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LOS SECRETOS DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

LOS SECRETOS DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

Por: Jose Manuel García Bautista

La historia de la Virgen de Guadalupe es sin duda apasionante, de aquellas que a uno le despierta los sentimientos y la curiosidad por que encierra mucho de Historia y de Misterio.

Existía en el valle de México un lugar llamado como el cerro del Tepeyac que despetaba una gran devoción religiosa. Se ubicaba, y ubica, en la ribera occidental del lago de Texcoco, donde –curiosamente- se encontraba el templo de la diosa Coatlicue o Teteoinan (madre de los dioses), también llamada Tonantzin (nuestra Venerable Madre). Recibía un gran culto y un gran número de fieles pero durante la Conquista de México por parte de las tropas de Hernán Cortés el templo fue destruido con la intención de erradicar su culto en el proceso de evangelización de aquellas tierras y de aquellos “indígenas” que sin dudas eran más civilizados que aquellas hordas invasoras. Así en su lugar, en el Tepeyac, la orden franciscana erigió una ermita hacía el año 1530. Los indígenas acudían a aquel lugar a adorar a una Virgen María (la madre de Dios, curiosa analogía con el anterior culto pagano) pintada, culto que prosiguió hasta nuestros días teniendo una gran devoción en tierras mexicanas.

Cuenta su historia que la Virgen de Guadalupe se aparece en el año 1531, coincidiendo con el décimo aniversario de la toma de México-Tenochtitlan por parte de la corona de España. Según cuentan las crónicas del “Nican Mopohua” en náhualt escrito por Luis Lasso de la Vega en ese año se produce la aparición de la Virgen en el cerro del Tepeyac, parece que pudo haber existido una remodelación de la ermita y de su imagen a cargo del arzobispo Alonso de Montúfar en el año 1555 correspondiéndose con los registros aparicionistas de la Virgen de entre 1555 y 1556, esto refrendado por lo “Diarios de Juan Bautista” y los “Anales de México y sus alrededores” .

En el siglo XVII Domingo Francisco Chimalpahin Quauhtlehuanitzin sitúa este hecho en el año 1556 de esta forma: “Año 12-Pedernal, 1556 años. Iba quedando bien doblado y fuerte el muro de piedra que daría la vuelta a toda la ciudad de México. Para la obra hicieron reunir a toda la gente de todos los pueblos del rumbo, por orden de los jefes y según disposiciones de don Luis de Velasco, Visurrey. Así pudo terminarse la muralla. También entonces ocurrió la aparición, dicho sea con respeto, de nuestra querida madre, Sancta María de Guadalupe en el Tepeyácac”.

No por fruto del azar aquella imagen mariana, y cristiana, siguió siendo llamada Tonantzin y era motivo de peregrinaciones y romerías, así los españoles decidieron llamarla como Virgen de Guadalupe, como la patrona de Extremadura, de donde procedían muchos de aquellos rudos conquistadores.

Entre tanto muchos indígenas creían que la imagen era milagrosa por que la había pintado un indígena llamado Marcos y ello, según la Iglesia, confundía al devoto… Todo estaba dentro de una lucha dentro de la “misión” evangelizadora de los franciscanos y el poder eclesiástico en las nuevas tierras del Imperio español.

Así el arzobispado de México decidió proseguir con el culto a la imagen pese a la oposición de los frailes, Francisco de Bustamante o Bernardino de Sahagún, seguían esta corriente de oposición, este último recogía en su “Historia general de las cosas de la Nueva España” de 1576: “Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre; allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejanas tierras […]; y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se debía remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios Señora Nuestra no es Tonantzin sino Dios y Nantzin; parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente”.

La historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe es apasionante, en el “Nican Mopohua” se afirma que un testigo de la aparición fue fray Juan de Zumárraga que posteriormente, en 1533, sería obispo de México. La primera aparición se produce el 9 de Diciembre de 1531 al indígena Juan Diego Cauhtlatoatzin, un converso mexica en el cerro del Tepeyac, allí la Virgen de pide al indígena que se construya un templo en aquel lugar. Asustado Juan Diego corre a contarle su experiencia a Juan De Zumárraga quién no lo cree refutándole la aparición y exigiéndole pruebas de ello. Juan Diego acude al cerro donde se le vuelve a aparecer la Virgen quién participe de la petición del fraile pide al mexica converso que corte unas rosas de castilla del cerro, de una zona seca e inhóspita. El indio así lo hizo y las guardó en su ayate, en su túnica. Regresó a enseñar la prueba al frailes desplegando el ayate para comprobar como grabado en el basto tejido se encontraba una imagen de la Virgen, la misma Señora que se le apareció al indio en el cerro del Tepeyac, una imagen plana –como dibujada o pintada- mientras las rosas caían por la estancia del asombrado ciervo de Dios… Desde aquel día el culto, oportuno para los cristianos, a la imagen del Tepeyac su multitudinario.

