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SIMBOLISMO TRAS EL CARNAVAL

SIMBOLISMO TRAS EL CARNAVAL

Por: Jose Manuel García Bautista

Cádiz vive los momentos más esperados del año que tendrán su justo y espléndido colofón en el Teatro Falla con la gran final pero… ¿De dónde viene la costumbre del carnaval y su celebración?

El carnaval es la celebración, el festejo de la carne antes de iniciar la Cuaresma, siendo esta última una etapa de purificación antes del solsticio de primavera. Así el carnaval era una especie de canto a la felicidad, al desenfreno, a las pasiones, a la ilusión.

No obstante el Carnaval deriva de los antiguos ritos en honor al dios romano Saturno, de ahí toma el nombre de las Saturnales. Con la llegada del cristianismo, como religión oficial, se creía que esta fiesta se iba a suprimir, pero sufrió una transformación, de Saturnales pasó a llamarse Carnaval y en ella no se rendía culto a ningún dios pagano sino a la despedida de ingerir carne o tener una vida disoluta con motivo de la llegada de la Cuaresma, previa a Semana Santa.
En los días de las Saturnales, del Carnaval, casi todo estaba permitido, se bebía, de comía, se disfrutaba del sexo y todo amparado en el anonimato de un disfraz o de una máscara.

La despedida del tiempo de Carnaval llevaba en los días que anteceden al miércoles de ceniza, cuando se inicia la Cuaresma, los cuarenta días antes del Domingo de Resurrección, en ese periodo debe haber control, oración, ayuno, penitencia y religiosidad.

Pero también tiene una simbología oculta pues el carnaval era sinónimo de desenfreno y esa tendencia se relacionó al agua pues se establecieron analogías con las aguas de vida, con las aguas espermáticas, es decir: el Amor y el Sexo.

Un elemento imprescindible es el lucir máscara que cubren el rostro, la identidad del ser, de la persona, que es una analogía del dormir la conciencia de quienes las usan, de la falsa personalidad, de lo que se querría ser y no se es o no se quiere ser; el antifaz de la falsa personalidad que impide y oculta la manifestación de la Esencia.

Otros elementos imprescindibles en Carnaval es lucir disfraces. El disfraz es una referencia al Ego y sus múltiples variantes o al yo psicológico.

Se relaciona también, en lo oculto y simbólico con el huevo y la harina (ingredientes de muchos dulces junto con la imprescindible azúcar)… Igual que los cascarones de huevo: el cascarón cuando pierde la esencia, puro ego, llamativo, sugerente por lo que esconde. O la harina regada que es símbolo de nuestra huella, de nuestra semilla hecha polvo.
Un elemento que se da en algunos carnavales es el de la quema de un gigante de paja: es la necesidad de la muerte del Ego en las llamas purificadoras, en el fuego purificador.

Llegando al final del Carnaval llegamos al martes que es el último día permitido para el consumo de carne y el sexo. El día después es Miércoles de Ceniza, cuando de consume hecho cenizas el yo pluralizado y se comienza con la purificación tras una fiesta, la del carnaval que deriva -su nombre- de ‘carnem levare’ de eliminar la carne. Feliz Carnaval.

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LA PESTE… LA MALDICIÓN DE SEVILLA

LA PESTE… LA MALDICIÓN DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Uno de los mayores azotes que sufrió Andalucía a nivel de epidemias fue, sin dudas, la de la peste en 1649 en la ciudad de Sevilla; el puerto, el origen de la riqueza que entraba en la ciudad también se convirtió en, casi, su sentencia de muerte.

Sevilla tenía en la época unos 130.000 habitantes de los que murieron 60.000, víctimas que eran llevadas extramuros de la ciudad para ser quemadas entre el miedo, la inquietud y la desesperación de sus habitantes que sabían que la muerte rondaba a la vieja Híspalis.

No fue el siglo XVII fácil para muchas localidades de España que vieron como la misma plaga les afectaba, antes que la ciudad de Sevilla fue Valencia en junio de 1647, de allí, de su puerto y por los enlaces entre ciudades, pasó a Murcia, Aragón y Andalucía. Así a través de los puertos, vía África y América, llegaban barcos con ratas que portaban la pulga transmisora de la peste, a todo ello se unía el tremendo impacto que tuvo en la población la mala cosecha debido a las intensas lluvias de aquel año que provocó una carestía de alimentos, carestía que derivó en una subida de los mismos y en la hambruna de sus habitantes al no tener dinero con el que comprar estos bienes tan necesarios. Lo uno llevó a lo otro: ratas, mala alimentación… La Peste llegó a Sevilla. Tras las inundaciones en la ciudad muchas fueron las personas que comenzaron a caer con náuseas, vahídos y lucir las famosas “bubas” de la peste.

