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LA LEYENDA DE LA ‘REJA DEL DIABLO’

LA LEYENDA DE LA ‘REJA DEL DIABLO’

Por: Jose Manuel García Bautista

Es una de esas historias eternas que se cuentan en Sevilla y que tiene como escenario a una de las más destacadas casas del mítico Barrio de Santa Cruz. Nuestro misterio, y nuestra leyenda, de hoy nos lleva a conocer un poco mejor la llamada “Reja del Diablo” en la plaza de Alfaro, una manzana donde se encuentran otros muchos edificios destacados pero que el más solariego de ellos es el que nos va hacer mirar con atención a uno de los ornamentos de su ventana.

Se encuentra muy cerca del no menos legendario lugar de los Jardines de Murillo y del Callejón del Agua, el mismo que centra las evocadoras fotografías de muchos turistas o sevillanos enamorados de la ciudad hacen. Casi en la esquina encontramos nuestra casa, allí es donde la imagen de una reja muy particular llama nuestra atención: no tiene los barrotes ni soldados ni pegados, como si fuera de una unión antinatura permanecen unidos al estar entrelazados, como si el hierro se hubiera convertido en plastilina infantil y se hubiera dejado modelar. Quizás es esta característica la que ha hecho que muchos digan de esa reja que la forjó el mismísimo Diablo como si de una de las leyendas de Bécquer se tratara. Y esa historia la que muchos touroperadores comentan a pie de casa sin tener en cuenta, en muchas ocasiones, la realidad de su realización o lo que pensarán los propietarios de esa casa, algunas veces cansados de escuchar mil y una historias sin sentido.

La técnica de realización de la reja tiene poco de paranormal o de demoniaco, se trata de una reja machihembrada efectuada bajo una forma llamada de punzonado que la hace casi imposible de imitar y original.

Este tipo de rejas no se hacía en Sevilla sino que eran fabricadas fuera teniéndose constancia de otras en diferentes puntos de nuestra geografía. Un taller de forjado en Úbeda o Jaén parece ser que, en la época, se especializaron en ella. La dificultad para su realización es grande y sólo los maestros eran capaces de hacer una igual por eso decía de ella que “sólo el Diablo podía ser su creador” aunque este tipo de reja también tiene sus iguales en Florencia, en Austria o en la localidad española de Sitges.

La propietaria de la casa, buena amiga, dice orgullosa que “se trajeron piezas de muchos lugares de Europa, piezas muy bonitas pues sus familiares eran amantes del arte” y esta pieza es, sin dudas, la joya de la corona.

 

LOS TRABAJOS DE JULIO CÉSAR… EN SEVILLA

LOS TRABAJOS DE JULIO CÉSAR… EN SEVILLA

Por: Jose Manuel García Bautista

Fue bajo el dominio de Julio César cuando se comienza a construir la muralla que le daba la vuelta a Sevilla, al principio la ciudad eran cuatro calles que cogían las Cuesta del Rosario, San Isidoro y muy poco más, pero todo ello en la época fenicia. Los romanos la tomaron y decidieron fortificarla, lo primero era agrandar los límites de la ciudad. Los romanos vencieron en la batalla de Munda, vencen a Pompeyo, a sus tropas aquí en el Sur, el 17 de Marzo del año 43 a.C., de aquella batalla se dice que Julio César trajo a Sevilla la cabeza del hijo de Pompeyo, de Gneo, y la expuso en la plaza del Foro que hoy estaría ubicada en la Alfalfa.

En el año 45 a.C., se comienza a construir la muralla, con el llamado “opus caementicium” que era una especie de hormigón o “mortero romano” de una dureza sin igual… Primero cubrió un espacio pequeño para ir abriéndose y abrigando a la ciudad que iba expandiéndose, ocupó la zona de la Catedral, Mateos Gago, la Puerta de la carne, la Puerta Osario, la calle Alhóndiga, la Plaza de Villasís, la calle Cuna y el Salvador para regresar a la Catedral.

Luego vendría una segunda ampliación cuando la Híspalis romana cogió peso tras el emperador Augusto. Y entonces cubrió San Martín, la calle doctor Letamendi, la calle Feria, Resolana, la Macarena que es donde tenemos una mayor parte de ella, la Puerta de Córdoba y la Puerta Osario amén de la zona del Alcázar que debía estar fortificado.

La calle principal en tiempo de los romanos se llamaba “Cardo Máximo”. Aquella calle iba desde la muralla de Mateos Gago hasta la Puerta de la Macarena por Abades, Cabeza del Rey don Pedro, Alhóndiga, calle Bustos Tavera y calle San Luis, todo ellos con sus calles que las cruzaban o “decumanos”, destacan la Cuesta del Rosario, la calle Águilas, San Esteban hasta la Puerta de Carmona. O la calle del Sol por Imagen y Laraña hasta la Puerta de la Muralla en Villasís con la llamada Puerta del Sol.

Luego estaba el “decumano inferior” que iría desde la calle Relator, Fray Diego de Cádiz pasando por la Alameda de Hércules camino de la Puerta de Córdoba con la Puerta de la Macarena, que viene su nombre “Macarena” de “Macarius-ena” o “Propiedad de Macarius”, un romano rico que se llamaba Macario y que era el dueño de aquellos terrenos. Había 166 torres de vigilancia.
Después fueron los árabes los que se encargaron de robustecer las murallas “heredadas” de los romanos, fue el sultán Alí Ibn Yusuf quién modificó el recorrido y lo amplió en función de las necesidades de la ciudad.

En el año 844 los vikingos atacan Sevilla y es el emir Abderramán II el que ordena reconstruir las partes dañadas en el asalto, su sucesor, Abderramán III, en el 913 d.C., ordena destruir las puertas romanas de acceso. En este ir y venir de las murallas es el primer rey del reino Taifa de Sevilla, Abú al-Qasim, el que en el año 1023 d.C., manda levantar de nuevo las murallas con sus trece puertas y seis postigos.

Los tiempos modernos hicieron que en 1868 se derribaran parte de aquellas murallas, quedando hoy día la mayor parte en La Macarena, que son Patrimonio de la Ciudad, allí aún están en pie siete torreones cuadrados y uno octogonal, también en los jardines del Valle y en el Alcázar o los restos en la calle San Fernando que son parte del mismo. Estas murallas fueron las mejores de Europa, nada parecía que se iba poder resistir a la fuerza de esta ciudad que tendría una gran importancia en los siglos venideros… Nada excepto el Tiempo…

 

LA MAGNA HISTORIA DEL MONASTERIO DE SAN ISIDORO DEL CAMPO

LA MAGNA HISTORIA DEL MONASTERIO DE SAN ISIDORO DEL CAMPO

Visitamos el majestuoso Monasterio de San Isidoro del Campo, situado en el municipio de Santiponce, provincia de Sevilla, cerca de las ruinas de Itálica y lo primero que nos sorprende , es conocer que fue el primer monumento en conseguir el título de Conjunto Histórico-Artístico de interés nacional, de la provincia de Sevilla, hecho que sucedió el día 10 de abril de 1872.

San Isidoro tiene una gran importan en la restauración eclesiástica, entre los años 1258 y 1287 y sus reliquias tienen fama de ser muy milagreras. Fue fundado por Alonso Pérez de Guzmán, conocido como “el Bueno” un noble español al que se considera creador de la Casa de Medina-Sidonia y su mujer Doña María Alonso Coronel, para sepulcro de sus cuerpos y como testimonio de su piedad, a partir de un privilegio concedido en 1298 por Fernando IV, rey de Castilla. La edificación tuvo lugar sobre una ermita mozárabe, que según la tradición fue donde estuvo enterrado San Isidoro, hasta su descubrimiento y traslado a la Colegiata de León. Justamente en ese lugar cuenta la leyenda que bajo el antiguo templo mozárabe, estaba enterrado el cuerpo de San Jerónimo. Encima de lo que fue este templo se construyó la primera parroquia. Resulta muy curioso para el visitante, comprobar que junto a la primera iglesia, pared con pared, se construyó un segundo templo, siendo ambos conocidos como “Las iglesias gemelas”. El porqué de esta segunda construcción tiene varias explicaciones, aunque quizás la buena nos la da Barranastes; “Es porque cuando se instituyo y fundo aquel monasterio Alonso Pérez de Guzmán dejo mandato a su hijo que no se enterrase él ni ninguno de sus descendientes en aquella capilla donde él se avía de enterrar, sino que hiciesen nuevos enterramientos, hizo el Juan Alonso de Guzmán para su enterramiento donde algunos años otra iglesia junto a aquella con un arco hueco”.