Para muchos en 1531 todo aquello no era más que un sincretismo con la diosa mexica Tonantzin, un culto encubierto que ya se celebraba en el cerro del Tepeyac tal y como narra Fray Bernardino de Sahagún: “Cerca de los montes hay tres ó cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla, y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los Dioses, que ellos la llamaban Tonantzin, que quiere decir nuestra madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas estas comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas”.

Igualmente en los Escritos de Puebla afirma Fray Bernardino de Sahagún: “Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomando ocasión de los predicadores, que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto; pero esto sabemos de cierto, que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua; y es cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora á visitar á esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como antes; la cual devoción también es sospechosa porque en todas partes hay muchas Iglesias de Nuestra Señora y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente”.

Estos textos sirvieron para que la figura del indio Juan Diego fuera elevada a los altares por su santidad siglos después.

Así, no exento de controversias y riñas el culto se mantuvo, mientras la poderosa figura de la Virgen de Guadalupe era ajena a esas trivialidades y continuaba una labor milagrosa en toda la zona.

En 1929 el fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe, Alfonso Marcué, descubrió que en la imagen de la Virgen, en su ojo derecho parecía existir la figura de un hombre con barba… Aquello parecía sólo fruto del azar pero realizó un estudio más concienzudo, inspecciones y estudios ópticos hasta que no había ninguna duda: ¡la imagen existía! Y se informó a las autoridades eclesiásticas, pidiéndose absoluto silencio sobre todo ello.

El 29 de Mayo de 1951, José Carlos Salinas Chavez, dibujante, percibe el mismo rostro que Marcué veinte años antes… Reflejado en el ojo izquierdo…¿Cómo podía ser? El ojo derecho y el ojo izquierdo contenían imágenes comportándose de forma muy similar al ojo humano pero ¡en una pintura!…o presunta pintura de la Virgen como aún lo consideraban.

La imagen comenzó entonces todo un proceso de verificación llegando a conclusiones asombrosas, la primera fue la no existencia en la imagen original de pigmentos pictóricos en la tilma o ayate de Juan Diego, por lo que parecía, y parece, de origen milagroso. Diferente son los restos de pinturas en los añadidos que tiene la imagen.

La segunda sorpresa fue el estado de conservación del ayate, una prenda de muy corta duración y que sin embargo a ésta la contemplaban ya casi 500 años… cinco siglos al servicio del devoto y del fiel…Era, y es, asombroso.

Más de una veintena de oftalmólogos han examinado la imagen como el prestigioso Dr. Javier Torroella Bueno, el 27 de marzo de 1956. En su análisis este médico mexicano certifica la presencia del triple reflejo (Efecto de Samson-Purkinje) “característico de todo ojo humano normal vivo” y afirma que “las imágenes resultantes se ubican exactamente donde deberían estar según el citado efecto, y también que la distorsión de las imágenes concuerda perfectamente con la curvatura de la córnea”.

El oftalmólogo, Rafael Torrija Lavoignet, volvió a examinar los de la imagen ya con mas detenimiento utilizando un oftalmoscopio. El Informe Lavoignet da fe de la existencia de la figura humana en las córneas de ambos ojos, en ellas se evidencia “la ubicación y distorsión propias de un ojo humano normal, notando además una inexplicable apariencia “viva” de los ojos al ser examinados”.

El doctor José Aste Tonsman, en 1979, inició un nuevo estudio sobre los ojos de la imagen trabajando para IBM en procesamiento digital de imágenes, imágenes de alta calidad digitalizadas directamente de la tilma guadalupana, Tonsman descubrió además del primer busto humano cuatro figuras mas en ambos ojos. El descubrimiento fue un hallazgo importantísimo que hablaba a las claras del milagro de la Virgen en el cerro del Tepeyac. Tonsmann publicó sus estudios sobre los ojos en la tilma con completos detalles y fotografías. La conclusión más importante fue la del mensaje en forma de imágenes que dejó la aparición del Tepeyac en la tilma para que las generaciones venideras utilizando la moderna tecnología pudieran descubrirla, fue lo más inquietante… Según Tonsman en los ojos se aprecia: “la imagen de una familia presente en el centro de los ojos de la Virgen. Se muestra varias figuras humanas que parecen constituir una familia, incluyendo varios niños y un bebé llevado en la espalda por su madre como se acostumbraba en el siglo XVI, aparece en el centro de la pupila de la Virgen, como centro de su mirada”.

