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EL CUARTO REY MAGO: ARTABÁN

EL CUARTO REY MAGO: ARTABÁN

Por: Jose Manuel García Bautista

El número de magos que acudió a Belén a adorar al Niño Jesús siempre fue un misterio, su número ha variado con el tiempo y fruto de ello, de todo es misterio que se desprende, surge la figura del cuarto mago: Artabán.

Los Reyes Magos no habrían sido tres sino cuatro y se citaron en el zigurat de Borsippa para ser guiados por la Estrella de Belén al punto donde debía nacer Jesús. Artabán, como sus otros compañeros, también llevaba ricos presentes, eran un diamante protector de la isla de Méroe, un pedazo de jaspe de Chipre, y un fulgurante rubí de las Sirtes como triple ofrenda al Niño Dios.

En el camino se encontró con un anciano moribundo y asaltado por unos bandidos. Artabán se apiadó de él, curó sus heridas y le ofreció el diamante para que sobrellevada las perdidas. Al llegar al punto de encuentro en Borsippa Melchor, Gaspar y Baltasar ya se habían ido.

Siguió sólo su camino tratando de encontrarse con los otros Reyes Magos, pero no halló a ninguno y tampoco al Niño Jesús, había llegado tarde, por el contrario, con espanto y terror comprobó cómo los soldados del rey Herodes estaban degollando a recién nacidos. En un momento dado uno de ellos blandía su afilada espada contra un tierno bebé y Artabán le ofreció un rubí para comprar la vida del niño. Ese acto hizo que lo apresaran y encerraran en Jerusalén.

Tras 30 años de prisión salió de su cautiverio y escuchó hablar de los prodigios del Mesías, el rey de los judía, el Rey de Reyes que debía adorar hacía más de tres décadas. Logró saber dónde estaba pero era tarde también, iba camino del monte Gólgota donde iba a ser crucificado. En el camino al monte Artabán paso junto a un mercado donde una hija es subastada para liquidar las deudas su padre. Nuevamente se apiada de ella y compra su libertad con el último regalo que llevaba para el Niño Jesús: un trozo de Jaspe.

Cuando Artabán llega al Gólgota Jesucristo agoniza en la Cruz, Artabán llora desconsoladamente pidiendo perdón por no haber podido cumplir su misión y una voz resuena en su cabeza: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”. Artabán pregunta: “¿Cuándo hice yo esas cosas?”, y la voz le responde: “Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí”.

Artabán murió allí mismo acompañando a Cristo al Cielo, había cumplido con su Destino.

Hermoso cuento que no es un hecho real sino un personaje de ficción del cuento navideño ‘The Other Wise Man’ (El otro rey mago), obra del teólogo presbiteriano estadounidense Henry van Dyke en 1896 por Henry van Dyke. Artabán recibiría su nombre del persa así como también se repite en la Historia de la mano de un hermano de Darío I y un general de Jerjes.

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EL EXPERIMENTO FILADELFIA, ENTRE LA LEYENDA Y LA REALIDAD

EL EXPERIMENTO FILADELFIA, ENTRE LA LEYENDA Y LA REALIDAD

Por: Jose Manuel García Bautista

¿Qué sucedió realmente en el astillero naval de Filadelfia el 28 de octubre de 1943? ¿Es cierto que una prueba militar provocó la desaparición del destructor USS Eldridge y su reaparición, con horribles secuelas, a 600 kilómetros?

Es una de las historias más seductoras del mundo del misterio, lo combina todo: un proyecto secreto, época de la IIª. Guerra Mundial, la lucha encarnizada contra Alemania y Japón, científicos experimentando nuevas armas, un buque de guerra… Tuvo como escenario los astilleros navales del Filadelfia y se le ubicaría, aproximadamente, sobre el 28 de Octubre de 1943, aquel día se iba a realizar una experiencia de invisibilidad al radar… El resultado: juzguen ustedes mismos.

Se enmarcaba dentro del denominado proyecto Arco iris y para mucho no deja de ser una invención en tiempos de guerra, sin embargo, en esta como en otras historias, hay todo un coleccionable de relatos que merece la pena analizar.

Todo comenzó cuando el Dr. Franklin Reno formuló a la Marina de Estados Unidos la posibilidad de hacer un barco que fuera invisible al radar (que no a los ojos humanos). Todo estaría basado en la teoría de Albert Einstein sobre la Relatividad y su teoría unificada o de Campo unificado, de la relación entre electromagnetismo y gravedad, todo ello bajo el concepto energía. Así se pretendía que el buque elegido para el experimento fuera envuelto por un anillo electromagnético y este haría que el radar no pudiera localizarlo.