Ortiz de Zúñiga, histórico cronista de Sevilla, dio cuenta de todo ello en sus escritos, de aquella terrible epidemia que asoló a Sevilla, “Memorias de Sevilla” de Morales Padrón es un buen ejemplo de cómo se vivió aquella terrible plaga y la impotencia antes las muertes masivas a diario.

Además la mala salubridad de la época hacía que los cuerpos de hacinaran en las calles originando la propagación de la enfermedad, sobre todo en los barrios más necesitados y pobres de Sevilla que acudían a hospitales como el de La Sangre o Las Cinco LLagas (es el mismo edificio) para pedir cama o atención sanitaria en una ciudad desbordada por la muerte.
Se prohibió el robo de la ropa de los difuntos (entre otras medidas), y se procedía a su quema, ya que las pulgas se quedaban en la ropa, en el tejido, y cuando alguien empleaba la misma era picado por la pulga y transmitida la enfermedad por lo que comenzaba el ciclo nuevamente.

La ciudad dispuso quemaderos y carneros en El Baratillo (zona del Arenal), San Jacinto, Macarena, Puerta Osario o el Prado de San Sebastián ante la masiva mortandad de la epidemia. Las cifras se estimaron en 60.000 víctimas pero podrían alcanzar las 175.000 contando otras poblaciones y visitantes de la ciudad.

Ante la magnitud de la catástrofe se decretó desde Madrid la prohibición de la entrada en la capital de personas que llegaran desde la ciudad hispalense. El 20 de julio se cerró el hospital de Triana, murieron más de 12.000 personas pues lo hicieron con los enfermos dentro… No había salvación para ellos. La cota máxima se obtiene en la octava del Corpus con más de 4.000 defunciones.

La peste se llevó a muchos sevillanos y personajes ilustres, uno de ellos el insigne escultor Juan Martínez Montañés el 18 de junio de 1649. Comenzó a remitir en el mes de julio pero Sevilla quedó reducida a casi una ciudad fantasma.

 
 

FENICIOS EN SEVILLA

FENICIOS EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

La primera persona que se asentó en Sevilla fue un navegante de origen fenicio que se llamaba Melkart. Este era una persona curtida, que desafío a todos y a todo por llegar a las orillas de esta ciudad remontando el Guadalquivir. Este mismo río, con alguno cambios, que ahora ves cruzar por los piragüistas y los barcos de recreo para turistas, el mismo río teñido por la verde pátina del tiempo y que nos dice que lleva aquí desde que Sevilla no era ni tan siquiera una ciudad… Pues ese mismo navegante fenicio fue el que se asentó en Sevilla y abrió los canales de comercio con otros pueblos de la vieja Iberia y de aquella remota Andalucía. Melkart habría conseguido el comercio de las pieles, de todo, e incluso de la plata de las minas de Almadén… de la plata, de ahí el nombre de esta bonita localidad.

Pero cuando Melkart murió ya había otros muchos colonos fenicios en Sevilla y la figura de Melkart era casi mítica, una leyenda viva así que se comenzó a exagerar su vida, hazañas y aventuras, casi idealizando un héroe y llegó el momento en el que el bueno de Melkart da un salto su nombre de latiniza a Herakles, y de ahí a Hércules, quién, fíjate en este detalle… Se apoderaría de los toros del rey Gerión en uno de los trabajos o pruebas que los dioses someten a Hércules, guardando relación con el monopolio de las pieles de toros y Sevilla.

Melkart es Herakles, es nuestro Hércules, el que está en lo alto de las columnas de la Alameda de Hércules, hay dos figuras, una es Hércules, como fundador, el otro es Julio César como gobernador que fue de Sevilla, dos personajes muy importantes que no debes olvidar nunca. Para los griegos y los romanos Herakles o Hércules fue un dios, para nosotros un fundador, y Julio César fue un emperador que salvó a Sevilla y le dio el estatus a los sevillanos de ciudadanos de Roma en el año 45 d.C… Eso, en la Historia, tendría una repercusión importantísima ya que permitió a sevillanos como Adriano o Trajano.

