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Archivos Mensuales: enero 2018

EL MISTERIOSO SONIDO DEL HUM SE ESCUCHA EN SEVILLA

EL MISTERIOSO SONIDO DEL HUM SE ESCUCHA EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

El misterio fenómeno del Hum ha vuelto a escucharse en Sevilla, el pasado lunes un ruido extraño fue escuchado por ciudadanos de Sevilla en zonas como la barriada de Begoña, Villegas, Nervión o Sevilla-Este.

Juan Antonio López nos indicaba: «Eran las tres de la mañana cuando comencé a escuchar un chirrido en la calle, era como se si estuviera arrastrando el parachoques metálico de un coche antiguo o algo así, como arrastrar chapa, pero desde mi casa, que ves la confluencia de la avenida que da al Virgen Macarena la calle estaba desierta».

Otros vecinos tuvieron la misma experiencia con la coincidencia de haber escuchado ese mismo sonido metálico entre las 2.30 y 4.00 de la madrugada en diferentes puntos de Sevilla. Read the rest of this entry »

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LA CASA MALDITA DE LA SIERRA DE SEVILLA

LA CASA MALDITA DE LA SIERRA DE SEVILLA

 

Por: Jose Manuel García Bautista

Los fenómenos paranormales son atemporales y se pueden dar en cualquier lugar y en cualquier momento, pero debemos saber separar muy bien lo que es un fenómeno paranormal como una casa encantada de un fantasma o un poltergeist. Así el fenómeno que puede marcar el devenir de unos sucesos paranormales en un lugar es la llamada infestación paranormal.

En modernas enciclopedias se define la infestación –desde el prisma de la parapsicología– como «la aparición de distintos fenómenos extraños e inexplicables (poltergeist) en un lugar determinado sin que se deje ver en ellos una intención comunicativa interactiva. No se trata del fenómeno denominado fantasma, sino de otra cosa diferente». Read the rest of this entry »

 

LOS MISTERIOS DE MIGUEL DE MAÑARA

LOS MISTERIOS DE MIGUEL DE MAÑARA

Por: Jose Manuel García Bautista

Ha pasado a la Historia como uno de los hombres más justos que dio la ciudad de Sevilla, pero no siempre fue así… Su nombre: Miguel de Mañana.
Miguel Mañara nació el 3 de marzo de 1627 en Sevilla, hijo de Tomás Mañara Leca y Colona y Jerónima Anfriano Vicentelo, oriundos de Italia, de Córcega que vivían en la ciudad hispalense en la casa palacio de la calle Levíes, en pleno Barrio de Santa Cruz donde nació el propio Miguel de Mañara.

El joven Miguel creció en el seno de una familia muy religiosa relacionada directamente a la orden de Calatrava. A la edad de 13 años heredó el “imperio” económico de su padre y con sólo 21 años se enlazó en matrimonio por poderes con Doña Jerónima María Antonia Carrillo de Mendoza y Castrillo.

Pero Miguel de Mañara destacó, antes de ser una persona piadosa, por ser un libertino que buscaba los placeres de la carne, el sexo, el buen vino y las fiestas nocturnas (y diurna) en Sevilla no siendo un modelo de conducta en la sociedad de la época, un pendenciero.

Pero Miguel de Mañara tuvo una serie de experiencias que lo marcarían, se dice -cuenta la leyenda- que vivió tres apariciones fantasmales de forma directa, la primera de ella fue en el transcurso de una de sus noches de desenfreno cuando vio pasar ante sí a una mujer de extraordinaria belleza, sin pensarlo la siguió hasta la Catedral; logró alcanzarla en un apartado lugar y al desnudarla contempló con pavor se trataba de un esqueleto… Esta experiencia le habría dado un vuelco a su vida y conducido por el camino de la reflexión.

La segunda experiencia que se le atribuye a Miguel de Mañara está relacionada con la anterior, contempló ante sí a una joven en un balcón, de inusual belleza, y con fines lascivos la engatusó para entrar en su alcoba. La joven le lanzó una escala desde el balcón encontrando, al subir, a la doncella en el suelo, su cuerpo era un esqueleto rodeado por cuatro cirios mortuorios.

