madre, pero ella cree que eso lo soñé yo. Por la tarde ya lo sabía toda la barriada y todos se reían de mí y el único que me cree es Sebastián Ramírez Rivera. Vive enfrente de mí pero abajo. Él me cree porque dice que a esa hora vio el campo de fútbol alumbrante, pero creyó que eran ilusiones suyas. Tardé todo un día en recordar y dibujar como fue esa gran noche, que la recordaré toda mi vida…»

Los activos integrantes de la Red Nacional de Corresponsales se desplazaron al lugar para hablar con el testigo. En el pueblo localizan a Sebastián Ramírez quien les dice: «Me acosté cuando terminó Los Ropers en la televisión. Al rato me dormí y cuando eran las cuatro o las cuatro y media me desperté porque tenía mucho calor y sentí una extraña luz en mi cuarto. Yo creí que era la Luna o la luz de la calle. Me destapé entero y sólo me tapé con la colcha. Después, serían cinco las cinco o cinco y diez de la madrugada, sentí mucho frío y me tapé entero de miedo que tenía. Más tarde se fue la luz. Estuvo más de diez minutos. Me dije para mí que la luz no podía ser la Luna, ni tampoco la de la calle, por lo que cerré los ojos y me dormí».

El OVNI se ubicó a unos 40 metros del suelo, según el cálculo de los testigos, y estuvo sobre el lugar unos quince minutos y en la trayectoria que marcó cuando comenzó a moverse era una constante los continuos cambios de rumbo y maniobras imposibles… Hasta que comenzó a balancearse poco a poco. Se encontró entonces en la posición del segundo testigo: José M. Romero y fue cuando descendió a unos quince metros e intento aterrizar estando a ras de la copa de los árboles.

El objeto es descrito como metálico con los bordes bien definidos, siendo el metal como de acero bruñido o hierro azulado.

Medía unos veinticinco metro o cinco de altura y poseía ventanillas y luces. A través de las ventanillas podían verse unos cables. La cúpula del OVNI cambiaba de color del verde al rojo hasta que se quedó en verde. Su superficie tenía muchas luces de un tono amarillento, y las ventanillas tenían un tono fuertemente amarillento.

Al intentar hacer fotografías a la zona donde estuvo el OVNI la máquina fotográfica no funcionaba, como si algo le afectara… ¿Radiaciones? ¿Electromagnetismo? No se supo pero dejó con la interrogante de lo sucedido aquella noche en la localidad sevillana de Utrera.

Aterrizaje OVNI en la Universidad Laboral

Sucedió el 9 de Mayo de 1980, a la diez y media de la mañana, iba a suceder algo que pasaría a los anales del fenómeno OVNI en España.

El día estaba despejado y climatológicamente perfecto. Un estudiante, de primer curso de Delineación, de diecisiete años –José Luis Romero Guerra– estaba dibujando en su mesa cuando algo le hace mirara por aquel ventanal…

Era una extraña luz que venía del suroeste con dirección al centro educativo, a la Universidad Laboral. El chico lo describió como una «especie de saco de plástico que levantaba un remolino de ciento». Fija su atención en el objeto y ve algo extraño… El objeto se sitúa sobre un árbol sobre un eucalipto y comienza a descender poco a poco hasta tomar tierra. Es estudiante llama a su amigo de clase Fernando Augusto González y ambos contemplan como aquel objeto permanece por unos minutos sobre el terreno para comenzar a ascender suavemente y quedar parado sobre el mismo árbol para comenzar a desplazarse en dirección Sur, a Cádiz, para alterar su rumbo poco después y tomar dirección a Sevilla. Ascendió aún más y desapareció.

La zona de la Universidad Laboral se sitúa en lo que antaño eran los terrenos de Fuentequintillos en las proximidades de lo que era la comarcal 432 entre Sevilla y Utrera, una zona muy activa a nivel de avistamientos OVNIs. Así en el verano de 1950 la Red Nacional de Corresponsales ya informaba de un suceso en Montequinto en aquella misma carretera cuando apareció un objeto circular con una cúpula en su parte superior que se metió entre los olivos provocando un remolino de tierra para perderse en el aire entre un tremendo zumbido.

El 19 de Septiembre de 1976 en el kilómetro cuatro de la carretera entre Sevilla y Alcalá se pudo ver, por parte de diferentes testigos, la evolución de un extraño objeto que se dividió en tres esferas de color blanco muy intenso.

En la misma zona de la Universidad Laboral se registra otro aterrizaje de un extraño objeto en Mayo de 1979.