El 14 de febrero de 1301, se fundaba este monasterio con 40 monjes cistercienses, que permanecieron en él hasta 1431 y constituyó el monasterio cisterciense más meridional de toda Europa. Su fundador, Guzmán el Bueno, dejó bien claro algunos aspectos de cómo los monjes debían de respetar el patrimonio y dispuso que “desde el coro al altar mayor, para enterramiento propio y de su linaje, con la obligación de que los monjes diesen cada día diez misas, una de ellas cantada, por nuestras animas y en remisión de nuestros pecados, así como dos aniversarios por el alma de los fundadores y que la carta fundacional se incorporase a la regla del monasterio y se leyese en el cabildo dos veces al año”.

Los primeros monjes procedían del monasterio cisterciense de San Pedro de Gumiel de Hizán, Burgos y del de Aranda de Duero. Tras la muerte de Guzmán el Bueno, sus restos fueron sepultados en el monasterio. Cuando se cumplieron 300 años de la muerte de este valeroso militar, se procedió a instalar una inscripción, que dice así:

“Aquí yace don Alonso Pérez de Guzmán el bueno que dios perdone, que fue bienaventurado y que dudo de servir a Dios y a los Reyes, y fue con el muy noble Rey Don Fernando en la cerca de Algeciras y estando el Rey en esta cerca fue en ganar Gibraltar, y después que la ganó, entró en cabalgada en la sierra de Gaucín y ovo y fazienda con los moros y mataronlo en ella viernes 19 septiembre, era de mil trescientos cuarenta y siete, que fue año del señor de mil trescientos nueve”.

Sobre el año 1397, y tras un fallido intento por parte de los monjes Cistercienses de encabezar una reforma de la Iglesia, que propició su huida, en la que tuvo mucho que ver las lecturas de libros prohibidos por la Santa Inquisición, decide Don Enrique, hijo de Guzmán el Bueno, acoger a los Jerónimos de Fray Lope de Olmedo. A mediados del siglo XVI se desarrolló en él uno de los primeros focos protestantes en España, ya que en su interior se leyeron y tradujeron al castellano, libros prohibidos por la Inquisición.

El monasterio en esta época sigue ampliándose, y se le añade una torre y varios claustros, así como hospedería e instalaciones agropecuarias que pretendían darle cierto carácter de autosuficiencia.

Sus propiedades incluían el propio pueblo de Santiponce, originalmente junto a la orilla del Guadalquivir, hasta que en 1603, fue destruido por una riada y sus habitantes fueron amparados por los monjes. El prior del Monasterio dio a los habitantes del antiguo pueblo nuevas tierras más altas sobre la ciudad romana de Itálica, dando lugar al actual Santiponce.

En 1557 el monasterio de San Isidoro del Campo, se convirtió en símbolo de vergüenza para toda la orden religiosa, puesto que de él, huyeron hacia la luterana Ginebra una docena de monjes, culpados por protestantismo por la Santa Inquisición. Sus nombres son: Fray Francisco de Fría, prior que fue en aquel monasterio, fray Pablo, procurador, fray Antonio del Corro, fray Peregrina de Paz, prior que fue en Écija, fray Casiodoro, fray Joan de Molina, fray Miquel Carpintero, fray Alonso Bautista, fray Lope Cortés, y fray Juan de León, quien fue capturado y desterrado a España años más tarde. Entre los fugados hay que destacar a Casiodoro de Reina, autor de la primera edición de la Biblia del Oso, nombre que se le dio por aparecer en la página del título, un oso comiendo miel de un panal, publicada en Basilea en 1559. Esto hace que el Monasterio sea más conocido fuera que dentro de nuestras fronteras, y es lugar de peregrinación para los evangelistas de todo el mundo. Tan importante es para ellos este recinto, que en época reciente llegaron a comprar parte del edificio.

Otros no tuvieron la misma suerte de escapar, como hicieron los doce citados antes, como Juan Ponce, un noble sevillano amigo de los monjes del monasterio. Fue apresado el año 1557 en la ciudad de Écija, cuando estaba preparando su huida. Fue acusado de encabezar la avanzadilla protestante del monasterio. Lo condenaron a muerte y más tarde fue quemado en la hoguera.

Sobre los libros protestantes que manejaban los mojes del monasterio, nos habla Fray Antonio del Corro en sus escritos y paradójicamente, apunta que muchos de estos libros prohibidos, los sacó de los mismísimos archivos oficiales de la Inquisición, siendo los propios inquisidores, a cambio de donativos y agasajos, quienes se los facilitaron.

Muy interesante y digno de mencionar en esta guía secreta, son las historias de otras personas, que por traer libros al monasterio fueron procesados, pero no quemados. Como Fray Domingo de Guzmán, procesado en 1563 por encubrir a personas que simpatizaban con las ideas luteranas y por haber traído de Flandes misteriosos libros heréticos. A Fray Domingo, se le aplicó un correctivo ligero de penitencia. Cuentan los historiadores que se libró de la hoguera debido a la gran influencia de su familia dentro de la cuna inquisitorial.

Aunque el más fabuloso de los porteadores de libros vedados, y también uno de los más desdichados, fue Julián Hernández, más conocido como “Julianillo”. En julio de 1557 fue apresado por la inquisición y se le incautaron dos barriles de cerveza, llenos de libros de la más colérica literatura anticatólica. Al pobre lo torturaron y cantó todo lo que sabía, de donde venían y a quien iban dirigidos los libros. Con la gran “bondad” que caracterizaba a la inquisición, lo quemaron en la hoguera. Pero quizás, lo más importante, históricamente, de este personaje fue que, junto a los libros incautados, encontraron unas cartas de los monjes huidos. Dichas cartas fueron las impulsoras de, aproximadamente, diez años de persecuciones y Autos de Fe por la acción de la Inquisición, contra el movimiento emergente luterano.

Sobre la decoración inicial de este Monasterio-Fortaleza, poco podemos decir, ya que la arquitectura de la Orden del Cister, precisamente, llama la atención por su austeridad, tal como marcaban estas reglas: “Prohibimos que sean hechas esculturas o pinturas en nuestras iglesias o dependencias monasteriales: porque mientras que se presta atención a tales cosas, se descuida el provecho de una buena meditación o la disciplina de la serenidad religiosa. No obstante tenemos cruces de madera”
“Las letras deben ser de un solo color y sin pintar. Los cristales deben ser blancos y sin cruces ni pinturas”.

El monasterio de San Isidoro en tiempo de los Cistercienses estaba en su totalidad pintado en blanco, con una única cruz de madera.

Los restos mortales de San Isidoro de Sevilla se encuentran actualmente en la Basílica de San Isidoro de León, donde fueron trasladados en 1063, tras su descubrimiento. El hecho de llevarlos a León se debe, a que fue el monarca leonés Fernando I quien obtuvo las reliquias, del rey de la taifa de Sevilla, al-Mutamid, tributario suyo (que más tarde llamaría a la península a los almorávides, los cuales se anexionaron su reino). Existen también algunas reliquias suyas en la Catedral de Murcia.
Fue canonizado en 1598, y en 1722 el papa Inocencio XIII lo declaró doctor de la Iglesia. Recientemente ha sido declarado Patrón de Internet.

