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Archivo de la categoría: Leyendas sevillanas

MURILLO Y LA VIRGEN DE LA SERVILLETA

MURILLO Y LA VIRGEN DE LA SERVILLETA

Por: Jose Manuel García Bautista

Murillo era ya un pintor muy cotizado y de gran prestigio en España, e incluso en Europa. En cierta ocasión estaba pintando en el convento de los Capuchinos, allí un hermano lego le llevaba el almuerzo a diario. Al acabar el retablo se quedó contemplando su trabajo y el mismo hermano lego que lo atendía le dijo: «¿Podría vuestra merced regalarme un pequeño dibujo en recuerdo de su trabajo y mi asistencia en este lugar?» y Murillo le dijo: «¿Qué queréis que os dibuje?».

En aquella fascinante conversación el lego le contestó: «Una virgencita a la que rezaré todos los días en mi celda».

Murillo conmovido no tenía lienzo a mano y tomó una servilleta sobre la que pintó una Virgen con el Niño en brazos, y se la entregó al lego quién quedó impresionado con el regalo.

Murillo además hizo mucho por Sevilla, creo así la Escuela de Artes de Sevilla en la casa de la Lonja.

Murillo murió como consecuencia de un accidente de trabajo, con 60 años se dispuso a pintar «Los desposorios de Santa Catalina» del convento de los Capuchinos de Cádiz. Cuando terminó el cuadro sufrió una caída del andamio e impactó con el suelo quedando herido de gravedad. Fue trasladado en carruaje de Cádiz a Sevilla sonde murió el 3 de abril de 1682.

No se puede negar la belleza de la estética de muchas de estas leyendas que, desde luego, hacen que reflexionemos sobre lo magnífica que es la Sevilla más desconocida, la de sus historias más oculta e ignoradas.

 

SIMBOLOGÍA Y CURIOSIDADES DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA (LABRADOS Y ORFEBRERÍA)

SIMBOLOGÍA Y CURIOSIDADES DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA (LABRADOS Y ORFEBRERÍA)

Por: Jose Manuel García Bautista

En nuestra Semana Santa de Sevilla son muchos los detalles que podemos ver en los pasos de las hermandades y muchas las curiosidades que pasan inadvertidas, en unos casos por estar muy disimuladas y en otros por el desconocimiento o no acertar a interpretarlas, aqui hay una buena colección de esos detalles importantes, secretos, pero a la vista de todos…

-Nuestra Señora de los Dolores (Hermandad del Cerro del Águila), lleva en los candelabros de cola una jaula con un grillo.

-La Virgen de la Hiniesta lleva en los respiraderos los escudos del Sevilla y del Betis. Un gusanito en los respiraderos de la Hiniesta Gloriosa. Read the rest of this entry »

 

EL INGENIO DE UN REO

EL INGENIO DE UN REO

Por: Jose Manuel García Bautista

En la Sevilla de Pedro I, siglo XIV, fue capturado un bandido con numerosas denuncias y penas a él imputadas. Se le juzgó en la Casa Cuadra o Audiencia de la Plaza de San Francisco y allí fue encontrado culpable y condenado a la pena capital, a la muerte.
El día de su ejecución fue sacado de las cárceles reales en la calle Sierpes y llevado al patíbulo público en el prado de San Diego, en la hoy zona de Tablada.

Al llegar al lugar donde se le iba a dar muerte comenzó a gritar: “¡No podéis ahorcarme, el rey me ha perdonado!”. Ante tal afirmación el juez mandó parar la ejecución e informar al monarca quién afirmó no haber concedido tal gracia al reo y mandó se cumpliese la ejecución.

Sin embargo Pedro I reflexionó y mandó llamar al alguacil antes de que saliera éste del Alcázar: “Aunque yo no había concedido el indulto, ni siquiera me lo habían pedido, es mejor que no se cumpla la sentencia, porque habiéndolo gritado en público, no quiero que pueda quedar en el ánimo del pueblo de Sevilla, que yo le había indultado y que después he faltado a mi palabra Real”.

El reo no fue ahorcado pero si fue enviado a la cárcel donde acabaría sus días.

 

LA LEYENDA DEL FARO DE SEVILLA

LA LEYENDA DEL FARO DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

En la ciudad de Sevilla hace tiempo un médium dijo al pueblo que el Demonio iba a inundar la ciudad y que el mar llegaría a Sevilla así que el pueblo decidió construir un faro para que los barcos no chocasen.

Al tenerlo construido una familia empezó a vivir allí para cuidar el faro, la familia estaba formada por un matrimonio y sus 5 hijos.

Una noche los padres oyeron un grito que venía de la habitación de sus hijos; lo que fue sorprendente que al llegar vieron a todos sus hijos menos a la hija mayor durmiendo. La buscaron por toda la casa y no la encontraron pero al asomarse a la ventana vieron que su hija estaba en el suelo muerta pues se había tirado por la ventana.

Pasaron 2 ó 3 años del trágico accidente hasta que otra noche oyeron de nuevo un grito que provenía de nuevo de la habitación. Al entrar se encontraron a su hija pequeña esparcida en trozos literalmente por toda la habitación que estaba llena de sangre.

