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Archivo de la categoría: Leyenda

LA MADRUGÁ QUE LLORÓ LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DE LOS GITANOS

LA MADRUGÁ QUE LLORÓ LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DE LOS GITANOS

Por: Jose Manuel García Bautista

La Semana Santa de Sevilla ha dejado momentos inolvidables en la retina de muchos cofrades y amantes de la semana más grande de la ciudad hispalense, pero también momento en los que el pánico se poderó de las personas, del público asistente al paso de los cortejos procesionales. En la memoria de la ciudad aquella “Madrugá del Pánico” o momentos como el famoso niño fantasma que acompañó al Señor de las Tres Caídas desde Triana a Sevilla y desde Sevilla a Triana en la eterna dualidad de esta ciudad.

Otro hecho mágico, poco demostrable, lo encontramos en un hecho “paranormal” que se vivió en el año 1994. Así lo narraba su protagonista: “Estoy leyendo los comentarios sobre este tema ya que me apasiona por una parte los temas cofrades y por otro los paranormales y me quedo helado. Voy aportar un fenómeno que se dio en el año 1994, creo recordar, en la Semana Santa de Sevilla.

Era en la madrugá, cuando la Virgen de las Angustias de la Hdad. de Los Gitanos pasaba por la calle Sierpes y un videoaficionado tomo de primer plano la cara de esta imagen. Pues, bien cuando este señor visualiza el vídeo días después en su casa, observa en la toma que hizo como por la mejilla de la Virgen de las Angustias se le resbalaba una lágrima, pero no de las que tiene, sino líquida, al igual que cualquiera de nosotros cuando lloramos.

Este hombre llevo el vídeo a varias expertos para que busquen una explicación científica, la verdad que como en todos estos casos se le busca explicación por parte de los más escépticos e incrédulos, y por otro lado se llega a la conclusión de que esta imagen, ese día de ese año, lloró por Sierpes”. 

Leyendas en torno a nuestras imágenes más queridas, historias heterodoxas, que engrandecerán aún más la enorme devoción que se les profesa con eventos inexplicables que cabalgan entre la leyenda y la realidad.

 

¿MILAGRO EN SAN VICENTE?

¿MILAGRO EN SAN VICENTE?

Por: Jose Manuel García Bautista

En ocasiones nuestras fiestas más populares y tradiciones más arraigadas nos dejan historias que cabalgan, por siempre, entre la leyenda y la realidad. Una de esas historias imposibles tiene mucho que ver con la hermandad de las Penas de San Vicente y con la imagen de su nazareno; un acontecimiento que dejó perplejo a nuestro testigo.

Corría la Semana Santa de Sevilla del 2004 y enfilaba la calle que debía dejarlo en la entrada a su templo. Un devoto, Luis Díaz, rezaba con fervor al Cristo por la salud de su madre y, a esa hora de la noche, en el silencio de aquella calle observó algo que lo dejó sin habla: “El Cristo hubo un momento en el que pareció que giraba un poco la cabeza y me miraba, se me congeló la sangre, se me paró el corazón. No sé si alguien más lo vio o no pero desde luego a mí me quiso decir que algo bueno había pasado. No hice más que llegar a casa cuando teléfono sonó y me comunicaban que mi madre estaba bastante mejor de salud”.

La hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores nace en la Parroquia de San Vicente en 1875, para dar culto a una imagen del Señor Caído procedente del convento Casa Grande del Carmen. Tras varios años de dificultades, se reorganiza en 1923 y sale desde el año siguiente en el Lunes Santo. El Cristo se atribuye a Pedro Roldán (XVII) o al círculo de Roldán. El Señor carga con una impresionante cruz de carey y plata, adquirida a la Hermandad de Jesús Nazareno, de Ecija.

Y es una historia más de esa Sevilla heterodoxa que cree en milagros y en hechos inexplicables para asombro de todos.

 

EL FANTASMA DE MAESE PÉREZ ‘EL ORGANISTA’

EL FANTASMA DE MAESE PÉREZ ‘EL ORGANISTA’

Por: Jose Manuel García Bautista

¿Has escuchado alguna vez la leyenda del espectro de Ámese Pérez de Gustavo Adolfo Bécquer? No nos resistimos a dejar de contarla porque muchos son los que buscan su fantasma aún en el viejo convento de Santa Inés.