Mientras, aquel 9 de Mayo de 1980, Fernando Augusto González y José Luis Romero Guerra avisaron a otros compañeros de clase como Alfonso Caballero Laguna, Francisco Javier Bartolet, José Martín y Manuel Mancha más su profesor de dibujo Luis Gómez. Todos fueron testigos de las maniobras del extraño y misterioso objeto.

Alfonso Caballero diría a los miembros de la Red Nacional de Corresponsales:

–El objeto se manifestó de una forma extraña, de manera un tanto extraña, ya que su trayectoria fue modificada bruscamente. Pasó de dirección sur a dirección norte y se perdió entre las nubes.

Añadió que:

–Era de aspecto metálico, uniforme, la parte superior parecía más brillante que la inferior, parecía un globo de la feria, metálico por una parte y rojo por la otra. Cuando estuve viendo el objeto, éste brillaba de una forma un tanto extraña. A ratos brillaba, luego no se veía y posteriormente, volvía a resplandecer. Cree que esa brillantez pudo ser producida por el objeto, ya que esto se producía a las diez u once menos cuarto de la mañana, cuando el sol pegaba con mucha fuerza y el día era totalmente raso en esos instantes. Si hubiera sido el reflejo solar, debería haberlo emitido constantemente y no a intervalos, no de forma intermitente.

El 13 de Mayo de 1980 miembros de la Red Nacional de Corresponsales se trasladan a la Universidad laboral para comprobar el lugar. No había rastro del presunto aterrizaje, las lluvias de días anteriores habían borrado cualquier rastro que pudiera haber dejado.

Aquel 13 de Mayo de 1980 el diario ABC de Sevilla publicaba una fotografía de un presunto OVNI sobre el puente de Triana en dirección al Aljarafe sevillano. Era un objeto de forma ovalada, se pudo ver sobre las 20.00 h. El reportero que cubrió la noticia marchó posteriormente hacia Alcalá de Guadaíra y a las once de la noche vio una gran esfera luminosa de color blanco similar al OVNI visto sobre el puente de Triana, la descripción también era muy cercana a la realizada por los estudiantes de la Universidad Laboral sobre el objeto visto el 9 de Mayo de 1980.

OVNIs en la ribera

Sucedió en el verano de 1999. Siempre que se investiga un posible avistamiento OVNI se tiene muy en cuenta la formación de la persona testigo presencial del supuesto avistamiento. Son demasiadas las personas que todo aquello que no les cuadra en su esquema mental tienden a darle una explicación fantasiosa o descabellada, al ver un artefacto u objeto extraño en el cielo, por simple desconocimiento, se le encasilla en: «He visto un OVNI». Es demasiado normal estudiar casos de éste tipo y encontrarte que lo realmente vio el testigo se explica con razones de lo más normal, fenómenos físicos o atmosféricos. Nuestra historia es de esas que no parecen prestarse a la duda.

Los testigos del avistamiento fueron seis chicos (tres chicos y tres chicas) que decidieron ir un fin de semana a las riberas de la Sierra Norte sevillana, por la localidad de San Nicolás del Puerto a unos 105 km., de Sevilla. Todos son naturales de la capital hispalense y gozan de una excelente preparación universitaria. Ángel Hurtado y Marta Pérez son estudiantes de último año de la Facultad de Física de Sevilla, Miguel Paz y Antonio León son amigos y estudiantes de Ingeniería Industrial, sus respectivas novias, Elena Santos y Nuria Rojas estudian Derecho y Filosofía. Las tres parejas decidieron pasar –como ya se ha comentado– el fin de semana de acampada y así poder disfrutar de una anunciada lluvia de meteoritos que tendría lugar en la segunda semana del mes de Agosto. Todos se dirigieron en sus vehículo hacía el lugar e instalaron sus tiendas de campaña en un claro para así tener una vista mejor del cielo y la noche estival. Todos tras disfrutar de un magnífico día en la ribera con juegos, almuerzo, cena y buena compañía decidieron ir preparándose para pasar la noche en «vela» mirando al cielo. Era más bien una excusa para pasar el fin de semana juntos y pasarlo bien, pero también estaban interesados en ver una lluvia de «estrella fugaz», las chicas para ello llevaban una lista de deseos… Comenzó el periodo de vigilancia y se comenzaron a ver, esporádicamente, algunos destellos luminosos, eran las «estrellas de los deseos», todo marchaba bien. Estaban alineados en sus sacos de dormir a la vez que iban haciendo chistes y gracias y reían con las ocurrencias de unos y otros. Pero al llegar a 02.11 h. De la noche vieron algo que no cuadraba con lo que habían ido a ver. Un haz luminoso, de los escasos que pudieron ver, ralentizó su marcha, frenó y a todos les llamó la atención, frenó y se hizo más luminoso el «punto» en el cielo. Se movía despacio y todos comentaban que: «a lo mejor es un avión o algo así», todos preguntaban a Ángel y Marta pero éstos simplemente observaban con curiosidad. Pasaron un par de minutos y aquel punto seguía casi inmóvil en el cielo cuando de pronto recobró algo de su velocidad y comenzó a describir maniobras imposibles en el cielo: «eran unos zig–zag increíbles, no he visto jamás nada igual…», comenta Ángel.