La imagen de la Virgen de Guadalupe, en sus ojos, nos muestra pues la imagen impresa y detallada de trece personajes. Esos mismos personajes están presentes tanto en el ojo izquierdo como en el derecho, en diferentes proporciones, como sucede en los ojos de un ser humano que refleja los objetos que tiene en frente. Todo ello en sus dimensiones microscópicas sobre el iris y las pupilas de los ojos.

Según el Dr. Aste Tönsmann a Zenit: “nos encontramos ante una imagen que no ha sido pintada con mano de hombre”. En 1979 los norteamericanos Philip Callahan y Jody B. Smith sometieron a estudio la imagen con rayos infrarrojos y descubrieron que no había huella de pintura y que el tejido no había sido tratado con nada que lo conservaran.

El premio Nobel en Química, Richard Kuhn, realizó análisis químicos en cuyo informa final afirmaba: “la imagen no tiene colorantes naturales, ni animales ni mucho menos minerales. Dado que en aquella época no existían los colorantes sintéticos, la imagen, desde este punto de vista, es inexplicable”.

El Dr. Aste Tönsmann prosigue: “Cahallan y Smith han mostrado cómo la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridescencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas”, además: “ en los ojos de la Virgen se encuentran reflejados los testigos del milagro guadalupano, el momento la que Juan Diego mostraba el ayate al obispo. Los ojos de la Virgen tienen así el reflejo que hubiera quedado impreso en los ojos de cualquier persona en esa posición. Se puede intuir un indio sentado, que mira hacia lo alto; el perfil de un hombre anciano, con la barba blanca y la cabeza con calvicie avanzada, como el retrato de Juan de Zumárraga realizado por Miguel Cabrera para representar el milagro; un hombre más joven, con toda probabilidad el intérprete Juan González; un indio de rasgos marcados, con barba y bigote, que abre su propio manto ante el obispo, sin duda Juan Diego; una mujer de rostro oscuro, una sierva negra que estaba al servicio del obispo; un hombre de rasgos españoles que mira pensativo acariciándose la barba con la mano.

Por el contrario en el año 2002 el restaurador de arte José Sol Rosales examinó la imagen con técnicas de estereomicroscopía encontrando: sulfato de calcio, ollín de pino, en colores blanco y azul, y tierras verdes (suciedad), redes hechas de carmín y otros pigmentos, también oro. Según el restaurador: todos estos elementos eran materiales y métodos consistentes con los del siglo XVI en materia de pintura.

En 1999 el arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, mandó estudiar la imagen hallando en aquel estudio tres capas de pintura: “al menos una de la cual tenía iniciales pintadas sobre ella”, es decir: firmada. Al igual encontró muchas similitudes con la imagen de la Virgen de Guadalupe de Extremadura.

El Dr. Garza Valdés afirmó: “que la tela en donde fue pintada la imagen era de cáñamo e hilo, no de fibras de agave como se creía” aunque fue revocado por el también Dr. Gilberto Aguirre quién creía muy forzadas las conclusiones del Dr. Garza Valdés.

Igualmente se habla de otras imágenes similares a la de la imagen de la Virgen de Guadalupe como la del pueblo del estado de Morelos, Tlaltenango, donde apareció una imagen muy similar llevada por dos desconocidos (¿un nuevo milagro?) y cuya caja desataba un fuerte aroma a rosas y sándalo La imagen ha sido venerada desde el 8 de Septiembre de 1720, siendo aceptada como una aparición por las autoridades católicas locales.

Y es que la imagen de la Virgen de Guadalupe, como la Sábana Santa de Turín, no está exenta de polémicas y verdades, aunque se realidad se pueda comprobar todos los días en el antiguo Cerro del Tepeyac rodeada de miles de fieles.

 

¿HUBO MUJERES TEMPLARIAS?

¿HUBO MUJERES TEMPLARIAS?

Por: Jose Manuel García Bautista

Las reglas de las antiguas órdenes monástico-militares eran muy estrictas, tanto que se castigaba con la muerte a aquellos que fueran en contra de las normas establecidas dentro de ellas.

Son los textos históricos los que nos indican que no hubo mujeres templarias entendiendo a tales como aquellas damas templarias instruidas en el arte de la guerra, por contra si existieron mujeres piadosas que seguían a los caballeros templarios y que se encargaban de la labores de enfermería, costura, ganadería y cultivos. Inicialmente se indica que eran monjas, religiosas, las ocupadas de ello y también existe la vía de entender a estas como colaboradoras de los caballeros templarios en tareas en donaciones y encomiendas. En una sociedad tan feudalizada y machista no era concebible de una mujer guerrera o “dama templaria” pues el único caso de mujer al mando de un ejército lo tenemos en Juana de Arco y la polémica le atenazó hasta la hora de su muerte. Otro ejemplo de cooperadora de los templarios lo tenemos en una dama de nombre Azalais, dama de Rosellón, que se entregó “en cuerpo y alma” a Dios y a la Santa Caballería de Jerusalén entregando para ello su feudo en Villamolaque.