Según cuenta la leyenda, en 1063 Fernando I guerreó por tierras de Badajoz y Sevilla, e hizo tributario suyo al rey taifa de Sevilla. De él consigue la entrega de las reliquias de Santa Justa, pero cuando su embajada llega a Sevilla a recogerlas, no las encuentra. Sin embargo, una vez en Sevilla, el obispo de León, miembro de la embajada, tiene una visión mientras duerme, gracias a lo cual encuentran milagrosamente las reliquias de San Isidoro, en el solar donde después se construyó este monasterio, en el que había existido un colegio o convento, fundado por San Isidoro. El retorno se hace por la Vía de la Plata. Cerca ya de León, la embajada se interna en tierras pantanosas, sin que los caballos puedan avanzar. Al taparles los ojos a los caballos, éstos salen adelante dirigiéndose hacia la recién construida iglesia de los Santos Juan y Pelayo, que desde entonces se llamará de San Isidoro, en la que, hasta el día de hoy, reposan sus reliquias.

La estatua que preside la escalinata de acceso a la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, representa precisamente a San Isidoro de Sevilla y está realizada por el escultor José Alcoverro.

Son muchas las riquezas e historias que tienen cabida dentro de este histórico monasterio. Antes de entrar por la puerta principal el visitante tiene que pasar por un antiguo cementerio, el del monasterio, en el que recibían sepultura los monjes que fallecían, hoy convertido en el denominado “Patio de los Naranjos”, y en el que, actualmente, muchos recién casados posan para su reportaje de boda, ignorando que están realmente en un cementerio. Frente al patio, y en la misma pared de la entrada, vemos dos antiguas puertas cegadas, una “La Puerta de los Pies” que sirvió de acceso al monasterio para los conversos, la otra “La Puerta de los Muertos”, llamada así porque era la que comunicaba el monasterio con el cementerio. Esta pequeña Portada de los Muertos se cerró para siempre en el siglo XV, al quedar sin uso el cementerio, ya que a partir de 1436 los cistercienses serán sustituidos por los jerónimos y los “isidros” y estos se hicieron enterrar en el claustro monacal.

El Claustro de los Muertos, El Coro, El Refectorio. La Sacristía, La Sala Capitular, Capilla del Reservado, Los Presbiterios, son lugares mágicos y con muchas historias y leyendas por descubrir. Mensajes ocultos, como el que aparece en las paredes del Patio de los Evangelistas, donde un caldero y un calamar esconden un mensaje cifrado de amor. Vamos a descifrar este peculiar mensaje; El Caldero, es el símbolo del apellido de la familia Guzmán y si calamar lo convertimos al latín, se obtiene “Calamarus”.Veamos que tenemos: Guzmán Calamarus. Calamarus lo dividimos en dos palabras, quedando “Cal Amarus”. Y el resultado es Guzmán cal amarus, o lo que es lo mismo, Guzmán necesita amarte. Precioso mensaje ¿Verdad?

El monasterio es un lugar digno de visitar no solo por su historia protestante, o la historia de su valeroso fundador. Sino también porque es un lugar, donde cada piedra y cada rincón esconden una bella historia de amor.

Durante el siglo XIX se produjeron en el monasterio dos exclaustraciones: la primera con la invasión napoleónica y la segunda con la desamortización de Mendizábal en 1835. Después de estas etapas, el monasterio se convirtió en cárcel de mujeres y posteriormente fue dedicado a elaboración de tabaco y luego a fábrica de cerveza. A la postre acabó vendiéndose parte del inmueble y revirtiendo finalmente en 1880 al Duque de Medina Sidonia.

En 1956 vuelven los Jerónimos quienes permanecen hasta 1978, año en el que lo abandonan definitivamente.

El espacio monumental del monasterio ocupa más de 30.000 m ², y para adaptarlo como espacio cultural y de visita, se han llevado reformas que han durado más de doce años. Estas reformas han recuperado para el visitante la zona más monumental, que le permitirá ver en casi todo su esplendor un lugar apenas conocido, incluso por los propios andaluces. Observaremos que se han restaurado la gran mayoría de las pinturas murales, así como el mobiliario. Sobresale el retablo que Martínez Montañés esculpiera con los relieves del Nacimiento y la Adoración de los Pastores.

 

HISTORIAS DEL OTRO LADO

HISTORIAS DEL OTRO LADO

Por: Jose Manuel García Bautista

En la historia de lo paranormal a menudo nos encontramos con ese tipo de historia que siempre cabalgarán entre la leyenda y la realidad, entre la duda y la negación, en lo fraudulento y… lo paranormal.

A veces y sin buscar se nos presentan a los investigadores oportunidades de ir recogiendo un rosario de testimonios de hechos insólitos y misteriosos, sucesos que nos plantean aquella siempre-eterna pregunta que se hacía el padre y parapsicólogo José María Pilón: «Lo paranormal, ¿existe?». Cuando menos los casos y testimonios que uno ha ido recogiendo invitan a la reflexión y a la duda.

En un viejo manual de parapsicología de mis inicios por estas lides de la investigación paranormal leí en una ya lejana ocasión una definición de la Parapsicología que se quedaría para siempre muy grabada en mi mente, definía la polémica palabra como «rama del saber que recoge y estudia una gama polimorfa de fenómenos, más o menos nouménicos, que en el estado actual de los conocimientos, parecen sobrepasar nuestra capacidad de comprensión». La definición no deja de ser una más de las que se le ha dado, pero lo que le llamó la atención a ese joven investigador fue su autor, D. Luis Linares de Mula, afamado doctor en Biología, Bioquímica, Medicina y Cirugía, diplomado en Farmacología, Medicina Interna y Psiquiatría, Doctor Honoris Causa en Ciencias, Filosofía y Psicología… pensé que algo debía de saber este señor y que algo debía de llevar de cierto aquello que sembraba tanta discordia entre unos y otros y que llevaba por definición el término Parapsicología.

Todo un mundo plagado de fenómenos extraños que haría las delicias del coleccionista Charles Fort. Un mundo que cabalga entre lo oculto, lo misterioso y lo irreal, un mundo que pese a todo merece la pena ser investigado y analizado.

Comenzaré esta pequeña recopilación de historias por una de cuño reciente. Todos conocemos la creencia en las vidas anteriores, las reencarnaciones, los recuerdos de vidas pasadas y flashes de otros momentos y otras épocas.

Recuerdos de otras vidas

¿Quién no se ha dicho internamente al pasar por un determinado lugar por el que no había pasado antes aquello de: «este momento lo he vivido yo antes» , «por aquí ya he pasado yo» o «sé lo que va a pasar»? A este fenómeno llamado déjà-vu, que para muchos es la prueba más que evidente de otras vidas o experiencias paranormales, no responde más que a un mecanismo neuroquímico del cerebro que activa las funciones de la memoria de forma equivocada. El jamais-vu es su fenómeno antagónico y está íntimamente relacionado con ciertos tipos de amnesia y síntoma de epilepsia. Pero por supuesto esto anterior no tiene por qué ajustarse a la Verdad, aún son muchos los mecanismos de nuestros cerebros que no conocemos o no queremos públicamente conocer…

Nuestra historia comienza el día que un grupo de jóvenes se disponen a dormir en un salón comunal de estudiantes de la vieja usanza. Como las típicas reuniones de chavales deciden gastar una broma a uno de ellos tras asegurarse de su estado durmiente… Uno de ellos decide tirarle una almohada con la mala fortuna de que la misma golpea contra la barra de una cortina y esta cae sobre la garganta del chico, en unos segundos el chaval se comienza a ahogar y entre todos sus compañeros lo reaniman quedando la broma en un secreto inconfesable y en un mayúsculo susto. Pero el chico tras serenarse le comienza a comentar a su amigo Rafael una historia sucedida tras el desafortunado incidente. Soñaba que estaba durmiendo en casa cuando de repente irrumpieron en la misma un grupo de soldados dispuestos a cogerle, tras huir de los mismos por las calles de la ciudad tropezó y fue alcanzado siendo capturado y enviado en carro a una extraña plaza, describió perfectamente las calles recorridas y el camino trazado hasta llegar a aquella plaza para ser conducido a un patíbulo donde sería irremisiblemente condenado a muerte por aquel encendido y ciego público sediento de sangre. Minutos más tarde nuestro joven amigo era guillotinado en la Francia de la Revolución, murió tras sufrir el cruel impacto de la cuchilla sobre su cuello… Evidentemente todo esto pudo ser la recreación en milésimas de segundo del cerebro tras recoger las sensaciones nerviosas transmitidas tras el impacto de la barra de la cortina pero la recreación de las calles, uniformes, la plaza, las expresiones en perfecto francés (idioma que desconocía) siempre harán que tengamos las dudas sobre este caso que para unos no deja de ser una recreación de nuestro desconocido cerebro y para otros la prueba evidente de otras vidas…