El artefacto (descartada obviamente ya la posibilidad de la lluvia de meteoritos) hizo varias maniobras en Z durante algo menos de 30 segundos y desapareció en un haz de luz que imitaba la cola formada por los fragmentos estelares al rozar nuestra atmósfera. Todos comenzaron a dejar a parte el motivo de su estancia en las riberas y a comentar lo que podía haber sido aquello. Con una sólida preparación académica descartaron posibilidades comunes como algún fenómeno atmosférico o natural. Tecnológicamente hablando nuestra civilización no ha alcanzado aún ese nivel –al menos públicamente– y seguían preguntándose: «¿Qué podía ser aquello?» El avistamiento finalizó a las 02.14 min., y todos sopesaron que podrían haber visto lo que los ufólogos –«esos locos por los OVNIs»– denominan Objeto Volante No Identificado.

Avistamiento en San Calixto

Sucedió en la noche del Lunes 4 de Junio del 2001, esa noche se vio una extraña forma ovoidal luminosa en la proximidades del Embalse de Bembezar, cerca del ufológico embalse del Retortillo. El testigo bajaba procedente de San Calixto en dirección a La Sevillana (localidades–pedanías de la Sierra Norte de Sevilla) cuando sobre las 21.50 h. pudo ver hacía el extremo sur del embalse una misterioso forma ovoidal muy luminosa, de un color anaranjado–amarillento intenso. Joaquín R. D. pudo observar la evolución y trayectoria (sur–norte) del objeto durante unos segundos (30 segundos aproximadamente) para desaparecer de su visión. La misteriosa forma luminosa se movía de forma rápida y provocó interferencias en la radio del auto cuando –en cierta forma– sobrevoló el vehículo.

Cualquier momento puede ser el elegido, como hemos comprobado en estas páginas, para que los No Identificados nos sorprendan haciendo acto de presencia.

 

LA LEYENDA DE LA ‘REJA DEL DIABLO’

LA LEYENDA DE LA ‘REJA DEL DIABLO’

Por: Jose Manuel García Bautista

Es una de esas historias eternas que se cuentan en Sevilla y que tiene como escenario a una de las más destacadas casas del mítico Barrio de Santa Cruz. Nuestro misterio, y nuestra leyenda, de hoy nos lleva a conocer un poco mejor la llamada “Reja del Diablo” en la plaza de Alfaro, una manzana donde se encuentran otros muchos edificios destacados pero que el más solariego de ellos es el que nos va hacer mirar con atención a uno de los ornamentos de su ventana.

Se encuentra muy cerca del no menos legendario lugar de los Jardines de Murillo y del Callejón del Agua, el mismo que centra las evocadoras fotografías de muchos turistas o sevillanos enamorados de la ciudad hacen. Casi en la esquina encontramos nuestra casa, allí es donde la imagen de una reja muy particular llama nuestra atención: no tiene los barrotes ni soldados ni pegados, como si fuera de una unión antinatura permanecen unidos al estar entrelazados, como si el hierro se hubiera convertido en plastilina infantil y se hubiera dejado modelar. Quizás es esta característica la que ha hecho que muchos digan de esa reja que la forjó el mismísimo Diablo como si de una de las leyendas de Bécquer se tratara. Y esa historia la que muchos touroperadores comentan a pie de casa sin tener en cuenta, en muchas ocasiones, la realidad de su realización o lo que pensarán los propietarios de esa casa, algunas veces cansados de escuchar mil y una historias sin sentido.

La técnica de realización de la reja tiene poco de paranormal o de demoniaco, se trata de una reja machihembrada efectuada bajo una forma llamada de punzonado que la hace casi imposible de imitar y original.