Después de todo lo ocurrido trataron el tema de irse de la casa del faro pero decidieron no irse y el Ayuntamiento puso una guardería en la puerta.

Según pasaban los años iban muriendo más miembros de la familia hasta que sólo quedaron el hijo mediano, Ricardo, una hija de cuyo nombre no me acuerdo y los padres.

Cuando parecía que la situación se tranquilizaba la noche de San Juan la familia estaba durmiendo cuando de repente se oyó otro grito, pero la diferencia es que esta vez el grito provenía de fuera y cuando el padre se asomó vio en la punta de la lanza del faro atravesada a su hija y la madre al no soportar ya tanto dolor se suicidó, pero muchos dicen que no fue por voluntad propia.

El padre y Ricardo se quedaron en la casa. Aun después de todo lo sucedido consideraban su hogar. Cuando Ricardo tenía 17 años entró en un coma y su padre muy apenado no se separó de él ni para comer.

Cuando una noche se fue a por un vaso de agua a la cocina y oyó a toda su familia hablando en la cocina, riéndose y hablando entonces el padre vio un cuadro en la pared de toda la familia en la cual faltaba Ricardo y se le escapó una lágrima que quedó reflejada en el cuadro.

En ese mismo momento Ricardo despertó del coma y su padre murió.

Resulta que Ricardo no estaba en el cuadro por no ser hijo nada más que de su madre.

El Faro de Sevilla es la Torre del Oro y mucha gente piensa que fue una venganza del diablo por retarle al construir el faro.

 

LA LEYENDA DE CARMEN Y SEVILLA

LA LEYENDA DE CARMEN Y SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

La ópera Carmen, de Bizet, es muy conocida en todo el mundo, la marcha del Toreador suelen acompañar en numerosas ocasiones a nuestra bandera nacional española como melodía más emblemática dada su relación con los tópicos con los que se representa a nuestro país.

La protagonista de aquella ópera era la figura de Carmen, una chica que vivía en la zona de la calle Betis en el popular barrio de Triana, además trabajaba en la Real Fábrica de Tabacos; su figura era real tal y como deja constancia de ello Próspero Marimée tras haberla escuchado cantar en los patios de vecinos celebrando las Cruces de Mayo o las romerías de Valme o Torrijo.

La muchacha estaba enamorada de un sargento, se llamaba José, coincidió con la bella joven en una detención tras una riña tumultuosa en la que estaba implicada Carmen. La chica hace valer sus “armas” de mujer coqueteando con el sargento y logra que éste no la detenga dejándola escapar… Ahí comenzarían las desgracias ya que fue degradado de rango.

Carmen al comprobar lo sucedido le da su amor pero también le mete el veneno de la rebeldía… Los hados estaban contra la pareja y un teniente lanza un piropo a la joven… Celoso José levanta su espada contra el teniente y aquello supondría la cárcel… Pero se “echa al monte” uniéndose a unos contrabandistas. Carmen lo acompaña dejando su trabajo en la Real Fábrica de Tabacos comenzando una escalada contrabandista en la zona de Gibraltar.

Pero Carmen es voluble y en su corazón entra un torero… Al unísono es llamada desde Sevilla por su madre que está muriéndose, en la capital se reencuentra con el torero dando rienda suelta al amor…

José tiene conocimiento de la relación de Carmen con el “matador” y una tarde se dirige a donde se encontraba Carmen, la sevillana plaza de toros de la Real Maestranza. Se sienta unas filas más atrás de la joven y esta, al pasar el torero frente a ella, le lanza el anillo que José le regaló… El exmilitar saca su navaja y apuñala a la chica sin que el público presente notara el fatal desenlace de aquella relación.

La trágica historia de Carmen, a quién mató el amor…y los celos.

 

1391… EL AÑO DE LA INFAMIA EN LA JUDERÍA DE SEVILLA

1391… EL AÑO DE LA INFAMIA EN LA JUDERÍA DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

En el año 1391 iba a suceder en Sevilla uno de esos hechos difíciles de olvidar… En la primavera de aquel año comenzó a difundir todo tipo de infamias en la ciudad don Fernando Martínez contra los judíos… Era una época en la que las religiones convivían pacíficamente, así no había mayores tensiones entre cristianos, judíos y musulmanes. Procuraron las autoridades que se respetaran las creencias de todos los sevillanos, así había una mezquita en la Plaza de San Pedro y varias sinagogas judías, una en la Plaza de Santa Cruz, en Santa maría la Blanca y en San Bartolomé. Así lo hicieron respetar los reyes San Fernando o Alfonso X “El Sabio”.

Pero aquel señor, Arcediano de Écija, iba sembrando su semilla en los sevillanos, arraigando su odio contra los judíos y promoviendo un motín contra ellos que desencadenó en la entrada en el barrio de la Judería y saqueando las tiendas o pegando a los judíos…

Aquello era intolerable y los alguaciles don Álvar Pérez de Guzmán –Alguacil Mayor-, los alcaldes mayores Rui Pérez de Esquivel y Fernando Arias de Cuadros realizaron algunas detenciones que concluyeron en penas de azotes. Pero para muchos aquellos azotes no eran más que más leña a un fuego que ya había comenzado a prender…

La situación era tan compleja y había alcanzado ya tales dimensiones que el Alguacil Mayor mandó llamar a la nobleza a que participara de la defensa del barrio; pero no podían apenas con la masa ingente de personas que se revelaban contra ellos y deseaban atacar a la Judería en pleno barrio, hoy, de Santa Cruz.