Sevilla además está íntimamente relacionada con Turdetania y con Tartessos, si bien el término turdetanos sólo aparece a partir del siglo III a.C. , con la presencia del Imperio Romano en la península ibérica. Son diferentes autores los que usan esos dos nombre para llamar a toda esta zona, y no unos autores cualquiera, serían personajes de la talla de Polibio, Apiano, Mela, Plinio, Estrabón y Livio, así los turdetanos serían los herederos de los tartesios que luego serían absorbidos por la cultura fenicia y que serían ubicados en la parte occidental de Andalucía, entre Huelva, Cádiz y Sevilla, en la desembocadura del Guadalquivir o en sus proximidades, siendo los turdetanos una cultura diferente a la íbera.

Fue el griego Estrabón quién más escribió sobre Turdetania, hacía el año 1 d.C., realizando una semblanza histórico-geográfica sobre todo ello. Así Estrabón describía en su Límites de la Turdetania y las ciudades (III,2,1): «La Tourdetania, a la cual riega el río Baítis, extiéndese al interior de esta costa por la parte de acá del Anás; al Oriente, por parte de los karpetanoí y algunos oretanoí; hacia el mediodía, por los bastetanoí, que habitan la estrecha faja costera que se extiende de Kálpe a Gádeira y del Mar Exterior hasta el Anas. También pueden adscribirse a ella los bastetanoí, de los cuales dije ya que habitaban en la Tourdetanía, así como las gentes que ocupan el otro lado del Anas y gran parte de sus vecinos. Tanto en su latitud como en su longitud, el tamaño de esta región excede de los dos mil estadios (unos 400 km. en ambas direcciones axiales). Las ciudades son, empero, numerosísimas, pues dicen ser doscientas. Las más importantes por su tráfico comercial son las que se alzan junto a los ríos, los esteros o el mar. Entre ellas destacan Kórdyba, fundación de Markéllos, y por su gloria y poderío, la ciudad de los gaditanoí… La más ilustre después de esta ciudad y la de los gaditanoí, es Híspalis».

Estrabón menciona igualmente (en III, 2, 2), a Itálika (Itálica), Ilipa (Alcalá del Río), Mounda, Atégoua (Ategua), Oúrson (Osuna), Toukkis (Tucci o Itucci, que podría ser Martos), Oulía (Montemayor), Aígoua, Keltikoí o Konístorgis (Algarve) y Asta que sería Mesas de Asta, en los esteros de Jerez de la Frontera en el Bajo Guadalquivir. Todas originadas en la llamada edad de Bronce final con rasgos orientalizantes de la influencia de fenicios y tartésicos.

Tendrían como límite occidental al río Guadiana, y a oriente son los carpetanos y oretanos que limitaban la Turdetania, es decir, la antigua frontera de Tartesos. La costa sería bastetana, cuyos pobladores habitaban la Turdetania, y podrían corresponderse con antiguas factorías o colonias fenicias.

Estrabón habla de la vida en las orillas del Guadalquivir y escribe de esta zona: «Se llama Bética, del nombre del río, y Turdetania, del nombre del pueblo que lo habita; a estos habitantes se les llama turdetanos y túrdulos que unos creen que son los mismos; más según otros dos pueblos distintos. Polibio está entre estos últimos, pues dice que los turdetanos tenían como vecinos por el norte a los túrdulos. Hoy día no se aprecia diferencia entre ambos» (III, 1, 6).

Sobre Hércules escribía igualmente: «Pero es mejor aun lo que vamos a recordar: la expedición de Heraklés y la de los phoinikes a estos parajes diéronle (a Hómeros), de sus habitantes, la idea de un pueblo rico y de buena condición; así, pues, su sujeción a los phoinikes fue tan completa, que hoy día la mayoría de las ciudades de Turdetanía y de las regiones vecinas están habitadas por aquellos». Y prosigue: «Pero las primeras noticias fueron debidas a los phoinikes, que dueños de la mejor parte de Ibería, de la Libyé, desde antes de la época de Hómeros, quedaron en posesión de estas regiones hasta la destrucción de su hegemonía por los rhomaíoi». (Estrabón, III, 2, 13).

