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OBJETOS MALDITOS

OBJETOS MALDITOS

Por: Jose Manuel García Bautista

Relatamos casos de obras de arte malditas y cómo pueden llegar a transmitir esa negatividad en forma de maldición.

En no pocas ocasiones se habla de obras de arte que están malditas y que se desconoce el “mecanismo” por el cual cuadro puedo llegar a transmitir esa negatividad en forma de maldición. Tal vez un mal “influjo” o el estado de ánimo del artista o, ¿quién sabe?, la razón de ese presunto encantamiento.

Un ejemplo de ello lo encontramos en un cuadro aparentemente dulce e inocente que recrea la imagen de una niña, sin embargo no son pocas personas las que se han quejado de ese mismo cuadro. Se encuentre en el Hotel Driskill en Austin, Estados Unidos y dicen que crea una atmósfera aterradora.

Los que se encuentran cerca del cuadro dicen sentirse mal luego de observar a la protagonista durante un rato. ¿Sugestión o realidad?

Otro retrato maldito es el de Delphine Lalaurie, una pintura realizada por Richardo Pustanio de esta mujer que pertenecía a la alta sociedad del siglo XVII,y a la que describen como cruel y despiadada por matar a muchos de sus esclavos en su plantación al sur de los Estados Unidos.

La casa donde vivió dicen que está embrujada y muchos de los que se han hospedado en Lalaurie afirmaban que el rostro parecía moverse y se escuchaban ruidos extraños.

Yuko Tatsushima pintó dos cuadros a cual más tenebrosos e inquietantes, se dice de los cuadros que despiertan los instintos suicidas de la persona.

La “niña bruja” recuerda extrañamente a aquella famosa serie de niños llorones de Bruno Amadio, es obra de Madame Delphine, se dice que está comprado en España y que está poseído por un espíritu. Quién mira al cuadro queda subyugado por su influjo y puede sentir la presencia de una mujer vestida de gris en torno al cuadro.

La última imagen ha sido motivo de debates e “hilos” en redes sociales y es un cuadro pintado por una joven que al terminar el mismo se suicidó. Quién mira al retrato más de 5 minutos siente el impulso de quitarse la vida.

Tal vez sólo sean modernas leyendas urbanas pero… ¿Quién las somete a prueba?

Maldiciones egipcias
La película “La Momia”, protagonizada por Tom Cruise, ha vuelto a poner de moda el tema de las maldiciones egipcias y la milagrosa resurrección de cuerpos que pasaron al “otro lado” hace milenios. Todo es producto de una ficción cinematográfica pero… ¿Hay otras maldiciones egipcias más “reales”?

En alguna ocasión se han producido casos que ponen los pelos de punta, repasamos algunas de esas maldiciones egipcias:

1ª.- Un joven alemán, cuya identidad no trascendió, en 2007, se desplazó a Egipto para devolver lo que él decía que era una pieza maldita. Todo comenzó cuando su padrastro robó del Valle de los Reyes un objeto como recuerdo. Al llegar a Alemania se notó “poseído” por una gran fatiga, fiebre, parálisis y le sobrevino la muerte. La familia creyó que hasta después de muerto seguía sufriendo y que la única forma de liberarlo era devolver el objeto a su país de origen.

2ª.- La trágica muerta del arqueólogo Walter Brian Emery en 1971 será recordada como otra maldición. Descubrió una tumba en Sakkara donde sacaron, de entre la arena, una estatua del dios Osiris, dios de la muerte. El arqueólogo la llevó en su maletín a la habitación del hotel donde se dispuso a tomar un baño. De repente su asistente, Ali-al Khouli, sintió y ruido en el baño: “Emery se sujetaba del lavabo, le pregunté si estaba enfermo, pero no contestó. Se quedó ahí paralizado. Lo tomé por los hombros y lo arrastré al sillón. Luego corrí al teléfono” y murió. El diario egipcio Al Ahram escribió que “esta extraña ocurrencia nos hace pensar que la legendaria maldición de los faraones ha sido reactivada”.

3ª.- Fue el exministro de Antigüedades Egipcias, Zahi Hawass, el que narró la historia de un niño que quería conocerlo para que hablaran de maldiciones egipcias y momias. El popular arqueólogo descubrió que se trataba de un niño con un enfermedad que fue “milagrosamente” curada tras una visita al Museo de El Cairo: “me dijo que mientras miraba a los ojos de la momia de Amosis, el gran faraón que expulsó a los hicsos de Egipto, su hijo empezó a gritar y cayó al suelo en estado de histeria. Cuando se recuperó, estaba claro que había sido curado. Desde entonces leía cuanto pudiera sobre el antiguo Egipto” le confesó el padre del chico.

4ª.- La estatua de Neb Sanu se hizo famosa en el Museo de Manchester por que giraba sola por el día tras permanecer inmóvil por la noche, todos los achacaban al espíritu errante de Neb Sanu, aunque la realidad es que todo parecía ser originado por el tráfico de visitantes. En el Museo Egipcio de Turín sucedió algo similar.

5ª.- La maldición de Tutankamón es la más conocida. Su tumba se descubrió en 1922 por Howard Carter y muchas personas relacionadas con el hallazgo de la tumba del faraón niño murieron con posterioridad. El canario que se usó para saber si había gas en la cámara fue devorado por una cobra, se interpretó como un mal augurio. Lord Carnavon, mecenas de la excavación, murió por la picadura de un mosquito y así, en 1935, se contaban ya 20 víctimas de esta maldición. Realmente una espora del aspergillus niger sería la causante de muchas infecciones que se llevó a la tumba a gran parte de aquel equipo aunque, tal vez, también esta forme parte de la maldición. Por contra hay que decir que Howard Carter vivió muchos años antes de morir.

Maldiciones egipcias, producto de la superstición o de la realidad…

El último Fabergé y la muerte de los Romanov

Objetos malditos, cuando el terror vive en casa
Uno de los objetos que más admiración y pasiones levanta es, sin dudas, es de los afamados y prestigiosos huevos de Fabergé. Unas piezas únicas que creó el joyero Peter Carl Fabergé, un orfebre de gran prestigio, y que son conmemorativos de los huevos de pascua pero del modo más lujoso y con los materiales más preciosos.

El objeto de tan lujosa creación eran, nada más y nada menos, que los zares. Una joya especial para quién únicamente podría pagarlas. Y de esta forma comenzó una colección que se inicia en el año 1885 y que finaliza con la revolución rusa y el fin de la época zarista: 1917.

Fabergé, en ese espacio de tiempo, creó 69 huevos, si bien es verdad que en la actualidad sólo se conservan 61 de ellos, otras fuentes apuntan a la cantidad de 56 como cifra máxima de estos hermosos huevos.

El joyero tenía una gran habilidad para el tallado de piezas que en sus manos se convertían en inigualables y admiradas obras de arte envidiadas por toda la nobleza rusa. Los huevos de Fabergé –como se les conocía y conoce- incluían metales preciosos con especial predilección por el oro, piedras preciosas como diamantes, rubíes, esmeraldas o perlas, y sus diseños alternaban cualquier motivo o estilo ruso que hubiera tenido o tuviera un papel destacado en la Historia.

Con tal habilidad y aprecio dentro de la corte rusa no tardó demasiado tiempo en convertirse en el joyero real, todo ello máxime cuando ganó un concurso en una exposición en 1882, los investigadores piensan que la llegada al taller de su hermano menor Agathon -diseñador talentoso- posibilitó que Carl lograra la Medalla de Oro de la Exhibición Pan-rusa; en 1883 cuando el zar Alejandro III le encargaría el primero de los huevos como un regalo especial para la zarina María.

Fabergé pensó que hacer y creo, no sin recelos, el primero de los huevos creando expectación y asombro. Desde entonces todos aguardaban la llegada de Pascua para ver con que les sorprendería Fabergé. Los huevos se convirtieron en un objeto muy especial en la corte rusa motivo de largas conversaciones y recuerdos.

Las piezas eran muy refinadas realizadas de esmalte nacarado translúcido, como el interior de una concha de ostra, y orlado con incrustaciones de oro, de plata y de piedras preciosas. De entre sus creaciones destaca el realizado en oro, diamantes, perlas y esmalte del “Huevo de Catalina la Grande”, de 1914 en el que se incluyen imágenes que hacen referencia a la pasión por las artes y la literatura del reinado de esta zarina de Rusia entre los años 1762 a 1796. Destaca igualmente el “Huevo de las Margaritas” de 1896, hoy de la colección de Malcom S. Forbes.

El joyero era el preferido de los Romanov, sus huevos simbolizaban la vida y resurrección para la familia imperial. Con la muerte del zar Alejandro III todos creían que la tradición se acabaría pero su sucesor e hijo, el malogrado Nicolás II, quiso seguir la tradición pidiéndole un extra al regalo: debía llevar una sorpresa en su interior y que ésta debía ser un total secreto hasta que el huevo no se abriera.

El trabajar para el zar hacía que a Fabergé llegara todo tipo de pedidos de otras cortes europeas, y sus estilos comenzaron a hacerse cada vez más bellos y sofisticados que iban desde el Luis XVI al Art Noveau.

En el año 1885 Fabergé consiguió el título de “Proveedor de la Corte Imperial”, y en 1890 el de “Valorizador de la Corte Imperial”. En el año 1900 obtuvo la medalla de oro de la Exposición Universal de París, era el reconocimiento definitivo.

Pero Fabergé no desatendió sus obras, sus creaciones y siguió con su trabajo para los zares de Rusia, con cada motivo importante se realizaba uno de estos huevos, multiplicándose el trabajo pues como recuerdo a la victoria en una batalla, coronación, cumpleaños se realizaba una de estas joyas que reflejaba una escena familiar en el yate imperial o la consagración del zar Nicolás II en la catedral de Uspenky.