El 6 de Junio, al grito de “muerte a los judíos” el pueblo se levantó contra la Judería y entraron en el barrio saqueándolo todo a su paso y pegando a los judíos. Su barrio se extendía por el barrio de Santa Cruz, Santa María la Blanca, San Bartolomé quedando delimitado por las propias murallas de la ciudad y el Alcázar, un barrio de la Judería al que se accedía por dos puertas: la existente que había en la calle Mateos Gago y la Puerta de la Carne que daba al denominado prado de espantaperros que hoy ocupa el edificio de Diputación de Sevilla.

Hubo una auténtica matanza y muchos judíos perecieron degollados en sus calles, en sus casas, comercios, sinagogas… Los supervivientes huyeron de la ciudad y pidieron amparo a la Regencia pues el rey tenía sólo 11 años…

Pasó el tiempo y algunas familias volvieron al barrio pero ya nada sería igual… Dos sinagogas fueron expropiadas, una de ellas pasaría a llamarse Santa María de las Nieves o Santa María la Blanca, y la segunda en lo que hoy es la Plaza de Santa Cruz.

Años después Enrique III ya pudo reinar al alcanzar la mayoría de edad y mandó procesar y dar cárcel al Arcediano de Écija, a don Fernando Martínez que fue el instigador de aquella matanza. Impuso a los sevillanos una multa (junto al Ayuntamiento de la ciudad) cuya cuantía era tan elevada que no pudieron pagarla de una vez y hubo de ser fraccionada en una década según recoge el “Libro del Mayorazgo” en el Archivo Municipal.

Cuando en 1492 los Reyes Católicos decreta la expulsión de los judíos de España en la ciudad de Sevilla apenas hubo ninguna… Casi a todos los habían exterminado o ya se habían ido… Un claro ejemplo de xenofobia que no debe repetirse jamás.

 

EL DUENDE DE TRIANA

EL DUENDE DE TRIANA

Por: Jose Manuel García Bautista

Tras la “Guerra de la Independencia” española se desarrolla esta historia en el popular barrio de Triana.

Las tropas francesas fueron expulsadas de la ciudad y con la ayuda inglesa acaba la dominación de Francia sobre el territorio hispano. En las luchas por la expulsión de franceses y afrancesados de la capital hispalense se produjo una escaramuza donde hoy está ubicado el hospital de la Cruz Roja de Triana o Clínica Infanta Luisa,  y la Cava -hoy Pagés del Corro- en unas huertas llamadas “El Matillo Alto”. En esta escaramuza, entre callejones murió un oficial francés que quedó tirado en el suelo.

Sevilla crecía y se edificaba. En las oscuras noches trianeras los vecinos veían salir a altas horas a un hombre que entraba y salía de la calle, todos comenzaron a creer que se trataba de algún fantasma o incluso del oficial francés caído en la retirada de las tropas. Los vecinos acudieron a la vecina calle San Jacinto a pedir a los frailes que rezaran por su alma pero de nada sirvió las misas, los exorcismos y demás intentonas… por las noches el “Fantasma del oficial francés” era visto entrar y salir de aquella calle que todos comenzaban ya a llamar la “Calle del Duende”.

En 1824 se produjo una amnistía y el duende se transformó en el oficial francés que todos dieron por muerto meses atrás. El oficial había creado una familia con su joven salvadora y a partir de entonces pudo disfrutar de una vida abierta sin estar sujeto al temor de las represalias de los españoles. La calle se llamó como “Del Duende” hasta 1890, hoy es la actual calle Ruiseñor.

 

ALONSO DE OJEDA Y LA GIRALDA

ALONSO DE OJEDA Y LA GIRALDA

Por: Jose Manuel García Bautista

Alonso de Ojeda atesora durante su vida una impresionante experiencia con sólo 15 años de edad. Ese día sube a la Giralda que estaba en obras y de la que sobresalía una viga; él comenzó a andar, haciendo equilibrio, por aquella viga llamando la atención de las personas que salían de misa en la Catedral…, incluso arrojó una naranja…

Los Reyes desviaron su atención a aquel chico que hacia equilibrio a tan alta altura y se jugaba la vida, el niño sacó dos naranjas de los bolsillos y comenzó a hacer malabarismos… La multitud –alentada por la atención que depositaban sobre el chico los Reyes- miraba con pánico y horror pues podía caer y matarse.

Al acabar regresó sobre sus pasos al campanario y bajo donde fue apresado por los guardas. Alonso era un paje de la casa real y afirmó haber hecho aquel número para captar la atención de los monarcas para que le diera una plaza en el ejército ya que el valor que había demostrado en las alturas también lo demostraría ante el enemigo.

La reina Isabel le dio la banda de alférez y realizó una destacada labor en las campañas contra el reino de Granad así como en el segundo viaje de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo; fue gobernador de Colombia (Castilla del Oro) y tuvo a lo largo diferentes motivos de gloria hasta el momento de su muerte.