La última versión, o leyenda, nos dice que tras una noche intensa de sexo y borracheras caminaba Miguel de Mañara por una oscura calle sevillana, frente a él vio pasar un cortejo fúnebre preguntando a uno de los sepultureros por la identidad del finado, aquel al que preguntó, con voz espectral, le respondió que era Don Miguel de Mañara, creyendo que era broma miró al cadáver contemplando su propio cuerpo en el ataúd.

Todo ello le hizo cambiar, la vida que llevaba, desordenada y abocada a una muerte temprana debía cambiar y cambió entregándose por completo a Dios y a los más humildes, siendo el alma del Hospital de la Caridad y de la asistencia a aquellos que padecían enfermedades y hambre sin tener nada. Salía cada mañana a recoger a los mendigos, a los hambrientos, a los enfermos, los cargaba a hombros, les lavaba personalmente manos y pies y los alimentaba. Era un hombre justo, un hombre nuevo, era Miguel de Mañara.

 

EL VESTIDO DE NOVIA ENCANTADO

EL VESTIDO DE NOVIA ENCANTADO

Por: Jose Manuel García Bautista

Pudiera parecer el argumento de una moderna leyenda urbana pero lejos de todo ello nos encontramos ante una dura historia que tiene que ver con un céntrico establecimiento sevillano, un traje de novias y muchas ilusiones rotas de forma trágica… He escuchado esta historia a mil personas pero el testigo directo de ella no fue otro más que yo.

Nuestra paranormal historia comienza en el casco antiguo de la ciudad, en un escaparate lucía un extraordinario vestido de novias, los curiosos y las casaderas se paraban a admirarlo, sin embargo la cara de asombro de las personas –compradoras en potencia- contrastaba con la expresión que tenían las dependientas del lugar. Cariacontecidas asistían todos los días a un siniestro, casi cruel, juego con el otro mundo…

Aquel vestido de novia no debía estar en el escaparate, de hecho todos días se apresuraban a cambiarlo antes de la hora punta de clientes. Lo envolvían en su funda cuidadosamente y llevaban a la planta alta de la tienda donde había un pequeño almacén, misteriosamente aparecía de nuevo en el escaparate a la mañana siguiente.

No existían nuestras modernas cámaras de vigilancia –aún-, y tan sólo podían echar bajo llave aquel vestido y rezar porque no volviera a aparecer en el maniquí a la mañana siguiente. Pero todos los esfuerzos resultaban inútiles…Allí, cuando llegaban por la mañana estaba el vestido luciendo en el maniquí.

Nadie se explicaba cómo podía ser realidad aquella pesadilla. Una noche el propietario, ante el desconcierto y pavor de las empleadas, juró que “no pararé de quedarme aquí por las noches hasta que no descubra a quién pone ese vestido en el maniquí”. Así, aquella misma noche el propietario se quedó en la tienda, en el maniquí un vestido diferente, la noche transcurrió con normalidad, visitaba el escaparate con frecuencia y no sucedió nada extraño. Al llegar sus empleadas le dijeron: “¿has visto el vestido?” y éste, orgulloso, le dijo: “hoy no se movido del almacén”. Las chicas sonrieron con complicidad y cuando miró al escaparate, como por arte de magia, allí estaba el vestido maldito, el vestido encantado. Expuesto y luciendo con todo esplendor.

La expresión de aquel hombre era de horror, de espanto, juraba que no había sucedido nada y que toda la noche el vestido había estado bajo llave y el otro expuesto. Agarró unas tijeras y se dirigió al escaparate, con la intención de destrozarlo, de hacerlo jirones… Pero algo, una fuerza, una voz interior que no sabía explicar lo detuvo, e incluso le cogió miedo.

Aquel vestido no había ido su compradora a recogerlo, pese a estar abonado, hacía meses que debieron ir por él y, sin embargo, nadie apareció. Hicieron las oportunas llamadas telefónicas y dieron con la madre de la contrayente, de la bella joven que debía lucirlo.