Este tipo de rejas no se hacía en Sevilla sino que eran fabricadas fuera teniéndose constancia de otras en diferentes puntos de nuestra geografía. Un taller de forjado en Úbeda o Jaén parece ser que, en la época, se especializaron en ella. La dificultad para su realización es grande y sólo los maestros eran capaces de hacer una igual por eso decía de ella que “sólo el Diablo podía ser su creador” aunque este tipo de reja también tiene sus iguales en Florencia, en Austria o en la localidad española de Sitges.

La propietaria de la casa, buena amiga, dice orgullosa que “se trajeron piezas de muchos lugares de Europa, piezas muy bonitas pues sus familiares eran amantes del arte” y esta pieza es, sin dudas, la joya de la corona.

 

LOS TRABAJOS DE JULIO CÉSAR… EN SEVILLA

LOS TRABAJOS DE JULIO CÉSAR… EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Fue bajo el dominio de Julio César cuando se comienza a construir la muralla que le daba la vuelta a Sevilla, al principio la ciudad eran cuatro calles que cogían las Cuesta del Rosario, San Isidoro y muy poco más, pero todo ello en la época fenicia. Los romanos la tomaron y decidieron fortificarla, lo primero era agrandar los límites de la ciudad. Los romanos vencieron en la batalla de Munda, vencen a Pompeyo, a sus tropas aquí en el Sur, el 17 de Marzo del año 43 a.C., de aquella batalla se dice que Julio César trajo a Sevilla la cabeza del hijo de Pompeyo, de Gneo, y la expuso en la plaza del Foro que hoy estaría ubicada en la Alfalfa.

En el año 45 a.C., se comienza a construir la muralla, con el llamado “opus caementicium” que era una especie de hormigón o “mortero romano” de una dureza sin igual… Primero cubrió un espacio pequeño para ir abriéndose y abrigando a la ciudad que iba expandiéndose, ocupó la zona de la Catedral, Mateos Gago, la Puerta de la carne, la Puerta Osario, la calle Alhóndiga, la Plaza de Villasís, la calle Cuna y el Salvador para regresar a la Catedral.

Luego vendría una segunda ampliación cuando la Híspalis romana cogió peso tras el emperador Augusto. Y entonces cubrió San Martín, la calle doctor Letamendi, la calle Feria, Resolana, la Macarena que es donde tenemos una mayor parte de ella, la Puerta de Córdoba y la Puerta Osario amén de la zona del Alcázar que debía estar fortificado.

La calle principal en tiempo de los romanos se llamaba “Cardo Máximo”. Aquella calle iba desde la muralla de Mateos Gago hasta la Puerta de la Macarena por Abades, Cabeza del Rey don Pedro, Alhóndiga, calle Bustos Tavera y calle San Luis, todo ellos con sus calles que las cruzaban o “decumanos”, destacan la Cuesta del Rosario, la calle Águilas, San Esteban hasta la Puerta de Carmona. O la calle del Sol por Imagen y Laraña hasta la Puerta de la Muralla en Villasís con la llamada Puerta del Sol.

Luego estaba el “decumano inferior” que iría desde la calle Relator, Fray Diego de Cádiz pasando por la Alameda de Hércules camino de la Puerta de Córdoba con la Puerta de la Macarena, que viene su nombre “Macarena” de “Macarius-ena” o “Propiedad de Macarius”, un romano rico que se llamaba Macario y que era el dueño de aquellos terrenos. Había 166 torres de vigilancia.
Después fueron los árabes los que se encargaron de robustecer las murallas “heredadas” de los romanos, fue el sultán Alí Ibn Yusuf quién modificó el recorrido y lo amplió en función de las necesidades de la ciudad.

En el año 844 los vikingos atacan Sevilla y es el emir Abderramán II el que ordena reconstruir las partes dañadas en el asalto, su sucesor, Abderramán III, en el 913 d.C., ordena destruir las puertas romanas de acceso. En este ir y venir de las murallas es el primer rey del reino Taifa de Sevilla, Abú al-Qasim, el que en el año 1023 d.C., manda levantar de nuevo las murallas con sus trece puertas y seis postigos.

Los tiempos modernos hicieron que en 1868 se derribaran parte de aquellas murallas, quedando hoy día la mayor parte en La Macarena, que son Patrimonio de la Ciudad, allí aún están en pie siete torreones cuadrados y uno octogonal, también en los jardines del Valle y en el Alcázar o los restos en la calle San Fernando que son parte del mismo. Estas murallas fueron las mejores de Europa, nada parecía que se iba poder resistir a la fuerza de esta ciudad que tendría una gran importancia en los siglos venideros… Nada excepto el Tiempo…

 
 
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