El USS Eldridge o DE-173 sería el destructor elegido para esta particular misión. Las pruebas con los equipos y el propio equipamiento del barco comenzó en el Verano de 1943. La primera prueba se realizó el 22 de Julio de 1943, se accionaron los generadores y una neblina verdosa envolvió al barco que comenzó a desaparecer ante el radar (simplemente) de los observadores militares que presenciaban la práctica sobre la invisibilidad.

Los efectos sobre la tripulación fueron simplemente de mareos y náuseas. Se decidió aplicar más potencia a los generadores y realizar una nueva experiencia el 28 de Octubre del mismo año. En esta ocasión el destructor fue envuelto en esa misma neblina verdosa y un relámpago azul lo atravesó, el buque desapareció de la vista de todos apareciendo en Norfolk (Virginia) a 600 kilómetros de Filadelfia, donde muchos testigos afirmaron haber visto aparecer al USS Eldridge, emprendiendo así un viaje de teletransportación accidental que ni los mismo científicos llegaban a entender.

Los efectos sobre la tripulación fueron inmediatos: cayeron enfermos, sufrieron enfermedades mentales, a otros se les declaró esquizofrénicos… Pero los que más lo padecieron fueron aquellos que desaparecieron, o sufrían desmaterializaciones espontáneas o simplemente se fusionaron con el casco del buque de forma horrible… Una historia que parece más de ciencia ficción que real.

Sin embargo en 1955 el astrónomo y científico a la vez que escritor Morris K. Jessup publicó un curioso libro llamado El Caso de los OVNIs (The Case for the UFO). En esta obra Jessup hablaba del presunto sistema de propulsión de los objetos voladores no identificados, de la antigravedad, del electromagnetismo, etc… Un año después, en 1956 (13 de Enero) comenzaría a recibir cartas de alguien llamado Carl Allen o Carlos Miguel Allende, que –supuestamente– habría sido testigo del experimento y desaparición del USS Eldridge desde la cubierta del barco donde estaba enrolado, el SS Andrew Furuteh.

Así se lo narró: «A unas pocas millas del muelle, uno de los hombres de civil que estaba en la timonera ordenó por la radio al comandante del crucero que encendiera los generadores. Entonces, alrededor del crucero comenzó a fluir con gran fuerza un singular campo de energía, perfectamente visible, que giraba en torno de la nave en sentido contrario a las agujas del reloj.

Vi que el aire que rodeaba al barco se volvía un poco más oscuro que el resto de la atmósfera. A los pocos minutos vi levantarse del agua una bruma verdosa, similar a una nube muy tenue. De pronto, el barco desapareció completamente y nosotros experimentamos una gran sacudida. Varios de nuestros hombres se desmayaron y a muchos comenzó a salirles sangre de la nariz. En pocos segundos el flamante barco de guerra ya no estaba en su sitio, pero en la superficie del mar podía verse claramente la marca de su peso al desplazar el agua. Sencillamente se había hecho invisible y no quedaban rastros ni de él ni de los hombres que iban a bordo. Antes de que se esfumara del todo vi que uno o dos marineros que estaban en estribor se desintegraban por completo. Todo comenzó con un desagradable zumbido, que fue aumentando de volumen hasta convertirse en un silbido inaguantable, que culminó en una violenta explosión. En el puente en donde yo estaba reinaba una confusión absoluta y las órdenes se sucedían unas tras otras. Uno de los civiles, el que parecía estar al mando de todo, gritó por la radio que apagaran los generadores.

Cuando miré hacia tierra, vi que dos hombres desaparecían mientras corrían aterrados. Yo no sabía qué hacer, pues en ese momento no comprendía lo que estaba pasando. Habían transcurrido unos pocos minutos cuando aquella bruma verdusca comenzó a dispersarse y sin zumbidos ni manifestación alguna que lo anunciase, el crucero comenzó a materializarse de nuevo, desde la popa a la proa, como había ocurrido en el instante en que se hizo invisible. Pude observar que los hombres que estaban en cubierta sufrían fuertes convulsiones; más tarde supe que varios habían desaparecido y que nunca más se volvió a saber de ellos. Ese instante repercutió negativamente en la mayoría de quienes estuvieron involucrados en ese experimento y muchos perdieron la razón, padecieron alucinaciones o sufrieron horribles dolores y enfermedades.

A mí también me afecto ese campo eléctrico que se formó en torno de la nave cayó también sobre una parte de nuestro barco. Era como una lámina de electricidad pura. La corriente tenía tanta potencia que casi me hizo perder el equilibrio. Por suerte no quedó con todo el cuerpo dentro de esa corriente, pues de haberlo hecho me hubiese tirado sobre la cubierta. Sólo alcanzó a tocarme el brazo derecho, y era tan denso ese campo que me dio un gran golpe y todo el costado me quedó dolorido. Aún me pregunto por qué no fui electrocutado por esa lámina de electricidad. Supongo que fue porque yo tenía las botas de goma puestas, como el resto de la tripulación, por orden de los ofíciales superiores.

