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Archivo de la categoría: Leyenda

LA SUPERSTICIÓN DEL MARTES Y 13

LA SUPERSTICIÓN DEL MARTES Y 13

Por: Jose Manuel García Bautista

“No soy supersticioso porque da mala suerte”, quizás sea la forma más andaluza de decir que aunque no creemos en las supersticiones en todos prevalece un fondo de respeto hacia ellas, máxime cuando llega un Martes y 13, el día por excelencia de la mala suerte.

En los países latinos (mediterráneos e hispanohablantes -América-) se tiene este día muy en cuenta e incluso hay empresarios que no toman decisiones importantes un martes y 13 para no ir tocados por la fatalidad. A esto se llama trezidavomartiofobia, que “traduciendo” significa: “fobia de quienes piensan que realmente es un día que trae mala suerte y temen todo lo que tengan que ver con el trece”. El compositor Ricard Wagner, por ejemplo, estaba tocado por el 13 y así lo creía.

Pero, ¿de dónde viene esta superstición?

Depende de las fuentes que consultemos nos darán explicaciones más o menos convincentes, para unos se debe a que un 13 de octubre de 1307 se prohibió la Orden de los Caballeros del Templo de Jerusalén, los Templarios, aunque la Historia ha desvelado que tan sólo el Papa lo dejó en suspenso. Pero ese día, ya estaba tocado por el infortunio, por la superstición popular.

Pero hay otras explicaciones que nos hablan del número 13 vinculado a la tragedia, por ejemplo que 13 fueron las personas presentes en la Última Cena de Jesús de Nazaret. 13 son los espíritus malignos de la Cábala judía, pero hay más.

13 es el capítulo en el que llega el Apocalipsis del Anticristo y 13 es la carta del Tarot en el que se representa a la muerte (y que no tiene porque traer la muerte al consultante).

Parece que el 13 es, por tanto, un número muy señalado por las fatalidades pero ¿y el día del martes?

Pues martes porque es un homenaje semanal al dios romano de la guerra, el dios Marte, también de la sangre y la violencia, la unión del 13 y este día de la semana parece que haría en los supersticiosos su efecto demoledor.

Las culturas no latinas, como los anglosajones, no se libran de la mala suerte o la superstición y tienen su propio día señalado por el infortunio, serían los viernes 13, donde nuevamente el 13 cobra un valor en el que se señalan todas las causas expuestas.

El viernes es el día de la semana que más veces ha coincidido en día 13 en la Historia. Cada 4.800 meses el día 13 coincidió 688 veces en viernes.

Incluso el refranero popular tiene sus propios refranes y variantes:

-En martes, ni tu hijo cases ni tu cerdo mates.
-En martes, ni tu tela urdas ni tu hija cases.
-En martes, ni tela urdas ni hija cases. Pero échale a la tela buen ovillo y a la hija buen marido, y sea martes, sábado o domingo.
-En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
-En viernes y martes ni te cases ni te embarques.
-Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.

Así pues nada ni nadie se libra de las supersticiones, ni los días de la semana.

 
 

EL ORIGEN DEL NOMBRE DE TRIANA

EL ORIGEN DEL NOMBRE DE TRIANA

Por: Jose Manuel García Bautista

Pues hay muchas historias sobre cómo se fundó el popular barrio de Triana, algunos dicen que es una ciudad dentro de una ciudad, tiene su propia idiosincrasia.

Se dice que la diosa Astarté se refugió en la zona huyendo del enamoradizo Hércules y fundó Sevilla. Otros piensan que es una derivación del nombre de origen romano “Trajana” que vendría de la Itálica Trajana. Aunque la más aceptada es la que nos dicen que sería de origen celtíbero-romano que significaría “Tres ríos” de “Tri” que es tres y Ana que es río, ya que aquí se dividía el río en tres brazos. Eso también piensa el investigador Justino Matute Gavira que en su obra “Aparato para descubrir la historia de Triana y de su iglesia parroquial” dice: “otros deducen su nombre de Trans amnem, expresión con que los latinos significaban lo que está más allá del río… y aún los árabes por esta misma circunstancia llamaban a Triana Ma wara an-nahr, que vale tanto como allende el río: la transfluvial, aunque más comúnmente le decían Atrayana o Athriana…”.

El origen de Triana es romano y hasta que no se remodeló el cauce del Guadalquivir en la segunda mitad del siglo XX hubo muchas crecidas del río que creaban inundaciones, la verdad es que las creaba en toda Sevilla. Aquí y debido a esa insalubridad que te contaba antes se cebó con saña la peste de 1649, reduciendo dramáticamente la población del arrabal. Que era una zona humilde, de trabajadores, de marineros y sobre todo de alfareros, tradición que aún hoy se mantiene con muchas industrias familiares dedicadas a la alfarería y que dan nombre a calles como Alfarería, o tradiciones como los comercios de la calle Antillanos Campos, con tiendas que destacan por sus frontales en azulejos y con una gran riqueza ornamental.