Para Estrabón, Herakles era un fenicio y un dios posterior que se incorporó a la mitología de otros grandes pueblos navegantes, guerreros y conquistadores como los griegos o los romanos. Así pues se reconoce a través de sus crónicas el influjo orientalizante del pueblo fenicio en esta zona de Andalucía y no la helenización griega, igualmente la importancia fenicia en la protohistoria del Bajo Guadalquivir.

Y luego serían otros muchos los que escribieron sobre Hércules y Sevilla, por ejemplo Beroso quién decía en sus crónicas: «Hércules el egipciano fundó Sevilla cuando vino a esta comarca». Diodoro Sículo: «Hércules recorrió África y llegó al Estrecho de Gades por donde penetró en España y fundó Sevilla». Heródoto dice: «Gerión fue muerto por Hércules» identificando a Gerión como rey de los tartesios cuyo reino tenía en las proximidades de Sevilla y podría tener alguna correspondencia con la propiedad del Tesoro del Carambolo.

En otras culturas también se habla de Hércules así Hamed Ar Razi o el Moro Razis, historiador, escribía: «Yo he visto los libros de Hércules, y consta en ellos que fundó a Sevilla».

En las crónicas de Alfonso X el Sabio, en la Crónica General de España del maestro Florián de Ocampo o en la Historia de Sevilla del presbítero Alonso de Morgado, o el mismo Rodrigo Caro, el historiador de Sevilla, que decía: «La tradición dice que Hércules fundó Sevilla, es tan admitida que no parece digna de ser reprobada». Y así es admitido por el propio Ayuntamiento sevillano y por la Real Audiencia de Sevilla otorgándole credibilidad y honor a este hecho legendarizado.

 

EL FUNDADOR DE SEVILLA

EL FUNDADOR DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Relacionado directamente con Sevilla tenemos a Hércules que se dice que fundó la ciudad. Romualdo de Gelo en su Historia de Sevilla dice: «La primera referencia escrita que tenemos del nombre de Sevilla la hace Julio César en su Bellus civile (La Guerra civil) y la cita Híspalis. Es posible que la cita más antigua sea en realidad la de Estrabón, pues seguramente la tomó de sus fuentes griegas habituales para la Turdetania, como Artemidoro o Asklepíades. En textos griegos de Ptolomeo y Dión Casio figura ISPALIS, mientras en otros de los latinos Cayo Plinio Segundo, Pomponio Mela y Silio Itálico, se cita HISPAL.

Que el nombre signifique ciudad construida sobre ‘estos palos’ his palis es una aportación de san Isidoro en sus Etimologías (XV,1,71): Hispalis autem a situ cognominata est, eo quod in solo palustri suffixis in profundo palis locata sit, ne lubrico atque instabili fundamento cederet. Y no hay que desecharlo, como expresa A.M.Canto, primero porque era hombre culto y leído; segundo, porque era sevillano; y tercero, porque en realidad se ha comprobado arqueológicamente, como la posición de la ciudad además sugiere, que realmente tenía zonas palafíticas. Yo siempre he preferido la explicación por palus, -udis: laguna, terreno pantanoso, que es donde se ubicaba Hispalis. Y en realidad se ubica, como demuestra el Guadalquivir cada vez que le da la gana. Por muchas cortas que hagan el agua busca su camino… Y, después de todo, palus, -i y palus, -udis tienen una raíz común.

Quizá sea esta acepción la más acertada y compartida en la actualidad dado el origen lacustre de la ciudad, evidente y demostrado arqueológicamente, por su proximidad al río y sobre todo, porque en los tiempos en que se iniciaron los primeros asentamientos humanos en este entorno, (c. 3500-4500 a.C.), el Lago Ligustino aún no se había reducido de manera sensible, (los últimos vestigios de aquel antiquísimo lago son las marismas del Coto de Doñana).

De la etapa visigoda, por la numismática se conoce su denominación, pues en una moneda acuñada en el reinado de Leovigildo, (568-586) figura escrito SPALIS, en tanto que en otra del reinado de Recaredo, (586-601), hijo y sucesor del anterior, se graba ISPALI.

Cuando en el verano del 712 Muza Ibn Nusayr y su hijo Abd al-Aziz toman la ciudad no hacen otra cosa que pronunciar en su lengua el nombre visigodo que esta tenía, pero como en su lengua no existe el sonido P lo pronunciaron B y nació el ISBILIYA, pues la terminación YA es muy común en los topónimos árabes.