 

LEYENDAS DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

LEYENDAS DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Es la Semana Santa sevillana toda una fuente inagotable de leyendas e historias heterodoxas donde la ficción supera a la realidad y, ¿quién sabe?, la realidad  a veces, como una eterna paradoja, a la ficción. De ese lugar donde habitan los sueños surgen estas hermosas historias que les quiero contar.

El reloj de la Esperanza Macarena

Otra imagen de particular dulzura y devoción la encontramos en el barrio de La Macarena, allí los hortelanos del Convento de San Basilio fundan en 1595 la hermandad de “La Macarena” –como se la conoce popularmente-, en 1670 se trasladan a su casa de siempre, San Gil, y posteriormente a su templo basílica donde se le puede visitar actualmente.

Se trata la imagen de la Esperanza de una talla anónima del siglo XVII sin una autoría definida pero que cualquier devoto le diría que está realizada por los mismísimos ángeles. La Macarena arrastra tras de si una curiosa historia, en épocas pretéritas, a mediados de los años 30 del pasado siglo tenía esta hermandad su sede en la Anunciación, durante el recorrido oficial en su estación de penitencia del año 1937 quiso hacer una visita a los enfermos del cercano Hospital de las Cinco Llagas que a tantos enfermos y devotos contenía en su interior, una vez realizada la visita regresaba a su templo temporal en la referida sede para descanso ya de todos sus hermanos. Al ser un recorrido largo se decidió que al año siguiente pernoctaría en el interior de la iglesia del Hospital para regresar el Domingo de Resurrección a su sede, hecho que se repitió hasta 1942 cuando se regresó a la Iglesia de San Gil.

La historia cuenta que la hermandad de la Macarena ya había realizado este peregrinar al centro sanitario a mediados del siglo XIX e incluso se habló de que la imagen había sido propiedad del Hospital hasta que se realizó un truque por un reloj de pared, el Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre daba aquella imagen a cambio de un reloj de pared pero en aquel acuerdo se afirmaba que si la imagen de la Esperanza Macarena volvía a su interior, traspasando sus puertas, volvería a ser propiedad de los regentes del Hospital, perdiendo la hermandad su querida imagen. Fueron momentos tensos y muchos los que temieron que si su querida Madre traspasaba aquellas puertas se las arrebataran de su templo e incluso se encontraban hermanos cerrados a la sinrazón de otros tiempos y otras leyes… Cierta o no la Esperanza Macarena volvió al Hospital de las Cinco Llagas y lejos de quedar en su interior volvió a su templo cerca de la Muralla entre la gloria de un pueblo agradecido que veía como aquella cláusula había quedado invalidada.

La Macarena arrastra tras de sí otra curiosa historia que nos habla de cómo en una de tantas “semanas santas” que ha vivido esta ciudad un hombre se encontraba en un serio estado de embriaguez, sus actos alcoholizados no eran controlados por aquel infeliz que había dejado su conciencia junto Baco… Aquel hombre se encontraba próximo al palio de la Esperanza Macarena cuando alzó su vaso y lo arrojó contra la imagen ante el pábulo e ira de los presentes.

Años después tras la Macarena iba un nazareno, fuertemente atado con cadenas, descalzo y con grilletes en sus tobillos, aquel penitente desconsolado era aquel individuo que cegado por el alcohol atentó contra la imagen de su Virgen. Así lo expresaba en el diario “La Andalucía” del 12 de Abril de 1892, en un artículo titulado “Recuerdo de Sevilla en Semana Santa” la periodista Carolina de Soto y Corro y rememorado desde las páginas del diario “ABC” de Sevilla por Juan Carrero Rodríguez en 1985.

La “rosa de Iñaki” y Santa Marta

Otra curiosa historia de lo que es la Semana Santa de Sevilla la pueden encarnar personas que aun habiendo nacido lejos de esta ciudad sienta sus tradiciones como suyas propias, y no vamos a referirnos a ningún anónimo ciudadano del mundo, que también tendría cabida, si no a un periodista y comunicador querido y admirado en estas latitudes, hablamos del popular Iñaki Gabilondo ya que siendo director de “Radio Sevilla” cuando su primera mujer enfermó de cáncer quiso mandar una rosa a cada una de las imágenes de Virgen de la Semana Santa, rogando en la nota adjunta que fuera cerca de la misma en el paso. Algo normal por otra parte, no era el primero ni el último.

Las flores son oraciones mudas en las cofradías. Sólo que el entonces Hermano Mayor de Santa Marta, Manuel Otero Luna, pensando junto al Prioste, ideó que fuera bajo la mano del Cristo de la Caridad, justo en la vertical de la misma. Aquel año primero de la rosa, nadie, ni siquiera Iñaki, sabía la procedencia de la misma, sólo que apareció una nueva leyenda Sevillana: la última gota de sangre de Cristo hacía florecer una rosa al caer a la tierra. El detalle gustó y desde aquel año, la hermandad seguía poniendo cada Lunes Santo una rosa debajo de la mano del Cristo de la Caridad.