Fue un momento horrible, y sólo mucho más tarde me di cuenta de que aquel día la ciencia había dado un gran paso, y que la Marina, temerosa de las consecuencias de un experimento que había salido de control y matado a varias personas, trató de ocultar por todos los medios».

La relación epistolar entre ambos se prologaría durante unos años más aportando datos de interés, sin embargo en la primavera de 1957 la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos (ONR) pidió a Morris K. Jessup su colaboración en el análisis de una obra muy especial: El Caso de los OVNIs. En aquel libro se hacían apuntes, en los márgenes, sobre las hipótesis de Jessup, sobre su conocimiento de la experiencia en Filadelfia, del contacto con Carl Allen. Anotaciones realizadas –presuntamente– por tres personas diferentes… Aquello añadía más misterio al asunto.

Un revés vino a truncar todo el enigma del USS Eldridge, en 1959 Morris K. Jessup apareció muerto en su coche… Se había suicidado. Para unos los temidos MiB u Hombres de Negro habrían acabado con su vida, para otros una fuerte depresión, la separación de su esposa y la no publicación de su nuevo libro lo sumieron en un estado de desesperación que acabó con su muerte…

De Carlos Miguel Allende (o Carl Allen) poco se sabe. Nacido en Springdale (Pennsylvania) en 1925, se alistó en la Marina de los Estados Unidos el 14 de Julio de 1942, y se licenció el 21 de Mayo de 1943. En ese mismo año, 1943, entró en la marina mercante, que dejó en octubre de 1952, y se le pierde la pista… Salvo por la relación epistolar con Jessup.

Las cartas de Allende a Jessup sobre el Experimento Filadelfia no dejan de ser sorprendentes, sobre una historia sorprendente donde se ponen de manifiesto unos conocimientos igualmente sorprendentes… Revisemos alguna de ellas.

Primera carta (1956)

Estimado doctor Jessup: Su invocación al público para que se mueva en masa sobre sus representantes y haya así suficiente presión colocada en un correcto y suficiente número de lugares donde pueda ser aprobada una ley para que la Teoría del Campo Unificado del doctor Albert Einstein (1925-27) sea puesta en práctica no es nada necesaria.

Se usaron los «resultados» de mi amigo Dr. Franklin Reno… Los resultados fueron y son hoy prueba de que la Teoría del Campo Unificado hasta cierto punto es correcta… El «resultado» fue la completa invisibilidad de un barco, tipo destructor, y toda su tripulación. Estaba navegando. (Oct. 1943). El Campo fue efectivo en una forma esferoidal oblata que se extendía cien yardas (más o menos, debido a la posición lunar y latitud) fuera de cada lado del barco. Cualquier persona dentro de esa esfera se volvía de forma vaga pero él también observó a esas personas a bordo de ese barco como si ellas también estuvieran en el mismo estado y sin embargo estuvieran andando sobre nada. Cualquier persona fuera de esa esfera no podía ver nada, salvo la forma claramente definida del casco del barco en el agua…

Quedan muy pocos de la tripulación experimental original ahora, Señor. La mayoría enloqueció, uno salió a través de la pared de su alojamiento a la vista de su mujer e hijo y otros 2 miembros de la tripulación (no volvió a ser visto), dos «se fueron al Fuego» osea se inmovilizaron y se incendiaron mientras llevaban unas brújulas comunes… (ardieron 18 días)… El experimento fue un éxito completo. Los hombres fueron fracasos completos.

Revise periódicos de Filadelfia buscando un parrafito (parte superior de la hoja, interior del periódico cerca del tercio final del periódico, 1944-46 en primavera u otoño o invierno, no en verano) de una noticia describiendo las acciones de los marineros después de su viaje inicial. Asaltaron un local en el astillero de la Marina «Gin Mill» o «Beer Joint» y causaron tanta conmoción y parálisis de las camareras que poco de comprensible se les pudo sacar, que el párrafo y el que lo escribió no lo cree, y dice «Sólo escribí lo que oí y esas mujeres están locas…».

Le pido que haga éste poco de investigación sólo para que se trague la lengua cuando recuerde lo que «pidió que se haga ley».