Pero Triana también ha dado toreros de fama, cantaores de tronío, flamencos de eterno zapateo, y siempre estuvo la población gitana muy representada hasta que se expulsó a estos de Cava de los Gitanos por la presión inmobiliaria en la década los 70, eran personas que se vincularon sobre todo al gremio de la herrería…

Triana es diferente, pasear por sus calles o visitar sus corralones es algo que todo sevillano debe hacer.

 

HISTORIA Y LEYENDA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

HISTORIA Y LEYENDA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

Por: Jose Manuel García Bautista

Quizás, en la provincia de Sevilla se guarda especial veneración a una singular imagen aparecida en plenas marismas del Guadalquivir… Una pequeña representación de la Virgen María que ha cautivado durante siglos a los sevillanos y que han hecho de su romería una de las más populares del mundo, hablamos de la “Virgen del Rocío” que es venerada en la ermita El Rocío en Almonte, provincia de Huelva y que dada su universalidad también se le considera sevillana y Madre del Mundo.

Cuenta la piadosa leyenda sobre la aparición de la imagen de la Virgen que: “Entrado el siglo XV de la Encarnación del Verbo Eterno, un hombre que, o apacentaba ganado o había salido a cazar, hallándose en el término de la Villa de Almonte, en el sitio llamado de La Rocina (cuyas incultas malezas le hacían impracticables a humanas plantas y sólo accesible a las aves y silvestres fieras), advirtió en la vehemencia del ladrido de los perros, que se ocultaba en aquella selva alguna cosa que les movía a aquellas expresiones de su natural instinto. Penetró aunque a costa de no pocos trabajos, y, en medio de las espinas, halló la imagen de aquel sagrado lirio intacto de las espinas del pecado, vio entre las zarzas el simulacro de aquella Zarza Mística ilesa en medio de los ardores del original delito; miró una Imagen de la Reina de los Ángeles de estatura natural, colocada sobre el tronco de un árbol. Era de talla y su belleza peregrina. Vestíase de una túnica de lino entre blanco y verde, y era su portentosa hermosura atractivo aún para la imaginación más libertina.

Hallazgo tan precioso como no esperado, llenó al hombre de un gozo sobre toda ponderación, y, queriendo hacer a todos patente tanta dicha, a costa de sus afanes, desmontado parte de aquel cerrado bosque, sacó en sus hombros la soberana imagen a campo descubierto. Pero como fuese su intención colocar en la villa de Almonte, distante tres leguas de aquel sitio, el bello simulacro, siguiendo en sus intentos piadosos, se quedó dormido a esfuerzo de su cansancio y su fatiga. Despertó y se halló sin la sagrada imagen, penetrado de dolor, volvió al sitio donde la vio primero, y allí la encontró como antes. Vino a Almonte y refirió todo lo sucedido con la cual noticia salieron el clero y el cabildo de esta villa y hallaron la santa imagen en el lugar y modo que el hombre les había referido, notando ilesa su belleza, no obstante el largo tiempo que había estado expuesta a la inclemencia de los tiempos, lluvias, rayos de sol y tempestades.

Poseídos de la devoción y el respeto, la sacaron entre las malezas y la pusieron en la iglesia mayor de dicha villa, entre tanto que en aquella selva se le labraba templo. Hízose, en efecto, una pequeña ermita de diez varas de largo, y se construyó el altar para colocar la imagen, de tal modo que el tronco en que fue hallada le sirviese de peana. Aforándose aquel sitio con el nombre de la Virgen de Las Rocinas”. Todo un documento.

Los cronistas narran que fue el rey Alfonso X el sabio, allá por el año 1270 ,año de una profusa conquista en Andalucía y en Sevilla, mandó erigir una ermita consagrada a la Virgen en el lugar llamado de “Las Rocinas” tras la conquista de Niebla en 1262, que había sido reconquistado a los árabes, mandando colocar allí una bella imagen d ela Virgen. Estas mismas crónicas prosiguen narrando cómo en esos mismos lugares, el rey creó un coto de caza, atraído por la belleza del lugar y la cantidad de ciervos existente. La historia llegada a través de sus cronistas tiene cierto grado de verosimilitud dado que aquel lugar elegido para construir aquel santuario en honor a la Virgen era un paraje dominado por malezas y de acebuchales pero que sin embargo se veía compensado con un gran paraje de hermosas vistas en las orillas de la marisma, el rey Alfonso mando a construir una pequeña ermita ,donde coloco a Ntra.Sra.Del Rocio ,donde a permanecido en el mismo lugar durante 700 años ,se puede deducir que la ermita fue construida entre los años 1270 y 1275.