Pasados los años, y tal vez por un artículo de Antonio Burgos, Iñaki Gabilondo (ya viudo) se enteró de que aquella rosa fue en principio la suya. Desde entonces, todas la Semanas Santas acude por las mañanas junto a su segunda mujer (sevillana por cierto) a depositar un ramo de rosas, ahora dos docenas, al pie del paso de misterio de Santa Marta. Asimismo, ha incrementado su vinculación (no hasta el extremo de ser hermano) con la hermandad, siendo su Meditador en el año 2001, y formando parte del Patronato de la Fundación Santa Marta desde la creación de la misma.

Esa rosa la lleva todos los años el Hermano Mayor de turno  a algún hermano enfermo, generalmente el más enfermo de los que tenemos constancia siendo momentos muy emocionados. Y así el nudo se le hace en la garganta al sevillano cuando habla de ese paso sevillano, de solemne caminar e impresionante conjunto artístico, que lleva un detalle al que todos conocen como “La rosa de Iñaki”.

El misterio de la hermandad de Santa Marta destaca su indudable calidad, el expresionismo de sus imágenes, Cristo muerto sobre el regazo de su madre… El Cristo de la Caridad y el misterio en si es obra de Luis Ortega Bru en 1952 excepto la Virgen de las Penas y la imagen de Santa Marta que son obra de Sebastián Santos entre 1950 y 1958. Es el único misterio de la Semana Santa que recoge a dos dolorosas en la misma escena de la Pasión. Verlo surgir entre la neblina del incienso es impresionante.

Misterio en La Lanzada

Si alguien osa robar en una iglesia un objeto de culto o sagrado tiene que saber que tras él puede pesar una terrible maldición, así es como le sucedió a nuestro siguiente protagonista… En 1421 apareció en la acometida de obras de la Iglesia de San Martín una caja de plomo con una reliquia en su interior… se trataba de una espina de la corona de Jesucristo.

El acontecimiento conmocionó la ciudad y la preciada reliquia se guardaría en una custodia de cristal para poder ser observada por los fieles. La espina estaba dotaba de cierto poderes curativos y al ser llevada a casa de los enfermos estos encontraban alivio a sus males y enfermedades.

La sagrada reliquia y su milagrería originaron la formación de una hermandad en la iglesia de San Martín en 1540. En 1657 el sacerdote Agustín de Herrera debía de acudir a casa de un enfermo y al regresar se encontró la iglesia cerrada así que se la llevó aquella noche a su casa. Aquella noche la casa del licenciado de Herrera fue robada y entre los objetos sometidos a hurto estaba la preciada reliquia. La ciudad quedó atónita ante el suceso y treinta años después una persona acudió a la iglesia, bajo secreto de concesión entregó la reliquia ya que desde que estuvo en su poder todos sus amigos y familiares habían sufrido necesidades, males, desgracias y contrariedades. Sin embargo los que se encontraban limpios de mal veían aliviadas sus penas… excepto ellos. El arrepentido entregó la reliquia y pidió perdón.

En 1965 el cardenal Bueno Monreal entregaba la reliquia a la Hermandad del Valle que había sido creada a raíz del hallazgo de la misma.

La Estrella “La Valiente”

Si caminamos por Sevilla, por la trianera calle San Jacinto, y preguntamos a cualquier transeúnte el apodo de la Virgen de la Estrella nadie dudará en decirle: “Estrella la Valiente” y es que esta ciudad vivió años azotados por el temor a que los exaltados radicales de aquella República recién proclamada en 1932. Había habido incendios en diferentes iglesias sevillanas perdiéndose valiosísimas obras de artes e imágenes de gran culto y devoción. Las hermandades desconfiadas de la seguridad que se les otorgaba decidieron anular sus salidas penitenciales. Pero de Triana surgió ese rayo de luz, de Esperanza, que da el ver como a los lejos una cruz de guía se abre paso desafiando a todos y a todo para llevar Fe a esta descreída, en esos momentos, ciudad. Llegaba desde San Jacinto a Sevilla cruzando por el Altozano y de allí asaltar su cordón umbilical con la vieja Híspalis para regocijo de creyentes y capillitas de principios de siglo.

En su arduo camino por las calles no se libró de atentados, de personajes escondidos tras la cobardía del anonimato que lanzaban objetos sólidos contra el palio y que detenía milagrosamente su candelería. Era demasiado tarde, entró en Campana entre vítores y aplausos, su paseo hacía la Catedral por la calle Sierpes fue admirado por todos, en la Puerta de San Miguel se llegó a disparar  contra la imagen pero nuevamente una mano divina y protectora que les acompañaba salvó a la Madre de Dios.

Aquel Jueves Santos será recordado por todos como el de una hermandad que quiso llevar a los corazones de los sevillanos el sentimiento hondo que se estaba perdiendo en aquel clima de crispación anti-religioso de la República.

La “Palomita” de Triana

Hablábamos antes de uno de esos misterios de la Semana Santa que causan consternación en aquel que lo ve, el que le proponemos a continuación visitar tampoco va a la zaga, se trata de la hermandad de San Benito que procesiona en nuestra semana grande desde su parroquia de San Benito en plena calle Luis Montoto. Es una hermandad peculiar, originariamente del barrio de Triana donde tiene su cuna en 1554 en el Convento de la Victoria de Triana no siendo hasta el año 1921 en el que se reorganiza la hermandad en San Benito de la Calzada.