Las cooperadoras templarias tenían una relación indirecta con el Temple pues se encargaban de tareas caritativas y de recolección de donativos entre los nombres, como el caso de Juana, viuda de Ricardo de Chaldefelde de Inglaterra, la cual entregó sus votos como dama ante el Archidiácono de Wilshire, o la religiosa madre Inés, abadesa de Camaldules de Saint-Michael del Erno que afilió su persona y su comunidad para ayuda de la Orden Templaria. Así pues tuvieron un papel de segunda línea pero nunca tomando armas.

No obstante hay un documento que habla del coraje de aquellas acompañantes de los templarios, es en la batalla de las Navas de Tolosa, en dicho documento, árabe, se puede leer: “los contingentes templarios lucharon con gran coraje estimulados por las hazañas de sus compañeras” (documento árabe del siglo XIII del cronista Ibn Abi Zar), aunque la realidad es que es puesto en duda o, tal vez, se refieran al empeño en sus otras tareas ya indicadas.

Las mujeres tenían un papel fundamental dentro de la escala de creencias templarias, la defensa y veneración de la Virgen María o María Magdalena era fundamental, así pues la posibilidad de la existencia de “damas templarias” es alta siempre y cuando se acepte que su papel no era el mismo que los caballeros así como sus funciones.

En la propia regla de los templarios existía un texto en el que, dentro de sus artículos, se podía leer: “(…) de ahora en adelante, que ninguna dama sea admitida como hermana en la casa del Temple (…)” esto da a entender que en los primeros años de existencia de la Orden pudo haber “damas” que realizaron diferentes labores teniendo la consideración de “afiliadas” pero nunca como parte de pleno derecho de la Orden.

Hoy día los historiadores especializados en las conocidas como “Damas Templarias” tienen pocas dudas que se trataban realmente de monjas viviendo al margen de los hombres y con los que no tenían, obviamente, contacto carnal, incluso no poder besar a un mujer bajo la pena de la expulsión de la Orden Templaria.

Hoy día es usual ver dentro de las diferentes órdenes neo-templarias a “damas” en sus formaciones, el tiempo ha modificado las normas internas y muchas de estas derivadas de aquellas de antaño han rectificado sus planteamientos. En la actualidad las mujeres también disfrutan de este afán por conocer más, y mejor, los secretos y vida de los Templarios.

 

TASSILLI N’AJJER: EL GRAN DIOS MARCIANO

TASSILLI N’AJJER: EL GRAN DIOS MARCIANO

Por: Jose Manuel García Bautista

Si viajamos a Tassilli N´Ajjer comprenderemos como aquellos pueblos primitivos de nuestra antiguedad creían en algo más…

Ubicada en Argelia, en la meseta de Tassilli en el desierto del Sáhara, a diez kilómetros de la ciudad más cercana, Djanet, encontraremos unas hermosas pinturas rupestres que magnifican todos los acontecimientos de esa comunicación con los antiguos dioses. Datadas en el Paleolítico superior y el Neolítico, hace más de 8.000 años, se representan escenas en los que seres superiores “raptan” a lugareñas, a pobladoras. Seres representados de forma ejemplar, de talla superior indicándonos que su tamaño es una alegoría a lo que representan… El más destacable de todo este conjunto pictórico es aquel en el que emerge la figura de un curioso ser, sobre la pétrea superficie se representa la veneración a un Dios de rasgos poco humanos y es una de las pinturas rupestres más enigmáticas jamás encontradas. Las primeras informaciones sobre este maravilloso “museo” paleolítico nos llegan de los años de La Primera Guerra Mundial, imágenes y datos tomados por la Legión Extranjera Francesa que habían explorado regiones a más de 1.400 kilómetro de Argel. Charles Brenans, a comienzos de 1933, tomó unas fotografías que mostró a los arqueólogos y geógrafos franceses , el teniente Brenans era el responsable del puesto de Djanet, y fue el encargado de realizar un reconocimiento con su escuadrón de camellos sobre la meseta, durante aquel reconocimiento descubrió las cuevas, unas cuevas adornadas de vívidas e impresionantes pinturas.

Con rapidez se propagó la noticia del descubrimiento en aquellas zonas creídas inhóspitas, la sociedad de la época creía que allí nadie podría haber vivido nunca… Pero rendidos ante la evidencia reconocieron la admiración por aquellas pinturas rupestres donde se ponía de manifiesto la vida material, espiritual y religiosa de los pueblos del paleolítico del Sáhara. Los científicos de la época menos ortodoxos no dudaban en afirmar que la zona africana donde se había realizado el descubrimiento fue, hace 4.000 años, un vergel de vida, el hallazgo de estas pinturas venía a ser la ratificación de aquellas afirmaciones.