Encuentros con la muerte

Las experiencias cercanas a la muerte o E.C.M. son otras de esas extrañas circunstancias que en un determinado momento rodean una situación límite en la vida de un individuo que lo hacen contemplar la posibilidad de la creencia en la vida en el más allá y los fenómenos paranormales. Son muchos los que tras leer el libro Vida después de la vida del Dr. Raymond Moody creen a ciencia cierta en la vida en un más allá quizás idealizado, quizás inexistente o quizás producto de la situación límite de nuestro cerebro en un instante determinado. Aquellas personas que han sobrevivido a un accidente, declarado mortal, o una grave enfermedad suelen relatar sobrecogedores testimonios y vivencias sobre un encuentro cercano con el más allá. Tan increíbles relatos nos traen a nuestra mente la cuestión de la vida después de la muerte. Actualmente se está investigando sobre la muerte y la supervivencia a ella. La investigación orientada a los estados alterados de conciencia y a los individuos denominados como sujetos PSI. La muerte ya no es vista como el final de un camino y sí como el comienzo de una nueva etapa… ¿Quién teme a la muerte?

Nuestra historia comienza recién terminado el reciente Campeonato de España de Motociclismo celebrado en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera, tras unos días en la vecina localidad de Cádiz, dos jóvenes y buenos amigos de este investigador recogen los bultos y se disponen a regresar para Sevilla en su potente Suzuki-600 c.c. Ambos viajaban en la misma motocicleta y tras estar próximos a la capital hispalense un vehículo se cruzó delante de la motocicleta de estos dos amigos. Patri rodó junto a la moto pero su novia salió despedida sobre el auto causante del accidente y calló golpeándose la cabeza sobre el duró asfalto lebrijano. La chica quedó tendida en el suelo sin responder, inerte. Nuestro amigo se levantó y su primera mirada fue la de localizar a su novia que yacía tendida en el piso de la carretera. Tras tratar de reanimarla comenzó desesperadamente a tratar de llamar por su móvil a una ambulancia, pero el teléfono no tenía batería… el conductor del vehículo lo hizo desde el suyo mientras nadie tocaba el cuerpo de la chica. En pocos minutos una ambulancia de la Cruz Roja llegaba al lugar y trasladaba a la chica urgentemente. Nadie se atrevía a asegurar nada pero los miembros del equipo quirúrgico pusieron muy mala cara… Al ser atendida en Sevilla la situación se estabilizó y en pocos días la chica se recuperó. Nadie sabe ni sabrá realmente sí estuvo muerta pero tras animarse a hablar sobre lo sucedido contó al detalle los momentos de angustia vividos por su novio, la desesperación cuando el móvil no tenía batería, sus gritos, el tráfico parado, la llegada de la ambulancia, la agitación nerviosa del conductor del vehículo, etc… y todo eso en un estado comatoso. Evidentemente podía estar inconsciente y mantener sus sentidos (como el oído) activo de forma que recogiera esta información grabándola en el subconsciente, pero siempre quedará la duda sobre su experiencia.

La ‘muerte’ de Carmen

Carmen Aguirre falleció un 6 de septiembre. Repentinamente y tras una afección cardiaca murió en la cama del hospital donde era atendida. Fue rápidamente tratada por el equipo de emergencia del hospital pero sin ningún resultado. El médico concluyó: «No hay nada que hacer, la hemos perdido». Pero a los pocos segundos las constantes de la señora parecieron resurgir y volver a la vida, en ese momento fue retomada por el equipo médico y regresada al mundo de los vivos.

Carmen nos relataba su experiencia contándonos que se encontraba en una esquina de la habitación observando como aquellos especialistas trataban de reanimar a alguien. Había una gran agitación y en un determinado momento el médico dijo «no hay nada que hacer, la hemos perdido». Todos sintieron un gran pesar e incluso un asistente golpeo la pared en un gesto de impotencia. Todos estos gestos que solo ellos pudieron ver fueron apreciados por esta señora de 82 años. A los pocos instantes se abrió una gran luz al final de un túnel en la ventana de la habitación y surgieron voces reclamándola al otro lado… eran voces familiares, conocidas, cariñosas. Carmen se dirigía plácidamente hacía aquella luz cuando de repente quiso volver junto a sus hijas que lloraban angustiadas en el pasillo del hospital al ser desalojadas ante tan delicada-grave situación. Entonces regresó y sintió en la oscuridad las palabras agitadas de los médicos. Ya no recordó nada más hasta despertar días después junto a sus hijas. El cerebro sigue siendo nuestro inseparable y desconocido compañero. No sabemos si drogas naturales internas segregadas por el mismo provocan estado alterados de conciencia ante situaciones límite, percepción extrasensorial o simplemente mantienen nuestros sentidos abiertos y receptivos a estímulos e información mientras tiene en plácido estado la mente y el cuerpo del moribundo. Se puede deber a innumerables causas que no tienen por qué deberse a la llamada del Más Allá pero tal vez y ante la unanimidad de experiencias registradas el más allá, el otro lado, la otra vida o como quieran llamarlo sea una realidad más tangible de lo que muchos creemos.

¿Quién no ha sentido alguna vez de pequeño ante las historias de aparecidos y de fantasmas? Son muchas las historias, documentos, fotografías y registros de supuestas apariciones o fantasmas buscadores de un objetivo en la vida aún no cumplido o condenados a morar eternamente por los lugares en los que se desarrolló su actividad en vida. Románticas ideas comparadas con aquellas más vanguardistas y pragmáticas que nos hablan de la carga psíquica de un lugar, casa, paraje o entorno. Campos de batalla que rememoran puntualmente la gloria vivida, casas que recuerdan las miserias de sus moradores, espectrales visiones de «seres» ausentes hace siglos que se empecinan en seguir en un lugar y entorno. Ir más allá de la vida es atravesar la frontera con la muerte para ubicarnos en el lado oscuro de las creencias personales de cada individuo, una vez transgredido este portal estamos abocados a la fe, creencias y supersticiones de cada persona, en un salto insalvable para todo aquel que no esté lo suficientemente preparado para admitir otras realidades, tolerar otras opiniones y respetar –sobre cualquier otra cosa– la fe de cada individuo.

Para muchos, las apariciones espectrales no dejan de ser más que las manifestaciones de los muertos con diferentes objetos (ayuda, avisos, mensajes…). Para otros son la realidad de otras formas de vida tras la muerte y para otros son manifestaciones de carácter parapsicológico como bien lo podrían ser las proyecciones mentales generadas consciente o inconscientemente. Dependiendo del nivel cultural, formativo, carácter y psicología de la persona, cada individuo reacciona de forma totalmente diferente a cualquier otra reacción, aunque el miedo sigue siendo el rey de las reacciones. Recogiendo un sabio refrán de mi tierra sobre apariciones, se impone aquello de «mejor creerlos que no verlos…».

El vidente de Cantillana

Aún son muchos los que –por desgracia– creen en falsos videntes y sanadores pero no todos tienen por qué englobarse en el mismo grupo de semejante ralea, a veces y cuando más desconfianza existe entre los ciudadanos ante estos determinados individuos vividores de la estafa y de la buena fe del prójimo se producen acontecimientos que te hacen –cuando menos– volver a tener una mínima suspicacia de verosimilitud en estos señores.

La videncia, cartomancia, mediunmidad, precognición y demás se apoya en el argumento de las supuestas dotes de determinados individuos para estar más cerca de otras realidades y otros conocimientos recibidos en estados variables conscientes o inconscientes en los que les son revelados datos, informaciones e imágenes de utilidad personal o para otra persona ante la que se intermedia. Pero son pocos los que realizan esta labor de forma altruística manteniendo una altura ética por lo alto de cualquier definición.