Los traslados de la Virgen del Rocío a su pueblo de Almonte se sucedían cuando en Almonte como pueblo personificado ocurría o le acaecía algún mal como triste como epidemias, guerras, sequías, malas cosechas, hambre…El pueblo de Almonte marchaba a por su patrona y permanecía el tiempo necesario en la parroquia donde se le celebraba cultos y misa ,y después era de nuevo llevada a la virgen hacia la ermita del Rocío.

El primer documento escrito sobre un traslado es en el año 1607 ,donde un documento dice que la virgen sea traída hasta el pueblo de Almonte por una pertinaz, el día 21 de Abril de 1607 . La tradición de hacer ir a la Virgen cada siete años a Almonte data del siglo XX, allí permanece 9 meses ,dos semana antes de la romería del Rocío la Virgen sale en procesión por el pueblo, una semana después ,es de nuevo vestida de pastora ,y es trasladada de nuevo a la aldea del Rocío ,para que una semana después se celebre la tradicional romería del Rocío.

Son muchas las hermandades afiliadas a la hermandad matriz de Almonte, se cuentan por millones sus fieles romeros que viajan desde toda Andalucía, principalmente de Sevilla, Cádiz y Huelva, aunque es una fiesta universal donde se pueden encontrar personas de todas partes del mundo haciendo el denominado “Camino” por la “Raya” hasta llegar a través de agrestes paisajes a la ermita del Rocío y rendir pleitesía a la Virgen.

No se lo pierdan, detrás de esta singular aparición de la Virgen en plenas marismas de Doñana se encuentra con el paso de los siglos una de las mayores y más arraigadas romerías del mundo. La fecha marcada: El lunes de Pentecostés de cada año, la Virgen sale en procesión por las calles de la aldea, portada a hombros de los almonteños, seguro que alguna vez ha visto esas imágenes y se ha hecho una infinidad de preguntas… Tal vez una visita en plena eclosión y fervor popular ,a esta o a cualquiera de las fiestas populares o romerías que celebran las patronales de estas localidades y que ocultan un trasfondo aparicionista en Sevilla o en sus cercanías, pudiera responder a parte de esas mismas preguntas no con la razón de la racionalidad sino con la pasión del corazón. Tras esto sólo resta exclamar cual una oración fuera: ¡¡¡ Viva la Virgen del Rocío!!! ¡¡¡ Viva la Blanca Paloma!!!

 

LA LEYENDA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

LA LEYENDA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

Por: Jose Manuel García Bautista

Andalucía guarda especial veneración a una singular imagen aparecida en plenas marismas del Guadalquivir. Una pequeña representación de la Virgen María que ha cautivado durante siglos a los sevillanos y que han hecho de su romería una de las más populares del mundo, hablamos de la Virgen del Rocío que es venerada en la ermita El Rocío en Almonte, provincia de Huelva.

Cuenta la piadosa leyenda sobre la aparición de la imagen de la Virgen que: “Entrado el siglo XV de la Encarnación del Verbo Eterno, un hombre que, o apacentaba ganado o había salido a cazar, hallándose en el término de la Villa de Almonte, en el sitio llamado de La Rocina (cuyas incultas malezas le hacían impracticables a humanas plantas y sólo accesible a las aves y silvestres fieras), advirtió en la vehemencia del ladrido de los perros, que se ocultaba en aquella selva alguna cosa que les movía a aquellas expresiones de su natural instinto. Penetró aunque a costa de no pocos trabajos, y, en medio de las espinas, halló la imagen de aquel sagrado lirio intacto de las espinas del pecado, vio entre las zarzas el simulacro de aquella Zarza Mística ilesa en medio de los ardores del original delito; miró una Imagen de la Reina de los Ángeles de estatura natural, colocada sobre el tronco de un árbol. Era de talla y su belleza peregrina. Vestíase de una túnica de lino entre blanco y verde, y era su portentosa hermosura atractivo aún para la imaginación más libertina.