Muy irrespetuosamente suyo, Carl M. Allen

P.S. Ayudaré más si usted ve que puedo. (Z416175)

Segunda carta (algunos días después)

Quiero mencionar que de algún modo también el Barco Experimental desapareció del muelle de Filadelfia y muy pocos minutos después apareció en otro muelle en Norfolk, Newport News, en la zona de Portsmouth. Éste fue señalado y claramente identificado como el lugar pero entonces el barco, de nuevo desapareció y volvió a su muelle de Filadelfia en sólo unos pocos minutos o menos. Esto también fue notado en los periódicos. Pero he olvidado en qué periódico lo leí o cuándo pasó. Probablemente al final de los experimentos. Podría haber sido en 1956, después de que terminaran los experimentos, no lo puedo decir con seguridad.

Muy sinceramente,

Carl M. Allen

Estimado señor Jessup:

Me pide lo que es equivalente a pruebas positivas de algo que sólo la duplicación de los dispositivos que produjeron «éste fenómeno» podrían darle… Nunca podré satisfacer esa actitud… Puedo ser de alguna ayuda positiva para usted en mí mismo pero para hacerlo requeriría un Hipnotizador, Pentotal Sódico, un grabador y una excelente dactilógrafa para producir material de valor para usted…

Soy un contemplador de las estrellas Sr. Jessup. No lo disimulo y el hecho de que… estoy seguro de que el hombre irá adonde ahora sueña con estar… hacia las estrellas vía la forma de transporte con que tropezó accidentalmente la Marina (para consternación suya) cuando su barco exp. despegó y apareció un minuto después más o menos a varios cientos de millas marinas de distancias… Quizás la Marina ya haya usado éste accidente de transporte para construir sus OVNIS. Eso es un avance desde todos los puntos de vista. ¿A usted qué le parece?

Muy respetuosamente, Carl Allen.

Del USS Eldridge tras aquella experiencia se sabe que el 15 de enero de 1951 fue transferido a Grecia por los acuerdos del programa de asistencia a la defensa mutua, allí se rebautizó como Leon (D-54), siendo dado de baja por la Marina griega el 5 de Noviembre de 1992 y desguazado para chatarra a V&J Scrapmetal Trading Ltd el 11 de Noviembre de 1999.

En torno a este pretendido Experimento Filadelfia hay mucha leyenda y poca realidad… De nuevo la pluma hábil de Charles Berlitz popularizó este misterioso (¿o no?) suceso ayudado por un desinformador del fenómeno OVNI como William Moore. En su libro y en su narración vuelve a haber muchos hechos que nos llenan de dudas sobre todo porque de ser cierta toda esta historia hoy día esa misma tecnología se estaría aplicando y sin embargo es un paso que el hombre no ha dado aún.

 

SUPERSTICIONES Y RITUALES PARA FIN DE AÑO

SUPERSTICIONES Y RITUALES PARA FIN DE AÑO

Por: Jose Manuel García Bautista

Llegada la fecha mágica de fin de año, prestos a recibir -de la mejor forma posible- de nuevo año, el 2018, son muchas las personas que hacen todo tipo de rituales para que les sea un año propicio.

El año, para comenzarlo correctamente debe iniciarse tomando las doce uvas de la suerte, hay que comerlas todas, seis deben ser rubias y seis morenas (verdes y moradas), con cada uva debe visualizarse un deseo para el año que entra y de esa forma potenciar el ritual de la noche mágica del cambio de año.

Se debe vestir una prenda íntima de color, dependiendo del mismo será nuestra petición sobre lo que queremos tener en el nuevo año: rojo para el amor, amarillo o dorado para el dinero, blanco para la paz espiritual, verde para el trabajo, azul para la salud, nunca debe vestirse ropa interior negra, aunque sea muy elegante y apropiada para esa noche.

Otra tradición por cumplir es la de brindar con cava, signo de felicidad y su color dorado sirve como ‘imán’ para la prosperidad. Si durante el brindis introducimos algo de oro en el interior atraerá, igualmente, al dinero -cuidado con tragarse el anillo-.

Un ritual importante para la noche de fin de año y año nuevo es la escribir tres deseos en una hoja de papel, ese papel se dobla y se deja en contacto con la piel toda la cena de fin de año para quemarlo en año nuevo, los deseos deben cumplirse.

También se suele hacer un muñeco, de paja, de tela, de cera, en él ponemos algo nuestro y lo malo, escrito en un papel, que nos ha ocurrido en el año saliente, todo deberá quedar atrás cuando lo prendamos (fuego) y no se deberá repetir en el nuevo año teniendo un efecto positivo sobre la persona.

Para comenzar bien el año se debe besar a una persona del sexo contrario nada más terminar los brindis, es un gesto que servirá para potenciar la unidad y el amor, seguro que en torno a nosotros está nuestra pareja o familia, ellos deben ser los elegidos.