Se realizaron varias expediciones de investigación y estudios hasta Tassili. De sus pinturas se desprendía la necesidad del hombre de representar y estar en contacto con ese más allá, llamémoslo como dioses, como plano paralelo o como mundo de los muertos… Se hicieron concienzudos trabajos sobre todo el conjunto rupestre pero la explosión de la Segunda Guerra Mundial hizo que casi todo pasara a un segundo plano, los mejores especialistas se encontraban sirviendo en la guerra a las órdenes de Francia y en esta ocasión se debió de pedir ayuda al Ejército francés por su experiencia y protección. Así sería como el etnólogo y arqueólogo francés Henri Lhote se encontraría, por primera vez, con Tassili, era uno los especialistas más destacados de su época, se decía de él que tenía un carácter excepcional y que era amante del desierto. Tassili sería su paraíso perdido…

Lhote tenía una amplia experiencia en el desierto, sumaba más de 80.000 kilómetros a través de él, gozaba de la amistad del pueblo Tuareg y de los pueblos asentados en la región de los ríos secos en el macizo de Ahaggar. Pero su nombramiento para investigar las pinturas de Tassili se realizó gracias a todo el conocimiento aprendido sobre el terreno, en el mismo desierto, gracias a lo cual obtuvo el doctorado por la Universidad de París. Tras aquel ajetreado año comenzó a preparar la expedición que le llevaría a Tasssili para investigar sus enigmáticos “dioses” de Tassili, pero esta debería esperar…

Uno de los primeros trabajos de Lhote en Tassilo fue el calco y coloreado de las pinturas. Destacaba la riqueza de motivos representados así como la gran cantidad de pinturas que decoraban cada palmo de las “paredes” de aquella cueva, era una explosión del arte rupestre en el corazón de aquel infierno en mitad del Sahara. Las pinturas representaban formas extrañas como cazadores, arqueros, grandes escenas de la vida cotidiana, pequeñas gacelas o los descomunales y amenazantes “dioses” que se localizan en superficies… ¿Qué trataban de decirnos aquellos primitivos cronistas?

El equipo de Henri Lhote exploró la región de Tan-Zumaitak y la de Tamir, Henri Lhote para posteriormente dirigirse al pequeño macizo de Yabbaren. Charles Brenans le dijo proféticamente a Lhote un sentimiento que lo invadiría: “Cuando veas Yabbaren te quedarás estupefacto”. La vista es sencillamente sobrecogedora y más cuando en lenguaje tuareg descubrimos que “Yabbaren” significa “Los Gigantes”. Aquellos gigantes o dioses que vigilan o raptan a las mujeres del pueblo, aquellos gigantes que pueden ser la representación de un más allá idealizados como seres superiores… Para la historia quedaron como los supuestos cosmonautas, quizás dejándose arrastrar por una corriente más amarillista dentro del mundo del misterio más que de la arqueología, su verdadero campo de investigación. Henri Lhote escribió sobre estas desconcertantes pinturas: “Cuando nos encontramos entre las cúpulas de areniscas que se parecen a las aldeas negras de chozas redondas no pudimos reprimir un gesto de admiración hasta el punto el caos es salvaje e impresionante”. Y es que el investigador francés halló una especie de pequeña ciudad, con sus calles y demás elementos urbanos en las que todas las paredes están cubiertas por representaciones de estos dioses con “cabezas redondas”, imágenes de gran tamaño cuya factura ha sido datada entre el 7.500 o el 8.000 a.C.

La extrañeza de aquellos dibujos han llevado a muchos a preguntarse sobre lo que nos quisieron decir aquellos primitivos habitantes de la meseta de Tassili, esas representaciones de posible dioses o cosmonautas que llegaron a la tierra durante el periodo paleolítico…, o con los que se estableció contacto en pleno paleolítico… Puede que representen a seres superiores, los shemsuhor que descendieron sobre el Antiguo Egipto antes de sus castas… ¿Por qué no? Seres superiores que fueron representados en esta región montañosa del sur de Argelia y que el temor de sus pobladores hizo que los pintaran, para su inmortalidad, observando la convivencia, evolución y técnica de los primeros grupos humanos.

Sobre aquellas jornadas de trabajo y observación, tras contemplar en Yabbaren el llamado “Gran Dios Marciano” Henry Lhote escribiría: “Hay que retroceder un tanto para verlo en conjunto. El perfil es simple, y la cabeza redonda y sin más detalles que un doble óvalo en mitad de la cara, recuerda la imagen que comúnmente nos forjamos de un ser de otro planeta. ¡Los marcianos! Qué título para un reportaje y qué anticipación. Pues si seres extraterrestres pusieron alguna vez pie en el Sahara, hubo de ser hace muchísimos siglos ya que las pinturas de esos personajes de cabeza redonda del Tassili, cuentan, por lo que colegimos, entre las más antiguas. Los “marcianos” -prosigue- abundan en Yabbaren y hemos podido trasladar no pocos frescos espléndidos referentes a su estadía. Brenans había señalado algunos pero las mejores piezas le habían pasado por alto pues son prácticamente invisibles y para volverlas a la luz ha sido menester un buen lavado de las paredes con esponja.”