Con la Primera Guerra Mundial también se entra en una época más complicada para los zares, había vientos de guerra, vientos de revolución, pese a ello los huevos siguieron haciéndose y todos ellos llevaran una cruz roja o medallas militares.

Y quizás en esta época es donde comienza la maldición de los zares, la presencia en la corte del monje Rasputín, quién pronosticara para la familia real que cuando el muriera desaparecería también la familia Romanov (como realmente ocurrió) se une la maldición del último Fabergé, con el último huevo regalado ya no habría ningún otro, sería el último que vieran los ojos de la familia imperial. Y estos negros pronósticos se cumplieron.

No se sabe exactamente el número real de piezas, los investigadores creen que fueron 57 huevos pero el último se perdió, es el huevo maldito pues con él se acabó la época de los zares en Rusia y con ello el esplendor de épocas pasadas se tornó en represión y muerte. Se cree que ese huevo pasó a manos de Lenin quién tendría un no menos triste final, y es que el huevo parecía estar poseído por una maldición: “Aquel que lo poseyera o hubiera tenido relación con él caería en desgracia”.

Los Romanov fueron torturados y fusilados entre el 16 y 17 de Julio de 1918 en Ekaterimbrugo, su muerte fue ordenada por Lenin y el líder bolchevique Yakov Sverdlov en un baño de sangre en el que no se salvaron ni los niños.

Lenin murió en 1924, su muerte fue motivo de controversia pero se sabe que fue debido al severo tratamiento que recibía contra la sífilis que, en modo conspiración, dicen que le “indujeron” entre otros el propio Stalin.

La maldición se iba extendiendo a su paso por la vida de los propietarios del último huevo Fabergé. En este reconstrucción de sus propietarios pudo haber pasado por manos de Trotski, otro revolucionario, de notable peso en la Revolución Rusa, que vio cómo pasó de héroe a villano, de ser condecorado con la Orden de la Bandera Roja a tener que exiliarse a México donde moriría víctima de un extraño atentado perpetrado por el español Ramón Mercadermiembro de las NKVD soviética enviada por Josef Stalin.

El huevo pasó a estar controlado por Stalin pero la campaña nazi de la Segunda Guerra Mundial hizo que el huevo fuera apreciado como un tesoro más, sin mayor importancia y durante la campaña rusa del Tercer Reich de Hitler sería encontrado por tropas alemanas que requisaron el mismo como parte del tesoro nazi. El huevo desde el momento que estuvo en manos nazis comenzó su negativo influjo: la campaña rusa de Hitler fue un desastre y ahí comenzó el avance aliado y ruso y el retroceso alemán hasta perder la guerra. En el caso de Adolf Hitler la guerra y la vida pues se suicidaría en el búnker de la Cancillería en Berlín.

El huevo desaparecido nunca más se supo, se cree que está en un convoy (una serie de vagones de tren) que forma parte del tesoro nazi perdido y que estaría oculto en algún lugar de Polonia y que de momento permanece oculto y no encontrado. Quizás esté mejor allí pues su aparición podría reavivar la maldición que lleva consigo.

Objetos malditos, quizás todo sean realidades forzadas para encajar con la “mala suerte”, el azar más trágico y desastroso o, simplemente, una cruda realidad. Sea como fuere hay hechos innegables y pocos son los que se atreverían a tentar la suerte adquiriendo uno de estos “objetos malditos”.

 

CASOS IMPOSIBLES Y MISTERIOSOS DE SEVILLA

CASOS IMPOSIBLES Y MISTERIOSOS DE SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Los cementerios son lugares donde descansan cientos de cuerpos de fallecidos y donde a veces ocurren cosas inexplicables.

Mairena del Aljarafe se encuentra en plena cornisa del Aljarafe sevillano, a apenas 4 kilómetros de la capital y en cuya localidad encontramos un nuevo misterio… Aquel que tiene el “don” o la facultad de ver el futuro… Nuestros inquietos compañeros Jesús Camacho y Fátima Barragán nos lo contaban así: “En muchas ocasiones hemos escuchado anuncios en revistas, periódicos, radio e incluso televisión sobre diferentes personas que se dedican al negocio de la videncia. Cierto es que en contadas ocasiones es verdad todo lo que se ve o se anuncia, puesto que por normal general suele ser un fraude. En esta ocasión vamos a hablar de una de estas personas que cuando hacen alguna predicción termina por ser verdad o por cumplirse sus palabras. Es el caso de Antonia Moncayo, la vidente del Aljarafe.

Antonia Moncayo nace en la localidad sevillana de Salteras. Desde muy pequeñita ha sido una persona con una cierta sensibilidad hacia cosas relacionadas con el mundo extrasensorial. Una chica bastante normal a parte de este aspecto, acudió al colegio hasta sacarse el título de bachiller. Como le ocurren a muchas personas, de niños ya se sabe que son extra sensibles a diferentes cosas que el resto de los mortales no podemos ser. Pero todo comenzaría en su adolescencia, una edad de cambios hormonales y propicios para adquirir, tal vez si querer, algún tipo de poder extraño o mejor dicho, un sexto sentido. Pero vamos a contarles algunos de los hechos más extraordinarios que esta mujer ha sido capaz de ver incluso de predecir.

Recuerdo cuando Antonia nos contaba una experiencia vivida dentro de su propia casa. Una vivencia que recordaba junto con nosotros con gran temor por lo vivido en aquel inmueble. Era una tarde de diciembre del año 1.996. Antonia se encontraba en su casa tomando un baño con agua bien caliente. Se encontraba recordando a su prima Oliva, fallecida días antes de una larga y grave enfermedad. Los momentos vividos con su propia prima era algo que Antonia no podía olvidar. De repente, nuestra protagonista escucha unos pasos justo en el pasillo detrás de la puerta del baño donde ella se encontraba. Pasos que no le sorprendieron puesto que podía ser su madre, su padre o su propia hermana llamada Brígida que en muchas ocasiones pasaba por aquel pequeño pasillo para acudir a su habitación. De repente unos golpes le extrañarían ahora sí, puesto que no eran muy normales… “Pon”… Así sonó el primero de los golpes. Un porrazo muy leve que lo escucho en la pared justo de atrás, donde estaba la habitación de matrimonio de aquella casa. Nuevamente volvería a escuchar otro porrazo aún más fuerte que el primero: “Pon”… Antonia comenzó a preguntar si había alguien ahí, más bien por si era algunos de sus padres o tal vez su hermana, pero nadie contestó. Acto seguido a tras pasar unos diez segundos escucho un tercer porrazo. Este sí que fue bastante fuerte, puesto que llegó a temblar hasta la cisterna del váter. De repente y tras escuchar este gran estruendo, Antonia, más conocida por todos como Toñi dio un salto de la bañera y rodeo su cuerpo con la toalla. Acto seguido salió del cuarto de baño muerta de frio y acudió al lugar de donde provenían los aquellos tres golpes. Nuestra protagonista se encontró con la habitación de sus padres completamente a oscuras. Tras observar durante unos segundos la gran habitación, decidió acudir al comedor de la casa donde se encontraba su hermana Brígida y sus padres José y Agustina. Lo primero que pregunto cuando llego a aquella estancia del lugar fue: ¿Alguno de ustedes ha estado en la habitación de matrimonio ahora mismo? La respuesta que obtuvo Toñi fue negativa total. Nadie se había movido del comedor hacia horas ya y por lo tanto aquellos golpes no habían sido provocados por ninguna de las otras personas de la casa. Toñi ya estaba acostumbrada a vivir experiencias extrañas, pero esta se llevaba la palma, tres golpes casi seguidos, en el mismo sitio y uno más fuerte que el otro. Había algo que no era normal en todo esto. Hasta media hora se llevó buscando en la habitación cada miembro de esta familia por si había algún tipo de animal o algo explicable, pero nada de nada…todo parecía tranquilo en aquella habitación.

Esa misma noche, Antonia tuvo una especia de visión o de premonición mientras estaba tumbada en la cama. Se le vino a la mente de buenas a primeras la imagen de su prima triste, aquella mujer que había fallecido hace algunos días. Enseguida otra imagen le hizo entender que aquellos golpes fueron provocados por el espíritu de su prima. ¿Pero que significaban los tres golpes? Enseguida la misteriosa vidente supo relacionar todo lo acontecido y las imágenes que ella estaba viendo. Acto seguido de ver la imagen de la prima vio la escena de una iglesia. Era evidente ya. La prima fallecida lo que quería era que le hiciesen tres misas puesto que no estaba descansando en paz. Así lo hizo días más tarde y ya nada volvió a sucederle respecto a los tres golpes escuchados en la habitación de matrimonio, lugar donde días antes de fallecer se despidió de ella su prima Oliva.