Entrar el año con buen pie es importante, por eso se debe pisar con el pie derecho nada más acabar las doce campanadas, si no sabes como hacerlo ponte a la ‘pata coja’ sobre el pie derecho, así no habrá confusiones. Eso garantizará un buen año.

Comer una cucharada de lentejas también nos aportará la vitalidad para tener un buen año. Pero no vale cenar lentejas, se debe tomar una cucharada de ésta legumbre nada más acabar las doce campanadas, tras los brindis y saludos familiares, si se hace asegurará buena suerte para los doce meses del año.

Para llamar a la ‘prosperidad’ y a tener el ‘armario’ lleno nos deberemos de ponernos la ropa interior al revés esa noche, al menos durante la despedida del año y recibimiento del nuevo, posteriormente se puede poner en su orden-posición normal.

Quemar velas esa noche, de un solo color, es importante, como con la ropa interior tiene también sus analogías, así la fortuna viene determinada por lo colores donde el amarillo atraerá la abundancia, el rojo la pasión, el azul la tranquilidad, el verde la salud, el blanco la estabilidad. La velas deben ser de un solo color.

Importante será tener la casa bien iluminada toda la noche, la luz será un punto referencial y no debe haber ningún lugar de la casa a oscuras, todo el hogar debe estar iluminado para que el nuevo año llegue con luz, con claridad y se aparten las energías negativas y oscuras.

En una noche así cualquier ritual es válido para atraer a la prosperidad, uno de los rituales más extraños es llenar un cubo de agua en la mañana del último día del año, al acabar de dar las campanadas debe haber absorbido las malas energías, entonces debemos tirarlo a la calle, por la ventana, o al inodoro, como símbolo de dejar todo lo malo atrás.

Y, finalmente, abrir las ventanas de la casa para que salgan las malas influencias de todo el año y entren nuevos aires, nuevos vientos de felicidad. También se puede sacar las maletas a pasear, fuera de casa, como indicio de nuevos proyectos.

En cualquier de los casos permítanos desearle lo mejor para todo el año 2018. ¡Feliz año nuevo!

 
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Publicado por en diciembre 31, 2017 en Tradiciones

 

MURILLO Y LA VIRGEN DE LA SERVILLETA

MURILLO Y LA VIRGEN DE LA SERVILLETA

Por: Jose Manuel García Bautista

Murillo era ya un pintor muy cotizado y de gran prestigio en España, e incluso en Europa. En cierta ocasión estaba pintando en el convento de los Capuchinos, allí un hermano lego le llevaba el almuerzo a diario. Al acabar el retablo se quedó contemplando su trabajo y el mismo hermano lego que lo atendía le dijo: «¿Podría vuestra merced regalarme un pequeño dibujo en recuerdo de su trabajo y mi asistencia en este lugar?» y Murillo le dijo: «¿Qué queréis que os dibuje?».

En aquella fascinante conversación el lego le contestó: «Una virgencita a la que rezaré todos los días en mi celda».

Murillo conmovido no tenía lienzo a mano y tomó una servilleta sobre la que pintó una Virgen con el Niño en brazos, y se la entregó al lego quién quedó impresionado con el regalo.

Murillo además hizo mucho por Sevilla, creo así la Escuela de Artes de Sevilla en la casa de la Lonja.

Murillo murió como consecuencia de un accidente de trabajo, con 60 años se dispuso a pintar «Los desposorios de Santa Catalina» del convento de los Capuchinos de Cádiz. Cuando terminó el cuadro sufrió una caída del andamio e impactó con el suelo quedando herido de gravedad. Fue trasladado en carruaje de Cádiz a Sevilla sonde murió el 3 de abril de 1682.

No se puede negar la belleza de la estética de muchas de estas leyendas que, desde luego, hacen que reflexionemos sobre lo magnífica que es la Sevilla más desconocida, la de sus historias más oculta e ignoradas.

 

NO FUE UN OVNI: AVISTAMIENTO EN SAN JOSÉ DE LA RINCONADA Y LA ALGABA

NO FUE UN OVNI: AVISTAMIENTO EN SAN JOSÉ DE LA RINCONADA Y LA ALGABA

Por: Jose Manuel García Bautista

Varias fueron las personas que durante la tarde-noche de ayer, 29 de diciembre de 2017, me llamaron o enviaron un mensaje indicándome que sobre la vertical de las localidades sevillanas de San José de la Rinconada y La Algaba se estaba bien unas potentes luces en el cielo que durante toda la tarde habían permanecido sobre el lugar. Las llamas eran de personas inquietas que, incluso, temían que aquellas luces pudieran ser, o indicar, algo más…

Mi buena amiga Sandra, que ya informó sobre el OVNI visto en Brenes este verano del que informé a través del programa “Andalucía Directo” de Canal Sur TV / RTVA me ofreció diversas grabaciones con el fenómeno mientras otros vecinos, alarmados, seguían telefoneándome y preguntando al respecto.