Hallazgo tan precioso como no esperado, llenó al hombre de un gozo sobre toda ponderación, y, queriendo hacer a todos patente tanta dicha, a costa de sus afanes, desmontado parte de aquel cerrado bosque, sacó en sus hombros la soberana imagen a campo descubierto. Pero como fuese su intención colocar en la villa de Almonte, distante tres leguas de aquel sitio, el bello simulacro, siguiendo en sus intentos piadosos, se quedó dormido a esfuerzo de su cansancio y su fatiga. Despertó y se halló sin la sagrada imagen, penetrado de dolor, volvió al sitio donde la vio primero, y allí la encontró como antes. Vino a Almonte y refirió todo lo sucedido con la cual noticia salieron el clero y el cabildo de esta villa y hallaron la santa imagen en el lugar y modo que el hombre les había referido, notando ilesa su belleza, no obstante el largo tiempo que había estado expuesta a la inclemencia de los tiempos, lluvias, rayos de sol y tempestades.

Poseídos de la devoción y el respeto, la sacaron entre las malezas y la pusieron en la iglesia mayor de dicha villa, entre tanto que en aquella selva se le labraba templo. Hízose, en efecto, una pequeña ermita de diez varas de largo, y se construyó el altar para colocar la imagen, de tal modo que el tronco en que fue hallada le sirviese de peana. Aforándose aquel sitio con el nombre de la Virgen de Las Rocinas”. Todo un documento.

Los cronistas narran que fue el rey Alfonso X el Sabio, allá por el año 1270, año de una profusa conquista en Andalucía, mandó erigir una ermita consagrada a la Virgen en el lugar llamado de “Las Rocinas” tras la conquista de Niebla en 1262, que había sido reconquistado a los árabes, mandando colocar allí una bella imagen de la Virgen. Estas mismas crónicas, prosiguen narrando, cómo en esos mismos lugares, el rey creó un coto de caza, atraído por la belleza del lugar y la cantidad de ciervos existente. La historica llegada a través de sus cronistas tiene cierto grado de verosimilitud dado que aquel lugar elegido para construir aquel santuario en honor a la Virgen era un paraje dominado por malezas y de acebuchales pero que, sin embargo, se veía compensado con un gran paraje de hermosas vistas en las orillas de la marisma, el rey Alfonso X mandó a construir una pequeña ermita, donde coloco a Ntra.Sra.Del Rocio, donde a permanecido en el mismo lugar durante 700 años, se puede deducir que la ermita fue construida entre los años 1270 y 1275.

Los traslados de la Virgen del Rocío a su pueblo de Almonte se sucedían cuando en Almonte -como pueblo personificado- ocurría o le acaecía algún mal como triste como epidemias, guerras, sequías, malas cosechas, hambre… El pueblo de Almonte marchaba a por su patrona y permanecía el tiempo necesario en la parroquia donde se le celebraba cultos y misa, y después era de nuevo llevada a la virgen hacia la ermita del Rocío.

El primer documento escrito sobre un traslado es en el año 1607 ,donde un documento dice que la virgen sea traída hasta el pueblo de Almonte por una pertinaz, el día 21 de Abril de 1607. La tradición de hacer ir a la Virgen cada siete años a Almonte data del siglo XX, allí permanece 9 meses ,dos semana antes de la romería del Rocío la Virgen sale en procesión por el pueblo, una semana después ,es de nuevo vestida de pastora ,y es trasladada de nuevo a la aldea del Rocío, para que una semana después se celebre la tradicional romería del Rocío.

Son muchas las hermandades afiliadas a la hermandad matriz de Almonte, se cuentan por millones sus fieles romeros que viajan desde toda Andalucía, principalmente de Sevilla, Cádiz y, por supuesto, Huelva, aunque es una fiesta universal donde se pueden encontrar personas de todas partes del mundo haciendo el denominado “Camino” por la “Raya” hasta llegar a través de agrestes paisajes a la ermita del Rocío y rendir pleitesía a la Virgen.

Detrás de esta singular aparición de la Virgen, en plenas marismas de Doñana, se encuentra -con el paso de los siglos- una de las mayores y más arraigadas romerías del mundo. La fecha marcada: El lunes de Pentecostés de cada año, la Virgen sale en procesión por las calles de la aldea, portada a hombros de los almonteños, seguro que alguna vez ha visto esas imágenes y se ha hecho una infinidad de preguntas.

Tal vez una visita en plena eclosión y fervor popular, a esta o a cualquiera de las fiestas populares o romerías que celebran las patronales de estas localidades y que ocultan un trasfondo aparicionista, que pudiera responder a parte de esas mismas preguntas no con la razón de la racionalidad sino con la pasión del corazón. Tras esto sólo resta exclamar cual una oración fuera: ¡Viva la Virgen del Rocío! ¡Viva la Blanca Paloma!