Otra de las vivencias de Antonia tuvo lugar en su propio coche, un Ford fiesta color verde botella. Toñi sabia de la existencia de un ser familiar fallecido en su propio vehículo, justo en la parte de atrás del coche. Ella sentía una vibración de abuela, con lo cual siempre imaginaba que era la abuela la que siempre viajaba junto a ella haciéndole compañía y protegiéndola de la carretera. Nuestra protagonista siempre le había dicho a su familia la existencia de una energía en el interior de su coche, el espíritu protector de su propia abuela. Incluso una madrugada, cuando se dirigía de camino a su casa, pudo ver la presencia de esta señora mayor, vestida con un traje negro y una estela de luz rosa que rodeaba todo su cuerpo. Esta aparición tuvo lugar durante la noche en la carretera que une el término municipal de Olivares con Sanlúcar la Mayor. Pero esta historia no va por este camino de la noche, todo lo contrario. Vamos a viajar un tiempo atrás, concretamente a una mañana del mes de enero del año 2001. Eran las ocho de las siete de la mañana, una hora punta en la que mucha gente iba de entrada a su trabajo. Toñi se dirigía al médico con su padre y una su hermana Brígida. Era una mañana rara, distinta a otras mañanas. Un mal tiempo y una niebla muy espesa hizo aparición durante el viaje desde Sanlúcar la Mayor hasta Sevilla por la autovía del Quinto Centenario Sevilla-Huelva. Antonia, conductora ese día, viajaba con mucha precaución, de hecho ese día no pasaba los sesenta kilómetros por hora, puesto que la visibilidad era muy reducida. Según nos contaba Antonia había coches que adelantaban por el lado izquierdo a una velocidad vertiginosa. De buenas a primeras comienza la vidente a escuchar sonidos de frenazos de coches e incluso colisiones. Parecía en ese momento que no había nada raro en la carretera, por ello Antonia continuó con su trayecto haciendo su camino tranquilamente y sin correr. De buenas a primera no le quedó más remedio que frenar bruscamente puesto que observo a tan solo pocos metros delante del coche en el que viajaban, un coche completamente boca abajo. A partir de este momento todo es un gran caos. Los coches que vienen rápidos por el carril de adelantamiento no pueden frenar a tiempo y comienzan a colisionar unos detrás de otros. Incluso un coche llego a volar literalmente por encima del Ford de Toñi cayendo justo en la cuneta a menos de un metro de la familia Moncayo. Más de una hora de caos entre un coche y otro. Todos los coches quedaron destrozados, según Antonia el accidente tuvo la friolera cifra de un total de 150 coches involucrados. Lo recordamos perfectamente puesto que todos los telediarios dieron la fatídica noticia de este accidente en cadena, que por suerte, no se cobró la vida de ninguna persona. Los primeros sorprendidos por que el Ford de Toñi no hubiera sufrido ni un rasguño fue el cuerpo de la Guardia Civil de tráfico, quién no daba crédito a lo que estaban viendo pos sus ojos. Recordáis ese sonido de coches chocando y los frenazos, pues fue una premonición de lo que les iba a suceder minutos más tardes a la altura justo del municipio de Bormujos. Y que me pensáis de aquel espíritu protector del coche, pues Toñi nos cuenta que está muy segura de que tuvo mucho que ver con que el coche no sufriera ni un arañazo. El misterio está vivo con esta chica.

Los cementerios son lugares donde descansan cientos de cuerpos de fallecidos y donde a veces ocurren cosas inexplicables. Evidentemente para una persona con un sexto sentido como Antonia son lugares muy propicios para tener algún tipo de visión o de experiencias. Todavía recuerda la mujer alguna que otra experiencia extraña vivida en el cementerio donde descansan los cuerpos de sus padres hoy día.

Vamos a trasladarnos hasta una tarde del mes de marzo de 2003 cuando Toñi se dirigía a ver el nicho de su padre fallecido dos años antes. Traspasa el umbral de aquel cementerio y se dirige con paso firme y directo hacia la calle donde se encuentra enterrado José. Justo al pasar por un nicho donde descansaban en paz los restos de un niño de tan solo dos añitos, observa como del propio nicho del chico sale un ángel. Para que después digan que los angelitos no existen. Según nos cuenta la protagonista de este artículo, lo vio vestido de blanco, rubio y con dos alas muy blancas y brillantes ascender hasta el cielo. Ella cuenta que fue visto y no visto, que fue cuestión de dos o tres segundos lo que duro esa visión, pero lo cierto es que vio lo que vio. No solo ha sido esa experiencia la vivida en aquel cementerio de Salteras. Todavía recordamos cuando Toñi nos contó la experiencia vivida justo en la tumba de una amiga fallecida meses antes como consecuencia de una grave enfermedad. Se encontraba viendo su tumba, rezándole y recordando algunos momentos, como solemos hacer todo el mundo cuando acude a visitar a un ser querido. De buenas a primeras, según nos relata Antonia, escuchó de nuevo, como en la vez del cuarto de baño, dos golpes, como si su amiga le hubiera agradecido el haber visitado su tumba. No terminaría ahí la cosa, puesto que cuando enfila la puerta del cementerio, ya montada en su coche en dirección a la carretera para salir de aquel recinto, fijo la mirada en el retrovisor del coche viendo la imagen de la que identifica como su amiga a la que acaba de visitar. Una imagen que recordará para siempre.

Hay muchas más experiencias para contarles, tal vez en otra ocasión deberíamos de hacer una segunda parte, incluso una tercera de la cantidad de vivencias que, incluso hoy día sigue teniendo en cualquier lugar que visite. Tal vez este sexto sentido que Toñi tiene desde su primer día de existencia jamás la abandonara hasta el final de sus días, ojala dentro de mucho tiempo.

Pedrera está a unos 120 kilómetros de Sevilla, este pueblo además de las ya famosas apariciones de la No-Virgen de la Bola, tiene un lugar mágico para aquellos que tienen mala salud. Se trata del Arroyo del Búho cuyas aguas son recomendadas para las afecciones de la piel. Sus aguas parece que tienen propiedades curativas muy recomendables para la salud humana y las afecciones de la piel.

Son muchas las apariciones que decoran con un halo de misterio nuestra geografía andaluza, en muchas de ellas –las más polémicas- con un denominador común: la tergiversación y el negocio. Lo más puro se convierte en desdicha para muchos incautos al creer con inocencia en los que dicen ser mensajeros del más allá, mensajero divinos, mensajeros de Dios. Eso les pasó a los creyentes de Pedrera, que como muy bien dice uno de los autores de ésta obra -José Manuel García Bautista-: “más que fieles, eran convencidos”. En plena década de los 90, entre estas convencidas, estuvieron Carmen Rodríguez y Carmen Borrego, quienes sugestionadas por la vidente Carmen López, donaron riquezas y halagos por petición expresa de la “Virgen de Pedrera” a través de la vidente para levantar una iglesia-ermita en un lugar determinado de la lejana, pero sevillana, localidad de Pedrera. Compraron el terreno a nombre de la vidente y pagaron la casa que pusieron a nombre de la “mística”. Pero como en tantos casos aparicionistas, de dudosa veracidad, la codicia y el engaño se escondían tras esta aparición y su vidente, así se puso de manifiesto en un programa de TV en Antena3 llamado “Al Descubierto”, en el año 1993, donde se destapaba la corruptela y que aquella supuesta “Virgen de La Bola” no era otra que Carmen López sumergida bajo unas sábanas de seda a modo de fantasma con un candil en su mano con filtro rojo… Los testigos sólo podían ver la aparición de la “virgen” desde una lejana distancia que unido a la nocturnidad hacían del crédulo una realidad de fe sobre lo visto. Así la vidente, la falsa vidente, se convertía en actriz protagonista más propia de una película de serie B que de un enclave aparicionista.

San Nicolás del Puerto está a una centena de kilómetros de Sevilla, en plena Sierra Norte. Sus orígenes se remontan al pueblo Celta, quien antes que los romanos que allí se asentaron, ya conocían la importancia minera de plata y hierro que encierra este paraje. Los árabes continuaron extrayendo el mineral y su explotación continua con la extracción de minerales hasta mediados del siglo XX bajo concesión a una empresa minera británica. Hoy en día sus minas se pueden visitar transportándonos a un lugar sin igual de gran belleza donde el reflejo del hierro aún se ve en las paredes de sus oquedades.

Para los ufólogos también se ha convertido en un lugar de estudio, donde se han presenciado y tomado testimonio de varios fenómenos de contacto ufológico y de avistamiento. Muchos especialistas en la materia aseguran que la extracción del mineral sigue produciéndose, pero esta vez sus explotadores no son de este planeta.

Junto al puente de piedra romano por el que discurre el río Galindón se levantó una compuerta que retiene el agua durante el verano, formando una zona de baño pública que se denomina “La Playa de San Nicolás”. No lejos de allí, se encuentra un lugar de corrientes telúricas que harán las delicias de los amantes de las cuevas; “Cuevas de los Tobales” llena de estalactitas y estalagmitas.

Y sigue nuestro viaje…

 

EPIDEMIAS MORTALES EN SEVILLA

EPIDEMIAS MORTALES EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

La Historia nos conduce a tiempos siempre pasados, hechos cierto, hechos reales, la grandeza de otros tiempos, el ingenio de otra época.

Reconozco que la Historia es una de mis pasiones, recorrer los acontecimientos históricos de nuestra Humanidad y saber su importancia y peso en el devenir del futuro es una tarea interesante, más aún si entramos a “bucear” en los entresijos de la misma o desvelando legajos del pasado en un biblioteca que no han visto la luz desde hace siglos… Una crónica histórica, un relato indescifrable, un poema de Bécquer, un verso de Antonio Machado, una sombría pintura tras la que se esconden una luminosa Virgen de Murillo, una vieja carta de navegación con una extraña y críptica firma -¿tal vez colombina?- Un viejo sello romano, una extraña figurilla fenicia -¿o tal vez tartésica?-, una vieja historia de duendes en Triana tras la que se escondía un amor de la soldadesca napoleónica, los viejos motes de los viejos reyes… con toda la picaresca, guasa y gracejo de la tierra…

La Historia nos conduce a tiempos siempre pasados, hechos cierto, hechos reales, la grandeza de otros tiempos, el ingenio de otra época. Es el sabor de la Historia a través de pequeños detalles y que, quizás, es momento que muchos de ellos salgan a la luz porque es parte activa de nuestro pasado.