Aquella llamada fue impactante y resultó determinante para entender lo sucedido: apenas un mes antes de la boda la chica, mientras conducía en dirección a Sevilla sufrió un terrible accidente de tráfico, como consecuencia de las heridas falleció apenas unos días después. La familia, con la lógica tristeza, no quiso volver a saber nada de aquel hermoso traje que debía lucir su hija en aquel día tan especial. Desde aquel mismo día los sucesos comenzaron a producirse en el interior del establecimiento.

El dueño, al enterarse de lo sucedido, comprendió la situación, aquella alma reclamaba lo que debió haber sido suyo y encargó que se entregara a la familia el traje de novia junto a un ramo de rosas blancas que simbolizara la paz en la que debía descansar la novia.

Desde ese mismo instante los fenómenos en el establecimiento desaparecieron y por fin ella, lució –aunque fuera en el más allá- el traje de sus sueños.

En no pocas ocasiones un fenómeno paranormal se materializa por circunstancias sentimentales o hechos que quedaron pendientes en vida, en esta ocasión algo tan importante como celebrar un matrimonio.

 

SIMBOLISMO TRAS EL CARNAVAL

SIMBOLISMO TRAS EL CARNAVAL

Por: Jose Manuel García Bautista

Cádiz vive los momentos más esperados del año que tendrán su justo y espléndido colofón en el Teatro Falla con la gran final pero… ¿De dónde viene la costumbre del carnaval y su celebración?

El carnaval es la celebración, el festejo de la carne antes de iniciar la Cuaresma, siendo esta última una etapa de purificación antes del solsticio de primavera. Así el carnaval era una especie de canto a la felicidad, al desenfreno, a las pasiones, a la ilusión.

No obstante el Carnaval deriva de los antiguos ritos en honor al dios romano Saturno, de ahí toma el nombre de las Saturnales. Con la llegada del cristianismo, como religión oficial, se creía que esta fiesta se iba a suprimir, pero sufrió una transformación, de Saturnales pasó a llamarse Carnaval y en ella no se rendía culto a ningún dios pagano sino a la despedida de ingerir carne o tener una vida disoluta con motivo de la llegada de la Cuaresma, previa a Semana Santa.
En los días de las Saturnales, del Carnaval, casi todo estaba permitido, se bebía, de comía, se disfrutaba del sexo y todo amparado en el anonimato de un disfraz o de una máscara.

La despedida del tiempo de Carnaval llevaba en los días que anteceden al miércoles de ceniza, cuando se inicia la Cuaresma, los cuarenta días antes del Domingo de Resurrección, en ese periodo debe haber control, oración, ayuno, penitencia y religiosidad.

Pero también tiene una simbología oculta pues el carnaval era sinónimo de desenfreno y esa tendencia se relacionó al agua pues se establecieron analogías con las aguas de vida, con las aguas espermáticas, es decir: el Amor y el Sexo.

Un elemento imprescindible es el lucir máscara que cubren el rostro, la identidad del ser, de la persona, que es una analogía del dormir la conciencia de quienes las usan, de la falsa personalidad, de lo que se querría ser y no se es o no se quiere ser; el antifaz de la falsa personalidad que impide y oculta la manifestación de la Esencia.

Otros elementos imprescindibles en Carnaval es lucir disfraces. El disfraz es una referencia al Ego y sus múltiples variantes o al yo psicológico.

Se relaciona también, en lo oculto y simbólico con el huevo y la harina (ingredientes de muchos dulces junto con la imprescindible azúcar)… Igual que los cascarones de huevo: el cascarón cuando pierde la esencia, puro ego, llamativo, sugerente por lo que esconde. O la harina regada que es símbolo de nuestra huella, de nuestra semilla hecha polvo.
Un elemento que se da en algunos carnavales es el de la quema de un gigante de paja: es la necesidad de la muerte del Ego en las llamas purificadoras, en el fuego purificador.