En su primer paso el que  presenta a Jesús al pueblo con Pilatos como personaje secundario de singular belleza, cercano a él su esposa Claudia Prócula, dos soldados romanos, un sanedrita, una criada y un esclavo de color. Impresiona ver este paso en su peregrinar a la Catedral por las angostas calles del centro de Sevilla. Curiosamente una hermandad cuya Virgen de la Encarnación es conocida como “la Palomita de Triana”, por ser originaria de este popular barrio y por llevar en el techo del su palio un imagen del Espíritu Santo como consta en un inventario de 1808 ya desaparecido aunque ha mantenido aquella “tradición” luciendo la paloma blanca de la Anunciación  tan simbólica en nuestros días.

El misterio, su conjunto escultórico, es obra de Antonio Castillo Lastrucci, imaginero sevillano nacido el 27 de Febrero de 1882, discípulo de Antonio Susillo Fernández, ganador de una beca para formar su arte y estudiar en los museos de Roma y París. Se le considera uno de los grandes maestros imagineros del siglo XX. El 29 de Noviembre de 1967 fallece de una parada cardiaca pero a todos nos quedará el contemplar obras como el Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de la Hiniesta, el Cristo del Soberano Poder ante Caifás de San Gonzalo, el Misterio de El Beso de Judas, el Misterio de Jesús ante Anás,  el Misterio de la Presentación al Pueblo de la Cofradía de San Benito o el Misterio de la Sentencia de Cofradía de la Macarena, Sevilla de 1929, entre otras obras de artes salidas de su gubia para Sevilla y otras provincias españolas.

Hermosas historias, a caballo entre la leyenda y la realidad, que rivalizan en belleza con el dulzura del procesionar de nuestras hermandades.

 

 

ENIGMAS DE LA SEMANA SANTA

ENIGMAS DE LA SEMANA SANTA

Por: Jose Manuel García Bautista

En muchas ocasiones el misterio, las leyendas, o las historias secretas de esta ciudad, Sevilla, te buscan y te atraen como si de un imán se tratara.

Es la Semana Santa de Sevilla una de esas fiestas populares, de primavera que trasciende lo humano para enrocarse entre los sentimientos y lo divino, pero también, en esa exaltación de devoción y de se producen hechos enigmáticos e inexplicables que van más allá de lo que podríamos imaginar.

Tomasín, el nazarenito fantasma

En muchas ocasiones el misterio, las leyendas, o las historias secretas de esta ciudad, Sevilla, te buscan y te atraen como si de un imán se trataran. Así, de forma imprevista, entrando a trabajar en Canal Sur, me detuvo un miembro de la seguridad del edificio con el que tengo amistad y me comenzó a hablar de una historia que me resultó apasionante.

Sin apenas preámbulos me dijo: «Tengo que contarte la historia de un fantasma que está por la zona donde tengo a mi hijo escolarizado. Le dicen el nazarenito fantasma y me recordó mucho a esas historias paranormales que tu sueles contar». De esa forma captó toda mi atención.

Así es la historia, entre la leyenda y la realidad, de Tomasín El nazarenito de Santa Isabel. Cuenta la leyenda que se trataba de un niño de apenas unos siete u ocho años, no tenía madre y su padre pasaba casi todo el día trabajando en la red ferroviaria de San Jerónimo, así, con el dinero muy limitado habló con las hermanas del convento de Santa Isabel para que se hicieran cargo de su cuidado mientras él estaba ausente. Las monjas sabían de la muerte de su madre y que aquel padre y su hijo habitaban en la calle Vergara número nueve. Eran conocidos en el barrio y queridos.

La Semana Santa es una época que se vive con especial intensidad en Sevilla y aquel niño, Tomasín, anhelaba salir de nazareno acompañando al Cristo de los Gitanos, con la hermandad que en la época ocupaba el templo de San Marcos. La monjas, sabedoras del deseo del niño decidieron coserle una túnica para que pudiera acompañar en la madrugá a su Cristo que tanta devoción le tenía y que, aunque sólo fuera en un pequeño recorrido, pudiera integrar la fila junto a otros nazarenos.

Tomasín no veía el momento de poder salir de nazareno con Los Gitanos y contaba los días, las horas, los minutos y los segundos hasta esa fecha clave, hasta la noche más larga de la ciudad de Sevilla, la de más fervor y más pasiones religiosas. Pero la desdicha quiso que en Cuaresma el niño cayera enfermo, gravemente enfermo. Los médicos iban y venían pero ninguno parecía dar con la clave de aquella enfermedad que se comía, poco a poco, la salud del niño… Tan grave estaba que a los pocos días, entre altísimos ataques de fiebre y convulsiones, Tomasín murió.

El padre quedó desconsolado, había visto morir a su esposa y ahora a su hijo… Las monjas habían cogido un gran afecto a aquel niño y tampoco encontraba consuelo más que rezando por su alma. Todo aún más sentido e impactante cuando el niño fue amortajado con la túnica de nazareno que le cosieron las hermanas y que jamás llegó a estrenar muriendo con el deseo de salir de nazareno en Los Gitanos.