Uno de esos hechos que me atrae con particular atención es la tremenda epidemia de peste que asoló a la ciudad de Sevilla en el año 1649 y que redujo drásticamente su población.

Mientras paseábamos por el “Muelle de las Delicias” y Marques de Contadero a los pies de la hermosa Torre del Oro, la guardiana del Guadalquivir, mi padre me dijo:

-Aquí comenzó uno de los episodios más negros de la Historia de Sevilla y de España… La temible “Muerte Negra”.

Aquel nombre “Muerte Negra” me hacía pensar en piratas, en aventuras, pero tras su “seductor” nombre se escondía una cruel realidad.

-¿Qué era la “Muerte Negra”?, repuse.

Y mi padre cargado de paciencia comenzó a narrarme aquel pasado fatídico de nuestra Historia:

-Todo comienza cuando a través de los puertos entraría un enemigo casi invisible más peligroso que la mayor potencia enemiga de España en la época. Y entró a través de los puertos, puertos de Andalucía, de Valencia o Barcelona… Y de ahí al resto del país.

Era un enemigo silencioso, diminuto, que portaba la más virulenta de las epidemias que se apoderó, en distintas fases de la vieja Europa.

Además se unió a esta fatalidad que aquella estación, Primavera, había llovido mucho y había zonas de Sevilla, barrios, que estaban inundados o con mucha humedad. Normalmente la Alameda de Hércules, tan próxima siempre al Guadalquivir, era el primer lugar en convertirse en una laguna, también las zonas más amplias de Sevilla que estaba bajo el nivel del río… Pues todo eso hizo que costara más trabajo llevar la mercancías a los sitios, el abastecimiento normal, y ello provocó que los tenderos subieran los precios y claro… Los sevillanos comenzaron a tener que pagar precios prohibitivos o, en muchos casos, pasar hambre. Era terreno abonado para las enfermedades por la insalubridad que había…

-¿Y qué provocaba la enfermedad?

-Pues la picadura de las pulgas que iban en la piel de las ratas de los barcos, las pulgas ya estaban contagiadas por la “Yersinia Pestis” que era infecto-contagiosa. Cuando la pulga te picaba, a los días de haber incubado la enfermedad, te provocaba fiebre, dolor de cabeza, hinchazón, escalofríos y la aparición de manchas en la piel, y principalmente afectaba al sistema respiratorio y al nervioso llegando a provocar la muerte…

Como eran épocas de mucho tráfico comercial pues los barcos hacían escalas en diferentes puerto de Europa o del mundo, porque también hubo una grave epidemia de peste en Cuba en el mismo año, sin duda por el tráfico comercial. Pues bien, los barcos eran los transmisores de aquella “muerte negra”. Fíjate que hubo hasta barcos fantasmas en las costas, es decir: barcos que llegaban a puerto o sin ningún tripulante vivo o que eran encontrados a la deriva con la tripulación fallecida como consecuencia de la enfermedad. Aquello afecto a todos los países con relaciones comerciales, desde Asia hasta América.

Luego había daños “colaterales”, que hoy está tan de moda decir, y es que la baja productividad de los campos, la malnutrición, el hambre, la falta de higiene y la debilidad del sistema inmunitario de las personas hicieron que la epidemia se convirtiera en mortal para la población pereciendo miles de personas…

En la ciudad causó estragos, murieron más de sesenta mil personas, que era casi la mitad de la población. Sevilla estaba casi desierta. Hubo casas que no fueron habitadas durante años y el fuego era habitual en las calles quemando casas o enseres para purificar de todo rastro de enfermedad… Pero los brotes se contaban por miles.

Se cebó con los barrios más pobres de la época, como Triana, cuando se abría la Puerta de la Macarena y aparecía el carro cargados de cadáveres la gente huía, se escondía, y el carro se dirigía este lugar donde estamos ahora… Mientras paseábamos aquí hemos llegado: el Hospital de las Cinco Llagas, de la Sangre que también lo llaman, y que hoy es el Parlamente de Andalucía.

Aquí traían los cuerpos de las víctimas, y cuando el fuego no los devoraba lo hacía la fosa común que había bajo lo que hoy son los jardines, además estaban aquellos que esperaban una cama en el recinto sanitario con lo que la imagen era aterradora… Por un lado los muertos en la epidemia y por el otro aquello que se sabían contagiado y que miraban con resignación a los fallecidos y su cruel destino, en muchos casos un destino que compartirían aquel mismo año de 1649.

Aquellas fosas eran comunes, y usuales, estaban por todos lados, eran llamadas como “carneros” y estaban en la Puerta Real, en las proximidades del Baratillo, en el convento de San Jacinto, en la Puerta Osario y en el Prado de San Sebastián, amén del Hospital de las Cinco Llagas que era uno de los mayores del mundo.

-¿Y cuantas personas perdieron la vida?

-Las cifras nunca se sabrán porque a nivel de censo no se funcionaba igual que hoy día, pero atendiendo a las crónicas de Ortiz de Zúñiga o Caldera Heredia, historiadores de Sevilla, pues desde esas sesenta mil hasta las más extremas que la ubican en doscientas mil personas. No obstante se cree que la ciudad tenía ciento veinte mil habitantes y que murió la mitad de su población con lo cual la primera de las cifras es la que se admite.

Ortiz de Zúñiga escribía sobre ello: “más trágico suceso que ha tenido Sevilla y en que más experimentó cercana la muy miserable fatalidad de ser destruida”, ya que, “quedó Sevilla con gran menoscabo de vecindad, si no sola, muy desacompañada, vacías gran multitud de casas, en que se fueron siguiendo ruinas en los años siguientes;… todas las contribuciones públicas en gran baja;… los gremios de tratos y fábricas quedaron sin artífices ni oficiales, los campos sin cultivadores… y otra larga serie de males, reliquias de tan portentosa calamidad”. Y sigue: “Entraron en el Hospital de la Sangre veinte seis mil y setecientos enfermos, de los murieron veinte y dos mil y novecientos y los convalecientes no llegaron a cuatro mil. De los Ministros que servían faltaron más de ochocientos. De los Médicos que entraron a curar en el discurso del contagio, de seis solo quedo uno. De los Cirujanos, de diez y nueve que entraron quedaron vivos tres. De cincuenta y seis Sangradores quedaron veinte y dos”.

De aquel palo le costó recobrarse a la ciudad, que creo que tardaría casi dos siglos en reverdecer su esplendor.

Murieron ilustres de Sevilla como Juan Martínez Montañés el 18 de Junio de 1649 y que vieron en un carro junto a otros cadáveres…

Aquel brote maldito comenzó un 4 de Abril de 1649, con los primeros casos, personas que se quejaban de náuseas, mareos y dolor de estómago…

El 21 de Mayo se prohíbe entrar en Madrid a las gentes que llegaran a las capitales procedentes de Sevilla alertadas del brote mortal…

Cuando se celebra el Corpus, fue de los días más trágicos con casi cuatro mil víctimas… Muchos acuñaron la frase: “Caen como chinches”, porque en medio de la calle expiraban su último aliento muchos sevillanos.

El 20 de Julio de 1649 se cerró el Hospital de Triana, en su interior fallecieron más de doce mil personas…

Y ya en Agosto que parece que fue remitiendo…

Y soy de los que piensan que el azar muchas veces juega con nosotros, y mientras estábamos en la Biblioteca del Parlamento mi padre me acercó un libro, un libro en el que había un texto del procurador del convento de San Antonio de Padua en la calle San Vicente, en ese texto –casi inédito- en el que pude leer:

“Con el calor de julio el olor en la calle era insoportable. El olor a muerte lo impregnaba todo. Había muertos por la calle que nadie recogía. Había enfermos que nadie atendía. Había vivos que parecían muertos…

Aquel día de julio de 1649 Sevilla era una ciudad fantasma. Media ciudad se ocupaba de enterrar a la otra mitad. La mayor epidemia de peste jamás conocida asolaba a todos y cada uno de sus barrios. Los muertos se amontonaban por la calles sin encontrar quien los enterrara y las fosas comunes se llenaban de cadáveres sin nombre que nadie reclamaba. La gran urbe del Sur de Europa empezaba a escribir su punto y final Desaparecían los sevillanos pero sobre todo desaparecían sus esperanzas… Hasta aquel día de Julio…

El día anterior los dos cabildos de la ciudad habían decidido recurrir a la intercesión milagrosa de aquel devoto crucifijo. Estaba en el convento de San Agustín y nunca había fallado: ni en épocas de sequía ni en épocas de inundación. Pero lo de ahora era mucho peor. Por eso, el día anterior llevaron en andas al viejo crucifijo medieval hasta la Santa Iglesia Catedral, con un gran acompañamiento de todas las órdenes religiosas de la ciudad. Hasta el cortejo estaba diezmado. Hubo quien contó los cientos de frailes que faltaban en aquella comitiva. Cuando llegó a la Catedral, entre olores a descomposición y ratas, el cabildo Catedral salió a recibirlo. En el público alguien parecía escribir una letanía de memoria colectiva: “Polvo, cenizas, corrupción y gusanos, y olvido, olvido…”

El viejo crucificado de pelo natural se quedó en la Catedral. Fueron muchos los que en su última agonía acudieron a venerarlo. Rondaba la muerte que igualaba a grandes y pequeños. Y escaseaba la esperanza en una solución a la epidemia. A la mañana siguiente el crucificado volvió a su viejo convento extramuros la ciudad. Parecía milagroso, pero aquella noche hubo menos muertos en la ciudad. Parecía milagroso, pero aquel día pudieron enterrarse los muertos de la jornada anterior. Incluso algunas fosas preparadas para la jornada quedaron vacías. Los empleados del cabildo pudieron rematar algunas de las cruces callejeras que señalaban los lugares donde se habían enterrado a miles de contagiados. Parecía milagroso, pero aquel día no hubo nuevos casos de contagio. Por eso muchos miraron con devoción a aquel viejo crucificado medieval y le juraron devoción eterna. La peste empezaba a remitir. La muerte empezaba a abandonar la ciudad. Un milagro de un día de Julio de 1649. Día de Santo Tomás Apóstol”.