Llegando al final del Carnaval llegamos al martes que es el último día permitido para el consumo de carne y el sexo. El día después es Miércoles de Ceniza, cuando de consume hecho cenizas el yo pluralizado y se comienza con la purificación tras una fiesta, la del carnaval que deriva -su nombre- de ‘carnem levare’ de eliminar la carne. Feliz Carnaval.

 
 

EXPERIENCIAS PARANORMALES EN EL POLICLÍNICO

EXPERIENCIAS PARANORMALES EN EL POLICLÍNICO

Por: Jose Manuel García Bautista

Es conocido en Sevilla popularmente como “El Policlínico” pero realmente es el Hospital Universitario Virgen de La Macarena. Un conjunto de edificios de suma importancia dentro de la ciudad y con un alta tasa de atenciones médicas a pacientes durante todo el año con diferentes ramas de especialización.
Su construcción no estuvo exenta de problemas y tragedias, pues durante la misma se registraron numerosos accidentes y un desplome que acabó con la vida de varios trabajadores, puede que este hecho marcara por siempre aquel edificio en cuyo interior habita el misterio.

Reconozco que tengo muchos amigos entre sus trabajadores, en diferentes áreas del mismo y todos me cuentas historias espeluznantes. En un lugar tan señalado tuvo su espacio de trabajo un conocido, y reputado, médico de Sevilla muy interesado en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y los fenómenos inexplicados, él era el conocido doctor Enrique Vila López. También el bueno de Enrique atesoraba experiencias en su interior.

Pero mi interés por el edificio llega tras la muerte de Enrique Vila pues un antiguo compañero de trabajo, Virgilio, me comenta una mañana mientras trabajaba para una de las cajas de ahorro de Sevilla:

-José Manuel, tengo que hablar contigo.

Con actitud seria y gesto severo me dispuse a oírlo y me iba a quedar perplejo: “Mi mujer ha estado de baja unos meses por un tema médico, trabaja en el Macarena, al regresar al trabajo tras la baja, en el mes de Marzo de 2008, iba hacia su planta cuando por la baja se cruzó con un médico, lo saludó como todas las mañanas antes de su baja pero él iba pensativo, a lo suyo y no respondió. Ese detalle le extraño a mi mujer pues siempre ha sido muy atento y educado. Al reencontrarse con sus compañeras los típicos besos y abrazos y pasado un rato comentó la circunstancia a una de ellas, le dijo: “Me he cruzado abajo con el doctor y no me ha saludado si quiera”. La amiga le dijo que “estás segura que era él” y ella dijo que si… Entonces le dijo: “¿No te has enterado de lo ha sucedido?”. Pero ella ha estado muy desconectada del trabajo y no sabía nada, así que su amiga le dijo: “Murió hace unos meses, es imposible que te hayas cruzado con él”. Pero mi mujer estaba segura y se puso nerviosa, entonces, viendo el panorama, una compañera le dijo que no se pusiera así pues ya eran varias las personas que lo habían visto en el hospital tras su muerte”.

En el transcurso de una ruta del misterio, un amigo, Juanjo, me decía: “¿Sabes lo que ocurre en el Macarena? Los fantasmas que allí se aparecen”. Y le respondí afirmativamente, aunque sería él el que me sorprendería al decirme: “Es lógico, mi abuelo murió allí, en el desplome del hospital cuando se estaba construyendo y en el que murieron muchas personas, aquello fue una tragedia que desde entonces se dice que hay fantasmas, no me extrañan que sean aquellos que murieron allí”.

Tampoco se salva la zona de rayos X donde algo hay: puertas que se abren y se cierran, frías corrientes de aire y una extraña presencia que se deja notar…

Evidentemente el hospital ha visto en sus salas muchas tragedias, muchos accidentes, muchas lágrimas, mucho dolor, y todo ello van cargando el lugar con su “personalidad” que hace que se manifieste, antes o después, entre aquellos que trabajan en su interior o simplemente deben acudir al centro hospitalario. Y es que los hospitales tienen estas cosas y raro es aquel que se libra de ellas. El Virgen Macarena tiene sus propios fantasmas, no temas, algunos llevan consigo todo un mensaje de esperanza.