De esta forma nos encontramos ante un conocido vidente sevillano que el que acudió nuestro protagonista. Juan Rodríguez es un trabajador de una conocida marca de alimentación sevillana. Tenía una hija mala desde hace meses y había acudido a los mejores médicos y especialistas. Nadie daba con el problema de Juan y de su hija y agotado fue a probar suerte en el campo de la videncia. Fueron muchos los que le engañaron y estafaron y fueron muchos los que se aprovecharon de su desesperación. Cuando casi había perdido la fe en semejantes individuos le recomendaron visitar a un vecino de la localidad sevillana de Cantillana. Este señor tras charlar con Juan le comentó que si bebían del botijo a lo que nuestro protagonista en esta ocasión respondió que solo su hija lo hacía. El vidente o como quieran llamarlo le respondió que lo vaciara y que dentro vería a una salamandra en descomposición la cual era el causante de los males de la hija de sus desesperado visitante. Así lo hizo y con exactitud apabullante apareció el descompuesto animal. Impresionado vio cómo su hija recobró la salud y sanó convirtiéndose hoy en día en una bellísima joven. El vidente no cobró nada ni aceptó nada.

La acción me merece todos los respetos del mundo. El testimonio de Juan sé de sobras que es sincero y honesto. ¿Qué decir? Habilidad, suerte, casualidad, análisis de situación ante un cuadro médico o verdadera videncia. En este caso me quedo con lo último pero esto sólo es una raya en el agua.

La comunicación con los muertos ha sido siempre una de esas extrañas atracciones que asolan las inquietudes humanas. La comunicación con el más allá, el saber cómo es aquello y si de verdad existe… alternativas mil para un enigma ante el que todo, absolutamente todos, no enfrentaremos y desvelaremos algún día.

 

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LA TRAGEDIA DEL TITANIC

LA TRAGEDIA DEL TITANIC

Por: Jose Manuel García Bautista

La historia del mítico buque correo de la compañía inglesa White Star Line “Titanic” no nos es desconocida. Tras la realización de la película estadounidense “Titanic” por parte del director-productor James Cameron, hoy, son muchos los que conocen los promenores de éste mítico naufragio que acabó con la vida de una gran parte de su tripulaciín y pasaje. Hoy nos acercamos a la historia y al hundimiento del “Titanic”, en un acercamiento que aunque nos son lo temas que solemos tratar, más orientados a la Ufología y la Parapsicología, sin dudas si ha despertado en más de una ocasión en nuestro interior un vivo interés por conocer toda su historia.

EL NAUFRAGIO DEL TITANIC: ANTES Y DESPUÉS

Podemos definir un iceberg (del inglés “ice”, hielo y del alemán “berg”, montaña), como una gran masa de hielo que en ocasiones puede adquirir grandes proporciones. El flujo de la mar y el movimiento de las olas van erosionando el frente de los glaciares, que lentamente se van deslizando en el mar, y de los que se desprenden esos enormes bloques que, separados, forman un témpano y que después marchan a la deriva, llevados por las corrientes.

Su número, por ser elevado y variable, resulta muy difícil de calcular. Se estiman que tan sólo de Groenlandia se desprenden al año unos 7.500 a 8.000, de los cuales un promedio de 430 a 500 alcanzan e incluso rebasan los bancos de Terranova y Labrador; a partir de entonces, la temperatura aumenta y los va derritiendo poco a poco. Algunos han llegado hasta el paralelo 30; esto es, más al sur de Nueva York, y en 1.926 fue visto uno, a varios kilómetros al sur de las islas Bermudas (paralelo 30).

Dado que el hielo pesa algo menos que el agua (su peso específico es de 0,92), por lo cual los icebergs tienen sumergida la mayor parte de su mole, lo que les hace muy peligrosos para la navegación. Son bastante frecuentes los témpanos que tienen entre 200 y 300 m de largo, cuya parte emergida alcanza entre los 50 y los 75 m sobre el nivel del mar, con una altura en conjunto de unos 500 m. El peso aproximado de una de estas montañas de hielo es de 25 millones de toneladas. Sin embargo, algunos han alcanzado proporciones gigantescas.

En 1.938 fue visto uno de asombrosas dimensiones: 2.300 m de longitud y que se elevaba sobre la superficie del agua unos 450 m, lo cual no es gran cosa, comparado con algunos de las aguas antárticas, donde se han observado algunos con una altura entre los 600 y 700 m y con una longitud de… ¡160 Km.!

El 12 de noviembre de 1.956, el buque estadounidense “Glacier” constató en el Pacífico meridional, a 240 Km. de la isla Scott, un iceberg tubular que medía 335 Km. de largo y 97 de ancho, lo que supera ligeramente la superficie de Bélgica. El témpano ártico más alto fue divisado en abril de 1.935 por una patrullera norteamericana en el Atlántico a 28º 44′ norte y 48º 42′ oeste. Por su parte, el iceberg antártico más septentrional fue observado en aguas atlánticas por un mercante, el 30 de abril de 1.984, a 26º 30′ sur, y 25º 40′ oeste.

TITANIC
SU HISTORIA

El miércoles 10 de abril de 1.912, a las doce en punto, zarpaba del puerto de Southampton (junto al Canal de la Mancha, Inglaterra) el barco más lujoso y de mayor tamaño construido hasta entonces… Se trataba del Titanic, salido de los astilleros de Harland & Wolff de Belfast (Irlanda), habiendo sido botado el 31 de mayo de 1.911. Este gigante de los mares era el fruto de la carrera que desde principios de siglo venía enfrentando al Reino Unido con Alemania por el dominio de los mares. Era el orgullo de su compañía propietaria, la “White Star Line”.

Medía 269 m de eslora y 28 de manga, y con un peso bruto de 46.328 toneladas, desplazaba 66.000. Su potencia de cerca de 50.000 h.p. comunicaba fuerza a sus motores, que disponían de 3 hélices, y que gracias a sus 29 calderas de 5 m de diámetro cada una, con un total de 159 hornos que consumían diariamente 650 toneladas de carbón, en los momentos más favorables, conseguía alcanzar una velocidad próxima a los 24 nudos (un nudo equivale a 181,8 m).

Su característica más peculiar estribaba en un doble fondo, dividido en 16 compartimentos estancos. Como podía flotar hasta con 4 de éstos inundados y nadie imaginaba catástrofe peor que un choque en la intercesión de 2 de ellos, se le calificó de “insumergible”.

Este paquebote de lujo era como un auténtico palacio flotante, superando a los deseos de los más exigentes por su lujo, comodidades y refinamientos. Resistía perfectamente la comparación con cualquier hotel de lujo; disponía de unas 3.000 camas y cada una de sus “suites” de lujo medía 15 m de largo. Contaba también con un paseo de cubierta privado y sus paredes estaban decoradas con maderas nobles de estilo isabelino. Los camarotes disponían de muebles de estilo holandés antiguo, y los de primera clase estaban decorados según periodos y estilos, desde Luis XV hasta la Reina Ana.

Se habían cuidado todos los detalles, el trasatlántico contaba con ascensores, y un moderno gimnasio, con toda clase de aparatos, incluidos equipos de equitación mecánica que simulaban el trote y el galope de un caballo; pista de “squash”, baño turco y piscina. En los grandes salones, incluido el de fumadores, disponían de mobiliario inglés del siglo XVIII. Tenía tres bibliotecas con más de 30.000 volúmenes, sin contar con enormes despachos y salones de trabajo, destinados a los pasajeros que no podían suspender sus actividades durante la travesía… Incluso los compartimentos de tercera clase eran muy confortables para la época.

Allí, todas las proporciones y medidas eran colosales: por ejemplo, fueron embarcadas 40 toneladas de patatas, 12 de diferentes clases de agua mineral, 7.000 sacos de café, 35.000 docenas de huevos, etc. Su tripulación estaba integrada por 904 miembros (397 entre oficiales y marineros, y el resto dedicado a la atención de los distintos servicios del pasaje). Allí, todas las comodidades de la época estaban al alcance de cualquier privilegiado dispuesto a pagar hasta 4.350 dólares (precio de un pasaje de lujo) por una travesía marítima de 6 días. Todo había sido previsto en tan magnífico barco… menos la posibilidad de un naufragio…

Además de los habituales comedores en este tipo de embarcaciones, el Titanic disponía de un magnífico restaurante “a la carta”, así como el “Café Parisien”, una exactísima réplica de la cafetería de moda en aquel entonces. Su escalera principal era de lo más suntuosa que pudiera imaginarse en un barco. No faltaban lugares de reunión como el “Café Veranda” o el “Palm Coirt” en la cubierta “A”.