Y mi padre repuso a todo ello:

-Y es que José: Dios nunca ha dejado a esta tierra nuestra…, sólo un milagro salvo a esta ciudad.

Aquella epidemia mortal afectó gravemente a toda la comarca y a provincias vecinas y hermanas, como los pueblos de la comarca de Estepa y a los pueblos cercanos en las provincias de Sevilla, Córdoba o Málaga como Puente Genil, Rute, Pedroches, Villanueva, Alcaracejos, Belalcázar o Benamejí…

En Estepa por ejemplo había hambre y pobreza, y en el Cabildo de la villa del 16 de junio de 1658 se recoge:

“Que se hallaba esta villa sumamente pobre, sin propios de que valerse, así por la estrechez de los tiempos como por los alojamientos que había tenido de los tercios de la armada real del mar Océano; que se había disminuido la vecindad de suerte que en los últimos dos años, sin contar la que hubo en los antecedentes, había la falta de 150 vecinos, y que en las epidemias de peste de los años 1648, 1649 y 1650, si bien se había librado esta villa gastó mucha suma de maravedises en las cercas y guardias”.

Sin embargo se acentuaron las medidas higiénicas, a los enfermos se les aisló, se desconocía que las pulgas eran las portadoras de la muerte y que por muchas medidas que se tomaran el enemigo era casi invisible… Pero se controló. Se purificaron las casas mediante el fuego y se consiguió controlar la expansión.

Estepa libró de la peste durante los años 1648, 1649 y 1650. Como comarca devota se organizaron actos, cultos, votos y juramentos a sus santos por la protección de la villa o el fin de las epidemias. En Sevilla tuvo especial relevancia los cultos al Stmo. Cristo de San Agustín y a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, o en Utrera fue el origen de la hermandad de Ntra. Sra. de la Consolación, en Málaga se relaciona con la aparición del Stmo. Cristo de la Salud.

En Estepa, el milagro se le atribuyó Patrona de Estepa que es Ntra. Sra. de la Asunción, y con tal motivo se celebraron fiestas en honor de la patrona el 20 de Octubre de 1650.

El milagro de la desaparición de la epidemia, por las causas que fuera, provocó el aumento de la devoción de los fieles a las imágenes, nacieron nuevas hermandades, otras desaparecieron porque los hermanos habían muerto, y tomaron un gran impulso las instituciones hospitalarias.

 

FANTASMAS, APARICIONES Y PSICOFONÍAS

FANTASMAS, APARICIONES Y PSICOFONÍAS

Por: Jose Manuel García Bautista

Fantasmas, apariciones, psicofonías, leyendas urbanas, seres de luz, objetos voladores no identificados y muchas historias paranormales, a caballo entre la leyenda y la realidad, fenómenos que conviven en armonía habitantes y esas historias del otro lado que unos prefieren creer a no vivir y otros tienen muy presente sabiendo y siendo conocedores que los misterios que encierra su pueblo son aún mayores que los expuestos en este viaje por los misterios cualquier localidad sevillana… Unos creerán en ellos y otros se acercarán curiosos a vivirlos pero lo cierto es que a ninguno dejará indiferente.

Hablábamos al inicio de este viaje a Palomares del Río del aparecido de la curva y no es la única historia de este tipo que encontramos en la provincia de Sevilla. Si subimos a la localidad de Sanlúcar La Mayor. Allí, antes de entrar en el pueblo, encontraremos la denominada como “Cuesta de las Doblas” de justificada fama por la cantidad de accidentes que se han producido en ella.

El accidente más grave que registró este punto negro de nuestra carreteras nacionales sucedió un 21 de Mayo de 1961, en ella un autobús con 63 personas que tenían como destino la aldea de El Rocío en Huelva cayó por uno de los precipicios de su cuneta, se cobró la cruel parca aquel día 22 vidas… Años más tarde haría acto de presencia la historia de la aparición de una chica espectral ataviada con un impermeable rojo que hace autostop en la zona. La noche es fría, lluviosa y el conductor se apiada de aquella joven deteniendo su auto y recogiendo a la bella y empapada viajera, habla poco y sólo articula palabra cuando advierte al conductor que más adelante ha habido un accidente y que si no modera la velocidad y extrema la precaución podría tener un accidente, en ese momento el conductor advierte a lo lejos, entre la cortina de agua, el siniestro y al comprender el extremo de la advertencia de aquella improvisada pasajera descubre como ya no está, se ha desvanecido dejando como mudo testigo un mojado asiento y gotas de agua en la alfombrilla del coche…

Automóviles, camioneros e incluso la Guardia Civil ha escuchado alguna vez esta historia que, si no fuera por las particularidades de la misma, no deja de engrosar la lista de leyendas urbanas que sobre aparecidos en una curva se narran habitualmente.

Nos desplazamos ahora a Dos Hermanas, a unos 10 kilómetros de Sevilla, la localidad nazarena se corresponde con el reparto de tierras que se hizo tras la conquista por el rey castellano Fernando III, su hijo Alfonso X, repartió las tierras conquistadas entre los soldados que habían participado en ella. El actual término municipal fue repartido entre varios, pero el que a la larga dio origen a la actual ciudad, fue el trozo que le correspondió a un adalid, (jefe de partida), de León llamado Gonzalo Nazareno, al que según el libro Repartimento de Sevilla le correspondió: “tres yugadas de heredad allende de Guadayra e aquende del Guadalquivir, es contra Xeres e es contra Lebrixa”.

Cuenta la leyenda que guiadas por el sonido de una campana, encontraron un imagen gótica “triplex” representando a Santa. Ana, María y Jesús, alrededor de la gruta construyeron una iglesia, que junto a los cortijos adyacentes constituirían el germen de la actual ciudad.

En 1911 por Real Decreto se concede al Ayuntamiento el tratamiento de “Excelencia” ya que Dos Hermanas empezaba a ser importante en el comercio y la industria, en razón de haberse iniciado la actividad de sus almacenes de aceitunas, pioneros en la exportación a los Estados Unidos.

Pedrera está a unos 120 kilómetros de Sevilla, este pueblo además de las ya famosas apariciones de la No-Virgen de la Bola, tiene un lugar mágico para aquellos que tienen mala salud. Se trata del Arroyo del Búho cuyas aguas son recomendadas para las afecciones de la piel. Sus aguas parece que tienen propiedades curativas muy recomendables para la salud humana y las afecciones de la piel.

Son muchas las apariciones que decoran con un halo de misterio nuestra geografía andaluza, en muchas de ellas –las más polémicas- con un denominador común: la tergiversación y el negocio. Lo más puro se convierte en desdicha para muchos incautos al creer con inocencia en los que dicen ser mensajeros del más allá, mensajero divinos, mensajeros de Dios. Eso les pasó a los creyentes de Pedrera, que como muy bien dice el dicho popular “más que fieles, eran convencidos”.

En plena década de los 90, entre estas convencidas, estuvieron Carmen R. y Carmen B., quienes sugestionadas por la vidente Carmen L., donaron riquezas y halagos por petición expresa de la “Virgen de Pedrera” a través de la vidente para levantar una iglesia-ermita en un lugar determinado de la lejana, pero sevillana, localidad de Pedrera. Compraron el terreno a nombre de la vidente y pagaron la casa que pusieron a nombre de la “mística”. Pero como en tantos casos aparicionistas, de dudosa veracidad, la codicia y el engaño se escondían tras esta aparición y su vidente, así se puso de manifiesto en un programa de TV en Antena3 llamado “Al Descubierto”, en el año 1993, donde se destapaba la corruptela y que aquella supuesta “Virgen de La Bola” no era otra que Carmen L. sumergida bajo unas sábanas de seda a modo de fantasma con un candil en su mano con filtro rojo… Los testigos sólo podían ver la aparición de la “virgen” desde una lejana distancia que unido a la nocturnidad hacían del crédulo una realidad de fe sobre lo visto. Así la vidente, la falsa vidente, se convertía en actriz protagonista más propia de una película de serie B que de un enclave aparicionista.

San Nicolás del Puerto está a una centena de kilómetros de Sevilla, en plena Sierra Norte. Sus orígenes se remontan al pueblo Celta, quien antes que los romanos que allí se asentaron, ya conocían la importancia minera de plata y hierro que encierra este paraje. Los árabes continuaron extrayendo el mineral y su explotación continua con la extracción de minerales hasta mediados del siglo XX bajo concesión a una empresa minera británica. Hoy en día sus minas se pueden visitar transportándonos a un lugar sin igual de gran belleza donde el reflejo del hierro aún se ve en las paredes de sus oquedades.

Para los ufólogos también se ha convertido en un lugar de estudio, donde se han presenciado y tomado testimonio de varios fenómenos de contacto ufológico y de avistamiento. Muchos especialistas en la materia aseguran que la extracción del mineral sigue produciéndose, pero esta vez sus explotadores no son de este planeta.

Junto al puente de piedra romano por el que discurre el río Galindón se levantó una compuerta que retiene el agua durante el verano, formando una zona de baño pública que se denomina “La Playa de San Nicolás”. No lejos de allí, se encuentra un lugar de corrientes telúricas que harán las delicias de los amantes de las cuevas; “Cuevas de los Tobales” llena de estalactitas y estalagmitas.