A él ese pueblo lo definiría como su “Dios” o su “Gran Dios Marciano” y para contactar con él recurrirían a todo tipo de ungüentos y pócimas alucinatorias que propiciar ese viaje más allá de las fronteras de la Ciencia… El contacto por saber de aquellas “raptadas” que, tal vez, simplemente perecieron en un desastre natural, o entre guerras tribales, y que ellos en su saber popular prefirieron creer que ese ser superior las había llevado junto a él. Explicaciones sobrenaturales para explicar o calmar la pena ante la muerte y el dolor. La firme creencia de una existencia en otro mundo, otro plano u otra vida cierta con la que no podemos contactar salvo que exista un canal de comunicación evidente, o sólo para aquellos con un don muy especial…

De estas épocas pretéritas casi ya olvidadas en el tiempo tenemos los diferentes yacimientos y pinturas rupestres existentes por todo el globo en el cual queda patente la necesidad de creencia en un más allá por el tipo de sepulturas y ajuares funerarios encontrados y los ritos a ellos asociados (posición fetal del los cuerpos, orientaciones, ubicación, etc). Esto nos permite llegar al antiguo Egipto en sus más tempranas épocas, donde también eran muy prestigiados los diferentes oráculos, como el existente en el oasis de Siwa, y entre otras cosas el no demostrado origen de elementos tales como el tarot, los espejos pulidos y otros ritos místicos relacionados. No podemos olvidar incluir que esa misma mística llevó al hombre de la época a construir un “aparato”, siguiendo unas instrucciones muy precisas, para hablar con Dios…, el Arca de la Alianza y su posible ubicación en el actual África dejan en evidencia este desaforado intento del hombre por la comunicación con el más allá.

De aquellos intentos por contactar con el más allá de aquellos primeros pobladores de hace más de 10.000 años vamos a saltar, en este viaje en el espacio y en el tiempo que les proponemos, hasta la antigua Grecia, cuna de pensadores, de oradores, de guerreros, de libertad y de libertades, de tolerancia, mística y misterios…

 

BRUJERÍA EN CÁDIZ

BRUJERÍA EN CÁDIZ

Por: Jose Manuel García Bautista

La Edad Media fue un periodo de la Historia especialmente oscura y, en determinados casos, terrible, un reinado de terror que se instauró al amparo de la fe y que fue encarnado por el Santo Oficio, la Santa Inquisición en una mal entendida lucha contra el mal y el Demonio.

Así la brujería y la hechicería iban a ser los principales enemigos de la fe, así el norte de España, como Zugarramurdi o los montes de Asturias o Cantabria encarnaron muchos de aquellos aquelarres de los que destacan los realizados en Galicia, no obstante encontramos que Álvaro Pelayo, obispo de Silves, en 1343, escribía al rey Alfonso XI: “recomiendo a Alfonso XI que prohíba en sus reinos que vivan en ellos adivinos, sortílegos hechiceras y demás calaña, en especial en Andalucía y Asturias donde su particularmente abundantes, y en las constituciones dadas por el obispo de Oviedo”, toda una declaración de intenciones contra aquellos que “abrazaban” a Satanás.

Pero el sur de España también tiene sus episodios con brujas y hechiceras, famosas en la zona de Córdoba las denominadas como “Las Camachas” o los aquelarres que se hacían en las galerías subterráneas que oculta el subsuelo de Sevilla, y en Cádiz también encontramos referencias a esa misma brujería y hechicera, así destacan “la beata ciega” Dolores, fray Judas Morales, Rosa del Castilla, Francisca de Santiago o María López, entre otros.

María López era “especialista” en conjuros de amor, siempre tan demandados. Igualmente Catalina Díaz, igualmente dedicadas al tema del corazón, a los amantes y a los hechizos para embrujar a los hombres, “amansarlos” para hacerlos regresar junto a su amante o de aborrecer a la figura enemiga de ese amor, normalmente una esposa.

“La beata ciega” tiene una historia singular, se llamaba Dolores, y era temida en Jerez por su “poder” como bruja, privada de la vista y picada su cara en viruela su aspecto era aún más temible e inquietaba sólo estar en presencia de ella. Se la acusó ante el Santo Oficio de ser seguidora de la herejía de Miguel Molinos, un sacerdote del siglo XVII, que se perdió en el camino de la fe, sus seguidores eran llamados molinosistas.