Lo primero que me extrañó de todo ello fue la larga permanencia del fenómeno sobre el cielo sevillano, según me comentaba la testigo, Sandra, llevaban “varias horas allí, desde la tarde”; otros testigos con Juan Cruz o Miguel Rubio me señalaban “llevan ahí desde que comenzó a oscurecer, serían las 18:30 de la tarde, hasta ahora que son casi las 23:00 h”. Ese dato es clave pues el fenómeno OVNI Es mucho más esquivo que todo ello.

En una rápida llamada a un contacto en el Control de Vuelo de Sevilla me informó que en la zona se registraba el habitual tráfico aéreo y más al ser parte del corredor aéreo de Sevilla. No obstante la luz a este caso vino de la mano de mi amigo el investigador y divulgador José J. Villalón, vecino de Cantillana, que me indicó algo crucial: “¿Has visto el OVNI de La Algaba y alrededores?” y comenzamos una breve conversación en la que me indicó:

[22:51, 29/12/2017] Jose Villalón: Bauti que tal? Se están viendo una luces “raras” dirección Alcalá del Río.
[22:51, 29/12/2017] Jose Villalón: Me han avisado dos personas.
[22:52, 29/12/2017] Jose Villalón: Yo intentaré en cuanto llegue a casa mirar con el telescopio.
[23:31, 29/12/2017] Jose Villalón: Olvídate, acabo de verlo y son láser de discoteca. Es lo que dices, a mi también me extrañó que una hora después aun siguiera el “fenómeno” y siempre con el mismo patrón! Los haces de luz se distinguían sutilmente con el telescopio.

Y es que las condiciones metereológicas en la tarde-noche de ayer hacían el caldo de cultivo perfecto como para que la refracción originara ese extraño fenómeno luminoso que tenían una clara explicación, todo era cuestión de indagarla.

*La imagen no se corresponde con el avistamiento del 30/12/17, sólo ilustra

 
 

FENICIOS EN SEVILLA

FENICIOS EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

La primera persona que se asentó en Sevilla fue un navegante de origen fenicio que se llamaba Melkart. Este era una persona curtida, que desafío a todos y a todo por llegar a las orillas de esta ciudad remontando el Guadalquivir. Este mismo río, con alguno cambios, que ahora ves cruzar por los piragüistas y los barcos de recreo para turistas, el mismo río teñido por la verde pátina del tiempo y que nos dice que lleva aquí desde que Sevilla no era ni tan siquiera una ciudad… Pues ese mismo navegante fenicio fue el que se asentó en Sevilla y abrió los canales de comercio con otros pueblos de la vieja Iberia y de aquella remota Andalucía. Melkart habría conseguido el comercio de las pieles, de todo, e incluso de la plata de las minas de Almadén… de la plata, de ahí el nombre de esta bonita localidad.

Pero cuando Melkart murió ya había otros muchos colonos fenicios en Sevilla y la figura de Melkart era casi mítica, una leyenda viva así que se comenzó a exagerar su vida, hazañas y aventuras, casi idealizando un héroe y llegó el momento en el que el bueno de Melkart da un salto su nombre de latiniza a Herakles, y de ahí a Hércules, quién, fíjate en este detalle… Se apoderaría de los toros del rey Gerión en uno de los trabajos o pruebas que los dioses someten a Hércules, guardando relación con el monopolio de las pieles de toros y Sevilla.

Melkart es Herakles, es nuestro Hércules, el que está en lo alto de las columnas de la Alameda de Hércules, hay dos figuras, una es Hércules, como fundador, el otro es Julio César como gobernador que fue de Sevilla, dos personajes muy importantes que no debes olvidar nunca. Para los griegos y los romanos Herakles o Hércules fue un dios, para nosotros un fundador, y Julio César fue un emperador que salvó a Sevilla y le dio el estatus a los sevillanos de ciudadanos de Roma en el año 45 d.C… Eso, en la Historia, tendría una repercusión importantísima ya que permitió a sevillanos como Adriano o Trajano.

Sevilla además está íntimamente relacionada con Turdetania y con Tartessos, si bien el término turdetanos sólo aparece a partir del siglo III a.C. , con la presencia del Imperio Romano en la península ibérica. Son diferentes autores los que usan esos dos nombre para llamar a toda esta zona, y no unos autores cualquiera, serían personajes de la talla de Polibio, Apiano, Mela, Plinio, Estrabón y Livio, así los turdetanos serían los herederos de los tartesios que luego serían absorbidos por la cultura fenicia y que serían ubicados en la parte occidental de Andalucía, entre Huelva, Cádiz y Sevilla, en la desembocadura del Guadalquivir o en sus proximidades, siendo los turdetanos una cultura diferente a la íbera.