En Sanlúcar La Mayor encontramos un caso que dio mucho que hablar en los diarios sevillanos. “Un OVNI aterroriza a un tractorista sevillano” así lo titulaba el diario “El Correo de Andalucía” desde sus leídas páginas. Era el 30 de enero de 1982 y Manuel Morato Román y el capataz se dirigían hacia un punto de la fina donde ambos trabajaban… al llegar al lugar “algo” ocupaba el llano, “algo” fluorescente que destacaba en la noche de Aznalcóllar… el frío y la visión heló a nuestros dos testigos quienes a las 21:00 h. de esa noche no daban crédito a lo que sus cansados ojos estaban viendo. El aparato se elevó en completo silencio y en poco tiempo se dirigió hacia La Cañada de Los Garabatos (otra popular finca de la zona)… Manuel Morato movido por la curiosidad buscó nuevamente y encontró al artefacto que parecía “un gigantesco puro envuelto por la niebla”, con más de 30 metros e iluminándolo todo en completo silencio. Desde punto cercano como Aznalcóllar o Gerena se observaron misteriosas luces e interferencias en sus receptores de televisión. A los pocos días el equipo de Joaquín Mateos Nogales se trasladó al lugar observando una gran quemadura sobre el terreno.

A Santiponce nos lleva la “S” de nuestro dietario del misterio de la provincia de Sevilla, a escasos 10 kilómetros de Sevilla tenemos en esta localidad dos citas ineludibles: Las ruinas de Itálica, teniendo sus orígenes en el año 206 a. C. por Escisión “El Africano” en su lucha contra los cartagineses, de esta localidad romana salieron personajes de la talla imperial como Adriano y Trajano. Regresando a Sevilla por la vieja carretera de la “Ruta de la Plata” encontraremos el Monasterio Cisterciense de San Isidoro del Campo, el cual se cree que estuvo enterrado durante años bajo sus suelos. San Isidoro tiene una gran importancia dentro del grupo protestante, ya que muchos de los monjes que aquí vivieron, fueron los mismos que tras huir de España por la Inquisición, escribieron la Biblia del Oso. Sus muros están llenos de leyendas de amor relatadas ya en este recorrido por los misterios de Sevilla.

En Salteras nos detenemos ahora para que Jesús Camacho y Fátima Barragán nos narren algo muy especial que sucede en su cementerio: “Todos nosotros sabemos que los cementerios como norma general son lugares especiales. Lugares donde acudimos a rendir culto y a recordar a nuestros seres queridos para llevarle flores y simplemente rezarles. Pero en ocasiones también nos podemos encontrar con cementerios cargados de hechos extraños. Este es el caso del cementerio situado a la entrada de la localidad sevillana de Salteras. Concretamente vamos a remontarnos hasta el año 2.003, exactamente hasta el 1 de noviembre, día de los difuntos. Como cada año acudían al cementerio cientos de personas a escuchar las misas que daba el sacerdote de aquel pueblo del aljarafe sevillano. Aquellas oraciones y recordatorios a aquellos difuntos se hacían justo en una pequeña plaza que tenía el cementerio. Allí ocurrieron unos hechos bastantes extraños. Todos los que se congregaban en aquella plaza aquel día pudo ser testigo de algo que ocurrió en una lápida concreta.

Eran las 12:00 de la mañana cuando de buenas a primeras mientras, el párroco del pueblo ofrecía la misa del día de los difuntos, cuando la mirada tanto de aquel buen cura como la de los cientos de personas que estaban en el cementerio ese día se fijaron en una de aquellas tumbas. Concretamente en la del vecino nacido en Salteras y afincado en Sanlúcar la Mayor José Moncayo Cortés. De buenas a primeras, según nos relata una testigo, empezó a levantarse un viento tremendo. Nos recuerda aquella buena mujer que esa mañana no hacía ni pizca de viento, todo lo contrario, hacia una calor inaguantable en aquella explanada. Vimos una especie de pequeño tornado alrededor de aquella bonita lápida. Todos, la verdad que nos sobresaltamos mucho porque estaba siendo muy extraño. Primero nos extrañó mucho que un día de calor, tan soleado y que no había pizca de aire, se pudiese formar aquella ventolera de buenas a primeras. Después esa especie de tornado con color blanquecino y que justo no paraba de dar vueltas en aquel lugar justo al lado de aquella tumba con el nombre de un viejo conocido de nosotros y del pueblo entero de Salteras.

La misa, a pesar de aquellos hechos extraños que todo el mundo congregado allí pudo contemplar, prosiguió su misa con toda normalidad. En aquel cementerio existía un antiguo guarda en aquellos años, ya hoy día no existe tal vigilante, que se dedicaba a guardar todo aquel recinto dando vueltas y vueltas y comprobando que todo estaba en orden. Él tuvo que ser la persona que fuese testigo al caer la tarde-noche de algo que como a cualquiera, le cambiaría la vida ya para siempre e incluso de lugar de trabajo.

Mientras paseaba por las calles de aquel cementerio de Salteras, ya con el cielo oscurecido, escuchó unos pasos tras él. Evidentemente como cualquier profesional en su lugar hizo caso omiso a lo sucedido y continuó trabajando en el lugar, ya casi a punto de terminar con su turno de trabajo. Realizando la última caminata, a punto de cerrar el cementerio, vio algo que no podía dar crédito. La lápida de aquel hombre antes nombrado, José, comenzó a moverse de un lado para el otro, como si estuviera siendo movida por manos invisibles. El hombre que se encargaba de guardar el cementerio se acercó para verificar que lo que estaba viendo a tan solo veinte metros de donde él se encontraba estaba siendo real. Mientras más se acercaba más se movía aquella lápida, pero no solo aquel cuadrado de mármol era lo que se movía son control, sino que las letras, estaban bailando unas con otras. ¿Cómo se podían mover las letras incluso, todas sin ningún orden? El guarda solo hizo lo que cualquiera de los mortales hubiera hecho en su lugar, salir de allí lo más rápido que pudo.

A la mañana siguiente lo primero que hizo este hombre es ir al lugar donde habían ocurrido los hechos nada más abrir. Todo estaba intocable… todo en su sitio, letras ordenadas, lápida en su posición exacta, como si nada de lo que vio en la tarde-noche anterior hubiera ocurrido nunca.

Y ustedes se preguntaran el porqué de estos hechos, que motivo a alguna fuerza sobrenatural a hacer todo aquello que paso ese día en aquel concreto lugar. Pues todo pudo tener una explicación de lo más racional posible, dentro del misterio que entraña el caso. Por motivos de trabajo, los familiares de José, fallecido dos años antes, no pudieron asistir ese día a la misa de los difuntos. Quizás el hecho de que el espíritu de José no viese a los familiares allí pudo causar aquella extraña y misteriosa escena, ya casi a punto de cerrar el guarda. Jamás ha pasado esto nunca más en aquel cementerio de Salteras desde los hechos ocurridos aquel uno de noviembre de 2.003. Lo cierto es que este caso seguramente pasara a la historia de unos hechos extraños que ocurrieron en aquel bello camposanto”.

En materia OVNI Joaquín Mateos Nogales refería sobre un incidente en esta bella localidad: “Cipriano Olea Carmona, natural de Albaida, en la finca El Polvillo, cuando araba, vio en el cielo un objeto con dos luces rosasazuladas, intermitentes. Creyó que era un avión, pero comenzó a descender hacia donde estaba, situándose a una altura aproximada de 150 metros. Las luces dejaron de hacer intermitencias, apagándose; pero se encendió otra más potente, amarillenta, también intermitente. Apagó la luz del tractor para ver mejor el suceso y evitar que lo viesen, observando que bajaron hasta unos 15 metros de la tierra, iluminándola; subieron de nuevo apagándose la fuerte luz y volviendo las intermitencias primeras. El avistamiento duró unos diez minutos”.

Nuestro viaje aún no ha acabado, aún os queda mucho más por descubrir…

 

MALDICIONES, MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD

MALDICIONES, MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD

Por: Jose Manuel García Bautista

Hay muchos tipos, desde la verbal hasta el conjuro o ritual, las conscientes y las inconscientes, las que van desde simples avisos hasta las que implican un hecho grave. 

Los seres humanos siempre han manifestado su temor a lo inexplicable, a lo que puede afectarle, dotando a todo aquello que no sabía explicar con un halo de magia que atribuía a seres invisible, dioses o sujetos fallecidos que, en represalia, tomaban acciones de castigo contra la persona. Así la maldición se convertía en una forma de magia ritual que tendrían una función negativa y perniciosa sobre el ser humano.

El hecho de desear algo malo a alguien está muy extendido en la naturaleza humana, alegrarse de las desgracias ajenas, del mal del enemigo o de los fracasos de éste es algo que “reconforta”. Así hay muchos tipos de maldiciones, desde la verbal hasta la que se hace a través de un conjuro o ritual, las conscientes y las inconscientes, las que van desde simples avisos hasta las que implican un hecho grave sobre la persona o, incluso, la muerte.

El poder de infringir una maldición lo daban, en épocas pasadas, los hechiceros y las brujas, se le otorgaba un carácter demoníaco y, en la Edad Media, eran perseguidos por las autoridades religiosas para acabar con la vida de estos por adoradores del mal y herejes, eran los tiempos de la Inquisición.