Sevilla es tierra de profundas creencias, de convicciones fuertes y grandes devociones, pero también tierra de milagros y de hechos inexplicables. La madrugada de aquella Semana Santa, de aquel Viernes Santo, un grupo de nazarenos cruzó por el entorno donde solía estar Tomasín, atravesaron la plaza de Santa Isabel buscando la iglesia de San Marcos, y vieron como del convento salía un niño de unos siete u ocho años con su túnica puesta y el antifaz bajado apoyándose en una vara. Los nazarenos murmuraron sobre la poca responsabilidad de aquellos padres que dejaron salir al niño solo, apiadándose se dirigieron hacia él pero al doblar la esquina el nazareno había desaparecido y en la solitaria calle sólo destacaba la pequeña vara que este portaba tirada en el suelo.

Recogieron aquella vara y a la mañana siguiente, terminada la estación de penitencia, fueron a entregarla al convento. La conmoción fue fuerte… Aquella vara diminuta era la de Tomasín que ellas guardaban celosamente como recuerdo a aquel niño que se ganó un sitio en sus corazones por su devoción. Al ir a mirar, donde la tenían guardada, si se trataba de la misma comprobaron con estupor como ya no estaba y sólo podía haberse tratado de Tomasín que, de una u otra forma, había visto realizado su deseo.

Si alguna vez ve a un nazarenito solitario por el entorno del convento de Santa Isabel, portando una vara pequeña, puede que esté ante el espectro de Tomasín que vuelve a salir con su hermandad en la madrugá sevillana.

La Madrugá que lloró la Virgen de las Angustias

La Semana Santa de Sevilla ha dejado momentos inolvidables en la retina de muchos cofrades y amantes de la semana más grande de la ciudad hispalense, pero también momento en los que el pánico se apoderó de las personas, del público asistente al paso de los cortejos procesionales. En la memoria de la ciudad aquella Madrugá del Pánico o momentos como el famoso niño fantasma que acompañó al Señor de las Tres Caídas desde Triana a Sevilla y desde Sevilla a Triana en la eterna dualidad de esta ciudad.

Otro hecho mágico, poco demostrable, lo encontramos en un hecho paranormal que se vivió en el año 1994. Así lo narraba su protagonista: «Estoy leyendo los comentarios sobre este tema ya que me apasiona por una parte los temas cofrades y por otro los paranormales y me quedo helado. Voy aportar un fenómeno que se dio en el año 1994, creo recordar, en la Semana Santa de Sevilla.

Era en la madrugá, cuando la Virgen de las Angustias de la hermandad de Los Gitanos pasaba por la calle Sierpes y un videoaficionado tomo de primer plano la cara de esta imagen. Pues, bien cuando este señor visualiza el vídeo días después en su casa, observa en la toma que hizo vio cómo por la mejilla de la Virgen de las Angustias se le resbalaba una lágrima, pero no de las que tiene, sino líquida, al igual que cualquiera de nosotros cuando lloramos. Este hombre llevo el vídeo a varias expertos para que busquen una explicación científica, la verdad que como en todos estos casos se le busca explicación por parte de los más escépticos e incrédulos, y por otro lado se llega a la conclusión de que esta imagen, ese día de ese año, lloró por Sierpes».

Leyendas en torno a nuestras imágenes más queridas, historias heterodoxas que engrandecen aún más la enorme devoción que se les profesa con eventos inexplicables que cabalgan entre la leyenda y la realidad.

Miedo en la antigua cripta de El Valle

La iglesia llamada de El Valle (hoy Santuario de los Gitanos) también fue objeto de investigaciones paranormales en la década de los 80 (1986), allí y en sus jardines los investigadores José Luis Hermida y el fallecido recientemente Daniel Ortiz Mínguez llevaron a cabo una serie de experiencias en la vieja cripta que bajo el suelo aguardaba los asados investigadores que tratan de desvelar sus secretos.

Fue el segundo de ellos quién extendió aquellas investigaciones y prosiguió con el estudio de una cripta donde decían escucharse llantos y quejidos lastimeros e incluso se había podido ver la aparición de un ser espectral. Daniel Ortiz lo narraba así: «El fenómeno de fantasmogénesis que se daba en aquella cripta era desmesuradamente evidente. Las veces que bajábamos allí sucedían cosas extrañísimas inclusos con compañeros de la policía que no salían de su asombro. En una ocasión captamos una parafonía que decía: mi cuna y en otra una vela que nos iluminaba salió disparada contra la entrada como su aquel ser el más allá la hubiera lanzado contra nosotros. Fue una gran investigación que potenció mucho la difusión de las actividades de la Sociedad Científica Andrómeda en Sevilla que ya presentamos oficialmente José Luis Hermida y yo en nuestra sede del Colegio de Médicos. Aquel suceso fue espectacular. Luego también tratamos de filmar a la aparición espectral que se deba en este lugar pero fue infructuoso, eso sí, recogimos muchos testimonios de personas que la habían visto, pero nadie sabía a quién podría pertenecer aquella alma en pena».

Así fue como el díscolo Daniel Ortiz comentaba aquella experiencia en un lugar que quedó cegado tras la obra de rehabilitación de una iglesia en la que en no pocas ocasiones se han escuchado fuertes golpes de un lugar bajo su suelo donde precisamente se localizaba esta vieja y encantada cripta. Tal vez su espíritu morador esté clamando por su liberación de ese perpetuo confinamiento al que ha sido sometido.