Fue el griego Estrabón quién más escribió sobre Turdetania, hacía el año 1 d.C., realizando una semblanza histórico-geográfica sobre todo ello. Así Estrabón describía en su Límites de la Turdetania y las ciudades (III,2,1): «La Tourdetania, a la cual riega el río Baítis, extiéndese al interior de esta costa por la parte de acá del Anás; al Oriente, por parte de los karpetanoí y algunos oretanoí; hacia el mediodía, por los bastetanoí, que habitan la estrecha faja costera que se extiende de Kálpe a Gádeira y del Mar Exterior hasta el Anas. También pueden adscribirse a ella los bastetanoí, de los cuales dije ya que habitaban en la Tourdetanía, así como las gentes que ocupan el otro lado del Anas y gran parte de sus vecinos. Tanto en su latitud como en su longitud, el tamaño de esta región excede de los dos mil estadios (unos 400 km. en ambas direcciones axiales). Las ciudades son, empero, numerosísimas, pues dicen ser doscientas. Las más importantes por su tráfico comercial son las que se alzan junto a los ríos, los esteros o el mar. Entre ellas destacan Kórdyba, fundación de Markéllos, y por su gloria y poderío, la ciudad de los gaditanoí… La más ilustre después de esta ciudad y la de los gaditanoí, es Híspalis».

Estrabón menciona igualmente (en III, 2, 2), a Itálika (Itálica), Ilipa (Alcalá del Río), Mounda, Atégoua (Ategua), Oúrson (Osuna), Toukkis (Tucci o Itucci, que podría ser Martos), Oulía (Montemayor), Aígoua, Keltikoí o Konístorgis (Algarve) y Asta que sería Mesas de Asta, en los esteros de Jerez de la Frontera en el Bajo Guadalquivir. Todas originadas en la llamada edad de Bronce final con rasgos orientalizantes de la influencia de fenicios y tartésicos.

Tendrían como límite occidental al río Guadiana, y a oriente son los carpetanos y oretanos que limitaban la Turdetania, es decir, la antigua frontera de Tartesos. La costa sería bastetana, cuyos pobladores habitaban la Turdetania, y podrían corresponderse con antiguas factorías o colonias fenicias.

Estrabón habla de la vida en las orillas del Guadalquivir y escribe de esta zona: «Se llama Bética, del nombre del río, y Turdetania, del nombre del pueblo que lo habita; a estos habitantes se les llama turdetanos y túrdulos que unos creen que son los mismos; más según otros dos pueblos distintos. Polibio está entre estos últimos, pues dice que los turdetanos tenían como vecinos por el norte a los túrdulos. Hoy día no se aprecia diferencia entre ambos» (III, 1, 6).

Sobre Hércules escribía igualmente: «Pero es mejor aun lo que vamos a recordar: la expedición de Heraklés y la de los phoinikes a estos parajes diéronle (a Hómeros), de sus habitantes, la idea de un pueblo rico y de buena condición; así, pues, su sujeción a los phoinikes fue tan completa, que hoy día la mayoría de las ciudades de Turdetanía y de las regiones vecinas están habitadas por aquellos». Y prosigue: «Pero las primeras noticias fueron debidas a los phoinikes, que dueños de la mejor parte de Ibería, de la Libyé, desde antes de la época de Hómeros, quedaron en posesión de estas regiones hasta la destrucción de su hegemonía por los rhomaíoi». (Estrabón, III, 2, 13).

Para Estrabón, Herakles era un fenicio y un dios posterior que se incorporó a la mitología de otros grandes pueblos navegantes, guerreros y conquistadores como los griegos o los romanos. Así pues se reconoce a través de sus crónicas el influjo orientalizante del pueblo fenicio en esta zona de Andalucía y no la helenización griega, igualmente la importancia fenicia en la protohistoria del Bajo Guadalquivir.

Y luego serían otros muchos los que escribieron sobre Hércules y Sevilla, por ejemplo Beroso quién decía en sus crónicas: «Hércules el egipciano fundó Sevilla cuando vino a esta comarca». Diodoro Sículo: «Hércules recorrió África y llegó al Estrecho de Gades por donde penetró en España y fundó Sevilla». Heródoto dice: «Gerión fue muerto por Hércules» identificando a Gerión como rey de los tartesios cuyo reino tenía en las proximidades de Sevilla y podría tener alguna correspondencia con la propiedad del Tesoro del Carambolo.

En otras culturas también se habla de Hércules así Hamed Ar Razi o el Moro Razis, historiador, escribía: «Yo he visto los libros de Hércules, y consta en ellos que fundó a Sevilla».