Fray Judas Morales fue presbítero de las terceras de San Francisco, su “ministerio” lo encontramos en un monasterio de Jerez de la Frontera, gustaba de relacionarse con gitanas, curanderas y hechiceras. Un día consiguió un libro de conjuros e invocaciones al demonio y ese día cambió todo para él… Pidió al demonio una mujer y de aquella petición queda el recuerdo escrito de la misma en los archivos de la Santa Inquisición en Sevilla: “yo fray Judas Morales doy el mando al demonio apotecado mis órdenes y hábitos hago pacto con el demonio que me otorgue lo que le pido, todo le pido de corazón para siempre”.

Francisca de Santiago desde muy pequeña sufrió de alucinaciones, escuchaba voces e, incluso, se le llegó a practicar un exorcismo. De gran teatralidad lograba convencer a los incautos clientes.

Francisca Romero fue otra bruja gaditana que ejerció la prostitución en la ciudad y en sus últimos años adquirió notoriedad como tarotista y curandera.

Ángela Salas hacía “recobrar la virginidad” a las jóvenes que la habían perdido, entre conjuros y hechizos obraba el “milagro”. Rosa del Castillo hacía reuniones de brujas en Cádiz, gustaba de ir al cementerio por la noche para conseguir huesos para sus pociones, encontró la denuncia ante la Santa Inquisición al aceptar un trabajo a Cristóbal de la Vega, sastre gaditano, que quería un amuleto de la suerte y esta le dio el dedo de un difunto, provocó tal repulsión esta situación que la denunció y fue su fin…

Ana María de San Gineto fue una monja que también practicaba la brujería, estaba especializada en encontrar personas desaparecidas y llegó a tener cierta popularidad en la época.

María Benita vivía en la sierra, considerada como hechicera decía ser capaz de curar dolores de estómago y de ojos, destacaba por tener un tatuaje de Cristo en el pecho y una imagen de la Virgen. Colocaba emplastos de hierbas que hacía sudar al enfermo. Muchos enfermos lograban curarse.

María de Morales tuvo hasta un sitio en la corte española merced a sus remedios y conjuros “conjurote con la Reyna Salayna y con la Reyna Napolitana y por doña María de Padilla, si es que fulana me quiere bien que venga donde estoy”. Sanaba los problemas estomacales gracias a una poción en la que se usaban “tres naranjas que se abría por la corona y se echaba en ella pimienta, cera de miel y sal a continuación se ponían al fuego”. Se dice de ella que fue amante del comunero Juan de Padilla.

En muchas ocasiones estas mujeres tenían esta actividad como único medio de subsistencia, se aprovechaban de la credulidad y desesperación de las personas para “sacarles el dinero”, sobre todo en cuestiones de amor, pero cierto es que en otros casos eran personas conocedoras de las propiedades de las plantas y su aplicación en las personas siendo una especie de “farmacéuticas” de la época allá donde fueron tildadas de brujas y hechiceras.

 

OBJETOS VOLADORES NO IDENTIFICADOS EN LA HISTORIA DEL ARTE

OBJETOS VOLADORES NO IDENTIFICADOS EN LA HISTORIA DEL ARTE

Por: Jose Manuel García Bautista

A lo largo de la historia del arte son múltiples las demostraciones de “objetos no identificados” plasmados en obras pictóricas, en documentos y en esculturas.

Según se nos muestra, tenemos información de que nuestros antepasados tuvieron contacto con otros “seres”; desde el arte bizantino hasta el renacimiento muchas son las pruebas que evidencian la presencia de otros mundos.

Según el escritor Erich von Däniken, en la mayoría de las civilizaciones antiguas se pueden encontrar indicios de que éstas fueron visitadas por “alienígenas”. En Sumeria, según su investigación, los dioses  no eran más que los astronautas del planeta Nibiru, que vinieron a la Tierra hace 400 mil años.

En México, hay muestras de ellos desde la desaparición de la cultura  maya hasta la famosa tumba del rey Pakal, la que, si se observa horizontalmente puede dar la sensación de ver al rey viajar en una especie de nave espacial.

La Crucifixión, siglo XIV. Fresco del Monasterio Visoki Decani, Kosovo.

Otro ejemplo es el manuscrito “Annales Laurissenses fechado en el siglo XII, donde se refiere al “avistamiento de un ovni” en el año 776 durante el sitio al castillo de Sigiburg en Francia. Describe como los sajones sitiaron a la población, y en medio de la batalla aparecieron unos discos, creyendo en supersticiones propias de la época huyeron al creer que los franceses estaban protegidos por fuerzas sobre naturales.