En el s. XVI Benito Arias Montano con conocimientos profundos sobre varias lenguas antiguas sostuvo que Hispalis era latinización de una denominación anterior de origen semítico, SPAL, que en fenicio significa llanura, tesis muy compartida en la actualidad por muchos investigadores.

Algunos árabes y marroquíes invasores la llamaron HIMS. Sobre el año 742-743 llegó a Al-Andalus una tercera oleada compuesta por emigrantes de distintas zonas dominadas por los musulmanes a fin de colonizar los campos de las regiones ocupadas. Los procedentes de Damasco ocuparon la zona de Granada; los que venían de la región del Jordán se establecieron en Archidona y Málaga; los que partieron de Palestina fueron a ocupar Medina Sidonia; los de Egipto se repartieron entre Murcia y el Algarve portugués, los venidos de Quinastín se quedaron en Jaén y por último los que salieron de Siria se quedaron en Isbiliya y Labla (Niebla). Aquellos emigrados fueron los que se propusieron, en recuerdo de la hermosa ciudad siríaca de Hims llamar a nuestra ciudad Hims Al-Andalus, pero el cambio duró poco tiempo, de la misma manera que tampoco perduró el que siglos antes Julio César decidió denominarla JULIA ROMULA HISPALIS, pero eso era muy largo para los sevillanos».

 

 

DIOSES NACIDOS EL 25 DE DICIEMBRE

DIOSES NACIDOS EL 25 DE DICIEMBRE

Por: Jose Manuel García Bautista

La historia de las religiones siempre han orbitado en torno a una figura cargada de un aura de santidad. Personajes que englobaban una serie de ideales y doctrina de paz que llevó, posteriormente, a toda una religión que, con el tiempo, se asentó o cedió su lugar a nuevos cultos, por ejemplo el cristianismo.

Muchos de ellos tienen muchos paralelismos. Nacidos de una madre virgen cuyo acontecimiento ‘vaticinó’ un fenómeno astronómico desconocido e insólito, con una vida de predicación desde joven, llena de prodigios donde se sanó a enfermos, se revivió a los difuntos, en la que sufrió persecución y muerte y se resucitó de entre los muertos. Pudiera parecer que se está narrando la vida de Cristo, y así es, pero también de Buda, de Krishna, de Horus y muchos otros. La lista es larga.

Estos son aquellos que nacieron un 25 de diciembre y cuya vida es sospechosamente similar a la de Jesús de Nazaret.

Horus, nació en Egipto en el año 3000 a.C.

Zaratustra, nació en Persia en el año 1000 a.C.

Krishna, nació en India en el año 900 a.C.

Heracles, nació en Gracia o Turquía en el 800 a.C.

Mitra, nació en Persia en el año 600 a.C.

Buda, nació en Nepal en el año 563 a.C.

Dionisio, nació en Grecia en el año 500 a.C.

Tammuz, nació en Babilonia en el año 400 a.C.

Hermes, nació en Grecia el 25 de diciembre, en el año 200 a.C.

Dionisio, nació en Fenicia en el año 200 a.C.

…y finalmente Jesucristo, que nació en Belén (Israel) en el año 0 a.C.

Y nuevamente nos asalta una duda: ¿Pudo haber ‘inspiración’ de otros textos y personajes religiosos para inspirar pasajes de la vida de Cristo? Posiblemente, pero ni los eruditos se ponen de acuerdo.

 

HISTORIA ENIGMÁTICA DE SEVILLA

HISTORIA ENIGMÁTICA DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Paseo por nuestra ciudad, por Sevilla, entre aroma a azahar y el frescor del río, del río que la cruza y que le da vida, de nuestro Guadalquivir, de nuestro Baetis, de aquel río que navegaran desde los antiguos tartesios, íberos, fenicios, romanos, normandos… Descubridores, conquistadores. Pero ¿se ha preguntado alguna vez por qué se llama esta ciudad Sevilla?

El nombre de esta ciudad no siempre fue Sevilla, los musulmanes –que tanto nos dejaron– la llamaban Ixbilia, que a su vez era una derivación del nombre romano de la ciudad: Híspalis. Pero no es fácil saber de dónde viene el nombre de Sevilla, se cree que la ciudad estaba construida en un terreno muy pantanoso en tiempos remotos, en lo que antes fue un lago llamado el Lago Ligustinos y que pillaba uno de los brazos del Guadalquivir, pues allí mismo, a sus orillas eligió un pueblo asentarse y sobre aquel lecho tan movedizo fijaron sus casas hincando palos sobre el terreno formando una gran solería de palos sobre los que irían las casas.