Confiados en una fama de “inhundible”, sin perjuicio de grandes fortunas en dinero, valores, joyas y objetos de valor, que llevaban los pasajeros en sus camarotes o en sus cajas de seguridad, la nave portaba objetos artísticos y arqueológicos de gran valor, destinados a ser expuestos en América, entre ellos una momia egipcia (de una sacerdotisa o hechicera) y una rarísima edición del Rubaiyat, de Omar Khayyam, valorada en 250.000 libras de la época… Hasta tal punto está persuadida la “White Star Line” de la invencibilidad de su trasatlántico, que lo había asegurado -sólo por puro trámite- en la cuarta parte de su valor.

A las 10.30 de aquel domingo 14 de abril el capitán del Titanic, Edward J. Smith, asistió a un servicio religioso celebrado en el salón-comedor de primera clase. A las 7.30 un grupo de pasajeros celebraba una fiesta en su honor en el restaurante “a la carta”, ya que el capitán tenía 62 años, y pensaba solicitar el retiro tras el término del viaje inaugural. Mientras tanto el vapor Californian, que navegaba a pocas millas por delante del trasatlántico, telegrafiaba informando de la presencia de grandes témpanos en aquella zona. Sin embargo, el capitán Smith no llegó a recibir este mensaje y alrededor de las 9 se disculpó ante sus anfitriones, dirigiéndose al puente, donde estaba de servicio el segundo oficial Charles H. Lighttoller, con quien comentó las incidencias meteorológicas y la proximidad de uno o varios icebergs. Sobre las 9.20 el capitán se retiró a su camarote, tras advertir al segundo oficial: “Si la situación se pone incierta, hágamelo saber de inmediato. Estaré dentro”.

Como la noche estaba bastante despejada y tranquila, salvo una pequeña modificación en el rumbo, el Titanic no adoptó ninguna otra medida de precaución; y eso que en las últimas horas se habían recibido seis telegramas, cinco para el capitán y otro para el radiotelegrafista, que no fueron tenidos en cuenta.

A las 23.40 de la noche del domingo, el vigía Fleet vio un gran témpano a muy poca distancia de la proa e inmediatamente dio la alarma con reiteración… Sabía que la velocidad del buque en aquel momento era de 22,5 nudos y que éste navegaba por una zona peligrosa en la que los últimos 27 años habían naufragado 19 barcos… Por lo demás, el agua estaba en calma y la noche y la noche era fría y clara…

El primer oficial, William Murdoch, no había tomado muy excesivamente en cuenta la alarma de Fleet, hasta que lo que consideraba una neblina… ¿neblina en una noche clara?, se convirtió en un pavoroso bloque de hielo de más de 60 m de altura. Rápidamente, el oficial hizo virar el buque ligeramente hacia babor, con lo que si bien evitó una colisión frontal, hizo que alguna de las partes más afiladas del témpano rasgase el casco del Titanic, abriendo una brecha de cerca de 100 m de longitud. Casi inmediatamente el paquebote detenía su marcha.

Fue justamente entonces cuando Lady Cosmo Duff Gordon, una pasajera que, como otros muchos, ya se había retirado a su camarote a esas horas, sintió “como si alguien hubiera pasado un dedo gigantesco por el costado del barco”.

Acto seguido el Titanic comenzó a inclinarse ligeramente a babor, y raudales de agua comenzaron a penetrar en él. Pronto fue informado del accidente el ingeniero constructor del buque, Thomas Andrews, que viajaba en él y que fue una de las víctimas del naufragio -el coloso podía mantenerse a flote con 4 compartimentos estancos anegados, pero no con 5-, quien vio de inmediato que la nave estaba perdida sin remisión.

La mayor parte de los pasajeros no advirtieron nada alarmante e incluso el propio capitán Smith tardó 20 preciosos minutos en darse cuenta de la situación; sabía que se iba a desatar el pánico colectivo, por lo cual ordenó obrar con cautela. Mandó avisar al pasaje, pero procurando restar importancia al incidente, y sólo a las 12.05, cuando ya el agua alcanzaba la pista de “squash”, ordenó disponer los botes salvavidas y que se emitiera la llamada de auxilio habitual en aquella época, “C.Q.D.”, junto con la recién adoptada y aún en vigor, “S.O.S.”, siendo tal vez la primera vez que se utilizó. La situación del buque en aquel momento era de 41º 46′ norte, y de 50º 14′ oeste. Se calculó, muy a la ligera, que dada la gravedad de las averías y la enorme brecha, el Titanic estaba condenado a desaparecer en menos de tres horas. Algunos barcos captaron las angustiosas llamadas de socorro y trataron de acudir a toda máquina; pero, por una ironía del destino, el radiotelegrafista del Californian se había ido a dormir, por lo que esta nave, a tan sólo 19 millas de distancia, y que hubiera podido llegar a tiempo para ayudar eficazmente al salvamento del pasaje y de la tripulación, no advirtió nada, si bien es cierto que el segundo oficial del mismo, que se hallaba en cubierta observó una desusada iluminación e incluso cohetes de señales, pero no concedió al hecho mucha importancia, atribuyéndolo a que en algún gran trasatlántico estaban celebrando una fiesta a bordo.

Cuando, ya tardíamente, el pasaje tuvo conciencia de la catástrofe, sonó el clásico: “¡Sálvese quien pueda!” ¡Las mujeres y los niños primero!”… Desafortunadamente, el Titanic, considerado insumergible, llevaba 2.207 personas a bordo y sólo disponía de 1.178 plazas en los botes. Cundió el pánico y se sucedieron actos de bajeza inenarrables, alternados con sacrificios y abnegaciones difícilmente igualables en semejantes circunstancias… La noche se saldó con 1.503 muertos, el 68% de los embarcados.

La falta de plazas en los botes, la confusión y el miedo, así como el desorden con que se realizaron las operaciones de abandono del buque agravaron el naufragio y fueron responsables de no pocas víctimas. Mientras tanto, el Titanic -se había dado la orden de tener encendidas a toda costa las calderas 2 y 3, para mantener en funcionamiento la energía eléctrica-, con todas sus luces encendidas y lanzando cohetes de señales, seguía hundiéndose más rápidamente de lo calculado. Mientras, la orquesta de a bordo interpretaba diversas melodías, en un vano intento de crear una atmósfera festiva y disminuir el miedo, y así permaneció hasta el último instante. Según la mayor parte de los supervivientes, la última pieza interpretada fue Más cerca de ti, Dios mío, aunque -al parecer- opiniones más autorizadas afirman que se trataba del viejo himno Otoño.

El viaje inaugural del Titanic había traído a la flor y nata de la sociedad británica y estadounidense. Entre sus más acaudaladas víctimas destacaban: John Joseph Astor IV, reputado como el hombre más rico del mundo; Benjamin Guddenheim, conocido como el “rey del cobre”; el “rey de los ferrocarriles”, Charle Hayes; Isidor Strauss, propietario de los mayores almacenes neoyorquinos; y el millonario español Victor Peñasco.

Un detallado examen de las listas de supervivientes revela que, contra lo que suele creerse, el factor determinante para sobrevivir no fue ni la edad ni el sexo, sino la condición social. Se salvó el 98% de las pasajeras de primera clase, contra un 54,7% de las de tercera. Entre los hombres de primera se registró un 66% de supervivientes, contra sólo un 29,4% de los niños de tercera. Si se observan las cifras totales de las víctimas, se puede comprobar que perecieron 120 pasajeros de primera clase (el 8%); 162 de segunda (el 11%); 535 de tercera (el 35,5%), y 686 miembros de la tripulación (el 45,5%).
Hasta las 12.45 no fue arriado el primer bote salvavidas de estribor, el número 7, con capacidad para 65 personas, pero que partió sólo con 28. Los siguientes, de características similares, tampoco regresaron para recoger a más náufragos, algunos de los cuales -como apuntábamos- hubieran podido ser salvados. A la 1.10 se arrió el último bote de babor, con sólo 39 ocupantes. Algunos consiguieron asirse a tablas u otros improvisados flotadores, con la esperanza de ser recogidos por los botes o algún barco, pero el frío no tardó en acabar con ellos.