 

EL PIADOSO HALLAZGO DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

EL PIADOSO HALLAZGO DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

Por: Jose Manuel García Bautista

Cuenta la leyenda que un cazador furtivo se encontraba cazando con sus perros entre las rocinas de las marismas del Guadalquivir, un lugar destinado a cotos reales y haciendas nobles. En su tarea de caza se encontraba cuando notó que sus perros estaban nerviosos y vio un resplandor extraño entre las cañas… El cazador fue a ver de que se trataba y comprobó como allí, en un árbol, se encontraba una preciosa imagen de la Virgen.

El cazador se dirigió al pueblo más cercano, a Almonte -para otros la leyenda lo ubica en Villamanrique de la Condesa– y allí, nervioso, emocionado, narró a los religiosos y la autoridad local lo que habían encontrado. Al llegar todos al lugar encontraron la Virgen en el lugar que indicó el cazador y decidieron que sería el lugar para erigir una ermita en su honor llamándola como el sitio donde la encontraron, en las rocinas, por ello su nombre de Virgen del Rocío.

Se dice que la imagen era una Virgen de los Remedios que habrían dejado allí los frailes mercedarios, en muchas ocasiones escondidas en la tierra o en los huecos de los árboles por ser tierra musulmanas y por temor a que estos las destruyeran hasta la llegada de Alfonso X “el Sabio”.

 
 

LOS NIÑOS QUE LLORAN

LOS NIÑOS QUE LLORAN

Por: Jose Manuel García Bautista

En su momento los llamamos: “”Niños llorando”: Los cuadros malditos (Pintando la muerte)”, y la verdad es que no deja de ser una historia espectacular nuevamente sumergida en las brumas del misterio y la leyenda urbana…Pero, ¿dónde comienza la una y acaba la otra? En muchas ocasiones aquí está la clave de una leyenda urbana, una buena leyenda urbana y el misterio.

El personaje que le queremos presentar es un impactante pintor, llamado Giavanni Bragolin, pero conocido como Bruno Amadio. Aquel pintor no destacaba excesivamente en nuestra sociedad deshumanizada pero alcanzaría cierta popularidad a raíz de una serie de cuadros que serían conocidos como “Los niños que lloran”.

Y su historia maldita comienza cuando retrata a un niño que estaba internado en un orfanato. Cuenta la leyenda que años después aquel orfanato se incendió y el espíritu del niño poseyó el cuadro que le hiciera Bragolin, como los primeros retratos que se les hacía a los antiguos indios americanos y creían que su alma quedaría atrapada para siempre en aquella instantánea…

Sea como fuere, con el alma de aquel niño atrapada en la pintura, comenzaría un largo rosario de desgracias, accidentes y muertes en torno a aquel cuadro maldito y a otros pintados por nuestro particular artista.

Toda casa que poseía un cuadro de la serie “Los niños que lloran” era afectada por extraños incendios quedando destrozada, lamentando víctimas humanas y con graves daños en el inmueble…, con graves daños excepto en la pared donde se encontraba colgado el cuadro del “Niño que llora” que milagrosamente estaba intacta sin que pareciera haberse producido ningún incendio en aquella vivienda…

En las casas afectadas comenzaban a producirse todo tipo de hechos insólitos y paranormales: se escuchaban lamentos y lloros, objetos que se movían, incendios inexplicables (¿combustiones espontáneas?), anomalías eléctricas… Incluso se decía de aquellos cuadros que “el niño se salía del cuadro, subía a la cama de tu habitación y mueres de la impresión al ver su rostro endemoniado. Luego incendiaba la casa y borraba las evidencias de su crimen”. La leyenda nos hablaba de esa forma de actuar y la verdad es que cuesta trabajo y hacer un esfuerzo de imaginación desbordada el creer que estas pinturas de hermosos niños, o niñas, de ojos llorosos y enternecedora mirada puedan tener un efecto tan pernicioso en el propietario de la misma.

Se preguntarán las razones por las que traemos esta leyenda a las páginas de este libro… Bien, la razón es que Giovanni Bragnolin era hijo de esta ciudad, estando parte de su vida encadenada a esta joya del Guadalquivir, a esta ciudad eterna llamada Sevilla.

Aquellas pinturas tuvieron su momento álgido hacía la década de los 80, tuvieron su principal vía de difusión entre países latinos, como España, Italia, Argentina, Chile o México y era usual encontrar en los salones a un hermoso “niño que llora” cargado de un pragmático sentido bucólico antes que el tradicional cuadro de cacería o la mujer morena de Curro Romero de Torres. Aquella leyenda hizo que estos cuadros cayeran en desgracia y fueran sustituidos por otros según modas y gustos imperantes en la época. Malditos o no, leyendas o no, casualidad o no, hizo el resto… ¿Quién se atreve a poner ahora un cuadro de un “Niño que llora” del pintor sevillano en su salón?