Incluso San Isidoro de Sevilla afirma que el nombre de Híspalis vendría de ahí, de ese origen del primer asentamiento de la ciudad. Luego, años después, siglos después, el profesor Blanco Freijerio dijo que al construirse el cine Imperial aparecieron en el subsuelo una gran cantidad de palos apilados como los que se describían para la construcción de aquel primer asentamiento en el lugar en el que se supone que estaría ubicada la orilla de aquel primitivo lado luego zona pantanosa.

Pero hay otros estudiosos que piensan que el nombre podría tener su origen en pal que significaría llano, ya sabes que a Sevilla le dicen: Sevilla la llana, que sería de origen fenicio, y así Sevilla vendría a significar ciudad llana como otras de origen fenicio como Palamós o Palafrugell.

Es curioso que los más heterodoxos dicen que el nombre de la ciudad procede del tartesio Spal, que significa tierra baja. Luego llegarían los romanos y lo latinarizaron por Híspalis y luego llegarían los musulmanes que dejarían su nombre en Isbilia o Ixbilia y de ahí Sevilla.

 

EL MISTERIO DE ANÍBAL GONZÁLEZ

EL MISTERIO DE ANÍBAL GONZÁLEZ

Por: Jose Manuel García Bautista

Reconozco que siento particular “devoción” por uno de los más grandes arquitectos de Sevilla: Aníbal González. Me rindo ante su saber, antes su pasión arquitectónica y todo lo que nos quiso decir más allá de la arquitectura pues, como yo lo defino: es nuestro particular Gaudí.

El arquitecto sevillano Aníbal González es el autor de obras insignes en la ciudad tales como la emblemática Plaza de España, el Museo de Arqueología, la Casa de las Concha, la Casa de los Montoto y otras muchas edificaciones donde ese evocador costumbrismo derrochaba sevillanía y andalucismo por los cuatro costados, y escribo a la luz del conocimiento y del corazón.

Mucho podría escribir sobre Aníbal González -más aún lo que me guardo, que eso es un secreto- pero hoy quiero acercarles a conocer un detalle que incluso aquellos que rindieron homenaje al arquitecto quisieron tributar…

El monumento a Aníbal González tiene dos metros de altura y está ubicada en el Parque de María Luisa, el mismo que contiene su obra cumbre, “la obra entre las obras” como me gusta llamarla: LA PLAZA DE ESPAÑA. La Plaza de España debió haber sido redonda, es decir, doble, lo que vemos ahora más una general que conformarían un círculo, con todo lo que ello significa  y representa… Pues bien, en su escultura podemos encontrar algo que es un pequeño guiño y un pequeño y simbólico gesto, un secreto. Así sus autores, Manuel Nieto, Guillermo Plaza y Manuel Osuna, tuvieron unas circunstancias personales que los unieron aún más… De esa forma quisieron esconder algo: “En un principio, pensamos en ponerle una especie de pin en la solapa de la chaqueta y a partir de ahí decidimos ponerle algo escondido para que la gente lo buscara. Finalmente, decidimos hacer un pequeño homenaje a nuestros hijos, porque en el transcurso de la realización de la escultura, los tres fuimos padres. Así que le pusimos tres manos, una por cada uno de nuestros hijos” matiza Guillermo Plaza.Sólo el fundidor sabía ese mensaje nacido del corazón que, sin dudas, Aníbal González, habría aprobado.

Desde el Ayuntamiento de Sevilla lo tomando bien: “La verdad es que después de inaugurarse le contamos a los responsables del Ayuntamiento lo que habíamos hecho y les hizo mucha gracia. No obstante, las manos están tan escondidas, que se no altera el diseño o imagen de la escultura” indica Manuel Nieto.

De esa forma, hasta más allá de la muerte la curiosidad, el simbolismo, está presente en la figura de Aníbal González constituyendo su estatua lo que se denomina “un huevo de Pascua” pues contiene un secreto que hay que buscar. Aunque su figura esconde muchos más secretos.

Un secreto más… Los nombres de esas manos: Guillermo, Irene y Alejandra. AL fin y al cabo Aníbal perseguía el Conocimiento a través de la Arquitectura y, puede, que lo consiguiera…

 
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Publicado por en diciembre 23, 2017 en Historia

 
 
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