En las crónicas de Alfonso X el Sabio, en la Crónica General de España del maestro Florián de Ocampo o en la Historia de Sevilla del presbítero Alonso de Morgado, o el mismo Rodrigo Caro, el historiador de Sevilla, que decía: «La tradición dice que Hércules fundó Sevilla, es tan admitida que no parece digna de ser reprobada». Y así es admitido por el propio Ayuntamiento sevillano y por la Real Audiencia de Sevilla otorgándole credibilidad y honor a este hecho legendarizado.

 

EL FUNDADOR DE SEVILLA

EL FUNDADOR DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Relacionado directamente con Sevilla tenemos a Hércules que se dice que fundó la ciudad. Romualdo de Gelo en su Historia de Sevilla dice: «La primera referencia escrita que tenemos del nombre de Sevilla la hace Julio César en su Bellus civile (La Guerra civil) y la cita Híspalis. Es posible que la cita más antigua sea en realidad la de Estrabón, pues seguramente la tomó de sus fuentes griegas habituales para la Turdetania, como Artemidoro o Asklepíades. En textos griegos de Ptolomeo y Dión Casio figura ISPALIS, mientras en otros de los latinos Cayo Plinio Segundo, Pomponio Mela y Silio Itálico, se cita HISPAL.

Que el nombre signifique ciudad construida sobre ‘estos palos’ his palis es una aportación de san Isidoro en sus Etimologías (XV,1,71): Hispalis autem a situ cognominata est, eo quod in solo palustri suffixis in profundo palis locata sit, ne lubrico atque instabili fundamento cederet. Y no hay que desecharlo, como expresa A.M.Canto, primero porque era hombre culto y leído; segundo, porque era sevillano; y tercero, porque en realidad se ha comprobado arqueológicamente, como la posición de la ciudad además sugiere, que realmente tenía zonas palafíticas. Yo siempre he preferido la explicación por palus, -udis: laguna, terreno pantanoso, que es donde se ubicaba Hispalis. Y en realidad se ubica, como demuestra el Guadalquivir cada vez que le da la gana. Por muchas cortas que hagan el agua busca su camino… Y, después de todo, palus, -i y palus, -udis tienen una raíz común.

Quizá sea esta acepción la más acertada y compartida en la actualidad dado el origen lacustre de la ciudad, evidente y demostrado arqueológicamente, por su proximidad al río y sobre todo, porque en los tiempos en que se iniciaron los primeros asentamientos humanos en este entorno, (c. 3500-4500 a.C.), el Lago Ligustino aún no se había reducido de manera sensible, (los últimos vestigios de aquel antiquísimo lago son las marismas del Coto de Doñana).

De la etapa visigoda, por la numismática se conoce su denominación, pues en una moneda acuñada en el reinado de Leovigildo, (568-586) figura escrito SPALIS, en tanto que en otra del reinado de Recaredo, (586-601), hijo y sucesor del anterior, se graba ISPALI.

Cuando en el verano del 712 Muza Ibn Nusayr y su hijo Abd al-Aziz toman la ciudad no hacen otra cosa que pronunciar en su lengua el nombre visigodo que esta tenía, pero como en su lengua no existe el sonido P lo pronunciaron B y nació el ISBILIYA, pues la terminación YA es muy común en los topónimos árabes.

En el s. XVI Benito Arias Montano con conocimientos profundos sobre varias lenguas antiguas sostuvo que Hispalis era latinización de una denominación anterior de origen semítico, SPAL, que en fenicio significa llanura, tesis muy compartida en la actualidad por muchos investigadores.

Algunos árabes y marroquíes invasores la llamaron HIMS. Sobre el año 742-743 llegó a Al-Andalus una tercera oleada compuesta por emigrantes de distintas zonas dominadas por los musulmanes a fin de colonizar los campos de las regiones ocupadas. Los procedentes de Damasco ocuparon la zona de Granada; los que venían de la región del Jordán se establecieron en Archidona y Málaga; los que partieron de Palestina fueron a ocupar Medina Sidonia; los de Egipto se repartieron entre Murcia y el Algarve portugués, los venidos de Quinastín se quedaron en Jaén y por último los que salieron de Siria se quedaron en Isbiliya y Labla (Niebla). Aquellos emigrados fueron los que se propusieron, en recuerdo de la hermosa ciudad siríaca de Hims llamar a nuestra ciudad Hims Al-Andalus, pero el cambio duró poco tiempo, de la misma manera que tampoco perduró el que siglos antes Julio César decidió denominarla JULIA ROMULA HISPALIS, pero eso era muy largo para los sevillanos».

 

 
 
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