 

ENCUENTROS PARANORMALES EN LA FERIA, EN TABLADA

ENCUENTROS PARANORMALES EN LA FERIA, EN TABLADA

Por: Jose Manuel García Bautista

La zona de Tablada, cercana a donde hoy disfrutamos de las instalaciones de la Feria de Sevilla ha sido escenario de diferentes sucesos que entran dentro de lo paranormal, que entran dentro de lo inexplicable. Se trata de un punto de Sevilla con indudable Historia y, también, con una innegable fenomenología paranormal.

El ensotanado de la Feria, el ensotanado de Tablada

Son muchas las historias que se cuentan en torno a lugares que han sido –o son- colegios, hospitales y antiguos cuarteles militares, no hay ninguno –o casi- donde no falte un fantasma, una aparición, una mala partida de ouija o un ahorcado en una garita de vigilancia. Son las muchas leyendas urbanas que tienen este tipo de edificios y que se mantienen a lo largo del tiempo como parte ya del mismo.

Uno de esos lugares emblemáticos en Sevilla es el cuartel de Tablada, justo en las inmediaciones del llamado “campo de la Feria” que es donde, actualmente, se ubica la “Feria de Abril” de Sevilla en el barrio de Los Remedios. Allí nos detenemos para ser partícipes de una nueva historia de apariciones y aparecidos. La debemos encontrar en el interior del recinto militar y nos habla de una sombría figura que hace acto de presencia algunas noches y que parece lucir un capote contra el frío o una especie de sotana, de ahí el evocador nombre de “el ensotanado de Tablada” que me he permitido ponerle.

Cuentan antiguos militares, que sirvieron dentro del cuerpo de castadores del cuartel de Tablada, la PM (Policía Militar) o cuerpos de intervención, que “hay noches en las que nos llamaban los soldados que hacían guardia en las garitas y, asustados, nos decían que habían visto una especie de sombra muy voluminosa pasearse por determinados lugares junto al muro. Nosotros pensábamos que era el miedo de estar la noche en guardia y la leyenda que corría por el cuartel de que hacía años un soldado de remplazo se ahorcó dentro de una de ellas sin saber cuál exactamente, eso y el miedo de la persona hacía el resto…”

Pero una noche, nuestro testigo, tuvo una experiencia personal: “Era Feria en Sevilla, te puedes imaginar que el jaleo se siente desde el cuartel y que se está un poco más alerta por qué nunca se sabía quién se podía colar en el recinto. No solía pasar nada pero se extremaban las precauciones. Fue una noche en la que nos encontrábamos de guardia cuando nos llamaron de uno de los puestos, de las garitas, acudimos, el chico estaba blanco como la pared y nos dijo que había tenido a cinco metros de él a una sombra que simplemente estaba allí, como observándolo. Al chaval se le iba a salir el corazón por la boca. Nos pusimos a mirar pero no vimos nada. Mi compañero tiró para un lado y yo para otro creyendo que se trataría de otra víctima del miedo, pero cuando me metí por detrás de uno de los añadidos me di de frente con aquello. Era una especie de sombra corpulenta, era un volumen negro, como una sombra. Me quedé paralizado, ni pensé en usar el arma… Aquello no se movió, pasados unos segundos, tal vez cuatro o cinco, se movió hacia un lado y desapareció por el añadido…”

Al salir de esa zona su compañero notó su rostro cariacontecido y le preguntó: “¿Has visto a un fantasma?” y su respuesta fue contundente: “Algo he visto, lo que no se es que es lo que es”.

Otras personas, otros testigos, que tienen por viviendas los edificios que se encuentran justo en frente de este cuartel también afirman haber visto al sombrío personaje e, incluso, haberlo visto deambular tanto dentro como en el muro exterior del recinto militar calando hondo su particular “indumentaria” de “ensotanado de Tablada”.

Tablada además era una zona donde antaño se realizaban las ejecuciones de Sevilla, próxima al quemadero de la Inquisición del lugar y donde de ajusticiaba a los malhechores de otras épocas en la ciudad hispalense, además lugar de batallas donde se libraron no pocas guerras por el control y dominio de la capital del sur. Puede que todo se relacione, que la leyenda tenga una semilla de verdad o que su propia Historia se ponga de manifiesto con esta curiosa aparición en Tablada… Todo es posible.

Extraño incidente OVNI en Tablada

Hablamos de sucesos paranormales en la zona de Tablada, desde apariciones y espectros, leyendas urbanas y, por supuesto, el fenómeno OVNI tan vinculado a nuestra ciudad.