Reproducción del Le Livre Des Bonnes Meurs de Jacques Legrand (izq), sitio al castillo de Sigiburg en Francia (dcha)

O  el libro “Le Livre Des Bonnes Meurs” de Jacques Legrand, actualmente depositado en Chantilly Condé’s Museum, donde se hace referencia a la aparición de “globos” en el año 1338.

Una de las obras pictóricas más curiosas es la Madonna de Saint Giovannino, pintado en el siglo XV por Domenico Ghirlandaio. Pueden observarse en la parte superior un objeto volador con destellos de luz, y la figura de un hombre observándolo.

Madonna de Saint Giovannino

Quizás la obra más famosa es La Crucifixión, pintada en el año 1350, actualmente en el altar del Monasterio de Decani en Kosovo, Yugoslavia. Donde se puede apreciar en las esquinas superiores objetos voladores en los que viajan dos personas, una en cada uno de ellos,

Durante muchos años en el arte han surgido dudas sobre representaciones del sol y la luna, que se han interpretado como símbolos divinos, pero en los estudios posteriores, han dado otros análisis al respecto, quizás como una forma de representar, sin conocimiento de la época de una evidencia extraterrestre, de ahí la controversia en algunos de los casos.

 

EL TERRIBLE ‘CASO VALLECAS’ Y SUS FENÓMENOS INEXPLICABLES

EL TERRIBLE ‘CASO VALLECAS’ Y SUS FENÓMENOS INEXPLICABLES

Por: Jose Manuel García Bautista

Si se habla de investigación paranormal o de casos inexplicables que han tenido lugar en España el llamado “Caso Vallecas” es, quizás, uno de los más importantes del país y que mejor documentado se encuentra.

Sucedió en el popular barrio de Vallecas en Madrid, en el año 1991, en el seno del humilde hogar de una familia que iba a vivir unas jornadas aterradoras teniendo como protagonista a la joven Estefanía Gutiérrez Lázaro. La chica iba a practicar un “inocente” juego, el mal llamado juego de la “ouija”, en el instituto donde estudiaba. Las jóvenes trataban de contactar con una persona muerta, el novio de una de ellas fallecido en un accidente de moto, pero la sesión -que no sería la primera que realizaban- se vio interrumpida por la aparición, imprevista, de una profesora. Cuentan las participantes de aquella sesión que del vaso “salió un humo negro que se introdujo en la garganta de la chica”.

Al llegar a casa se comienzan a desencadenar una serie de hechos increíbles, la muerte del abuelo también afectaba a la familia, y Estefanía comienza a tener terribles convulsiones y, finalmente, muere. En la calle Luis Marín se iba a comenzar a vivir una de los casos más impactantes de España en materia paranormal.

Se vivían hechos extraños que inquietaban y aterraban a la familia pero, quizás, el momento peor se vive una noche en el que se solicita la intervención policial debido a un fenómeno de, aparente, polstergeist que llena de pavor a toda la familia.
El inspector Pedro Negri es el encargado de corroborar una serie de hechos inexplicables: cuchillos que salen volando, un crucifijo separado de la pared de forma antinatural, retratos que se queman solos, una especie de “baba” que cae de la nada, muebles que se mueven o voces. Era el 27 de noviembre de 1992, la Policía no da crédito a lo que ve en el número 8 de la calle Luis Marín.

En el informe policía se puede leer: “pudieron oír y observar como una puerta de un armario perfectamente cerrada, cosa que comprobaron después, se abrió de forma súbita y totalmente antinatural”, “No habían salido de la sorpresa y comentando la misma, se produjo un fuerte ruido en la terraza donde pudieron comprobar que no había nadie” o “momentos después pudieron percatarse y observar como en la mesita que sostenía el teléfono y, concretamente, en un mantelito, apareció una mancha de color marrón consistente identificada como babas”.

Hasta el lugar se desplazan periodistas e investigadores de lo extraño como Francisco Contreras Gil y de este caso hablaron desde el añorado Juan Antonio Cebrián, Miguel Blanco o Iker Jiménez pues es parte de la Historia de lo inexplicable en España. Durante los siguientes meses el fenómeno sigue activo pero pocas son las respuestas y soluciones que se plantean. La familia se va acostumbrando a este fenómeno y de aquello hoy queda el hermetismo de sus actuales inquilinos allá donde la sombra del misterio sigue asomando.

 

LA IDENTIDAD DEL MISTERIOSO FULCANELLI

LA IDENTIDAD DEL MISTERIOSO FULCANELLI
Por: Jose Manuel García Bautista

Uno de los misterios históricos que más me llaman la atención es el relacionado con los constructores de catedrales y con la simbología oculta en estos grandes templos religiosos de la cristiandad. De entre todos los autores que han destacado al tratar esta materia destaca, por encima de cualquier otro, uno en especial… Se trata de Fulcanelli y su misterio es no menos apasionante.

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