La última visión que tuvieron los supervivientes del Titanic fue la elevación de la popa y el último parpadeo de las luces, antes del hundimiento definitivo… Eran las 2.20 del lunes 15 de abril.

Era la noche del 14 de abril de 1.912. Sobre la cubierta del trasatlántico Titanic, el marinero de guardia Frederick Fleet oteaba en la noche fría y serena. El trasatlántico, el “insumergible”, la más grande y hermosa nave del mundo, avanzaba majestuosa en la quinta noche de su viaje inaugural hacia Nueva York. Se encontraba a 700 km. al sur de Terranova y a 1.900 de Nueva York.

A las 23.40 Fleet vio de pronto frente a sí una enorme masa blanca en medio de la oscuridad. Observó un instante y llamó inmediatamente por teléfono al puente de mando.

-¿Qué sucede? -habló la voz del oficial que atendió el teléfono.
-Un témpano, frente a proa.
-Está bien.

Prontamente se interrumpió el ruido de las maquinarias y el barco se preparó para retroceder. Fleet observaba con espanto acercarse cada vez más la inmensa montaña de hielo, mucho más alta que el castillo de proa. El marino se hallaba espantado, esperando el encontronazo. Pero luego, ya en el último momento, la proa comenzó a doblar a la izquierda, mientras la montaña de hielo se escurría por el flanco derecho de la nave.

El peligro parecía haberse conjurado. Más el témpano, con un espolonazo bajo las aguas, había abierto una enorme hendidura en el casco del buque. En el recinto de la caldera número 6, el fogonero Fred Barret estaba hablando con el segundo oficial de la máquina cuando se encendió la luz roja de alarma. Se sucedió enseguida un estruendo ensordecedor, mientras toda la pared de acero de la embarcación se abrió, dejando pasar un torbellino de espuma blanca…

Así murió el Titanic, el insumergible. A las 2.20 del día 15 de abril, el imponente buque, luego de haberse empinado, comenzó a deslizarse bajo el agua. Hasta que al fin, en una nube de espuma, las aguas cubrieron el asta de la bandera de popa. Con la nave desaparecieron 1.503 personas. (Enciclopedia Estudiantil Códex, núm. 89, pág. 10).

 

EL JUEGO MALDITO, EL TABLERO OUIJA

EL JUEGO MALDITO, EL TABLERO OUIJA

Por: Jose Manuel García Bautista

¿Cuántas historias hemos oído o nos han contado acerca del peligro y misterios del famoso tablero denominado como ouija? Son muchas las historias sobre los contactos con entidades de otros planos a través de este famoso tablero y es mucha la leyenda negra que cubre la práctica contactista a través del mismo.

Pero comencemos por el principio, la palabra ouija parece venir de una extraña mezcla germano-francesa que nos da el propio término a definir. Oui (sí) y Ja (sí) son dos términos análogos en sus correspondientes idiomas y no es más que una rotunda afirmación… de ahí viene su nombre.

La ouija es un tablero en el que se encuentran grabados y representados todos los caracteres del abecedario, numéricos y en un lugar preferente el SÍ y el NO. Este sería el tablero básico con el que se suele practicar la ouija en nuestra sociedad y cultura, obviamente todo está sujeto a modificaciones y otros practicantes añaden frases para acortar el tiempo de formación del mensaje y hacer la sesión más rápida. Como guía o máster se utiliza una tablilla acabada en punta o flecha, una arandela o cualquier otro artilugio que pueda cumplir una función señalizadora. Nuestra ouija hispana y casera más popular es aquella que se practica en la sala de casa, en nuestra propia mesa con el abecedario recortado en trocitos de papel y como tabla o guía se utiliza un vaso, es el denominado juego del vaso…

La ouija la suelen practicar –habitualmente– demasiados practicantes inexpertos, indocumentados y desconocedores de nuestra sociedad. Son muchos los que se adentran en este enigmático mundo careciendo de un mínimo de conocimientos imprescindibles que puede hacer de la sesión de ouija un auténtico trauma para sus participantes… practicar la ouija puede llegar a ser muy peligroso –psicológicamente– si la sesión no es orientada por un experto y conocedor en la materia que calme los ánimos y la excitación de los concurrentes. Las sesiones de ouija se practican normalmente en lugares muy tranquilos alrededor de una mesa y con un mínimo de cuatro participantes (pero es un poco a gusto del usuario). Se elige por norma general el salón del hogar o cualquier otra habitación tranquila, los más osados prefieren practicarla en lugares abandonados, cementerios y otros tétricos lugares que creen ambiente. También se suele practicar en lugares recogidos, recordemos la reciente película de Los bosques de la Bruja Blair con no demasiadas buenas consecuencias para sus participantes…

Los participantes deben de concurrir a las sesiones de ouija con un mínimo de seguridad y confianza, no deben acudir con miedo y tomarse la sesión como un pasatiempo más, dejarse dominar por el supuesto contacto puede traer graves consecuencias… El número aconsejable de participantes suele ser de cuatro aunque a estas sesiones se puede acudir en calidad de observador para aquellos a los que esta práctica contactista no les resulte grata o no deseen inmiscuirse en dichos quehaceres.

A partir de este punto todo está libre de conjeturas… hay quien trata de purificar el ambiente quemando plantas aromáticas o incienso, hay quien invoca a los ángeles y santos guardianes o quien trata de hacer previamente una rueda de poder para cargar la estancia de energía positiva que cubra el lugar de protección con malas influencias y contactos.

El contacto, tras una relajación mental de sus participantes, comienza con una pregunta, normalmente: «¿Hay alguien ahí?»; y si hay respuesta comienza el rondo de preguntas y respuestas entre participantes y entidad contactada. La tablilla se moverá indicando letra a letra el contenido final del mensaje… pero ¡cuidado! en numerosas ocasiones es cualquiera de los participantes el que de forma voluntaria/involuntaria –consciente/inconscientemente– mueve la tablilla y desarrolla el mensaje, en este caso el contacto es un fraude.

Conviene confeccionar un diario de incidencias de nuestras sesiones de ouija para recurrir a él en caso de duda o si contactamos con diferentes entidades. Como dato reiterativo comentar expresamente que se debe de realizar las sesiones dirigidas por una persona experta en este tipo de vía contactista. Lo contrario puede resultar peligroso.

Siempre que se habla de la ouija se habla como del tablero maldito, de los mil fraudes y se cuentan historias del mismo a caballo entre el amor y el odio… El caso más espectacular de ouija (por sus nefastas consecuencias) fue el que afectó a una familia de Vallecas (Madrid) que vio como fallecía un miembro de su familia como resultado de una práctica contactista con la ouija. La persona fallecida inició la sesión junto a sus acompañantes cuando contactaron con una entidad muy poderosa que afectó a todos sus participantes e incluso creyeron ver extrañas formas… La chica en cuestión fue afectada por algo que se introdujo vaporosamente en ella y acabó tras una larga agonía… Tras el fallecimiento la casa quedó poblada por el espectro de la joven con una amarguísima experiencia para su familia…

Como el caso anterior tenemos una gran variedad que no hace más que acrecentar la leyenda negra del famoso tablero… son, sin duda, las historias que más temor han sembrado entre los participantes y más miedos psicológicos han creado, miedos que luego se manifiestan de la forma más insospechada…

Por supuesto, comercializar el famoso tablero estando el mismo al alcance de los mismos es una absoluta temeridad, del todo punto criticable e injustificable. Afortunadamente los niños parecen más preocupados de lo último de la Play Station que de este tablero… pero los gustos cambian.