La maldición podía darse en diferentes estadios en una persona, desde una enfermedad, mutilaciones, desgracias o la muerte propia o de un ser querido, incluso afectar al amor. Fruto de ello se ha dejado abundante literatura al respecto en la que se habla de las maldiciones a modo de cuentos y leyendas populares que esconden un trasfondo de moraleja donde el protagonismo lo tiene el lado maligno (que infringe la maldición) y del otro el protagonista víctima de la misma que sufrían un duro destino y cuya maldición podía transformarlo en una bestia quebrantando las leyes de la Naturaleza (léase La Bella y la Bestia).

Maldiciones, más allá de la realidad
Las maldiciones pueden tener un carácter permanente, casi eterno, y poseer desde a una persona a un objeto. En el ocultismo el concepto de maldición está englobado dentro de un ritual mágico, donde las palabras pueden formar la fórmula que determina la acción. De ahí que existan textos secretos con todo tipo de rituales escritos con las palabras que forman cada particular maldición.

La maldición en sí dependerá de la intención que se tenga cuando se infringe. A mayor gravedad mayores consecuencias y complejidad en cuanto a preparativos e ingredientes. Igualmente puede tener efectos secundarios, siempre dependerá de la intención, así como daños colaterales. En algunos casos -los menos-, se debe informar a la persona a la que se dirige la maldición de la misma y que sea consciente de a lo que se enfrenta, con toda la carga de sugestión que ello conlleva.

Algunas de las maldiciones más populares dentro del folclore y el entorno más cercano son las denominadas como “Mal de ojo” o aojar a una persona. Simplemente el mal se encontraría en la mirada de la persona que echa la maldición y para que la dirija a alguien para que sea víctima de ella. No se sabe si es una técnica maligna aprendida o si la persona ya la posee de nacimiento, tampoco puede ser explicada con exactitud. Hay quien lo considera superchería y otros lo toman muy en serio. El aojamiento puede ser voluntario o involuntario. Los motivos pueden ser dispares, desde la envidia, hasta los celos, son donde principalmente es efectivo.

Y no sólo lo poseen personas tildadas de herejes o brujos, pues el propio papa Pío XII se decía que tenía esta capacidad tan especial, así se comentaba que toda persona a la que bendecía le comenzaban a ocurrir hechos poco explicables.

Para protegerse del mal de ojo hay una serie de remedios como frotarse con una tintura específica, llevar una máscara, una cruz hecha “de palo” o, simplemente, rezar cuando se cree que está siendo víctima del mismo, en el justo momento en el que se es aojado (hecho difícil de determinar).

En la antigüedad se creía enormemente en maldiciones. Así es mundialmente famosa la que se atribuye a la tumba del faraón Tutankamón tras el descubrimiento de la misma por parte de Howard Carter en el año 1922 en pleno Valle de los Reyes. En su tumba se encontró un tesoro de un valor histórico, arqueológico y monetario, importante. Además su sarcófago y su tumba se encontraban intactos. El problema surge cuando muchas personas relacionadas con la excavación comenzaron a morir de forma inesperada, como el caso del mecenas de la misma, el noble inglés lord Carnavon, por la picadura de un mosquito. Así hasta tocar a doce personas y rápidamente, en la prensa, surgió “La maldición del faraón”. Evidentemente los estudios recientes han arrojado luz sobre el caso y se atribuyen las defunciones a una espora que afecta a los pulmones y que puede permanecer inactiva hasta activarse aunque hayan pasado siglos desde que se cerró la tumba.

Fue el Berliner Illustrierte recogía las declaraciones del escritor británico Edgar Wallace que afirmaba que la tragedia y la maldición iba unida a quien osaban ofender a las momias de los faraones y dotó de un halo de misterio todo lo ocurrido con la excavación de Howard Carter, su descubrimiento y las muertes que afectaron a parte de su equipo. Así pues más parece fruto de la imaginación que de la realidad.

Las maldiciones están presentes en nuestra cultura, más allá de convencionalismos, hay relato que son escritos, incluso a modo de leyendas urbanas y que, parecen, tocados por esos rituales temidos que son las maldiciones. Creer o no creer en ellas ya es cuestión del convencimiento de cada uno.

Maldiciones, más allá de la realidad
Annabelle, la muñeca maldita
Se ha convertido en los últimos años en un aterrador juguete que, por su maldad, ha llevado el pánico y el miedo a muchos espectadores de todo el mundo merced al cine. Se trata de la muñeca ‘Annabelle’ y su historia, de ser cierta, es propia de un guion de película antes que de la realidad.

La muñeca se trata de una de las famosas Raggedy Ann fabricadas en Estados Unidos por John Gruelle en 1915, pronto fue un juguete muy apreciado por las niñas y, en 1918, sería parte de una colección de libros infantiles. Su éxito no se demoró y tuvo seis largas décadas de ventas, incluso Fleischer Studios realizó una serie de animación infantil sobre ella.

Pero… ¿Qué tiene de maldita?

Su historia presuntamente paranormal comienza en 1970 cuando una señora le regala una de estas muñecas a su hija Donna que estudiaba enfermería y que compartía piso con Angie. A Donna le sorprendió el regalo pero le recordaba a su infancia y la colocó sobre la cama de su habitación. Lo fenómenos comienzan cuando la muñeca comienza a cambiar de posición, no está donde ella la dejaba y, al principio, pensó que su compañera podría haberla movido, el problema surgió cuando Angie le comenta que ella no toca a la muñeca y esta aparece en diferentes lugares de la casa.

El siguiente paso sería el encontrar notas escritas en las que se podía leer: “Help us” (Ayúdanos), “You miss me?” (¿Me echas de menos? ) o “Save Lou” (Salven a Lou). Aquello parecía estar fuera ya de cualquier broma y las chicas piden ayuda. Una médium les dice que la Raggedy Ann está poseída por el espíritu de una niña llamada Annabelle Higgins -de ahí que se la llame “Annabelle”-. La mujer les dice que la traten cómo a una persona.

El novio de Donna, Lou, apenas puede creer lo que ve y como aquellas dos chicas tratan a la muñeca así que es motivo de las bromas de este hasta que una pesadilla lo inquieta: sueña que alguien le estrangula, al despertar la muñeca está a los pies de la cama y él tiene diferentes heridas… ¿Se las habría hecho él mientras dormía o, realmente, la muñeca estaba poseída?

Los fenómenos se incrementan con ruidos extraños en la casa, en el dormitorio de Donna y deciden llamar a un sacerdote que les recomienda que avisen al matrimonio Warren (Ed y Lorraine) que tenían una gran experiencia en este tipo de casos y dentro del campo de la parapsicología. Ambos investigadores afirman que en “Annabelle” habita un espíritu maligno que quiere poseer a Donna.

Finalmente la chica decide deshacerse de la muñeca y la entrega a los Warren que la llevan a un museo de “objetos malditos” en Connecticut que es donde se la puede encontrar dentro de una urna de cristal.

La maldición de la caja Dybbuk
Hay veces que nos quedamos fascinados por objetos ordinarios que tienen un extraño poder e influencia sobre nosotros, no lo sabríamos explicar, sólo nuestro deseo de poseerlo. Quizás ese mismo deseo es el que va a ser el hilo conductor de la misteriosa caja Dybbuk.

Habría que comenzar diciendo que la caja Dybbuk es el nombre que se dio a un mueble para almacenar vinos, en su desconocimiento no sabían que –según la tradición judía- en el interior de aquel aparente “mueble” vivía un Dybbuk; un espíritu judío.

La fama de la caja llegó cuando fue vendida por la casa de subastas en internet eBay junto con su historia de horror y terribles sucesos ocurridos en torno a ella.

Se popularizó mundialmente a raíz del lanzamiento en la gran pantalla de la película “The Possession” (“El origen del mal”) dirigida por Sam Reimi y basada en hechos reales. En la película se narra cómo sinopsis que “Clyde (Jeffrey Dean Morgan) y Stephanie Brenek (Kyra Sedgwick) se preocupan al ver a su hija menor obsesionándose con una antigua caja de madera que compró de segunda mano. A medida que el comportamiento empeora y se vuelve más agresiva, además de observar fenómenos paranormales, la pareja teme que haya la presencia de una fuerza maléfica entre ellos. Descubren que la caja fue construida para contener una dybbuk, un espíritu malévolo según la tradición judía, y que destruye a su huésped humano”.

Un guion así es propio de una película de terror pero había algo más que sería descubierto por el diario estadounidense “Los Angeles Times” y que era una realidad terrorífica: la caja Dybbuk existió realmente teniendo constancia de ella en 2004 y siendo vendida en eBay a John Haxton, un conservador de museo por 280 dólares.

Inicialmente fue adquirida por un anticuario, en la típica venta de objetos de “garaje” que se hacen en los Estados Unidos, aquel hombre sintió fascinación y ni siquiera regateó el precio; Kevin Mannis de Oregón, no sospechaba lo que se le venía encima, era un coleccionista de antigüedades y el siglo de antigüedad de la caja (103 años), perteneciente a la abuela de la vendedora lo seducían; pero le chocó lo que le dijo alguien: “no abras la caja”. Pero al llegar a su casa no se resistió y la abrió… En su interior había dos mechones de pelo, una losa de granito, un capullo de rosa seca, una copa, dos monedas de un centavo de trigo (moneda Estadounidense de 1909), una vela y, supuestamente, un “dybbuk”, una especie de espíritu popular en el folclore judío.

Llevó la caja a su establecimiento de antigüedades y, según su testimonio, era como si desde que entró aquel objeto en la tienda una “fuerza misteriosa estuviera presente, rompiendo artículos de la tienda y asustando a sus trabajadores, además se percibía olores como flores de jazmín en diversas partes del negocio”.