Había en un convento Sevillano, llamado Santa Inés, un famoso organista llamado Maese Pérez, al cual iba a escuchar toda Sevilla. Un año, la misa del Gallo se retrasa porque Maese Pérez está enfermo y un organista envidioso y enemigo de Maese se ofrece para tocar. En esto, aparece Maese Pérez que es llevado en un sillón por sus incondicionales diciendo que no quería morir sin tocar en aquella misa. Cuando comienza la Consagración resuena majestuoso el órgano hasta que de repente se queda mudo, Maese Pérez acaba de morir.

En la Misa del Gallo del año siguiente para sustituir a Maese Pérez, viene un nuevo organista al que toda la gente creía muy malo. Sin embargo la melodía del órgano sonaba como siempre había sonado con Maese Pérez. Al terminar de tocar, el nuevo organista juro que jamás volvería a tocar ese órgano.
A los dos años de la muerte de Maese Pérez, la madre superiora encargó a la hija de éste, la cual había entrado de novicia, que fuera ella la encargada de tocar el órgano. En el momento de la Consagración, la hija de Maese da un grito diciendo que ve a su padre tocando, pero el órgano suena solo sin que nadie lo toque.

 
 

LA LEYENDA DE DOÑA MARÍA CORONEL

LA LEYENDA DE DOÑA MARÍA CORONEL

Por: Jose Manuel García Bautista

Pocos en Sevilla no han escuchado hablar de la momia de Doña María Coronel y su trágica historia. Un personaje real de Sevilla cuya vida parece más sacada de la ficción que de la realidad.

Vivía en la esquina de la calle Arrayán con la calle Feria y pertenecía a una influyente familia sevillana, aún quedan parte de sus restos en el actual Palacio de los Marqueses de la Algaba bajo la administración pública.

Su nombre completo era Doña María Coronel Fernández y pronto contrajo matrimonio con un caballero que estaba emparentado con la casa real de Aragón, don Juan de la Cerda. Con el levantamiento de los Trastámara contra el rey Pedro I éste se unió a la causa rebelde aportando dinero, soldados y todo cuanto hizo falta. Su tragedia, la de Juan de la Cerda, es que cayó prisionero en la contienda y el rey mandó decapitarlo.

El tiempo pasó y Doña María Coronel vivía tratando de administrar los bienes que no habían sido confiscados por el rey; y Pedro I tuvo conocimiento de la joven y bella viuda del caballero de la Cerda; quedó prendado de ella, enamorado y fuertemente atraído, así que comenzó, a acosarla, a perseguirla… Pero Doña maría Coronel lo rechazaba sistemáticamente y huía de él.

Huyó a casa de sus padres en la calle Arrayán pero el rey se enteró dónde estaba y decidió asaltar la casa y secuestrarla. Doña María sintió el alboroto y huyó por la puerta que daba a la iglesia de Omnium Sanctorum y de allí a la calle Feria, rodeo la Laguna –que es la zona de la Alameda- y fue al convento de Santa Clara a pedir refugio.

Las monjas la escondieron en una zanja en el jardín que cubrieron con hierbas y tierra sobre unas tablas. A la mañana siguiente llegó el rey, cuentan las crónicas que la monjitas narraron como sobre la tierra que colocaron sobre aquellas tablas que cubría la zanja crecía la hierba y las flores, un milagro… El rey no pudo descubrirla, pero sospechaba que allí se escondía y no tardó en regresar y cogerla desprevenida comenzando a perseguirla por todo el convento… Quería llevársela al Alcázar a la fuerza…

Doña María al pasar por la cocina observó una sartén que tenía aceite hirviendo y optó por echárselo en la cara y que la desfigurara horriblemente… EL rey al entrar en la cocina contempló la dantesca imagen que él había provocado y quedó perplejo y con un gran sentimiento de culpa.

Pedro I mandó llamar a la abadesa del convento y ordenó que la cuidara así como le pidió que fuera atendida que él concedería a Doña María todo lo que desease.

Se recuperó, no así sus marcas por quemadura, y pidió al rey el solar de su casa en las cercanías de la iglesia de San Pedro y allí fundó un convento, el convento de Santa Inés del que fue priora. Al morir fue enterrada en el coro y en el siglo XVI se encontró su ataúd contemplando con asombro como sus restos estaban incorruptos, así que fue colocado en una urna de cristal.

Los días 2 de Diciembre de todos los años se puede contemplar su cuerpo en la iglesia de Santa Inés.

 
 
 
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