Uno de esos sucesos OVNI sucedió el 29 de septiembre de 1986 sobre las 3:30 horas y tuvo una duración de 15 segundos, aquel informe dice: “SUCESO OCURRIDO EN EL AERÓDROMO DE TABLADA” (Sevilla), y se extiendo con todo lujo de detalles en lo inexplicable del caso: “El relato es de un policía de dicha base y le fue comunicado al autor del informe.

Habiendo iniciado el despegue un avión de transporte C-130 de la pista de cemento de dicha base, en la cabecera de la mencionada pista bajó y subió por dos veces una luz blanca y destelleante como una bengala de gran tamaño y formada por dos esferas tangenciales, una de ellas algo mayor, que provocó el asombro de los responsables de la torre de control.

Sin embargo el avión no se detuvo y despegó cuando la luz estaba alta e inmediatamente se colocó a la cola hasta que éste se perdió en la lejanía.

Toda la policía fue alertada y formada para recibir instrucciones. El contingente era de treinta hombres y fueron unos veinte los que presenciaron parte o la totalidad del fenómeno. El testigo pudo ver el final, es decir, cuando la luz iba en la cola del avión. El propio comandante les advirtió que si alguno mencionaba algo de lo ocurrido sería severamente sancionado por tener el asunto consideración de secreto militar. Naturalmente hubo otro tipo de amenazas muy a la usanza del vocabulario militar y producto del nerviosismo propio del caso.

Al día siguiente muchos pudieron ver la llegada a la base de un grupo de militares norteamericanos, siendo su presencia poco usual y relacionándola, con mucha lógica, con el suceso de la noche anterior”. Firmaba el informe el investigador Manuel Filpo.

Acosado por un OVNI

Sucedió un 11 de Agosto de 1980 en el trayecto desde La Antilla (Huelva) a Sevilla. Ese día un médico, José Luis Torrella López, fue perseguido por una misteriosa forma luminosa durante el trayecto, el médico lo manifestaba así al periodista del diario ABC Javier de Pablos:

-Mira, yo salí de La Antilla a las tres menos cuatro de la madrugada del domingo al lunes, igual que hago normalmente todos los fines de semana. Entonces, una vez pasado Niebla, camino de Villarrasa, v una luz muy pequeña, distinta a las estrellas, que se movía zigzagueando, estando a una altura de trescientos metros, no tardando en desaparecer. Pasé La Palma del Condado y, antes de llegar a Manzanilla, de nuevo la volví a ver, mucho más grande, hasta que la perdí de vista.
-¿Qué es lo que pensaste en un principio?
-En los primeros momentos pensé que podía ser una estrella fugaz, pero en seguida deseché la idea, ya que estaba demasiado baja para ser una estrella y, además, éstas no pueden hacer movimientos los movimientos que este objeto realizaba.
-¿Cuándo volvió a surgir?
-A las cuatro y media, cuando me incorporé a la autovía, ya que iba por la carretera vieja; la vi con mucha mayor claridad a la derecha del coche.
-¿Cómo era ese objeto volante no identificado?
-Tenía tres aristas y una luz central que era amarilla intensa, siguiendo a mi lado hasta el cruce de Umbrete. Desde ese momento empecé a ponerme nervioso y lo que hice fue apretar el acelerador y correr a toda velocidad. Cuando llegué al cementerio de Castilleja se trasladó a mayor distancia y hacía movimientos de derecha a izquierda y sobre su propio eje,
-Una vez llegaste a Sevilla, ¿qué sucedió?
-Al entrar en la ciudad, por el camino de Tablada, la perdí de vista, pero cuando llegué se me apareció frente por frente. Aparqué el coche en el portal y el OVNI estaba prácticamente encima del automóvil, con una luz tenue, cerca de un descampado, antiguo almacén de maderas.
-¿Subiste a tu casa?
-Subí las escaleras corriendo, muerto de miedo y con la cara pálida, según me dijo mi padre, que se asustó al verme, creyendo que me había pasado algo. Se lo expliqué y salió conmigo a la calle en paños menores, al igual que un vecino, que también bajó con nosotros.
-¿Seguía el OVNI allí o había desaparecido?
-Estaba allí, pero mucho más alto que cuando yo lo dejé. Dio la casualidad que pasó un avión comercial, calculando, por la altura que normalmente suelen llevar éstos, que el objeto estaría a unos cuatro mil metros. Me había bajado la máquina de foto y saqué unas cuantas fotografías, que no sé si saldrán. Desde las cinco hasta las seis se quedó fijo y, a medida que fue amaneciendo, se fue elevando, siendo ya muy difícil de identificar. A la noche siguiente estuve estudiando gran parte de la madrugada y me asomaba de vez en cuando, pero no había nada.
-¿Esa luz amarilla intensa que el objeto emitía, deslumbraba al mirarla?
-Producía cierta hipnosis cuando te quedabas mirando fijamente. Verla daba una sensación placentera.
-¿No llamaste a la Policía?
-No lo pensé. Hay tantas personas, según oyes en los programas de radio y ves en televisión que ven estos objetos que creí que nos les interesaría.
-¿Creías en la existencia de los OVNIs?
-Racionalmente sabía que era factible que los hubiera, pero siempre lo veía como experiencia de otras personas.
-¿Y ahora?
-Ya veo que existen estas cosas, qué están ahí y que habrá que estudiar y analizar. Me parece absurdo que los Gobiernos lo sigan ocultando.