Tuvo la idea de regalar el objeto a su madre que al abrirlo recibió una extraña bocanada de aire y sufrió un derrame cerebral que la dejó temporalmente sin poder hablar.

Mannis decidió desprenderse de ella ya la vendió por eBay al universitario Iosif Nietzke, al precio de 140 dólares. Comenzó a hacer un diario –tipo blog- donde hacía partícipes a sus lectores del vivir diario junto a aquel objeto. Todo transcurría con normalidad hasta que olores extraños invadieron su casa, una invasión de insectos, mal funcionamiento de aparatos electrónicos y una especie de manchas oscuras verticales. Su carácter se vio afectado, incluso desatendió su aspecto y aseo personal, el cambio fue radical en poco tiempo, Nietzke no parecía él y cansado de todos estos fenómenos de nuevo puso a la venta en eBay la caja.

Iosif Nietzke, hizo una curiosa descripción: “caja embrujada judía” que asoló a varios propietarios con la mala suerte y una serie de extraños sucesos paranormales.

Curiosamente su valor se disparó, de 1 dólar subió rápidamente a 50 dólares hasta que finalmente logró el precio de 280 dólares apostado por un conservador de museo universitario llamado Jason Haxton de Missouri. Tras ello muchos fueron los que se ofrecieron a investigar la caja Dybbuk y los que se pusieron en contacto con su comprador.

Los fenómenos paranormales en la casa de Haxton se comenzaron a manifestar. Una mañana se despertó de golpe como si alguien le hubiese empujado o el sabor metálico en la boca, congestión nasal y tos constante, además dice que en ocasiones huele a orina del gato y flores. Eso le animó a abrir una página web http://www.dibbukbox.com para más información referente a la caja.

Según los expertos que analizaron el caso la misteriosa caja podría contener elementos que podrían haber servido para guardar elementos de personas difuntas, recuerdos de familiares muertos. Ello formaría una especie de “almacén” de energía del alma sirviendo de puerta a espíritus o presencias negativas. Es sólo una hipótesis.

En la actualidad la caja Dybbuk no ha deparado más sorpresas, quizás porque espera que otro curioso abra sus puertas.

 

MILAGRO EN EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO

MILAGRO EN EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO

Por: Jose Manuel García Bautista

Uno de los lugares más bellos que podemos encontrar dentro del cementerio de Sevilla, del cementerio de San Fernando, es aquella isleta donde nos encontramos con un imponente Cristo que es, popularmente, llamado como «De las mieles» y que tiene una leyenda tan hermosa que es casi imposible no emocionarse cuando se tiene conocimiento de ella.

Es un crucificado realizado en bronce y está ubicado en la glorieta principal del mismo. Su autor fue un excepcional escultor sevillano llamado Antonio Susillo, que vivió, sufrió y murió en la Sevilla del siglo XIX.

Se cuenta de Susillo que era un magnífico escultor de humilde cuna y que fue uno de los descubrimientos de la duquesa de Montpensier, aquella que tenía su residencia en el entorno de nuestro hoy Parque de María Luisa y que no dejaba de ser parte de su palacio en la ciudad.

Fue ella quién costeó los primeros estudios de Antonio Susillo, una especie de mecenas del Arte. Así fue como se fue haciendo un sitio entre los artistas preferidos de la aristocracia hispalense de la época y con la que ganó buenos dineros.

Cuenta la historia heterodoxa que Susillo comenzó a realizar el Cristo pero las piernas fueron esculpidas al revés. No fue hasta tener acabada la obra cuando reparó en tan tremendo -para él- error y le llegó a un estado de gran agitación, de ansiedad, de angustia.

Detalle de las piernas del Cristo de las Mieles
Detalle de las piernas del Cristo de las Mieles – V. Gómez

Cuentan que no pudo resolver el conflicto interno que se le había creado y que optó por el medio más rápido para acabar con todo: lo encontraron en su estudio, sin vida…

La Sevilla de la época se conmocionó con lo sucedido y pensaron que él que había dejado su vida esculpiendo aquel Cristo no encontraría mejor lugar de descanso que el de reposar bajo el mismo.

Realmente Antonio Susillo se disparó, se quitó la vida de esa forma, en unos casos se dice que fue como parte de un problema familiar, en otros por una situación económica delicada, se podría profundizar en ello pero se alejaría mucho este relato de la leyenda que pretendo desarrollarle.

Sea como fuere allí, en aquella glorieta quedaría, su imponente Cristo y sus restos mortales. No sin problemas -pues el suicidio estaba penado por la Iglesia- fue enterrado en el cementerio de San Fernando bajo su inmortal obra.

En cierta ocasión alguien observó cómo brillaba en la boca del Cristo. Aquello era inexplicable. Subieron a comprobar de que se trataba y comprobaron que se debía a que una colmena de laboriosas abejas se había instalado en las partes huecas del mismo, el calor hizo que se calentara aquel líquido dorado que brotó de la boca de la imagen que, desde entonces, pasaría a llamarse como «Cristo de las Mieles».

 

 

SIMBOLOGIA OCULTA EN LA IGLESIA DE LOS LUISES

SIMBOLOGIA OCULTA EN LA IGLESIA DE LOS LUISES

Por: Jose Manuel García Bautista

Me gusta caminar por Sevilla y admirar todo lo que nos tiene que ofrecer esta ciudad cargada de Historia y de misterio. A veces el sevillano no es consciente del rico patrimonio que tiene nuestra vieja Híspalis, y en otras ocasiones, simplemente, es que son detalles que nos pasan inadvertidos por desconocimiento del código o no estar en poder de un Saber que, quizás, hoy día, está perdido.

Por ello cuando paseo por la ciudad me gusta mirar, observar y ver los detalles que me ofrecen sus edificios por qué en muchos de ellos se puede encontrar un lenguaje oculto tan rico en matices como en la cultura que nos puede aportar.

Uno de esos edificios es el que podemos encontrar en plena calle Trajano, más concretamente en la iglesia de los Luises, obra del insigne arquitecto Aníbal González, nuestro particular “Gaudí” costumbrista.

Se trata de una arquitectura religiosa simbólica que podemos encontrar, principalmente en su fachada, que se puede tocar, se puede admirar, se puede leer… El edificio tiene una historia apasionante pues está ubicada entre lo que eran, antaño, otras construcciones religiosas importantes como la parroquia de San Miguel, en la plaza del Duque, o el viejo convento-noviciado de la Orden de Frailes Mínimos de San Francisco de Paula.

Atributos evangelitas de la capilla Los Luises
Atributos evangelitas de la capilla Los Luises – ABC

En el año 1866 pasa a ser propiedad de la Orden Jesuita, aunque los tiempos eran convulsos en España y paso a manos del gobierno de la I República siendo vendida, de forma incomprensible, a la Sociedad Bíblica de Londres, de esta forma pasó a ser un lugar de encuentro para el protestantismo en la ciudad.

Sería doña Dolores Armero y Benjumea quién en 1887 compró el templo y lo devolvió al catolicismo reintegrándolo a la Compañía de Jesús con la denominación de “Sagrado Corazón de Jesús”. Se produce una expansión cuando se comprar una serie de edificios cercanos para que pasaran a ser centro de espiritualidad ignaciana pues estaban bajo el control de la Congregación Mariana de María Inmaculada y San Luis Gonzaga, conocida vulgarmente como “Los Luises”.

Sería en 1917 cuando el jesuita P. Carlos Gálvez realiza el encargo a Aníbal González de este templo para la congregación de “Los Luises” así como, igualmente, una capilla anexa al local, siendo la iglesia del Sagrado Corazón y su otra salida a la calle de Trajano.

Precisamente en esta calle hemos de observar y admirar, con detenimiento, la fachada de la Capilla de los Luises a la calle Trajano, en sus conocidos ladrillos donde destaca el impresionante labrado que está a la altura de nuestros ojos. Cenefas de aspecto vegetal figuras diminutas que nos transmite su simbología cristiana, sólo hay que saber leer.

Destaca, tal y como bajamos a la Alameda, cuatro figuras esculpidas en el ladrillo que tienen mucho que decirnos: son los atributos de los cuatro evangelistas.

Primero el ángel se asocia a Mateo, puesto que su Evangelio empieza con un repaso a la genealogía de Cristo, el Hijo del Hombre.

El león es el atributo de San Marcos, ya que el Evangelio por él escrito empieza hablando de Juan el Bautista, “Voz que clama en el desierto”, estableciendo analogías con el león.

El toro es el atributo de San Lucas, su Evangelio narra del sacrificio que hizo Zacarías, padre de Juan el Bautista, a Dios.

Finalmente el águila es el símbolo de San Juan, el favorito de la reina Isabel “La Católica”, así representa el “pájaro solar”, imagen del fuego, de la altitud, de la profundidad y de la luz; es el “ojo que todo lo ve”, es lo trascendente, la elevación, la contemplación, el genio; además se trata del único evangelio no sinóptico.

Representación de los pecados capitales
Representación de los pecados capitales – ABC

Encontramos también el grabado de los símbolos de la Pasión de Cristo: el gallo, los dados, la columna y los azotes, la corona de espinas, los clavos, el paño de la Verónica -que enjugaría el sudor y la sangre de Jesús de Nazaret-, el martillo y las tenazas, la lanza y la esponja, las escaleras o el cáliz. Buena parte de todos estos elementos nos encontramos en la fachada como todo un canto a la simbología cristiana.

Luego, bajo mi particular criterio, encontramos lo que son los siete pecados capitales en una especie de caricatura simiesca o demoniaca, deforme y singular: lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza y gula.

Todo ello podemos encontrar en esta fachada tan inusual como importante como toda la información y cultura que nos ofrece su lenguaje oculto.

 

 
 
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