El niño fantasma

En ocasiones las más hermosas historias espectrales, al más puro estilo de Gustavo Adolfo Bécquer, tienen que ver directamente con el fervor y la tradición, con la Sevilla más popular y la más populista, con la Sevilla que derrama lágrimas de cera allá cuando la primavera hace acto de presencia.

Lo que les voy a narrar es un hecho verídico, como pueden atestiguar aquellos que fueron testigos y partícipes de la experiencia que me dispongo a contarles. Fue el compañero Miguel Roda, en los estudios de Radio Betis, quién me hizo partícipe de ella y aún recuerdo su rostro vivamente impresionado y los bellos de punta… «José Manuel, ¿vas a escribir algo sobre lo que sucedió en la madrugá con la Esperanza de Triana?» Mi respuesta fue inmediata: «No. ¿Qué pasó?» Y él, sabiendo de mis aficiones y pasiones me dijo: «Sucedió hace un par de años, algunos aún se le saltan las lágrimas cuando escuchan esta historia… Al salir la Esperanza de Triana se le pegó a uno de los zancos un niño de unos diez años, el crío permaneció allí hasta que entró en carrera oficial y le dejaron estar allí pues creían que podría ser el hijo de uno de los costaleros que iba bajo la trabajadera del paso… Sea como fuere, al salir de la Catedral, el niño volvió a colocarse en el mismo sitio llamando la atención de capataz y contraguía… Siguió avanzando la noche y la Esperanza entraba en su barrio, en Triana. El capataz y sus auxiliares comenzaron a inquietarse por aquel niño que, sin descanso, seguía allí, y Paco (Ceballos) pensó en dirigirse al niño para ver si podía ayudarlo en algo… Fue hacia aquel zanco y le dijo: ‘Hola, ¿va tu padre debajo?’ y aquel niño de forma amable, casi risueña, le dijo: ‘No, mi papa murió’. Al capataz se le hizo un nudo en el alma y decidió dedicarle una levantá en honor de aquel costalero fallecido y de la fe de aquel niño: ‘Vamos a dedicar esta levantá por un hermano que nos ha dejado’… Y el paso se elevó al cielo eterno de Sevilla entre olor a azahar…»

Pero lo más curioso llega en ese último momento cuando el capataz se dirige al niño y este ha desaparecido… Desaparecido en una calle acordonada por las vallas burdeos del Ayuntamiento de Sevilla y sin que nadie lo viera, simplemente se había desvanecido… Apareció igual que desapareció…

Desde entonces se le conoce como el niño fantasma y, sin dudas, pasa a engrosar la enorme lista de fenómenos imposibles en torno a nuestra particular Semana Santa.

Comido por la intriga pregunté a Miguel Roda (Miki)… «¿Estás seguro de lo que me estás contando?» Y Miguel señalándose los bellos del brazo me responde: «Aún estoy impresionado mientras te lo cuento, consúltalo». Y consultados a miembros de la cuadrilla ratifican punto por punto la historia singular de una noche singular… Gloria a la fe inquebrantable de un niño que guarda la memoria de su padre allá donde esté y venga del mundo que venga…

¿Milagro en San Vicente?

En ocasiones nuestras fiestas más populares y tradiciones más arraigadas nos dejan historias que cabalgan, por siempre, entre la leyenda y la realidad. Una de esas historias imposibles tiene mucho que ver con la hermandad de las Penas de San Vicente y con la imagen de su nazareno; un acontecimiento que dejó perplejo a nuestro testigo.

Corría la Semana Santa de Sevilla del 2004 y enfilaba la calle que debía dejarlo en la entrada a su templo. Un devoto, Luis Díaz, rezaba con fervor al Cristo por la salud de su madre y, a esa hora de la noche, en el silencio de aquella calle observó algo que lo dejó sin habla: «El Cristo hubo un momento en el que pareció que giraba un poco la cabeza y me miraba, se me congeló la sangre, se me paró el corazón. No sé si alguien más lo vio o no pero desde luego a mí me quiso decir que algo bueno había pasado. No hice más que llegar a casa cuando teléfono sonó y me comunicaban que mi madre estaba bastante mejor de salud».

La hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores nace en la Parroquia de San Vicente en 1875, para dar culto a una imagen del Señor Caído procedente del convento Casa Grande del Carmen. Tras varios años de dificultades, se reorganiza en 1923 y sale desde el año siguiente en el Lunes Santo. El Cristo se atribuye a Pedro Roldán (XVII) o al círculo de Roldán. El Señor carga con una impresionante cruz de carey y plata, adquirida a la Hermandad de Jesús Nazareno, de Écija.

Y es una historia más de esa Sevilla heterodoxa que cree en milagros y en hechos inexplicables para asombro de todos.

Son sólo algunos de los hechos misteriosos en torno a nuestra Semana Santa y a algunas de las hermandades, o imágenes, más queridas y devocionadas, narrado desde el respeto y la admiración, dejando siempre la puerta abierta a que la leyenda sea realidad.

 
 
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