La zona de Tablada y el “campo de la Feria” también tiene su particular Historia, enclave mágico de esta ciudad donde no pocos sucesos se han producido y que muchos habitantes de Sevilla, en la actualidad, seguro que desconocen.

Historia desconocida de Tablada y la Feria

Pocos son los que conocen que los vikingos, temibles y aguerridos, pasaron por Sevilla y dejaron su imborrable huella no sólo en el recuerdo sino en la genética de nuestra tierra…

Corría el año 844 y fueron ya rechazados en España por el rey Ramiro de Asturias, frustrados costearon y entraron por la desembocadura del Guadalquivir, comenzaron a remontar el río y el 1 de octubre de ese año estaban ante las murallas de la ciudad.

Como horda salvaje y cruel no iban a tener compasión de la ciudad… Un ejército de 16.000 vikingos arrasó la ciudad y destruyó la mezquita mayor así como incendiando parte de la ciudad… El único edificio que se libró del pillaje fue el del gobernador.
En la zona de Tablada tuvieron lugar varias batallas, pero los vikingos no querían echar raíces en Sevilla, simplemente saquear. Se replegaron y se retiraron a Punta Verde donde pactaron cambiar prisioneros por viandas… Fue en Tablada donde se les planta cara y donde se derramó la sangre en defensa de la ciudad, un río de sangre junto al río de Sevilla, el día que sus aguas se tornaron rojas para impedir la barbarie de los normandos, de los vikingos. Sevilla quedó maltrecha y, producto del abuso y el pillaje, generaciones posteriores fueron pelirrojos, sin dudas el vestigios genético de aquellos vikingos normandos, de los llamados “hombres del norte”.

Pero además fue el escenario de otras prácticas más crueles, si ya cite, en semanas anteriores el uso del Prado de San Sebastián cerca de un entorno llamado el Prado de Espantaperros y emplazamiento del cementerio de los Pobres, donde se narraban historias de apariciones y fantasmas, donde se accedía al lugar por el Paseo del Luto y el propio José María Blanco White (Crespo) en sus “Cartas de España” hablaba de otro triste incidente que él vivió allí: el lugar era el habitual quemadero en la ciudad de la Santa Inquisición para todo aquel que era condenado a la hoguera por herejía o cualquier otro pecado contra la fe. Un lugar ciertamente que ponía los pelos de punta a todo aquel que lo visitaba, así Blanco White estuvo presente en la quema de la bruja María Dolores Caro siendo aún un niño.

Desde el Prado de San Sebastián se podía ver el resplandor de las llamas “purificadoras” de la Inquisición en el hoy lugar donde tenemos la Feria en Los Remedios… Otro de los quemaderos de la Inquisición en Sevilla, lugar habitual de ajusticiamientos pues se hacía sobre un patíbulo de tablas, de ahí Tablada. Hoy día donde hay una Feria está el vestigio mudo de la muerte y la desolación, que la alegría ahogue a las penas. Sobre ello la historiadora María Lara decía: “El inquisidor hispalense Diego López de Cortegana fue el máximo represor, y hay constancia escrita de que fueron quemadas vivas seis personas en el entonces paraje de Tablada, el quemadero principal. En total, entre 1481 y 1524 hubo 5.000 quemados y 20.000 reconciliados en la ciudad. En el siglo XVI en Sevilla, y en toda España, había una enorme devoción por todo lo macabro, los autos de fe eran seguidos masivamente y despertaban una gran pasión. Ir a ver los ajusticiamientos era algo similar a acudir a disfrutar de un entremés teatral”.

Cosas de la Feria, cosas relacionadas con el lugar donde hoy disfrutamos de nuestra semana más colorida y vitalista, allá donde hoy hay alegría hubo en otros tiempos, mucho dolor y, quizás, sea la causa de determinados fenómenos inexplicables que en la zona suceden… ¿Quién sabe?

 
 
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