Hay pacientes que dicen haber sentido presencias en una habitación de la tercera planta, una habitación donde también se ha dado cita la temible parca que, incompasiva, se llevó a uno de sus pacientes.

 

LA PESTE… LA MALDICIÓN DE SEVILLA

LA PESTE… LA MALDICIÓN DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Uno de los mayores azotes que sufrió Andalucía a nivel de epidemias fue, sin dudas, la de la peste en 1649 en la ciudad de Sevilla; el puerto, el origen de la riqueza que entraba en la ciudad también se convirtió en, casi, su sentencia de muerte.

Sevilla tenía en la época unos 130.000 habitantes de los que murieron 60.000, víctimas que eran llevadas extramuros de la ciudad para ser quemadas entre el miedo, la inquietud y la desesperación de sus habitantes que sabían que la muerte rondaba a la vieja Híspalis.

No fue el siglo XVII fácil para muchas localidades de España que vieron como la misma plaga les afectaba, antes que la ciudad de Sevilla fue Valencia en junio de 1647, de allí, de su puerto y por los enlaces entre ciudades, pasó a Murcia, Aragón y Andalucía. Así a través de los puertos, vía África y América, llegaban barcos con ratas que portaban la pulga transmisora de la peste, a todo ello se unía el tremendo impacto que tuvo en la población la mala cosecha debido a las intensas lluvias de aquel año que provocó una carestía de alimentos, carestía que derivó en una subida de los mismos y en la hambruna de sus habitantes al no tener dinero con el que comprar estos bienes tan necesarios. Lo uno llevó a lo otro: ratas, mala alimentación… La Peste llegó a Sevilla. Tras las inundaciones en la ciudad muchas fueron las personas que comenzaron a caer con náuseas, vahídos y lucir las famosas “bubas” de la peste.

Ortiz de Zúñiga, histórico cronista de Sevilla, dio cuenta de todo ello en sus escritos, de aquella terrible epidemia que asoló a Sevilla, “Memorias de Sevilla” de Morales Padrón es un buen ejemplo de cómo se vivió aquella terrible plaga y la impotencia antes las muertes masivas a diario.

Además la mala salubridad de la época hacía que los cuerpos de hacinaran en las calles originando la propagación de la enfermedad, sobre todo en los barrios más necesitados y pobres de Sevilla que acudían a hospitales como el de La Sangre o Las Cinco LLagas (es el mismo edificio) para pedir cama o atención sanitaria en una ciudad desbordada por la muerte.
Se prohibió el robo de la ropa de los difuntos (entre otras medidas), y se procedía a su quema, ya que las pulgas se quedaban en la ropa, en el tejido, y cuando alguien empleaba la misma era picado por la pulga y transmitida la enfermedad por lo que comenzaba el ciclo nuevamente.

La ciudad dispuso quemaderos y carneros en El Baratillo (zona del Arenal), San Jacinto, Macarena, Puerta Osario o el Prado de San Sebastián ante la masiva mortandad de la epidemia. Las cifras se estimaron en 60.000 víctimas pero podrían alcanzar las 175.000 contando otras poblaciones y visitantes de la ciudad.

Ante la magnitud de la catástrofe se decretó desde Madrid la prohibición de la entrada en la capital de personas que llegaran desde la ciudad hispalense. El 20 de julio se cerró el hospital de Triana, murieron más de 12.000 personas pues lo hicieron con los enfermos dentro… No había salvación para ellos. La cota máxima se obtiene en la octava del Corpus con más de 4.000 defunciones.

La peste se llevó a muchos sevillanos y personajes ilustres, uno de ellos el insigne escultor Juan Martínez Montañés el 18 de junio de 1649. Comenzó a remitir en el mes de julio pero Sevilla quedó reducida a casi una ciudad fantasma.

 
 
 
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