Creer en la veracidad de los mensajes recibidos es una cuestión de fe ciega, cierto es que en un número elevado de ocasiones, la entidad contactada parece conocernos bastante bien, pero también puede que la entidad contactada sea en realidad uno de los participantes a la sesión. La ouija no es ningún juego y tampoco debe de tomarse a broma aunque asistamos a ella como un juego, siempre es mejor asistir con esta mentalidad que con una elevada dosis de temor y miedo. En estos casos la propia sugestión hace que la ficción se convierta en dura realidad.

En estas sesiones se suele contactar con diferentes entidades, unas dicen ser espíritus desencarnados que tratan de comunicar algo a sus familiares, otras dicen ser entidades extraterrestres con claro contenido ecologista-pacificador y en otras el contactado es una entidad de otra dimensión…

Pero en numerosas ocasiones el contacto se debe a un fraude, es decir, a que el mensaje de la supuesta entidad es en realidad el mensaje de uno de los participantes o que simplemente la sugestión del mismo hace que psicoquinéticamente se mueva la tablilla…

Menos interesante es la que justifica el movimiento de la tablilla atribuyéndolos a los ángeles o a los demonios…

EXPERIENCIA OUIJA

Nuestro caso comienza durante una calurosa tarde de un día 27 de febrero. Cuatro jóvenes habían planeado una sesión de ouija la noche antes en la casa de uno de estos chicos. Alguno de ellos había en alguna ocasión asistido a alguna sesión y participado en ella y decidió proponer la idea para practicarlo junto con sus amigos. Roberto, Juan Jesús, Miguel y Manuel decidieron probar esta nueva alternativa de diversión…

Juan Jesús guiaría la sesión dada su calidad de anfitrión (la sesión se practicaba en el domicilio de este joven en la barriada sevillana de Los Príncipes) y debido a su experiencia. El resto de los jóvenes acudía en calidad de participante junto con dos amigas (Mari Ángeles y Ruth) como simples observadoras.

Se comenzó a crear ambiente cerrando la ventana y la persiana de la habitación (pese a la excesiva calor que ya hace en Sevilla), quemando incienso (muy típico en esta ciudad por esta época pre-Semana Santa) y poniendo cuatro velas en los cuatro vértices del tablero. Y comenzó la sesión, tras unos minutos de relajación se comienza a preguntar sobre la presencia de espíritus en la habitación, tras dos fallidos intentos la tablilla se comienza a mover e indica la asistencia de una entidad muy poderosa llamada Balnodac, entidad que desde el comienzo del contacto demuestra un claro conocimiento de los participantes a la sesión y se caracteriza por unas fuertes y contundentes respuestas en la que no faltaba una gran dosis de blasfemias e insultos.

Los chicos entonces deciden concluir la sesión advirtiendo a la entidad que «si no moderaba su lenguaje lo mandaban a hacer puñetas a su lugar de origen» y sin más la entidad advirtió que de hacerlo sufrirían las consecuencias y morirían todos… No dispuestos a continuar con el contacto dan por finalizada la sesión y abandonan el tablero, normalmente se cierra la sesión pero en su caso cortaron la misma sin más. Dominados por un pánico terrible y muy sensibilizados por el comunicado deciden no pensar más en ello aunque interiormente el respeto que tenían al respecto era muy profundo.

Pasaron los días y mantuvieron el tema como una anécdota en el recuerdo, pero el día 3 de marzo, dos de los participantes de dicha sesión sufren un grave accidente de circulación, Roberto y Manuel son atropellados por un automóvil…

El día 5 de marzo, Miguel Ángel comienza a sufrir unas fortísimas fiebres que no bajan de 40º, la situación es muy peligrosa ya que no se sabe a ciencia cierta lo que le ocurre…

Ángeles y Ruth comienzan a decirle a Juan Jesús que se trata de la venganza de Balnodac y que por su culpa iban a morir todos ya que esto no había hecho más que comenzar… si a todo ello sumamos el pánico interior que todos sentían en su interior tras aquella sesión, la culpabilidad y arrepentimiento que todos sentían, que estaban dominados y afectados psicológicamente, las responsabilidades y culpabilidades que se lanzaban entre amigos, su propio miedo y estos desgraciados incidentes… pues tenemos una mezcla perfecta para que Juan Jesús cogiera una fuerte depresión y creyera que le estaba tocando el turno a él.

La familia se pone en contacto urgente con este investigador y comienza a estudiar el caso y sus consecuencias. Tras todo ello se dispuso a entrevistar largamente al joven afectado, tras lo cual se obtuvo como resultado lo expuesto en el párrafo anterior y tras un estudio de las desgracias de sus amigos se llegó a la conclusión que lo ocurrido a este grupo de amigos no fue más que producto de la imprudencia y de los efectos víricos que pueblan nuestro planeta azul… tan cargado de miedo como de superstición.

¿CONSECUENCIAS TERRIBLES O SUGESTIÓN?

Roberto y Manuel tuvieron un accidente de tráfico como resultado de su propia inexperiencia como conductores y su temeridad. Ambos, en un Vespino, a altas horas de la madrugada y cargaditos de alcohol regresaban a casa a gran velocidad, saltándose todos los semáforos, no respetando ninguna señal, sin casco, dos en un ciclomotor no autorizado para ello y haciendo un circuito urbano de las calles de Sevilla. Cuando se saltaron un peligroso cruce, un vehículo impactó lateralmente contra el ciclomotor, apenas le rozó pero lo desequilibró lo suficiente como para que ambos corredores volaran hasta aterrizar en el duro asfalto. Como consecuencias: múltiples magulladuras, una pierna rota, un brazo roto, una mandíbula maltrecha, una clavícula rota, dos costillas rotas, fuertes contusiones y un terrible susto con varios días de hospitalización con observación. Con estos antecedentes y con la exageración de la gente casi casi describieron el accidente como si sus dos ocupantes estuvieran muertos (que pudieron haberlo estado si el impacto se hubiera producido un segundo antes…). Ello influenció aún más en los ánimos del resto de los jóvenes.

Miguel Ángel sufría unas fuertes fiebres como consecuencia de una mononucleosis que al parecer tiene como consecuencia precisamente la aparición de fiebres durante su padecimiento. Una vez hallado el problema y bajo la adecuada medicación el chico se restablece. De nuevo los comentarios exagerados y conociendo los antecedentes de la sesión quisieron apuntar a Balnodac como origen del problema.

Las chicas reconocieron los terribles miedos internos que sufrían y el dominio psicológico que había ejercido el tablero y la sesión sobre ellas… su mente aún no está preparada para esto.

Una vez más, los comentarios exagerados, el tremendismo y el negativismo, la leyenda negra del tablero y sus mensajes cubrieron de oscuridad su propia historia para sembrar las dudas, el temor y crear un falso maleficio sobre estos jóvenes inmaduros que se dejaron arrastrar psicológicamente por el mensaje de la sesión. Se dejaron dominar y cualquier situación contraria al grupo de amigos era convertida en la supuesta venganza de Balnodac. El pánico se respiraba entre estos jóvenes que llevan marcados en sus caras los días de preocupación vividos.

Hemos podido comprobar cómo debido a la psicología del grupo y a su inmadurez lo que simplemente debía ser un pasatiempo se convirtió casi en una tragedia creada y relacionada por su propio subconsciente. No es ni será el único caso parecido o similar a este que nos encontremos en nuestro discurrir y transitar por el mundo de la investigación de lo paranormal, a buen seguro habrá más.

Han pasado muchos años desde que las hermanas Fox comenzaron con sus conocidas sesiones espiritistas, desde aquellos años (1847) mucho se ha evolucionado en las prácticas contactistas y mucho se ha descubierto en toda la trama del fraude y el engaño. El factor testigo, sus circunstancias y la psicología del participante hacen e incorporan nuevos elementos de estudio a la actividad y desarrollo paranormal del investigador. Las fuerzas del bajo astral, las fuerzas elementales, los desencarnados o los espíritus son entidades que moran entre los tableros de la ouija, pero quizás el verdadero peligro está –aún– dentro de nuestras propias mentes.

 
 
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